Crítica a la escuela austriaca de economía
La siguiente es una traducción del siguiente artículo http://critiqueofcrisistheory.wordpress.com/responses-to-readers%E2%80%94austrian-economics-versus-marxism/ que explica críticamente qué es la escuela de Austria de economía, que aunque es justificadamente bastante desconocida (y descartada desdeñosamente hasta por sus parientes cercanos, los neoclásicos), tiene una relativa importancia en tanto sirve de fundamento teórico a las ideas desreguladoras y anti-proletarias del neoliberalismo, y también porque se esconde detrás de la doctrina económica de una película bastante popular en internet: Zeitgeist, y su cruzada reaccionaria contra los bancos centrales disfrazada de movimiento anti-establishment.Respuestas a lectores — La economía austriaca contra el marxismo
Algunos lectores han expresado interés en la escuela austriaca de economía. ¿Qué es la escuela austriaca, y cuál es su rol?
La escuela austriaca es una rama de la economía marginalista. Difiere de otras escuelas marginalistas en que evita el uso de matemáticas. En cambio, se especializa en abogar por las ideas marginalistas en un lenguaje común. En contraste, la mayoría de las otras escuelas de marginalismo moderno se especializan en construir modelos matemáticos que sólo son accesibles para aquellos que hayan dominado las matemáticas avanzadas necesarias.
La razón por la que la Escuela austriaca evita las matemáticas es que a diferencia de la mayoría de los economistas profesionales, dirige sus argumentos al público llano "no-matemático". La Escuela austríaca —como sugiere su nombre— comenzó en la Austria de habla alemana. Por esto, pronto se encontró en un intenso combate ideológico con el movimiento de los trabajadores austríacos liderado por los marxistas. Mientras que la mayoría de los marginalistas simplemente ignoraban a Marx, la Escuela austriaca intentó refutarlo. (1)
Los austriacos se especializan en desmoralizar a intelectuales atraídos por el movimiento obrero, e intentan en cambio desviarlos hacia la economía y política burguesa reaccionaria.
Dado su énfasis en refutar a Marx, suelen estar más familiarizados con las ideas marxistas de lo que lo están la mayoría de los economistas profesionales burgueses. En tanto intelectuales, disfrutan jugando con ideas, y de hecho han absorbido ciertas ideas de Marx, que usan para sus propios fines. Sin duda, la teoría económica austríaca fue influida por la escuela marxista austríaca, y éstos a su vez, fueron influenciados por las ideas de la Escuela austriaca. Examinaré abajo algunas de estas influencias mutuas.
A la manera de los intelectuales enamorados de sus propias ideas, a los partisanos de la Escuela austriaca les encanta llevar las ideas del marginalismo al extremo. Mientras que en el campo de la teoría burguesa han tenido considerable influencia dentro de la economía ortodoxa marginalista, sus recomendaciones en cuanto a políticas son tan extremas que simplemente no son tomadas en serio en los círculos de toma de decisiones.
Mientras que la Escuela austriaca se originó en Austria, no todos los economistas austriacos son de Austria. Por ejemplo, Murray Rothbard (1926-1995), un confeso economista “austriaco”, era estadounidense. Hoy en día la mayoría de los "austriacos", por lo que sé, son parte del mundo angloparlante, en lugar del mundo de habla alemana en que se originó la escuela.
Los economistas austríacos proclaman que el capitalismo genera paz, y a veces se oponen a las guerras coloniales, tales como las actuales guerras de EEUU-OTAN contra Irak y Afganistán. Y dan la apariencia de hacer críticas "radicales" de los gobiernos capitalistas y del imperialismo, denunciando a veces al "capitalismo monopolista de estado".
Algunos izquierdistas se han visto atraídos a veces hacia los austríacos, y los ven como potenciales aliados en la lucha contra el imperialismo y las guerras que engendra. Esta es una tendencia peligrosa y debería ser combatida. Todos los partidarios de la economía austríaca son sin excepción, enemigos acérrimos del movimiento de la clase trabajadora.
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Las teorías económicas de la Escuela de Austria
Suficiente sobre la política y la ideología. ¿Cuáles son las ideas económicas de la escuela de Austria, y de dónde provienen?
Alrededor del año 1870, surgió una nueva escuela de economistas burgueses que lanzaron un ataque frontal contra la teoría del valor-trabajo de la economía política burguesa clásica. Entre estos economistas figuraban William Stanley Jevons en Inglaterra, Leon Walras en Suiza, y Karl Menger, el fundador de la Escuela austriaca, en Austria. Llamativamente, la llamada “revolución marginalista” en la economía burguesa ocurrió unos tres o cuatro años después de la publicación de la primera edición en alemán del Volumen I de “El Capital”.
Marx demostró en “El Capital” que el plusvalor —el beneficio, incluyendo al interés y la renta— surge sobre la base del intercambio de mercancías cuya producción requiere en promedio iguales cantidades de trabajo.(5) O lo que viene a ser lo mismo, Marx demostró que al igual que el esclavismo y la servidumbre feudal, el capitalismo —aún cuando las mercancías se intercambian a sus valores— es un sistema de explotación en el que los trabajadores están obligados a realizar trabajo no remunerado, para la clase dominante. Nada volvería a ser igual en economía. El concepto de valor-trabajo tenía que ser desterrado de la economía burguesa de una vez por todas.
-La revolución marginalista y la teoría de la utilidad marginal
Toda teoría del valor “económico” comienza con lo que en economía es conocida como la paradoja de los diamantes y el agua. Los diamantes cuestan una enorme cantidad de dinero, y sin embargo no son necesarios para la vida. El agua, por otro lado, es muy barata —aunque no tanto como solía serlo— y sin embargo es absolutamente necesaria para la vida humana. Efectivamente, uno no puede vivir por más de unos días sin agua, pero se puede vivir una vida tranquilamente sin haber poseído nunca un diamante.
Los economistas clásicos y luego Marx respondieron a esta paradoja explicando que requiere mucho más trabajo en promedio el encontrar y pulir un diamante, de lo que lleva encontrar y recoger la cantidad de agua que cabe en un vaso. Dado que un diamante representa una cantidad de trabajo mucho más grande que un vaso de agua, el precio en términos de dinero de un diamante es muy superior al precio en dinero —si éste existiera— de un vaso de agua.
Esto es aún más cierto si reemplazamos al agua con el aire. El aire es proveído gratis por la naturaleza —no es producido por trabajo humano— y carece de todo precio en dinero. Y sin embargo no podemos vivir sin aire respirable por más de unos pocos minutos.
La economía política burguesa había estado en retirada franca de cualquier noción de valor-trabajo desde alrededor de 1830, pero los economistas burgueses no habían reemplazado la clásica teoría del valor-trabajo burguesa con ninguna teoría alternativa realmente coherente. (6) En cambio, los economistas burgueses post-Ricardianos simplemente se limitaron a explicar que los precios están determinados por los “costos de producción”.
¿Pero qué determina los costos de producción de una determinada mercancía? Pues el costo de producción de las mercancías incluyendo el trabajo que es necesario para producir la mercancía en cuestión. O lo que viene a ser lo mismo, los precios de las mercancías están determinados por los precios de las mercancías. Si los economistas burgueses no podían hacer algo mejor que esto, la superioridad de la teoría perfeccionada del valor-trabajo de Marx sería tan obvia que el movimiento de los trabajadores hubiera tenido una enorme ventaja en lo que el ex-presidente de Cuba Fidel Castro ha llamado la “batalla de las ideas”.
-El Marginalismo al rescate
Karl Menger en Austria, Leon Walras en Francia y William Stanley Jevons en Gran Bretaña propusieron lo que ellos consideraron que era una respuesta alternativa coherente a la paradoja del diamante y el agua. Si estoy muriendo de sed en un desierto, efectivamente pagaría —suponiendo que tenga el dinero— más por un vaso de agua que salve mi vida, de lo que pagaría por un diamante. Bajo esas circunstancias, mi valoración subjetiva del agua sería mucho mayor que mi valoración subjetiva de un diamante. Pero normalmente tengo suficiente agua disponible y si tengo sed simplemente saco más agua de una canilla por un costo simbólico. Por lo tanto, mi valoración subjetiva de otro vaso de agua es normalmente bastante baja.
Pero dado que los diamantes son muy escasos, mi valoración subjetiva de un diamante adicional en comparación con un vaso de agua adicional, será probablemente bastante alta, ciertamente mucho más alta que mi valoración subjetiva de un vaso adicional de agua. Bajo circunstancias normales es casi seguro que estaré dispuesto a pagar mucho más dinero por un diamante adicional —suponiendo que quisiera poseer un diamante— que por un vaso de agua adicional. Por lo tanto, concluyeron Menger, Walras y Jevons, el valor de una mercancía está determinado no por su valor de uso como tal, sino por su valor de uso —o utilidad— en el margen.
