¿GUERRA A LA POBREZA O GUERRA A LOS POBRES?


Las mediciones de la pobreza son arbitrarias. A menudo sólo se toman en cuenta los ingresos monetarios: los pobres "extremos" son los que viven con menos de un dolar por dia. Para profundizar este análisis, habría que medir el grado de satisfacción de diferentes estratos de la población, delimitar el funcionamiento del mercado laboral, el vínculo entre desigualdades y pobreza, las condiciones de vida en sentido amplio que integran las acciones solidarias no monetarias, la pobreza subjetiva ligada al sentimiento de no poder cumplir las funciones sociales básicas, las nuevas necesidades,etc.

En los países llamados desarrollados con exepción de Estados Unidos, se utiliza un indicador de pobreza relativa tomando en cuenta exclusivamente la distribución de los ingresos: se detecta el estado de pobreza si no se aclanza el 50% (incluso el 60%) del ingreso medio. En los países llamados en via de desarrollo, pero también en Estados Unidos, se utiliza un indicador de pobreza absoluta, definida por la posibilidad de comprar una canasta de bienes mínima a la cual se agrega un conjunto de servicios necesarios(vivienda, transporte,etc.)

En los paises en desarrollo, la pobreza absoluta persiste en elevados niveles. Incluso en los Estados más industrializados de América Latina abarca entre el 30% y el 40% de la población. Bajo la presión de los mandatos del Fondo Monetario Internacional (FMI), su evolución revela otras características: en las fases de recesión, las capas más vulnerables están aun menos protegidas, los gastos sociales bajan (las politicas presupuestarias de austeridad profundizan el ciclo, en lugar de mitigarlo). Así,en América Latina se estima que, por cada 1% de caída del Producto Interno Bruto(PIB) por habitante, los programas de asistencia a los pobres se recortan en un 2%. Y cuando se retoma el crecimiento, la pobreza apenas se reduce, debido a la gran desigualdad.
Por esa razón, las hipótesis de reducción de la pobreza a partir del crecimiento medido según el PIB siguen siendo dudosas, puesto que no cambia la orientación de las politicas económicas y por lo tanto se mantienen las desigualdades.
Para que el nivel de pobreza de 1990 disminuya a la mitad de aquí a 2015 (uno de los Objetivos del Milenio para el desarrollo) sería preciso que el crecimiento guardara proporción con el nivel de desigualdades.

Ahora bien, en todas partes la inequidad aumenta de manera vertiginosa. Por algún tiempo,
el caso de China permitió alentar cierto optimismo: con una taza de crecimiento que durante más de 25 años se mantuvo expecionalmente alta, la pobreza absoluta pasó del 50% en 1980 al 10% en 1996.

Pero, desde entonces, a pesar del sostenido y elevado crecimiento, las cifras de la pobreza se estancaron en ese nivel, debido a la profundización de las desigualdades sociales que trajo consigo la aplicación del mercado "socialista".

Los indicadores de desarrollo humano (IDH) y los informes del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) muestran balances más favorables en cuanto al acceso desigual a la alimentación, la salud, la educación, etc.
También revelan que, desde el viraje neoliberal de los años 1980, los países más desarrollados del mundo no pueden evitar que aparezcan nuevos pobres.


¿¿SEGURIDAD SOCIAL O CARIDAD??


La ley sobre el trabajo y la responsabilidad individual, sancionada en 1996 por el presidente William Clinton, transformaba el welfare(Estado de bienestar) y los estilos de vida supuestamente "asistidos" del período anterior en workfare.
Se trataba de "devolverles el gusto por el trabajo" a los desocupados, culpabilizados e incluso sancionados por rechazar un empleo, aunque sea no calificado e insuficientemente remunerado. De ahí en adelante, las prestaciones quedaron subordinadas a la obligación de trabajar, en las condiciones que fueran. Así se paso a una ideología y un sistema que crean obligaciones de los pobres con el Estado y no a la inversa.

La "GUERRA CONTRA LA POBREZA" cedió su lugar a la "GUERRA CONTRA LOS POBRES", en la que la criminalización de la marginalidad y la miseria asume el papel de política social. Mientras que en 1975 el seguro de desempleo en Estados Unidos cubría al 81% de los asalariados que habían perdido su trabajo, en 1995 apenas beneficiaba a uno de cada tres.

La manipulación de la noción de "población activa" permitió, al mismo tiempo, hacer bajar la estadística del desempleo y recortar los gastos sociales orientados a los más "necesitados" y los "inempleables". En Estados Unidos disminuyó a la mita el número de madres solas que reciben una prestación, luego reemplazada por un programa de ayuda a las "familias necesitadas".
La seguridad social cede su lugar a la caridad

FUENTE: Gresh, Alain (2006) El Atlas de Le Monde diplomatique II . Buenos Aires