La Gran Depresion

La Gran Depresión

La Gran Depresion

La Gran Depresión fue una profunda recesión económica mundial que empezó a principios de 1929 y terminó en diferentes momentos de los años 30 o principios de los 40, según el país. Fue la mayor y más importante depresión económica de la historia moderna, y se utiliza en el siglo 21 como punto de referencia sobre lo que podría ser una futura caída de la economía mundial. La Gran Depresión se originó en los Estados Unidos. La mayoría de los historiadores suelen usar como fecha de inicio el crash bursátil del 29 de Octubre de 1929, conocido como "Martes Negro". El fin de la depresión en los Estados Unidos se asocia con la aparición de la economía de guerra durante la Segunda Guerra Mundial, que empezó a funcionar en 1939.

La Gran Depresión tuvo efectos devastadores tanto en los países desarrollados como en desarrollo. El comercio internacional se vio profundamente afectado, al igual que los ingresos personales, los ingresos fiscales, los precios y los beneficios empresariales. Ciudades de todo el mundo resultaron gravemente afectadas, especialmente las que dependían de la industria pesada. La construcción prácticamente se detuvo en muchos países. La agricultura y las zonas rurales sufrieron cuando los precios cayeron entre un 40 y un 60 por ciento. Frente a la caída de la demanda, con pocas fuentes alternativas de puestos de trabajo, fueron las áreas dependientes del sector primario (industrias como la agricultura, la minería y la tala de árboles) las que más sufrieron.

Incluso poco después del crash de Wall Street de 1929, el optimismo persistía. John D. Rockefeller dijo que "estos son días en que muchos se ven desalentados. En los 93 años de mi vida, las depresiones han ido y venido. La prosperidad siempre ha vuelto otra vez."

La Gran Depresión terminó en momentos diferentes según el país. La mayoría de los países establecieron programas de ayuda y sufrieron algún tipo de agitación política, impulsándolos hacia extremismos de izquierda o derecha. En algunos países, los ciudadanos desesperados se sintieron atraídos por nacionalistas demagogos (como Adolf Hitler), preparando el escenario para la Segunda Guerra Mundial en 1939.

Evolución de la Gran Depresión

guerra

Evolución bursátil en la Gran Depresión


La Gran Depresión no fue un colapso total repentino. Tras el crash bursátil de 1929, el mercado de valores volvió a subir a principios de 1930, para volver en Abril a niveles de 1929, aunque casi un 30 por ciento más bajo que durante el pico de Septiembre de 1929. El gobierno y las empresas perdieron más en el primer semestre de 1930 que en el periodo correspondiente del año anterior. Los consumidores, muchos de los cuales habían sufrido graves pérdidas en el mercado de valores, redujeron sus gastos en un diez por ciento, con el agravante de que una fuerte sequía asoló el corazón agrícola de los Estados Unidos en el verano de 1930.

A principios de los años 30, los créditos eran amplios y estaban disponibles a tasas bajas, pero la gente se mostraba renuente a añadir una nueva deuda por préstamos. En Mayo de 1930, las ventas de automóviles cayeron por debajo de los niveles de 1928. Los precios, en general, comenzaron a disminuir, pero los salarios se mantuvieron estables en 1930, aunque luego también comenzaron a disminuir en 1931.

Las condiciones eran peores en las zonas agrícolas, donde los precios de los productos se hundieron; y también en la minería y la tala de árboles, donde el desempleo era alto. El declive de la economía norteamericana fue el factor que hizo caer a la mayoría de los países al principio; y luego cada país reaccionó mejor o peor, según su fortaleza o debilidad interna.

Los intentos infructuosos de apuntalar las economías de las naciones a través de políticas proteccionistas (como las de los años 30 en Estados Unidos, con la Ley Arancelaria Smoot-Hawley y las represalias de aranceles de otros países), agravaron el colapso en el comercio mundial. A finales de 1930, se produjo un descenso constante en Wall Street que tocó fondo en Marzo de 1933.

Causas de la Gran Depresión


Hay múltiples causas para la primera recesión en 1929, incluyendo las debilidades estructurales y acontecimientos concretos que la convirtieron en una depresión mayor y la propagaron de un país a otro. En relación con la recesión de 1929, los historiadores hacen hincapié en los factores estructurales, como las masivas quiebras bancarias y el crash bursátil, mientras que los economistas (como Peter Temin y Barry Eichengreen) apuntan a la decisión de Gran Bretaña de regresar al patrón oro en las paridades anteriores a la Primera Guerra Mundial (US$4,86:£1).