Mientras que la utilidad total que para una persona tienen los diamantes en comparación con el agua es bastante baja, en cambio la utilidad de un diamante adicional comparado con un vaso de agua adicional, es normalmente muy alta. Por lo tanto, sostienen los fundadores de la nueva escuela marginalista de economía, el valor de una mercancía no está determinado ni por su utilidad ni por la cantidad de trabajo socialmente necesario para producirla, sino más bien por su utilidad marginal.
A diferencia del concepto de valor-trabajo, que es objetivo, el concepto de utilidad marginal, como fue llamado, es subjetivo. El que a mí personalmente me agraden o me desagraden los diamantes, por ejemplo, no tiene efecto alguno en la cantidad de trabajo medida en términos de tiempo, que lleva producirlos en promedio en condiciones actuales de producción.Puede de hecho suceder que yo realmente odie los diamantes, y que aún si tuviera abundante agua, pagaría más por un vaso de agua adicional que por un diamante adicional. Pero esto es bastante improbable. La mayoría de la gente en condiciones normales adjudica una valoración subjetiva superior a un diamante adicional más que a un vaso de agua adicional.
A diferencia del concepto de valor-trabajo, que comienza con la producción, la teoría de la utilidad marginal comienza con el consumo. Esto instó a que N.I. Bujarin en su libro contra los marginalistas, titulado “La teoría económica de la clase ociosa”, propusiera que el surgimiento de la teoría de la utilidad marginal en la economía burguesa refleja la visión de los capitalistas que se han retirado de la producción —los rentistas, o capitalistas financieros— como opuestos a los capitalistas activos, industriales y comerciales.
-El problema con el concepto de utilidad marginal
Marx definió al valor como una sustancia social homogénea —trabajo humano abstracto. Todos los intentos de reducir la utilidad —valor de uso— a una sustancia social similar abstracta fracasaron. La corriente central del marginalismo que llegó a ser conocida como la “escuela neoclásica” —aunque en realidad son la negación de la escuela clásica de economía política burguesa— por lo tanto se conformaron con construir modelos matemáticos de comportamiento del consumidor. En estos modelos, los consumidores escogen entre “bienes” escasos alternativos de acuerdo a la intensidad de su necesidad (subjetivamente determinada) por un “bien” adicional de un tipo particular. Sin embargo, esta “solución” no estaba realmente disponible para la Escuela austríaca debido a su naturaleza “no-matemática”. Por lo tanto quedaron estancados con la utilidad marginal.
-La teoría austríaca del plusvalor —o interés.
Para explicar el —o más bien para racionalizar una justificación del— plusvalor, los economistas austríacos combinan la utilidad marginal y el tiempo. Mientras que los economistas burgueses modernos, incluyendo a los austríacos, justifican buena parte del beneficio como los "salarios" de los capitalistas activos, y por una sobreextensión de esto, consideran a la renta de los terratenientes como la recompensa por "mejorar" la tierra, esto deja sin explicar el interés ganado por los ociosos capitalistas dinerarios. ¿De dónde puede venir el interés sino del trabajo impago de aquellos que trabajan?
Los economistas austríacos "explican" que subjetivamente valoramos más los "bienes" que están inmediatamente a nuestra disposición, que aquellos "bienes" que sólo estarán disponibles en algún momento del futuro. Por ejemplo, supongamos que necesito un nuevo abrigo para mantenerme abrigado este invierno. ¿Acaso no pagaré más por un abrigo nuevo que podré llevar inmediatamente a casa, que por un abrigo nuevo que no estará disponible sino hasta dentro de un año? Si no tengo un abrigo nuevo sino hasta dentro de un año, tendré que usar mi viejo y gastado abrigo para mantenerme abrigado este invierno. Podría estar dispuesto a pagar $100 si el abrigo estuviera inmediatamente disponible para usarlo este invierno, pero tal vez sólo pagaría $90 si el abrigo fuera entregado recién después de un año. Yo “descuento” mi valoración subjetiva del abrigo a adquirir dentro de un año en comparación con la de un abrigo adquirible hoy mismo, bajo estos supuestos, a una tasa del 10 por ciento. De acuerdo con los economistas austríacos, la diferencia entre mi valoración subjetiva de un "bien" que puedo recibir ahora y mi valoración subjetiva de un "bien"; que no estará dsiponible sino hasta dentro de un momento en el futuro, es la tasa de interés.
Los miembros "propietarios" —capitalistas— de la sociedad tienen dos opciones. Pueden consumir ahora, o ahorrar. Si ahorran, tendrán un estándar más bajo de vida ahora pero uno más alto en el futuro. En una "sociedad libre" —en oposición a una sociedad democrática en la que las "masas" pueden interferir con las opciones libres de los "propietarios"— depende de los propietarios individuales o capitalistas el decidir cuánto ahorrarán para el futuro en contraste con lo que consumirán en el presente.
-La función de la tasa de interés en la economía austríaca
Según los austríacos, el propósito de la tasa de interés es igualar la oferta de ahorro con la inversión. Si la sociedad —los capitalistas— desean ahorrar más, todo permaneciendo igual, la tasa de interés caerá. Esto muestra que los capitalistas como consumidores están descontando subjetivamente el valor de los bienes de consumo disponibles-sólo-en-el-futuro en comparación con los bienes de consumo disponibles inmediatamente, a una tasa de interés decreciente. Hacen esto cuando los bienes de consumo se están volviendo menos escasos en relación con sus necesidades humanas subjetivamente determinadas. Los ahorros y la inversión se están emparejando a una tasa de interés decreciente.
Bajo estas condiciones, de acuerdo con la economía austríaca y el marginalismo en general, la tasa decreciente de interés (beneficio) significa que la sociedad tiene una necesidad decreciente de medios de producción adicionales y por lo tanto menos medios de producción están siendo creados.
Si, por el contrario, los capitalistas desean ahorrar menos, la tasa de interés, permaneciendo igual todo lo demás, se elevará. Si los capitalistas desean ahorrar menos, esto significa que están descontando subjetivamente el valor de los bienes de consumo disponibles-sólo-en-el-futuro a una tasa de interés creciente. Según los austríacos (y el marginalismo en general), esto significa que los "bienes" y el "capital" necesario para producirlos se están volviendo escasos en relación a las necesidades humanas subjetivamente determinadas.
El ahorro y la inversión están siendo nivelados a una tasa de interés creciente. Por lo tanto la tasa natural de interés —tasa de beneficio— subirá. La tasa más alta de interés (beneficio) provocará que los medios de producción sean creados a un ritmo creciente —reproducción ampliada.
De acuerdo con los austríacos, mientras prevalezca la libertad, y la tasa de interés del mercado no difiera de la tasa natural de interés, prevalecerá una proporción correcta entre —usando terminología marxista— el Departmento I, el departmento de la industria que produce los medios de producción, y el Departmento II, el departamento de la industria que produce los medios de consumo personal. Aquí ocultándose tras los argumentos marginalistas nos encontramos con un viejo amigo, los diagramas de Marx de la reproducción simple y ampliada del Volumen II de "El Capital"..
Inevitablemente, los capitalistas industriales individuales pueden tomar y sin duda tomarán decisiones equivocadas sobre si producir ítems de consumo personal en lugar de bienes de capital. Eso ocurre todos los días de la semana. ¿Pero acaso el mercado no recompensa a aquellos capitalistas industriales que se demuestran competentes en determinar cuáles son las demandas del mercado, mientras castiga a aquellos que no lo hacen? Actuando un poco a la manera de la ley de la selección natural en biología, explican los economistas austríacos, los capitalistas industriales que generalmente toman decisiones acertadas sobre lo que desea el mercado, serán "seleccionados" para vivir un día más, mientras que aquellos que tomen las decisiones equivocadas sobre qué producir, serán eliminados.
De acuerdo con los economistas austríacos, cada capitalista industrial individual querrá incrementar la producción de la mercancía particular que él —la mayoría de los austríacos probablemente tiene una pobre visión de las capitalistas industriales femeninas— produce, hasta el punto en que su tasa de beneficio individual caiga hasta la tasa de interés. Según la teoría austríaca, la economía estará en perfecto equilibrio si la tasa de beneficio realizada por cada capitalista industrial iguala a la tasa de interés del mercado, y si esta tasa de interés de mercado a su vez iguala la tasa natural de interés.
