Indispensable también es el siguiente texto: http://www.taringa.net/posts/economia-negocios/5358686/Cr%C3%ADtica-a-la-econom%C3%ADa-neocl%C3%A1sica.html

MACROECONOMÍA Y “LAS IDEAS QUE HAN FRACASADO”



Rolando Astarita

junio de 2009



En las primeras líneas del manual de Macroeconomía de Oliver Blanchard y Daniel Pérez Enrri (adoptado en infinidad de cursos de macro de nuestras facultades de Economía) se sostiene que

“…lo que hoy creen los macroeconomistas es el resultado de un proceso evolutivo en el que han eliminado las ideas que han fracasado y han conservado las que parecen explicar bien la realidad” (p. 2).

Así se asegura a los estudiantes que lo que van a leer tendría detrás un largo proceso de selección darvinista, al cabo del cual habría sobrevivido la teoría más apta. Blanchard y Pérez Enrri admiten que sin lugar a dudas nuevos acontecimientos llevarán a los macroeconomistas a poner en cuestión “algunas ideas”; que es posible que incluso algunos lleguen a revisar sus ideas radicalmente; y que hay diferencias entre los expertos. Pero tranquilizan al lector diciendo que el estudio cada vez mayor de episodios, y las técnicas cada vez mejores para examinar los datos, han reducido las diferencias de opiniones, y que lo esencial de lo que exponen en su libro está suficientemente probado.



Pues bien, el 8 de junio de 2009 Paul Krugman tuvo a su cargo “the annual Lionel Robbins memorial lecture” en la London School of Economics. Allí, además de optimistas consideraciones sobre la evolución de la actual crisis, planteó:

“La mayor parte del trabajo en macroeconomía de los últimos 30 años ha sido, en el mejor de los casos, inofensivo, y perjudicial en el peor de los casos” (citado por The Economist, 13/06/09).

El “trabajo en macroeconomía” al que hace referencia Krugman comprende decenas de miles de papers, llenos de sofisticadas técnicas econométricas y complejas ecuaciones. Un trabajo que involucra a miles de investigadores y docentes; que a su vez alimenta miles de cursos en centenares de facultades, y constituye el basamento de los infaltables manuales, que se desparraman por decenas de miles y sin descanso por el planeta. Y millones y millones de dólares se gastan anualmente en mantener este sistema de pensamiento. Todo acompañado del correspondiente desprecio hacia lo “heterodoxo”. “Sólo es ciencia lo nuestro; los heterodoxos sólo hacen mala sociología; la economía ha alcanzado el rigor de las ciencias duras” y similares, son los latiguillos con que nos han bombardeado durante años. No había manera de hacer escuchar otra voz teórica en las aulas sofocadas de correcto academicismo neoclásico. Pero ahora el más reciente premio Nóbel reconoce que los modelos de la corriente principal, a la que él mismo pertenece, no logran explicar en absoluto un “episodio” como la crisis. En definitiva, ahora hay que reconocer que las técnicas para examinar datos y las profusas matemáticas sirvieron de poco para dar cuenta de lo que sucede. Un resultado inevitable cuando no hay detrás alguna teoría que explique las cuestiones fundamentales de la sociedad y la economía.



Cabe preguntarse entonces si operará desde este momento el proceso de “selección natural” del que nos hablan Blanchard y Pérez Enrri. ¿Revisarán los macroeconomistas “ad usum” sus esquemas en busca de las razones últimas de su colapso teórico?

Mi respuesta: a lo sumo habrá retoques superficiales, para que nada cambie en lo esencial. Es que en economía simplemente “triunfó” la teoría-relato que se consideró que mejor podía disimular la cruda realidad de la explotación del trabajo por el capital. Y las contradicciones que derivan de ella, incluida la tendencia del sistema a generar, de manera recurrente, grandes crisis.

En definitiva, a pesar de los golpes que le propina la realidad –dura e inapelable– la economía burguesa seguirá ajena a aquella exigencia que Marx decía, debería formularse en la entrada de la ciencia y del Infierno:

“Abandónese aquí todo recelo/Mátese toda vileza”.


http://rolandoastarita.com/MACROECONOMA%20FRACASO.htm