Los ciclos de recesión se consideran algo normal en el mundo económico, pero los economistas no se ponen de acuerdo sobre las causas exactas que convierten una recesión en una gran depresión. La búsqueda de las causas está estrechamente vinculada a la cuestión de cómo evitar una futura depresión, por lo que los puntos de vista políticos se mezclan con los académicos en el análisis de los acontecimientos históricos de hace ocho décadas. La cuestión más debatida es si se trató de un gran fracaso por parte de los mercados libres, o por parte de los gobiernos al intentar reducir las quiebras bancarias generalizadas, con el pánico resultante y la reducción en el suministro de dinero. Quienes conceden a los gobiernos un papel muy importante en la economía culpan del fracaso a los mercados libres, mientras que los defensores del libre mercado culpan a los gobiernos de agravar los problemas.

Las teorías sobre las causas se pueden clasificar bajo tres puntos de vista:

* Teorías económicas clásicas ortodoxas: monetarista, teoría austríaca y teoría neoclásica. Estas teorías se enfocan en los efectos macroeconómicos del suministro de dinero y del oro que respaldaba a muchas monedas antes de la Gran Depresión.

* Teorías estructurales, como la keynesiana o la institucional, que apuntan al bajo consumo junto con sobreinversión (burbuja económica), actos ilícitos por parte de los banqueros y empresarios, e incompetencia de los funcionarios del Gobierno. El único punto de consenso es que había una gran falta de confianza. Lamentablemente, una vez que el pánico y la deflación se instalaron, muchas personas creían que podían ganar más dinero manteniéndose fuera de los mercados que invirtiendo, al ver que los precios caían cada vez más y se podían comprar más mercancías con la misma cantidad de dinero.

* Teoría marxista, que pone de relieve las contradicciones dentro del propio capital. En el marxismo, el capital se considera como una relación social que implica la apropiación de los excedentes de valor. Explica las depresiones como una dinámica de acumulación intrínsecamente desequilibrada que resulta en un exceso de acumulación de capital. Esta sobreacumulación culmina en crisis periódicas de devaluación del capital. Por tanto, la teoría marxista pone el énfasis en la esfera de la producción, aunque la crisis económica puede ser agravada por problemas de exceso de producción y consumo insuficiente de las masas.

Efectos de la deuda


La deuda se considera una de las causas de la Gran Depresión, en particular en los Estados Unidos. Algunos macroeconomistas como Ben Bernanke, el actual presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, han reavivado el punto de vista que centra las causas de la Gran Depresión en la deuda-deflación. Esta teoría fue elaborada originalmente por Arthur Cecil Pigou e Irving Fisher.

En la década de los 20, los consumidores y las empresas utilizaban créditos baratos para comprar bienes de consumo como automóviles y muebles. Los empresarios, a su vez, invertían más capital para aumentar la producción. Este crecimiento era sólido a corto plazo, pero se basaba en la deuda comercial de los consumidores. Las personas y las empresas que estaban profundamente endeudadas empezaron a tener problemas cuando se produjo una deflación de precios y la demanda de productos disminuyó. Muchos redujeron drásticamente los gastos corrientes para mantener sus pagos durante un tiempo, reduciéndose así aún más la demanda de nuevos productos. Las empresas comenzaron a quebrar cuando la demanda de la construcción y de los productos de las fábricas cayó en picado.

Esta situación produjo despidos masivos, por lo que en Estados Unidos la tasa de desempleo alcanzó el 25% en 1933. Los bancos que habían financiado la deuda comenzaron a tener problemas de morosidad, y al cundir el pánico los depositantes empezaron a retirar sus depósitos en masa provocando múltiples quiebras bancarias. Las garantías del gobierno y las regulaciones bancarias de la Reserva Federal para prevenir el pánico fueron ineficaces. Las quiebras bancarias provocaron la pérdida de millardos de dólares en activos. Las deudas pendientes de pago se convirtieron en enormes, porque los precios y los ingresos disminuyeron en un 20-50%, pero las deudas se mantuvieron en el mismo monto en dólares. Tras el pánico de 1929, y durante los primeros diez meses de 1930, quebraron 744 bancos de Estados Unidos. En total, 9000 quiebras bancarias durante la década de los 30. Para 1933, los depositantes habían perdido 140 millardos de dólares en depósitos.