En el mundo real, aún los economistas austríacos concederán que esto nunca ocurrirá exactamente así, pero los austríacos sostienen que el mercado es tan eficiente que, asumiendo que el gobierno no interfiera y los sindicatos no existan, la economía nunca puede alejarse mucho de esta posición de equilibrio.
-La ley de Say y la teoría austríaca de las crisis
Mientras que los "economistas marginalistas neoclásicos" aceptan la Ley de Say al menos implícitamente, los austríacos la proclaman abiertamente. Los economistas austríacos le atribuyen un gran crédito a Say por descubrir que una sobreprodución generalizada de mercancías es imposible. Recordemos que según Say, las mercancías son compradas con mercancías —siendo el dinero un mero instrumento técnico para facilitar la circulación de mercancías. Sin embargo, Say sí admitía una parcial sobreproducción de ciertas mercancías respaldada por una subproducción de otras. Por lo tanto, la Ley de Say es compatible con una teoría de las crisis basada en una producción desproporcionada.
Pero los economistas austríacos sostienen que mientras que la tasa de interés de mercado coincida con la tasa de interés "natural", no puede haber ninguna desproporción significativa entre el Departamento I y el II.
¿Pero qué pasaría si a la tasa de interés de mercado se le permite desviarse de la tasa natural de interés? ¿Qué pasaría si una institución diabólica conocida como "banco central" —llamémosla el Sistema de Reserva Federal (en EEUU)— es creada por un gobierno democrático que bajo la influencia de las "masas" está determinada a mantener la tasa de interés de mercado por debajo de la tasa de interés "natural"?
-La definición austríaca de inflación
Mientras que la mayoría de los economistas definen la "inflación" como una situación de precios crecientes, los economistas austríacos rechazan esta definición común. Según ellos, la economía está en un estado de inflación siempre que la tasa de interés de mercado se encuentre por debajo de la tasa natural de interés, ya estén los precios de las mercancías subiendo o cayendo.
Los economistas austríacos "explican" que gente "bien intencionada" y que está desinformada sobre economía generalmente favorecerán políticas de baja de la tasa de interés para lograr alto crecimiento económico y "pleno empleo". Estos incluyen a pequeños hombres de negocios y campesinos, quienes a menudo están muy endeudados en su intento de mantener sus pequeñas empresas frente a la competencia de unidades capitalistas mucho más grandes y eficientes. Naturalmente esta gente está a favor de políticas que bajen la tasa de interés. Por esto es exactamente que la democracia es peligrosa.
Si el gobierno y sus "autoridades monetarias" expanden la oferta monetaria de modo tal que cause que la tasa de interés de mercado caiga por debajo de la tasa natural de interés, los capitalistas industriales individuales se verán inducidos al error de producir demasiados bienes de capital y demasiados pocos medios de consumo personal.
Según la teoría austríaca, los capitalistas industriales individuales no tienen manera de distinguir entre la tasa natural de interés y la tasa de interés de mercado. En cuanto concierne a los capitalistas industriales, existe sólo una tasa de interés, la tasa de interés de mercado. Como ya he explicado, según los austríacos —y los marginalistas en general— los capitalistas industriales individuales incrementarán la producción del "bien" particular que cada uno produce hasta el punto en que su tasa de beneficio individual iguale la tasa de interés de mercado. Por lo tanto, sostienen los austríacos, si la tasa de interés de mercado es inferior a la tasa natural de interés, los capitalistas industriales van a sobreinvertir.
-Producción asimétrica
En términos marxistas, el Departmento I, aquel Departamento de la producción que produce los medios de producción, se expandirá excesivamente respecto al Departamento II, que produce los medios de consumo personal. En terminología austríaca, esto es una llamada "producción asimétrica" o “mala-inversión”. No hay una sobreproducción general —la Ley de Say nunca puede violarse— sino que hay producción desproporcionada. Tal producción desproporcionada, o "asimétrica", o "mala-inversión", según la teoría austríaca, es el resultado inevitable de la inflación tal como la definen los austríacos —una situación en la que la tasa de interés del mercado se encuentra por debajo de la tasa natural de interés.
Una vez que la "producción asimétrica" o “mala-inversión” se desarrolla, una crisis se hace inevitable. En tal situación, la única política correcta es "hacer de tripas corazón" permitiendo que las tasas de interés suban lo más rápidamente posible hasta la "tasa natural" y terminando con la crisis a la mayor brevedad posible.
Según la escuela austríaca, ninguna política de expansión monetaria puede evitar que la tasa de interés de mercado iguale la tasa natural de interés, en el largo plazo. Si el banco central —las autoridades monetarias— intenta resistir la suba en las tasas de interés, se verán obligados a invertir cada vez más dinero. Si persisten, el resultado será una inflación galopante y eventualmente la clase de hiperinflación que ocurrió en Alemania en 1923, donde la moneda perdió todo su valor.
Los austríacos sostienen que cuanto más tiempo la economía se mantenga en estado inflacionario —la tasa de interés de mercado permanece por debajo de la tasa natural de interés— más asimétrica se volverá la producción y peor será la inevitable crisis.
Por lo tanto, sostienen los austríacos, la solución a una amenaza de crisis es siempre una fuerte subida en la tasa de interés. Al alentar la inevitable "liquidación", explican los economistas austríacos, la crisis se verá acortada y su intensidad reducida.
Pero los bancos centrales bajo la presión de las "masas" —o por temor a ellas— intentan mantener bajas las tasas de interés para posponer la crisis y luego minimizarla cuando estalle de todas maneras. Según los austríacos, la rápida reducción de las tasas de interés llevada a cabo por la Reserva Federal de los EEUU y otros bancos centrales durante la crisis de los últimos dos años es un ejemplo exacto de lo que no debería hacerse.
En su lugar, argumentan los economistas austríacos y sus seguidores, a las tasas de interés debería habérseles permitido subir. Los economistas austríacos conceden que esto habría significado que las ejecuciones de hogares y granjas, las bancarrotas empresarias y el desempleo, se habrían elevado todas aún más de lo que ya han subido. Pero, explican los austríacos y sus seguidores como el congresista Paul, esto es exactamente lo que se necesita. De acuerdo con los austríacos, esta es la única manera de reparar la "producción asimétrica" que está detrás de la crisis.
¿Pero acaso hubiera sido esta política brutal compatible con la democracia? Obviamente que no, que es precisamente por lo que los defensores de la economía austríaca tales como Ron Paul quieren deshacerse de ella.
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-La cura austríaca de las crisis
¿Pueden las crisis económicas, según los austríacos, ser eliminadas del sistema capitalista? Mientras que Marx dijo que no, los economistas austríacos afirmaron lo contrario. Pero para terminar con las crisis, según los economistas austríacos, la interferencia gubernamental en la economía debe cesar. Por sobre todas las cosas, los bancos centrales —las autoridades monetarias— deben ser eliminadas. El dinero como cualquier otro "bien" debe ser producido sólo por un beneficio por capitalistas privados. No debería haber "autoridad monetaria" alguna ni ningún tipo de "planificación central" de la oferta monetaria.
Si la "planificación centralizada" de la oferta monetaria fuera abolida, sostienen los austríacos, la tasa de interés de mercado ya no se desviaría de la tasa natural de interés. Con la tasa de interés de mercado igualando la tasa natural de interés, la "producción asimétrica" ya no sería posible.
Por ejemplo, a los capitalistas privados debería permitírseles acuñar monedas de oro sin que ninguna moneda de oro en particular sea declarada de curso legal. Los bancos comerciales individuales deberían poder emitir sus propios billetes un poco a la manera en que lo hacían en el llamado "sistema de banca libre" que prevaleció en los EEUU antes de la Guerra Civil de 1861-65. El uso de monedas de oro debería ser fomentado y el patrón oro debería ser restaurado.
Si esto se hiciera, sostienen los austríacos, la competencia entre las varias entidades capitalistas creadoras de dinero —por ejemplo, las compañías mineras auríferas, cecas privadas en pos de beneficio, y los bancos comerciales que emiten notas— aseguraría que las mejores monedas prevalezcan, tal como la libre competencia entre los productores de otros tipos de "bienes" asegura que los mejores productos prevalezcan. Los que emitan "dineros" inferiores se verían quitados del negocio tal como sucedería con los productores de otros productos inferiores.
-Una contradicción en la economía austríaca (y de Friedman)
Tanto los austríacos como los friedmanianos se oponen fuertemente al sistema de banca fraccional —dinero crediticio creado por los bancos. Aunque los austríacos creen que la producción de dinero debería dejarse en manos de capitalistas privados en pos de beneficio, no creen que el dinero creado privadamente debiera incluir forma alguna de dinero crediticio. Según los austríacos, toda forma de dinero crediticio es nefasta porque lleva a la tasa de interés de mercado por debajo de la tasa natural de interés.