Las quiebras bancarias produjeron una bola de nieve cuando los banqueros desesperados pidieron los préstamos que los prestatarios no tenían tiempo o dinero para pagar. Al no verse posibilidades de beneficio, la inversión de capital y la construcción se hicieron más lentas o cesaron completamente. Ante los préstamos incobrables y el empeoramiento de las perspectivas de futuro, los bancos supervivientes se hicieron aún más conservadores en sus préstamos. Los bancos acumulaban reservas de capital y concedían menos préstamos, lo que intensificó la presión deflacionista. Se desarrolló un círculo vicioso y la espiral descendente se aceleró. Este tipo de proceso de auto-agravación pudo haber sido el responsable de convertir la recesión de 1930 en una gran depresión.

Disminución del comercio exterior

Muchos economistas han argumentado que la fuerte caída en el comercio internacional después de 1930 contribuyó a empeorar la depresión, especialmente para los países que dependían de manera significativa del comercio exterior. La mayoría de los historiadores y economistas culpan a la Ley Arancelaria Smoot-Hawley (promulgada el 17 de junio de 1930) de un empeoramiento de la depresión, al reducir el comercio internacional y provocar represalias arancelarias en otros países. El comercio exterior era una pequeña parte del total de la actividad económica en los Estados Unidos, y estaba concentrado en unos pocos negocios como la agricultura, pero era un factor mucho más grande en muchos otros países. El tipo promedio ad valorem de los aranceles sobre las importaciones en el periodo 1921-1925 era del 25.9%, pero en virtud de la nueva ley arancelaria saltó al 50% en el periodo 1931-1935.

En términos de dólares, las exportaciones se redujeron desde alrededor de 5,2 millardos en 1929 a sólo 1,7 millardos en 1933. Pero los precios también cayeron, por lo que el volumen físico de las exportaciones disminuyó a la mitad. Los productos más afectados fueron los agrícolas básicos como el trigo, algodón, tabaco y madera.

Según esta teoría, la caída de las exportaciones agrícolas provocó que muchos agricultores americanos no pudieran pagar sus préstamos, conduciendo a insolvencias bancarias en los pequeños bancos rurales, que fue lo que caracterizó los primeros años de la Gran Depresión.

LEY ARANCELARIA SMOOT-HAWLEY

La Ley Arancelaria Smoot-Hawley estableció aranceles en Estados Unidos en más de 20000 productos importados a niveles récord. Los economistas firmaron una petición en contra de esta legislación, y, después de haber sido aprobada, muchos países tomaron represalias con sus propios aumentos de aranceles sobre las mercancías americanas, por lo que las exportaciones e importaciones bajaron a más de la mitad.

Se ha argumentado que esta ley fue un intento del Partido Republicano para hacer frente al problema de exceso de capacidad que afectó a la economía de los Estados Unidos en los años 10 y 20, que era resultado de un rendimiento muy alto, una producción masiva de flujo continuo y, en la agricultura, una amplia mejora de la eficiencia debida a la utilización de tractores agrícolas. Aunque la capacidad nominal había aumentado enormemente, no sucedía lo mismo con la producción real, los ingresos y los gastos.

Las represalias comenzaron mucho antes de que el proyecto de ley fuera aprobado. En mayo de 1930, Canadá impuso de forma preventiva nuevas tarifas sobre 16 de los productos que, en conjunto, representaban alrededor del 30% de las exportaciones de EE.UU. a Canadá. Más tarde, Canadá forjó vínculos económicos más estrechos con la Commonwealth británica. Francia y Gran Bretaña protestaron y desarrollaron nuevas vías de comercio. Alemania desarrolló un sistema de autarquía. Las importaciones se hundieron un 66%, mientras que las exportaciones cayeron un 61%.

El sector bancario

Los historiadores económicos (especialmente Friedman y Schwartz) hacen hincapié en la importancia de las numerosas quiebras bancarias. Las quiebras fueron en su mayoría en las zonas rurales de América. Las debilidades estructurales en la economía rural hizo a los bancos locales muy vulnerables.