Pero los austríacos y los friedmanianos son incapaces de explicar exactamente cómo ellos prohibirían la creación de dinero crediticio en una "economía capitalista libre". ¿Acaso una ley que requiera que los bancos comerciales mantengan una reserva del 100% en respaldo de sus depósitos en la forma de ya sea papel-dinero creado por el estado —Friedman— u oro —los austríacos—, no representa el mismo tipo de intervención estatal en el sistema capitalista que los austríacos y los friedmanitas rechazan?
Y aún si se sancionara una ley que requiriese el 100% de reservas para respaldar los depósitos bancarios, ¿qué le impediría a los bancos comerciales —u otras instituciones financieras capitalistas— el emitir papel comercial o bonos que funcionaran en la práctica como dinero crediticio, esto es, que actuaran como medios de compra y como medios de pago.
Cualquier intento por suprimir el dinero crediticio de la manera que lo abogan los austríacos y los friedmanitas, significaría poner a la economía capitalista en un chaleco de fuerza. Requeriría una enorme policía financiera que examinara virtualmente cada transacción para asegurarse de que ninguna forma nueva de "crédito circulante" —para usar el viejo término decimonónico para el dinero crediticio— sea creada. Y el mundo de los negocios siempre encontraría maneras de crear dinero crediticio de una forma u otra. Al final, el mercado siempre gana, ¿o no?
-El lado revolucionario del sistema de crédito
En realidad, tanto la escuela austríaca como la friedmaniana se percatan de que el dinero crediticio y el sistema de crédito en general, le permiten al capitalismo desarrollar las fuerzas productivas más allá de sus límites "capitalistamente" determinados y que un tal desarrollo de las fuerzas productivas —siempre y cuando permanezca el capitalismo— siempre termina en una crisis. Tanto los austríacos como los friedmanitas, mientras que se posicionan como los defensores a ultranza del capitalismo, en realidad se oponen al lado revolucionario del capitalismo, su ímpetu inconsciente por establecer un modo de producción superior sin explotación. Enfrentados con este lado revolucionario del capitalismo, tanto los austríacos como los friedmanitas abandonan el liberalismo económico y se refugian en las formas más draconianas y reaccionarias imaginables de intervención estatal.
Diferencias entre las teorías de las crisis marxista y austríaca
Muy a pesar de los austríacos, las crisis cíclicas del capitalismo son sobre todo crisis de sobreproducción general relativa de mercancías. Tanto el Departamento I como el Departamento II sobreproducen. Marx mostró que el interés es sólo una porción de la ganancia —interés más el beneficio empresario, que a su vez es una fracción del plusvalor total (ganancia más renta).
¿Y qué es el plusvalor? Es el trabajo impago realizado por los trabajadores productivos —todos los trabajadores que producen plusvalor— bajo pena de inanición, para aquellos que monopolizan los medios de producción en la sociedad capitalista —la clase capitalista. Mientras que las mercancías tienen precios naturales —precios de producción— alrededor de los cuales fluctúan los precios de mercado, no sucede lo mismo con la tasa de interés.
Mientras que es cierto que las tasas de interés no pueden en el largo plazo igualar o superar la tasa de ganancia, sí pueden ser considerablemente inferiores.
-¿Está la tasa de interés determinada por la tasa de ganancia?
Muchos marxistas sostienen que la tasa de interés está determinada por la tasa de ganancia. Mientras que hay algo de cierto en esto, ya que la tasa de interés no puede en el largo plazo ser más alta o siquiera igualar a la tasa de ganancia, esta afirmación no explica porqué en un momento la tasa de interés es un porcentaje dado de la tasa de ganancia y no otro cualquiera.
De acuerdo con Marx, las tasas de interés pueden ser del 10 por ciento de la tasa de beneficio, 25 por ciento de la tasa de beneficio, 50 por ciento de la tasa de beneficio, 75 por ciento de la tasa de beneficio. Si existiera un porcentaje fijo de la tasa de beneficio al que tendiera la tasa de interés, podría haber alguna justificación para hablar de una tasa natural de interés alrededor de la cual fluctuaran las tasas de interés de mercado. Pero de hecho no existe un tal porcentaje fijo de la tasa de beneficio alrededor del cual fluctúe la tasa de interés.
-¿Qué determina realmente la tasa de interés?
En el Volumen III de “El Capital”, Marx presenta cifras que muestran que las tasas de interés en Inglaterra eran extremadamente sensibles a los cambios en el tamaño de las reservas de oro del Banco de Inglaterra.
Eventualmente, la tasa de interés tenderá a un punto en que la oferta y la demanda de oro —material dinerario— sean iguales. Esto es lo más cerca que podemos llegar a una "tasa natural de interés". (8) Permaneciendo igual todo lo demás, un nivel relativamente alto de producción de oro —en relación a la producción de otras mercancías— significará una baja tasa de interés en relación a la tasa de ganancia, mientras que un nivel relativamente bajo de producción de oro significará una alta tasa de interés en relación a la tasa de ganancia.
O más precisamente, una alta tasa de producción de oro en relación a la producción total de mercancías significará que las tasas de interés tenderán a declinar, mientras que una baja tasa de producción de oro en relación a la producción total de mercancías, significará que las tasas de interés tenderán a subir.
Una situación en la que la oferta y la demanda de oro —material dinerario— estén igualadas por una tasa de interés igual o superior a la tasa de ganancia, no puede sostenerse. En tal caso, la producción de oro debe elevarse o la producción de mercancías debe disminuir, o lo que es norma en el mundo real, sucede alguna combinación de ambas. Esto es exactamente lo que vemos durante las crisis de sobreproducción.
Gracias a las crisis, la tasa de interés es mantenida en el largo plazo, por debajo del límite superior marcado por la tasa de ganancia, asegurando un beneficio empresario positivo y por lo tanto un incentivo real para que un sector de la clase capitalista actúe como capitalistas industriales produciendo plusvalor.
-La tasa de interés y la sobreproducción
En efecto, cuando está ocurriendo una sobreproducción general de mercancías, la tasa de interés tenderá a subir en relación a la tasa de ganancia, suponiendo que todo el plusvalor producido es realmente realizado. Semejante situación no puede mantenerse y tarde o temprano debe terminar en una crisis que baje una vez más la tasa de interés.
-La tasa de interés y la subproducción
Una crisis es un freno violento a una situación de sobreproducción generalizada. La situación de sobreproducción es "curada" por un período de subproducción generalizada. Durante un período de subproducción generalizada de mercancías, la relación entre la producción de material dinerario —oro— y la producción de otras mercancías, es tal que la tasa de interés tiende a bajar en relación al nivel que tendría la tasa de ganancia si el monto total de plusvalor estuviera siendo realizado. (9)
Las masas, para usar la terminología preferida del congresista Paul para denominar a la clase trabajadora y otros trabajadores que no "comprenden" las leyes del capitalismo, ponen presión sobre el gobierno y los bancos centrales para tomar medidas que eviten las crisis, y cuando eso se evidencia imposible, para acelerar la recuperación. Esto es lo que vemos actualmente. ¿Están siendo las "masas" estúpidas o irresponsables? De ninguna manera.
Se están esforzando instintivamente para liberar a las fuerzas productivas de su carácter como capital. La única ventaja que tenemos los marxistas sobre otros trabajadores es que entendemos conscientemente las leyes del capitalismo de las cuales los trabajadores están tratando correctamente aunque inconscientemente, de liberarse.
Hoy vemos que las "masas" se están volviendo extremadamente impacientes con el fracaso de la actual "recuperación" cíclica para generar trabajos. Lo más que las autoridades en la mayoría de los países imperialistas pueden afirmar es que la tasa de pérdida de empleos está decayendo. Naturalmente la gente está diciendo —con bastante acierto— ¡que eso no es suficiente! Las “masas” naturalmente quieren que el gobierno y el banco central —después de todo, ¿no es el banco central un órgano del gobierno democrático que representa a la gente?— produzcan una recuperación que realmente cree empleos en cantidad suficiente como para acabar con el desempleo de una vez por todas.
Pero el congresista Paul, como estudioso de la economía austríaca, se queja de que en la medida en que el gobierno —o el Sistema de la Reserva Federal— llegue a hacer algo para acelerar la recuperación, estaría interfiriendo con la necesaria “liquidación”, y en el caso de la Fed, estaría llevando a la tasa de interés de mercado por debajo de la tasa natural de interés. De acuerdo con Paul y otros seguidores de la economía austríaca, esto llevaría sólo a más "producción asimétrica".