Los agricultores, ya profundamente endeudados, vieron caer en picado los precios agrícolas a finales de los años 20, y los tipos de interés reales sobre los préstamos se dispararon; sus tierras ya estaban demasiado hipotecadas (como consecuencia de la burbuja de 1919 en los precios de la tierra), y los precios de los cultivos eran demasiado bajos para permitirles pagar la deuda.

Los bancos pequeños, especialmente vinculados a la economía agrícola, estuvieron en constante crisis en la década de los 20, con muchos clientes morosos debido a la repentina subida de los tipos de interés reales. Hubo un flujo constante de quiebras entre los bancos más pequeños a lo largo del decenio.

Los bancos de ciudad también sufrieron la debilidad estructural, que les hizo vulnerables a un crash. Algunos de los bancos más grandes del país no mantuvieron suficientes reservas e invirtieron demasiado en el mercado de valores o hicieron préstamos de riesgo. Los préstamos del Banco de Nueva York a Alemania y América Latina fueron especialmente arriesgados. En otras palabras, el sistema bancario no estaba bien preparado para absorber el shock de una importante recesión. Los economistas han argumentado que una trampa de liquidez pudo haber contribuido a las quiebras bancarias.

Los economistas e historiadores debaten sobre cuánta responsabilidad de la Gran Depresión se le puede asignar al crash bursátil de Wall Street en 1929. El momento fue exacto, y la magnitud de la conmoción fue alta debido a las expectativas de prosperidad futura. La mayoría de los analistas creen que el mercado en 1928-29 fue una "burbuja" con precios muy superiores a los justificados por los fundamentales. Los economistas coinciden en que, de alguna manera, el crash tuvo influencia, pero no se ha estimado cuánta. Milton Friedman llegó a la siguiente conclusión: "no tengo ni la menor duda de que el colapso del mercado de valores en 1929 desempeñó un papel importante en la primera recesión".

El debate tiene tres partes: un grupo dice que el crash causó la depresión al disminuir de manera drástica las expectativas sobre el futuro y eliminar grandes sumas de capital de inversión; un segundo grupo dice que la economía ya iba hacia abajo desde el verano de 1929 y que el crash sólo lo ratificó; el tercer grupo dice que, en cualquiera de los casos, el crash no podría haber causado más que una simple recesión.

Hubo una breve recuperación en el mercado en Abril de 1930, pero los precios empezaron a caer de nuevo de manera constante a partir de ese momento, sin alcanzar un suelo final hasta Julio de 1932. Esta fue la disminución más grande a largo plazo de la Bolsa en Estados Unidos. Para pasar de una recesión en 1930 a una profunda depresión en 1931-32, había otros factores totalmente diferentes que debían entrar en juego.


Explicación monetarista

Los monetaristas, entre ellos Milton Friedman y el actual presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Ben Bernanke, sostienen que la Gran Depresión fue causada por la contracción monetaria, consecuencia de las malas políticas de la Reserva Federal y la continua crisis en el sistema bancario. Bajo este punto de vista, la Reserva Federal, al no actuar, permitió que la liquidez se redujera en un tercio desde 1929 a 1933. Friedman argumentó que el giro a la baja de la economía, que comenzó con el crash bursátil de 1929, hubiera sido simplemente otra recesión más de no darse estos condicionantes. El problema fue que algunos bancos grandes y públicos fueron a la quiebra, en particular el Banco de Nueva York, lo que produjo un pánico generalizado que se extendió a los bancos locales, mientras la Reserva Federal se quedaba de brazos cruzados. Friedman afirmaba que, si la Reserva Federal hubiera proporcionado préstamos de emergencia a estos bancos, o simplemente hubiera comprado bonos estatales en el mercado abierto, para proporcionar liquidez y aumentar la cantidad de dinero, después de que cayeran bancos importantes, el resto de los bancos no habrían caído, y la liquidez no habría disminuido tan rápido como lo hizo. Con mucho menos dinero para todo, los empresarios no podían obtener nuevos préstamos y ni siquiera podían obtener la renovación de préstamos antiguos, obligando a muchos a dejar de invertir. Esta interpretación culpa a la Reserva Federal por inacción, especialmente en la sucursal de Nueva York.