La salida de la crisis, según Paul y los austríacos, es no mantener las tasas de interés "bajas por un período extenso de tiempo" sino más bien mantener las "tasas de interés altas por un período extenso de tiempo." Sólo de esta manera puede la "producción asimétrica", que causó la crisis en primer lugar según la teoría austríaca, ser eliminada de una vez por todas.
-¿Hay algo de verdad en la teoría austríaca de las crisis?
Mientras prevalecía el patrón oro —una situación en la que los bancos centrales tenian que rescatar sus billetes con una cierta cantidad fija de oro— los bancos centrales sufrían un drenaje en reservas de oro si mantenían las tasas de interés por debajo del punto en que la oferta y la demanda de oro fueran iguales. Si mantenían las tasas de interés por debajo de este punto, el banco central tenía que reducir su propia "demanda" e incrementar la "oferta" disponible para el "sector privado", agotando sus propias reservas de oro. Mientras durara el patrón oro, los bancos centrales no podían hacer esto por mucho tiempo. Si lo hicieran, habría una "corrida" en sus reservas de oro y se verían "despojados de oro”.
-Las ventajas del patrón oro en el sistema capitalista
La ventaja del patrón oro para el sistema capitalista es que en el largo plazo implica que las tasas de interés son mucho menores de lo que serían bajo un sistema de papel moneda —o dinero fiduciario— en el que el banco central —u otra autoridad monetaria— no tiene obligación alguna de rescatar sus billetes con oro. ¿Porqué sucede esto?
Suponiendo que la tasa de interés está dada, la demanda de oro por los capitalistas será baja si los capitalistas creen que la devaluación de la moneda es extremadamente improbable. Ésta es la función del patrón oro. Si un capitalista cree que la moneda no será devaluada contra el oro al menos en el futuro inmediato previsible —esto es, el precio monetario del oro no subirá—, tiene más sentido mantener cualquier capital dinerario que nuestros capitalistas no puedan invertir provechosamente ya sea en producción industrial o en comercio, en títulos con interés. Aún si el rendimiento —tasa de interés— es muy bajo —esto sigue siendo mejor que acumular oro, que no rinde interés e impone costos de almacenamiento.
Pero sin la "disciplina" del patrón oro, los bancos centrales enfrentados con una gran crisis de sobreproducción y sus secuelas, se encuentran bajo una gran presión política para "mantener bajas las tasas de interés por un período largo de tiempo”. Semejante política tiene la desventaja de alentar en los capitalistas el miedo de que esto signifique que las tasas de interés se estarán manteniendo por debajo del nivel en que la oferta y la demanda de oro son iguales. Bajo estas condiciones, los capitalistas incrementarán su demanda de oro, haciendo realidad su miedo de que la moneda se deprecie frente al oro.
El resultado es que sube la tasa de interés necesaria para igualar la oferta y la demanda de oro. Una suba en el precio en dólares del oro y la subsiguiente suba de los precios de las mercancías en relación a la moneda que se está depreciando, es simplemente la manera del mercado de forzar la suba de la tasa de interés al nivel en que la oferta y la demanda de oro sean iguales.
Los austríacos erróneamente perciben a la tasa de interés que iguala la oferta y la demanda de oro, como si fuera su imaginada tasa natural de interés que iguala los ahorros y la inversión.
-Producción asimétrica contra la relativa sobreproducción generalizada de mercancías
En los 1970s, una enorme batalla se desarrolló entre los gobiernos y los bancos centrales, quienes en un intento por forzar la recuperación intentaron bajar la tasa de interés, por un lado, y por otro lado el intento del mercado de subir la tasa de interés al nivel en que la oferta y la demanda de oro fueran iguales otra vez. Los economistas austríacos, cegados por el dogma de la Ley de Say, malinterpretaron las causas de la crisis que llevó a esta batalla. Los austríacos sostenían que fue causada por "producción asimétrica", la sobreproduccióon de medios de producción en relación a los medios de consumo, cuando en realidad fue causada por una relativa sobreproducción generalizada tanto de los medios de producción como de los medios de consumo.
-El mercado siempre gana
Pero los austríacos tienen razón en un punto crucial. Suponiendo que se mantiene el capitalismo, cuando se desarrolla una batalla en torno a la tasa de interés entre los gobiernos y los bancos centrales que están intentando mantener bajas las tasas de interés expandiendo la "oferta monetaria", por un lado, y el mercado, que está tratando de hacer subir las tasas de interés, por el otro, el mercado siempre gana. En efecto, podemos ir más lejos: En este tipo de contienda, el mercado no sólo gana siempre, sino que también impone una penalidad haciendo subir la tasa de interés muy por encima del nivel que habría tenido si el gobierno no hubiera resistido la suba de las tasas de interés en primer lugar. (10)
Las tasas de interés extremadamente elevadas de los 1980s que hicieron tanto daño de largo plazo a las economías de todo el mundo, son un ejemplo. La mayoría de los economistas liberales —no neoliberales— y progresistas denunciaron al presidente de la Junta de la Reserva Federal, el demócrata Paul Volcker —el congresista Paul indica su respeto por Volcker en “Fin de la Fed”— por permitir la suba de las tasas de interés tras su asignación como jefe de la Fed por Jimmy Carter en Agosto de 1979 —como un terrible "error". Estos economistas "progresistas" señalan correctamente que las tasas de interés de doble dígito del "shock Volcker" llevaron directamente a una prolongada y severa recesión-depresión con su desempleo de doble dígito de los tempranos 1980s.
Pero los economistas austríacos tienen razón cuando, en respuesta a los “bienintencionados progresistas”, señalan que bajo las leyes del sistema capitalista, Volcker en realidad no tenía otra opción más que permitir la suba de las tasas de interés. El jefe de la Fed estaba simplemente rindiéndose ante la inevitable victoria del mercado.
Si Volcker hubiera seguido resistiendo los intentos del mercado de subir la tasa de interé como lo hicieron sus inmediatos predecesores, la inflación habría subido rápidamente a niveles altísimos. Si la Fed de todas formas hubiera seguido resistiendo la suba en las tasas de interés, el mercado habría aplicado su máximo castigo, condenando al dólar estadounidense y a todos los papeles-moneda ligados a él bajo el patrón dólar, al destino del marco alemán en 1923.
Tales economistas progresistas cometen la falta de idealizar al sistema capitalista al negar sus leyes brutales. En comparación con estos "bienintencionados" progresistas, los economistas austríacos son realistas de sangre fría, y esto incrementa su influencia en tiempos de crisis.
Si una situación como la de 1979 ocurre nuevamente —y puede que no tengamos que esperar tanto para verlo suceder— la única alternativa viable a un nuevo y posiblemente mucho peor “shock Volcker”, será despojar a las fuerzas productivas de su carácter de capital —la solución hacia la que están presionando las "masas", aunque no lo hagan del todo conscientemente.
O lo que viene a ser exactamente lo mismo, una revolución socialista.
(...)
¿Qué deberíamos demandar?
La clase trabajadora no tiene interés alguno en la campaña de Ron Paul para abolir el Sistema de Reserva Federal y regresar al sistema previo a la Guerra Civil estadounidense de la "banca libre", en el que los bancos comerciales individuales emitían sus propios billetes. De hecho, bajo el "sistema de banca libre", la economía de los EEUU era más inestable que las economías de los países capitalistas que tenían sistemas de banca central. En aquellos días, al primer indicio de problemas los capitalistas acumularían oro, plata y los billetes bancarios de bancos más fuertes. En Inglatera, cuando una crisis estallaba el "Acta Bancaria" podía siempre ser suspendida, pero en los EEUU la demanda anormal de dinero como medio de pago no podía quebrarse antes de que más oro llegada desde el exterior. En el ínterin, la economía de los EEUU quedaría semi-paralizada. ¡Los granjeros y pequeños empresarios se verían empujados a montones a la bancarrota, y el desempleo crecería!
En la economía actual, que es mucho más dependiente del crédito de lo que lo fue la economía de EEUU en los tiempos previos a la "Banca Libre" anterior a la Guerra Civil, la abolición de la banca central combinada con una crisis de sobreproducción llevaría a un desastre de casi inimaginables proporciones. Por esto es que ningún hacedor de política serio consideraría siquiera las recomendaciones de Paul y la escuela austríaca.
En lugar de mirar hacia un pasado idealizado que nunca existió, como hacen Paul y los economistas austríacos, deberíamos mirar hacia el futuro socialista. Un buen primer paso en los EEUU sería una campaña para sindicalizar a los trabajadores de los bancos —ya estén empleados por el Sistema de Bancos de la Reserva Federal o por los bancos en pos del beneficio. En algunos países, los trabajadores bancarios ya están sindicalizados, pero no en los EEUU.
Sindicatos de trabajadores bancarios aliados con sindicatos de trabajadores industriales y comerciales podrían, al abrir los libros de todos los bancos, establecer el control de los trabajadores sobre todo el sistema bancario. Obviamente, mucho sería revelado sobre la relación entre el Banco Central y los banqueros privados.
Lo que se necesita es una "auditoría" del sistema bancario entero, incluyendo pero no conformándose con el Sistema de Reserva Federal y los otros bancos centrales, llevado a cabo por el movimiento organizado de los trabajadores y sus aliados. Esto no es lo mismo que una "auditoría" confinada sólo a los bancos centrales y manejada por Paul y sus aliados liberales, conservadores y "socialistas" —muchos de los cuales son los representantes directos de los bancos privados— en el Congreso estadounidense y sus contrapartes en los otros parlamentos burgueses.
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1 Eugene Bohm-Bawerk (1851-1914) dominó la economía austriaca al principio del siglo XX. Bohm-Bawerk sostuvo en su libro de 1896, “Karl Marx y el cierre de sus sistema”, que existía una contradicción entre el Volumen I de “El Capital”, en el que Marx asumió que las mercancías se venden a sus valores, y el Volumen III de “El Capital”, en el que Marx asumió que las mercancías se venden a sus precios de producción. Los argumentos de Bohm-Bawerk han contribuido a enturbiar las aguas del pensamiento económico a través del siglo XX en la forma del llamado “problema de la transformación”. Los economistas radicales que no pueden entender cabalmente la teoría marxiana del valor, dinero, valor de cambio y precio, han tropezado malamente con este punto. Y desafortunadamente, como he mostrado en mis posts, sus números son legión.
Otro ejemplo es el libro de Ludwig von Mises de 1922 “Socialismo”. Von Mises fue probablemente el economista austriaco más influyente del siglo XX. En “Socialismo” Mises afirmó que una economía socialista era imposible porque no hay manera de calcular el valor de los bienes de capital sin la existencia de la propiedad privada de los medios de producción. El argumento de Mises se reduce a la afirmación de que no habría manera de duplicar en una sociedad socialista de economía planificada, la distribución del tiempo de trabajo de la sociedad que surge como resultado de la competencia en una economía capitalista.
De hecho, von Mises tenia razón en este punto. El mismo objetivo de una revolución socialista es abolir la asignación del trabajo de la sociedad en la que una gran cantidad del trabajo social se dedica a las industrias de bienes de lujo, satisfaciendo por lo tanto cada capricho de los grandes explotadores capitalistas y en menor medida, de sus dependientes de clase media, mientras se ignoran las necesidades más básicas de billones de pobres.
Para no mencionar la gran cantidad de trabajo que debe ser asignada a los medios de destrucción, que son necesarios para defender la anterior asignación de trabajo determinada por el mercado.
No es sorprendente que los argumentos de von Mises contra el socialismo le sonaron bastante convincentes a muchos miembros de las ex clases dominantes —así como a los estratos generalmente privilegiados que existían en la ex Unión Soviética y Europa Oriental. En esos países no existían grandes industrias de bienes de lujo. En su lugar, el tiempo escaso de trabajo de la sociedad estaba dedicado a la producción ya sea de nuevos medios de producción o de medios de defensa contra la agresión imperialista, y dentro de los límites permitidos por estos dos requerimientos, la producción de ítems de consumo personal para la clase trabajadora.
Enfurecidos por esta distribución del tiempo de trabajo —tan “irracional” desde el punto de vista de la escuela austriaca— los estratos privilegiados de la Unión Soviética y de Europa Oriental, que creían que estaban siendo privados de su derecho humano básico a volverse ricos a través de la explotación del trabajo ajeno, finalmente triunfaron después de una larga lucha de 70 años, en derrotar decisivamente a la clase trabajadora. Lanzaron la “perestroika” y las aún más “radicales” reformas económicas que le siguieron, para corregir la “intolerable” situación y reintroducir la propiedad privada de los medios de producción.
Los propulsores de las “reformas económicas radicales” que destruyeron las economías de la ex Unión Soviética y de los países de Europa Oriental, no ocultaron su admiración por la escuela austriaca en general y por la “crítica” de von Mises al socialismo en particular. Hoy, Moscú, que había sido la capital de la Unión Soviética y es ahora la capital de la capitalista República Federativa Rusa, está entre las ciudades más caras del mundo mientras que decenas de millones enfrentan la falta de vivienda, el frío, el hambre y la muerte de enfermedades prevenibles, como resultado del triunfo de las ideas de la escuela austriaca.
2 Paul explica que “siguiendo la orden ejecutiva de Andrew Jackson de retirar los depósitos del gobierno federal del banco, al Segundo Banco también se le permitió cerrar en 1836”. El “Segundo Banco” hace referencia al Segundo Banco de los Estados Unidos, un temprano experimento en banca central de alguna manera modelado como el Banco de Inglaterra. En efecto, con su “specie circular”, el presidente Andrew Jackson, propietario de esclavos, demandó que los pagos debidos al gobierno de los EE.UU. en concepto de tierras, sean pagados en monedas de oro y plata —specie— y no en billetes bancarios.
Las políticas de Jackson estaban en concordancia con las recomendaciones de la escuela austriaca —aún si la economía austriaca no existía aún en ese entonces. Lo que el congresista Paul de alguna manera olvidó mencionar es que durante el año siguiente, 1837, la economía de los EE.UU. sufrió uno de los peores pánicos de su historia. Según la teoría austriaca, el pánico y la depresión que siguieron deberían haber sido sobrepasados rápidamente y seguidos por un veloz retorno a la prosperidad, dado que la “producción asimétrica” sería liquidada rápidamente.
En lugar de eso, la depresión que siguió al pánico de 1837 perduró hasta los tempranos 1840s. El mismo Milton Friedman la ha descripto como a una de las peores crisis económicas en la historia de los EE.UU. ¡Y no existía banco central alguno en los Estados Unidos para echarle la culpa!
3 Los economistas austriacos no apoyaron al fascismo en los 1930s. En cambio, denunciaron al fascismo como a un “movimiento socialista de izquierda” de las masas. Ellos preferían formas aristocráticas tradicionales de gobiernos no democráticos y no apoyaron los movimientos de masas fascistas de los 1920s y los 1930s. Una de las razones para esto puede ser que el principal líder de la escuela austriaca en ese momento, Ludwig von Mises, era —a pesar del “von”— de origen judío. El origen judío de Mises impidió cualquier cooperación entre él y los nazis. Como tantos otros intelectuales de origen judío —tanto de derecha como de izquierda— von Mises fue forzado a escapar de Europa y emigrar a los Estados Unidos. A diferencia de muchos judíos comunes, Mises podía hacerlo.
Hoy, sin embargo, la economía austriaca ayuda a proveer cobertura a teóricos conspirativos quienes culpan a “la Fed” del reciente pánico y la continuada depresión. Entre éstos uno puede encontrar a fascistas confesos, incluyendo a admiradores de Hitler tales como Willis Carto. En su juventud, Carto apoyaba al “Nacional Socialismo” de Adolf Hitler, pero ahora prefiere mostrarse como un “populista”.
Al culpar a “la Fed”, la atención se distrae de la causa real de las crisis capitalistas —el sistema capitalista, que combina producción socializada con apropiación privada. Tales teorías conspirativas de las crisis económicas centradas en “la Fed” —y alentadas por los “austriacos” Ron Paul y sus engañados seguidores en el Congreso de los EE.UU. — se vuelven entonces agua para el molino de reaccionarios extremos incluyendo a autoproclamados fascistas.
4 Los economistas burgueses ortodoxos de los EE.UU. están bastante alarmados por los proyectos de Paul de auditar la Fed. Ellos temen que si crece la presión política sobre la Fed, ésta puede no tener éxito en subir las tasas de interés a tiempo, y por lo tanto se podría desatar una corrida contra el dólar estadounidense.
Aquí hay muchas ironías. Primero, el proyecto de Paul parece ser una movida para “democratizar” la Fed, y es apoyado tanto por liberales como por conservadores, demócratas y republicanos. ¡Aún cuando el congresista Paul se opone abiertamente a la idea misma de democracia!