Una de las razones por las que la Reserva Federal no actuó para limitar la disminución de liquidez fue el Reglamento. En ese momento, el importe de crédito que la Reserva Federal podía manejar se encontraba limitado por las leyes, que requerían el respaldo parcial en oro de ese crédito. A finales de los años 20, la Reserva Federal había llegado casi al límite permisible de crédito que podía ser respaldado por el oro en su poder. Ya que una "promesa de oro" no es tan buena como el "oro en mano", cuando se produjo el pánico bancario una porción de los billetes fueron canjeados por oro de la Reserva Federal. Dado que la Reserva Federal había llegado a su límite de crédito permitido, cualquier reducción de oro en sus reservas debía ir acompañada de una mayor reducción en el crédito. Varios años, durante la Gran Depresión, la propiedad privada de oro fue declarada ilegal, reduciéndose así la presión sobre el oro de la Reserva Federal.


Explicación keynesiana

El economista británico John Maynard Keynes argumentó en 1936 que había muchas razones por las que los mecanismos de auto-corrección que la mayoría apoyaba durante una recesión podían no funcionar en la práctica. En su "Teoría General del Empleo, Interés y Dinero", Keynes introdujo conceptos que estaban destinados a explicar la Gran Depresión.

Un argumento a favor de una política no intervencionista durante una recesión era que, si el consumo se reducía, a continuación caerían los tipos de interés. Según los economistas clásicos, la reducción de los tipos de interés llevaría a un aumento del gasto en inversión, y la demanda se mantendría constante. Sin embargo, Keynes afirmaba que había buenas razones por las cuales la inversión no necesariamente debía aumentar de forma automática como respuesta a una caída en los tipos de interés. Las empresas hacen sus inversiones sobre expectativas de beneficio. Por tanto, si se preveía una caída en el consumo a largo plazo, las empresas de análisis de tendencias bajarían las expectativas de ventas futuras, de tal manera que no querrían invertir en el aumento de la producción futura, incluso si los tipos de interés más bajos hacían el capital más barato.

En ese caso, según los keynesianos y contrariamente a la ley de Say, la economía podía verse abocada a una depresión general. Esta dinámica de auto-refuerzo es lo que ocurrió en un grado extremo durante la Depresión, donde las quiebras eran comunes, y la inversión, que requiere un cierto grado de optimismo, era muy poco probable.

En opinión de Keynes, ya que no se puede contar con el sector privado para crear demanda durante una recesión, el gobierno tiene la responsabilidad de crear esa demanda durante ese período, incluso si tiene que entrar en déficit. Las ideas de Keynes fueron revolucionarias en su momento, y su labor fue muy influyente. La opinión keynesiana de la economía y la causa de la Gran Depresión fueron aceptadas ampliamente hasta la década de los 70, cuando el desempleo y una elevada inflación condujeron a una transición a otras teorías económicas.

Teoría austríaca

La Escuela Austríaca de Economía también aportó su explicación a las posibles causas de la Gran Depresión. Los teóricos de la "Escuela Austriaca" que escribieron acerca de la Depresión incluyen al economista austriaco Friedrich Hayek y al economista Murray Rothbard, autor del libro "La Gran Depresión de América"(1963). En su opinión, la principal causa de la Gran Depresión fue la expansión de la oferta de dinero en los años 20, que condujo a un impulso del crédito insostenible. En su opinión, la Reserva Federal, que fue creada en 1913, tuvo gran parte de la culpa. Hayek, que escribió un informe para el Instituto Austriaco de Investigación Económica en Febrero de 1929, predijo la recesión económica, afirmando: "el boom colapsará en los próximos meses".

Ludwig von Mises también esperaba esta catástrofe financiera, y afirmaba que "viene un gran crash, y no quiero mi nombre en modo alguno relacionado con él", cuando rechazó un puesto importante en el Banco Kreditanstalt a principios de 1929.

Una de las razones de la inflación monetaria era ayudar a Gran Bretaña, que, en la década de 1920, estaba luchando con sus planes para volver al patrón oro a la paridad de pre-guerra (I Guerra Mundial). Volver al patrón oro a esta tasa significaba que la economía británica se enfrentaba a la presión deflacionista. De acuerdo con Rothbard, la falta de flexibilidad de los precios en Gran Bretaña provocó que el desempleo se disparara, y solicitaran ayuda al gobierno americano. Los Estados Unidos estaban recibiendo una entrada neta de oro, y la inflacionaron a fin de ayudar a Gran Bretaña para que volviera al patrón oro. Montagu Norman, jefe del Banco de Inglaterra, tenía una buena relación con Benjamin Strong, el jefe de facto de la Reserva Federal. Norman presionó a los jefes de los bancos centrales de Francia y Alemania para que también inflacionaran, pero a diferencia de Strong, se negaron. Rothbard dice que la inflación americana tenía por objeto permitir que Gran Bretaña inflacionara también, ya que, en virtud del patrón oro, Gran Bretaña no podía inflacionar por su propia cuenta.