Mientras que la mayoría de los economistas ortodoxos de los EE.UU. se describirían a sí mismos, a diferencia del congresista Paul, como adeptos a una forma de gobierno democrática, se oponen fuertemente a extender el principio democrático a la esfera de la banca central. Después de todo, el democratizar la Fed y otros bancos centrales, presionaría a estas instituciones a tomar irresponsables medidas inflacionarias.
Paul, por otro lado, al apoyar, contra sus propias convicciones anti democráticas, la aparente “democratización” de la Fed, ¡incrementa las posibilidades de que la Fed siga las mismas ruinosas medidas inflacionarias que, como seguidor de la economía austriaca, él tanto deplora! Acaso Paul se imagine que si la hiper-inflación algún día ocurre efectivamente en los EE.UU., los adeptos de la escuela austriaca puedan tener finalmente una oportunidad de implementar sus políticas.
En última instancia, estas ironías son tan sólo los reflejos de las contradicciones de la producción capitalista reflejada en el espejo de la política e ideología burguesa.
5 La incapacidad de los ricardianos de explicar la ganancia sobre la base del intercambio de mercancías a sus valores, fue una de las razones de la ruina de la economía ricardiana. Esta contradicción, que resultó fatal para la escuela clásica, fue solucionada por Marx a través de su descubrimiento de que los trabajadores no venden realmente su "trabajo" sino su fuerza de trabajo —su habilidad de trabajar— a los capitalistas. Aún si los trabajadores venden su fuerza de trabajo, o habilidad de trabajar, a su valor total, todavía están forzados a realizar más trabajo del que se requiere para producir y reproducir su habilidad de trabajar —su fuerza de trabajo. La diferencia entre el trabajo total que un trabajador está obligado a realizar en un período dado de tiempo y el trabajo que le lleva producir y reproducir su capacidad de trabajo en ese período de tiempo, es el plusvalor.
6 Los economistas burgueses se vieron forzados a retirarse de la teoría del valor-trabajo por la intensificación de la lucha entre la clase capitalista por un lado y la clase trabajadora por el otro. Mantener el concepto de valor-trabajo habría llevado inevitablemente al concepto de plusvalor en tanto trabajo impago de la clase trabajadora.
Desde 1830, el desarrollo ulterior de la teoría del valor-trabajo fue dejado a los representantes de la clase trabajadora —primero los llamados socialistas ricardianos y luego Marx, Engels y sus sucesores.
Visiten la Comunidad Socialista: http://www.taringa.net/comunidades/gsocialistat/
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19 comentarios
Sí, gracias. Espero que sea correcta.
Con un ejemplo algebraico simple te vas a dar cuenta:
Lo que ganan todos los argentinos es igual a la suma entre lo que gana inmundo y lo que ganan los demás, o dicho de otras forma la renta nacional argentina es igual a la renta de inmuno más la rento de los demás argentinos.
Expresado algebraicamente:
RN=RI+RA
donde
RN es la renta nacional
RI es la renta de inmundo
RA es la renta de los demás argentinos
Inmundo ganará mucho o poco —no lo sé— pero estoy seguro que en relación a la renta agregada de todos los argetinos gana muy poco, por eso podemos decir que la renta de los demás argentinos es el 99,9999999999999999% parte de la renta nacional.
Es decir, la ecuación nos queda así:
RN=RI+0,999999999999999999RN
RN+0,999999999999999999RN=RI
0,000000000000000001RN=RI
Esto quiere decir que la renta de inmundo es el 0,00000000000000001% o, en otras palabras, la billonésima parte, de la renta nacional.
0,000000000000000001RN=RI
RN=RI/0,000000000000000001
RN=1000000000000000000RN
Y he aquí lo interesante, matemáticamente, con una premisa correcta, pude llegar a la conclusión que si aumenta la renta de inmundo en $1, la renta nacional aumenta en $1000000000000000000; entonces por qué dedicar el gasto público a hacer obra estatales si con sólo darle dinero a inmundo, éste multiplica la renta nacional por un billón.
Volviendo a la realidad, claro que si le damos $1 a inmundo no puede multiplicar la renta nacional por un billón. Esto es una parodia, con procedimientos matemáticos impecables, pero con un resultado que no se aplica a la vida real.
Aunque todos se hayan dado cuenta que el resultado no se aplica a la vida real, el famoso economista inglés John Maynard Keynes, partiendo de la famosa ecuación del PBI=C+I+G
donde
C es consumo de privados,
I es inversión de privados, y
G es gasto “público”, es decir gasto estatal (Consumo e Inversión hecha por el Estado)
descubrió el multiplicador Keynesiano que multiplica el PBI por 5 aumentando; y todo gobierno se la creyó.
Si vamos al caso, el “multiplicador inmundo” es mejor, porque multiplica la Renta Nacional, no por 5, sino por un billón.
Quedo que quedó claro por qué no se pueden usar las matemáticas en economía para hacer deducciones a partir de ellas.
La matemática es un lenguaje, más concretamente un lenguaje formal, pero es mucho más simple que los llamados lenguajes humanos, por eso la matemática sólo se puede usar para cuestiones más simples. Pero claro, cualquier persona común ve a un tratado económico con gran cantidad de álgebra y ya le da categoría de tratado científico y verdadero, aunque no sea más que un compendio de falacias.
Marx lo único que demostró fue su ignorancia. Ver mi post “Marxismo: La economía capitalista y su inevitable fin”: http://www.taringa.net/posts/economia-negocios/9505586/Marxismo_-La-economia-capitalista-y-su-inevitable-fin.html
La “paradoja” del valor trabajo fue resuelta ya por los escolásticos de la tardía Edad Media.
Adam Smith se deshizo de 2000 años de pensamiento económico, pensamiento dominado por la idea proto-austriaca de que efectivamente el precio de un bien en el mercado depende se su utilidad y de su escacez. Pasando por Santo Tomás de Aquino y la mayoría de los franciscanos que le siguieron, siguiendo con San Bernardino de Sierra y su discípulo San Antonio de Florencia, también y principalmente los escolásticos hipanos tardíos el cardenal Cayetano, los pensamodres de la escuela de Salamanca, como Azpilcueta, Medina y Juan de Mariana; y los últimos de esta escuela como Lesiio y de Lugo. Child, Locke, los hermanos North, Tucker Townshend en Inglaterra. El irladés Richard Cantillon (el verdadero fundador de la economía moderna) y el brillante proto-austriaco Turgot en francia, junto con los fisiócratas. En escocia Gershom Carmichael, Francis Hutcheson, maestro de Adam Smith; David Hume. Ingluso Adam Smith en las clases que impartía en la Universidad de Glasgow defendía que el valor se daba por la escasez y utilidad del bien, así como resolvió la “paradoja” de los diamantes al igual que su predecesores justificando la escases de los diamantes en relación a la abundancia del agua, si bien en caso de asedio de pueblos, donde el agua se volvía escasa, ésta podía ascender a un precio mayor que el de los diamantes.
Sin embargo, en La Riqueza de la Naciones, Smith adoptó dos teorías del valor: la reconocida teoría según la cual el valor de cambio de un bien depende de la cantidad de trabajo medido en horas que incorpora, la teoría del valor-trabajo, y otra según la cual el valor de un bien depende de la cantidad de trabajo que pueda adquirir, la teoría del trabajo-disposición. Parafrasenado a Rothbard «si, en el mundo, el precio de toda mercancia equivaliera con precisión a la cantidad de unidades de trabajo “contenidas” en su producción, entonces ambas cantidades —el coste laboral y el trabajo-disposición de una mercancía— sería efectivamenete indénticas. Pero si las rentas y beneficios (es decir el interés) se incluyen en el coste, entonces el precio, o poder adquisitivo relativo, de toda mercancía no sería igual al coste de trabajo. El coste laboral y el trabajo-disposición serían diferentes en cada mercancía.» Smith no se dio cuenta de esta contradicción entre la dos teorías que propuso simultáneamente. Ricardo intentó resolver esto proponiendo la teoría del valor-costo de producción y Marx, como buen smithiano, creyó haber resuelto el problema con la teoría de la plusvalía.
Pero volviendo al post, el autor se equivoca al decir que Smith y Marx resolvieron la paradoja diciendo que el diamante cuesta más porque “requiere mucho más trabajo en promedio el encontrar y pulir un diamante, de lo que lleva encontrar y recoger la cantidad de agua que cabe en un vaso”. Marx y Smith decían que el trabajo incorporados en la producción de un diamante es superior al del agua, independientemente de su escasez, por eso es mayor su precio o valor de cambio; y allí el error, lo que lo hace más costoso en el mercado es su escasez, no su trabajo incorporado.