Para la Escuela Austríaca, fue esta inflación monetaria la que llevó a un boom insostenible en los precios de los activos (acciones y bonos) y bienes de capital. Cuando la Fed reaccionó, en 1928, ya era demasiado tarde y, en opinión de los teóricos austríacos, era inevitable la Gran Depresión.

La injerencia artificial en la economía fue un desastre antes de la Depresión, y los esfuerzos del gobierno para apuntalar el sistema tras el crash de 1929 sólo empeoró las cosas. Según Rothbard, la intervención del gobierno retrasó el ajuste del mercado e hizo el camino más difícil hacia una completa recuperación.

Además, Rothbard critica la afirmación de Milton Friedman de que el banco central fracasó en su objetivo de inflacionar. Rothbard asegura que la Reserva Federal compró 1,1 millardos de dólares en valores gubernamentales desde Febrero a Julio de 1932, ascendiendo el total a 1.8 millardos de dólares. Las reservas totales de los bancos aumentaron en sólo 212 millones de dólares, pero Rothbard sostiene que esto se debía a que la población de América perdió la fe en el sistema bancario y comenzó a acaparar más dinero en efectivo, un factor que escapaba del control del Banco Central. El potencial de quiebra en los bancos provocó que los banqueros locales fueran más conservadores en dar préstamos de sus reservas, y esto, según Rothbard, fue la causa de que la Reserva Federal no pudiera inflacionar.


Efectos en los Estados Unidos


PRIMERAS MEDIDAS

El Secretario del Tesoro, Andrew Mellon, aconsejó al Presidente Hoover que un tratamiento de choque sería la mejor respuesta: "Liquidar los sindicatos, las Bolsas, la agricultura, los bienes raíces ... Eso purgará la podredumbre del sistema. El alto costo de la vida se vendrá abajo. La gente trabajará más duro, vivirá una vida más moral. Los valores se ajustarán, y las personas emprendedoras reflotarán los fracasos de las menos competentes." Hoover rechazó este consejo y puso en marcha una serie de programas para aumentar los precios agrícolas, que fracasaron. Amplió el gasto federal en obras públicas (como las presas), y puso en marcha la Corporación Financiera de Reconstrucción (RFC), que ayudaba a las ciudades, los bancos y los ferrocarriles, y continuó como uno de los principales organismos en virtud del Nuevo Acuerdo. Para proporcionar alivio al desempleo, creó la Agencia para Ayuda de Emergencia (ERA), que funcionó hasta 1935. Trimestre a trimestre, la economía iba hacia abajo, y los precios, los beneficios y el empleo se redujeron, lo que condujo a una política de reajuste en el año 1932 que acabó en el Nuevo Acuerdo (New Deal).

EL NUEVO ACUERDO (NEW DEAL)

Poco después de que el Presidente Roosevelt fuera investido en 1933, la sequía y la erosión se combinaron para causar el Dust Bowl, un desplazamiento de cientos de miles de personas que abandonaron sus granjas en el medio-oeste. Desde su investidura, Roosevelt sostuvo que la reestructuración de la economía sería necesaria para prevenir otra depresión o evitar la prolongación de la actual. Los programas del Nuevo Acuerdo trataban de estimular la demanda y proporcionar trabajo y ayuda a los pobres mediante el aumento del gasto público y las reformas financieras. La Ley de Valores de 1933 reguló exhaustivamente la industria de valores. Luego llegaría la Ley de la Bolsa de Valores, con la que se creó la Comisión de Bolsa y Valores. Aunque modificada, las principales disposiciones de ambas leyes siguen en vigor en 2008. Las garantías federales para los depósitos bancarios las proporcionaba la Corporación de Garantía de Depósitos Federal, y la Ley Glass-Steagall. La Agencia para la Reconstrucción Nacional hizo una serie de cambios radicales en la economía americana hasta que fue considerada inconstitucional por la Corte Suprema de los Estados Unidos en 1935.

Los primeros cambios realizados por la administración Roosevelt fueron:

* Instauración de reglamentos para luchar contra la deflación "eliminando la competencia".
* Ajuste de precios y salarios mínimos, normas laborales, y las condiciones de competencia en todas las industrias.
* Fomento de los sindicatos, que aumentarían los salarios y el poder adquisitivo de la clase obrera.
* Recortar la producción agrícola para elevar los precios a través de la Ley de Ajuste Agrícola y sus sucesoras.
* Obligar a las empresas a trabajar con el gobierno para fijar los precios a través de los códigos de la Agencia.

Estas reformas, junto con otras ayudas y medidas de recuperación, se llamó Primer Nuevo Acuerdo. Pero los nuevos reglamentos y los intentos de estímulo económico a través de los organismos creados en 1933 y 1934, no detuvieron el estancamiento económico.

En 1935, el Segundo Nuevo Acuerdo agregó la Seguridad Social, una agencia nacional de ayuda (la Administración de Progreso de Obras, WPA) y, a través de la Junta Nacional de Relaciones Laborales, se le dio un fuerte estímulo al crecimiento de los sindicatos. El desempleo se redujo en más de un tercio en la primera etapa de Roosevelt (del 25% al 14,3% desde 1933 a 1937), pero la recuperación económica se detuvo en 1938 y llegó "la recesión dentro de la depresión". El desempleo se amplió hasta el 19%, y luego disminuyó ligeramente. Los alistamientos para luchar en la Segunda Guerra Mundial redujeron el paro aún más.

En 1929, los gastos federales constituían sólo el 3% del PIB. Los gastos se triplicaron en proporción al PIB entre 1933 y 1939, acompañado por un déficit considerable. La deuda aumentó en la etapa de Hoover desde el 20% del PIB a un 40%. Roosevelt mantuvo esta deuda en el 40% hasta el inicio de la guerra, cuando se disparó al 128%. Después de la recesión de 1937, los conservadores formaron una coalición bipartidista conservadora para poner fin a la expansión del Nuevo Acuerdo, y, en 1943, abolieron todos los programas de ayuda. En 1946, la relajación a gran escala de los controles gubernamentales sobre la economía de guerra, incluyendo una fuerte reducción de impuestos, permitió el aumento de la innovación en bienes de consumo y un marcado aumento en el gasto de los consumidores. Las tasas de desempleo también regresaron a los niveles normales.

LA RECESIÓN DE 1937

En 1937 la economía norteamericana tuvo una inesperada recaída, que duró la mayor parte de 1938. La producción se redujo drásticamente, al igual que los beneficios y el empleo. El desempleo pasó del 14,3% en 1937 al 19,0% en 1938. La administración Roosevelt reaccionó poniendo en marcha una campaña retórica contra el poder de los monopolios, a los que acusó de ser la causa de la depresión, y nombró a Thurman Arnold para que legislara en consecuencia. La eficacia de Arnold acabó una vez que empezó la Segunda Guerra Mundial y las empresas energéticas se enfocaron en ganar la guerra.

La otra respuesta de la administración a la profundización de la Gran Depresión en 1937 tuvo resultados más tangibles. Haciendo caso omiso de los consejos del Departamento del Tesoro, Roosevelt se embarcó en un antídoto para la Depresión, a regañadientes de abandonar sus esfuerzos para equilibrar el presupuesto y la puesta en marcha de un programa de gastos de 5 millardos de dólares en la primavera de 1938, en un esfuerzo por aumentar la masa de poder adquisitivo.

Los empresarios explicaban la recesión y la recuperación en términos muy diferentes de los keynesianos. Argumentaban que el Nuevo Acuerdo había sido muy hostil a la expansión empresarial en 1935-37, alentando las huelgas masivas, que tuvieron un impacto negativo sobre las principales industrias (como las de automóviles), y habían amenazado con ataques legales antitrust a las grandes corporaciones. Todas estas amenazas disminuyeron drásticamente después de 1938. Los sindicatos empezaron a luchar entre ellos más que contra las empresas, y la política fiscal se hizo más favorable para el crecimiento a largo plazo.

Por otra parte, según el economista Robert Higgs, centrándose en el suministro de bienes de consumo, sólo se produjo un importante crecimiento del PIB a partir de 1946 (Higgs no estima el valor de bienes intangibles como la victoria en la guerra). Para los keynesianos, la economía de guerra puso de manifiesto que era necesario un gran estímulo fiscal para poner fin a la recesión dentro de la Depresión, lo que condujo, a su vez, a temores de que tan pronto como América dejara de estar en guerra, volverían las condiciones de la Depresión, y la producción industrial se reduciría a niveles anteriores a la guerra. Esa predicción incorrecta de los keynesianos, de que se iniciaría una nueva depresión después de la guerra, no tuvo en cuenta el ahorro masivo y la demanda creciente de los consumidores, junto con el fin de las regulaciones restrictivas de guerra en la mayoría de las industrias de consumo, y el recorte de los tipos de interés a partir de 1946.

En cualquier caso, el gasto público y los cambios normativos (primero endureciéndolos y, a continuación, flexibilizándolos) parece que contribuyeron a la recuperación, ya que consiguieron cambiar el comportamiento de los consumidores y productores.

Efectos en Europa Central

Los efectos de la Gran Depresión fueron profundos en toda Europa, aunque el mayor impacto lo sufrió Alemania, Austria y Polonia, donde una de cada cinco personas quedó desempleada, y donde la producción se redujo en un cuarenta por ciento. Inevitablemente, esto tuvo efecto sobre la política interna prácticamente en todas partes, en especial en países como Alemania y Austria.

Internacionalmente, la depresión en los Estados Unidos provocó una carrera hacia el proteccionismo, ya que cada nación trató de defender sus propios intereses económicos. En Noviembre de 1932, todos los países europeos habían aumentado sus aranceles, o introducido cupos de importación, a fin de evitar un mayor daño a sus economías nacionales. La competencia entre bloques comerciales tuvo también un efecto geo-político, con el aumento de formas de nacionalismo e imperialismo más agresivas y depredadoras. La cooperación internacional entre las principales democracias también se debilitó a causa del proteccionismo y la competencia. Y no había ningún organismo internacional de gran alcance para contrarrestar los efectos del nacionalismo económico.

Las fuentes del problema se remontaban a la Primera Guerra Mundial y al aumento del endeudamiento internacional. A la conclusión de la guerra, Estados Unidos se había convertido en el banquero del mundo. En el marco del Plan Dawes, la economía alemana había experimentado un boom a mediados de los años 20, gracias a los préstamos para las reparaciones de guerra y el aumento en la producción nacional. Pero todo llegó a su fin en 1929-30, cuando los préstamos del Plan Dawes dejaron de llegar. Esto no sólo fue un problema para Alemania, sino para Europa en general, que había recibido casi 8 millardos de dólares en créditos de América entre 1924 y 1930.

El problema de la financiación crediticia se vio agravado por la adhesión de los gobiernos al patrón oro. La caída de los precios y de la demanda, provocada por la crisis, creó un problema adicional en el sistema bancario de Europa central, donde las finanzas tenían una relación particularmente estrecha con las empresas. En 1931, quebró el importante banco Creditanstalt de Viena, causando pánico financiero en toda Europa y el resto del mundo.

La República de Weimar en Alemania fue duramente golpeada por la Depresión, cuando se detuvieron los préstamos americanos para ayudar a reconstruir su economía. El desempleo aumentó, especialmente en las grandes ciudades, y el sistema político derivó hacia el extremismo. El Partido Nazi de Hitler llegó al poder en Enero de 1933. En 1934, la economía todavía no estaba lo suficientemente equilibrada para que Alemania funcionara por su propia cuenta. El reembolso de las reparaciones de guerra que debía Alemania fue suspendido en 1932, tras la Conferencia de Lausana. Para esa época, Alemania había reembolsado sólo 1/8 de las reparaciones.



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fuente

1 comentario - La Gran Depresion

@chicalleje +2
La intervension del gobierno siempre causa cualquier cantidad de desastres economicos, no es un probema de la economia, es un problema del gobierno.

Mucha gente critica el libremercado, pero no saben lo que es un libremercado. No puede haber un libremercado mientras haya un gobierno que intervenga, ya desde el hecho de tener una moneda generada por el estado el libremercado se acaba. Algun dia la sociedad va a pasar a regirse por un libremercado sin gobierno, es la unica manera de avanzar como sociedad, es imposible que sea de otra manera (Ojo, todavia podemos volarnos con un par de bombas, yo digo si la humanidad sobrevive)

Salud