Según esto, y si no me equivoco Marx lo afirma en su obra Salario, precio y ganancia, el valor del trabajo es igual a su costo de producción. Es decir el salario del trabajador depende a su vez del valor de cambio de los bienes que el trabajador necesita para producir su fuerza de trabajo, es decir alimento, una casa para reponer sus fuerzas, etc. Pero esto es falso y se cae en un razonamiento circular. Si el valor de el pan, por ejemplo, depende de la horas de trabajo incorporadas en él, y el salario del trabajador (que come pan para alimentarse) depende, en parte, del pan que comió, entonces qué determina qué? Porque según esto el valor del pan es determinado por la cantidad de trabajo que incorpora en su produccón, pero a su vez el valor de la fuerza de trabajo que incorpora viene determinado en parte por el valor del pan. Entonces, como dije, se cae en el razonamiento circular.
Parecería que el autor no comprende del todo bien qué significa utilidad marginal.
En condiciones normales o extrañas, la utilidad del agua o diamantes es la misma, lo que difiere es la utilidad marginal. Pero el autor no dice qué es la utilidad marginal, por lo que voy a enunciar la ley. Según la utilidad marginal, el valor (utilidad) de un medio (un bien) es igual al valor que el actor económico le da al fin último (en el margen) que este medio (bien) le permite alcanzar, teniendo satisfecho todos los fines previos, empezando satisfasciendo el fin más valorado y siguiendo hacia los menos valorados. El presupuesto de esta ley es que el medio (bien) tiene que ser igual y perfectamente intercambiable.
Voy a dar un ejemplo para que se entienda mejor:
Esta es la escala de valoracione de un sujeto, empezando por los fines más valorados yendo a los menos valorados:
1-Saciar el calor
2-Ocio
3-Saciar la sed
4-Comer
5-Ropa nueva y lujosa
6-Saciar la sed
Supongamos que para los fines “1”, “2”, “4” y “5” necesita $100. Lo que hará el sujero, si tiene los medios ($100) será primero satisfacer “1”. Si tiene $200 saciará “1” y “2”. Y si tiene $400 saciará “1”, “2”, “4” y “5”. “3” y “6” los puede saciar con un vaso de agua. Si tiene solo un vaso, saciará primero “2” y si tiene 2 vasos de agua saciará “2” y “6”.
Entonces, si nuestro sujero tiene 2 vasos de agua, los valora a los 2, igual que el fin “6”. Y los $400 (que son 4 unidades iguales y perfectamente intercambiables de $100) tiene el mismo valor que el fin “5”.
Le damos a cada medio el valor que le damos al fin úlimo (marginal) que éste permite satisfacer, satisfaciendo previamente todos los fines anteriores en la escala valorativa que requieran de este medio (bien).
Y si seguimos con la escala valorativa de este sujejo, encontratemos:
…
87-Ocio
88-Saciar la sed
89-Relajarse
90-Comer
91-Saciar la sed
...
Y aquí lo interesante.
Si el ambiente en que se encuentra el sujeto hay abundancia de agua a disposición, entonces podrá saciar su fin nº 91, saciando todos los fines anteriores que requieran una unidad igual y perfectamente intercambiable de un vaso de agua, por tanto el valor de todos esos vasos de agua a su disposición será el valor que el sujeto le da al fin nº91.
De esto deducimos que al haber más de un medio (bien) el sujeto va a poder alcanzar con este medio (bien) fines que valore progresivamente menos y, como el valor que le da el sujeto a todos los medios de esa unidad igual y perfectamente intercambiable es el valor del último fin que puede con ésta alcanzar, por tanto va a valorar cada vez menos aquél medio (bien).
Por el contrario, y siguento con el ejemplo, en el caso que el agua sea suficientemente escasa, como para que solo haya a disposición del sujeto un vaso de agua, entonces ese vaso de agua va a ser el tercer bien que el sujeto valore más en todo el mundo; como dije, siguiendo con la escala valorativa del ejemplo.
Y atención que las valoraciones varías de segundo a segundo, minuto a minuto. Por ejemplo, el sujeto puede conocer una noticia y cambiar sus valoraciones inmediatamente; o cambian sus necesidades física y también sus valoraciones.
Craso error. Son justamente el conjunto de valoraciones subjetivas interactuando en el mercado las que determinan el precio de un bien; en bienes con poca negociabilidad como los diamantes, la valoración subjetiva de una persona puede marcar la diferencia. Pero a lo que me vengo a referir con “craso error” es a otra cosa. Como venía diciendo, el conjunto de valoraciones subjetivas interactuando en el mercado son lo que determinan el precio de un bien, y el precio de un bien determina el precio de los factores productivos, entre otros, el trabajo. No como dice el autor, y Marx, que el valor del trabajo es igual su costo de producción.
Si en la sociedad se valora mucho los diamantes, va a haber muchos factores productivos, como el trabajo, y por lo tanto muchas horas de trabajo dedicadas a producir diamantes, por el hecho de que se valoran mucho.
Los hombres se lanzan a los ríos a buscar oro (para venderlo o no) porque la sociedad valora mucho el oro (valoración por utilidad marginal). No es, como piensan clásicos y marxistas, que el oro vale mucho porque la gente se lanza al río a buscarlo (valor-trabajo/costo de producción).
Lo que dicen los apologetas del valor-trabajo/costo de producción es que la gente valora los bienes porque tienen precios, y lo que dicen los que están a favor de la ley de utilidad marginal es que los bienes tienen precio porque la gente los valora.
Acordate que el mercado es la verdadera democracia. En el mercado cada centavo es un voto. A diferencia de las democracias políticas, en el mercado tanto las minorías como las mayorías logran sus fines. Mira sino al ejemplo del pan para celíacos. Los celíacos, notable minoría vota con sus centavo y, sí, a un precio mayor que el pan “normal”, obtiene su pan especial. Qué crees que sucedería si se votase políticamente entre producir pan para celiacos, o pan normal? Sería mayoría el pan “normal” y la minoría se vería coaccionada y si lograr su fin.
Si el autor se refiere por “consumo” a tratar de satisfacer los fines propios con los medios a disposicón, está bien la frase “a diferencia del concepto de valor-trabajo, que comienza con la producción, la teoría de la utilidad marginal comienza con el consumo”. Sin embargo, no es como insta Bujarin, que el consumo está ligado a los capitalistas, dado que capitalistas, empresarios, trabajadores, y todos consumen siempre, al menos lo necesario para vivir, y al estar consumiendo están poniendo un voto en el producto que compraron e incentivando así su producción. Es cierto que los ricos tienen más votos al tener más centavos, pero no menos cierto es que en una sociedad de mercado, la única forma que tienen los ricos de haber logrado su riqueza es haber satisfecho las demandas de los consumidores lo suficientemente bien (empresarios), o haber heredado la fortuna de alguien que haya hecho esto en el pasado. Y en el mercado no hay derechos adquiridos, si uno no puede seguir satisfasciendo las demandas de los consumidores, quiebra, por más de que en el pasado lo haya hecho muy bien. Ejemplo. General Motors.
Acá no se explica cuál es el supuesto problema de la utilidad marginal. Sólo se dice la (erronea y supuesta) definición de Marx, definición que no es correcta porque Marx habló de cómo los bienes obtienen valor, como el valor de vuelve “independiente”, etc. pero NUNCA dijo qué es el valor. De todas formas, aunque vuelva de la tumba y defina valor, no cambia nada, porque que uno diga que el blanco es un color oscuro y que otro diga que el blanco es un color claro no resuelve la discusión, se necesitan pruebas. En caso del lenguaje, éste es una institución, es decir, mecanismo pautado de comportamiento que facilita el acción humano, y por tanto “valor” es lo que la gente entienda por valor, no lo que Marx diga que es valor.
De todas formas, tomando esa supuesta definición para su análisis supuestamente científico (definición de “valor” que para la ciencia podría ser diferente que para el vulgo) se vuelve a caer en el razonamiento circular:
Contrariamente de lo que supone el autor, la escuela austriaca no quedo “estancada” por su metodología “no-matemática”. Walras y Jevons, y luego Marshall y todos los neoclásicos siguieron por una vía incorrecta.
Una persona no puede decir que en su escala valorativa un medio (bien), por ejemplo, vale 3,1416... El valor de los medios (bienes) es ordinal y no cardinal. Y esto se ve cuando, por ejemplo, expresamos una elección. No decimos que preferimos 13,4591 veces el café al té o que una rebanada de pizza vale como 0,568 una empanda. No. Decimo que preferimos té al café, o empanadas en vez de pizza. Y si al estilo matemático Samuelson, se entra en la conjetura de que si un sujeto prefiere “a” a “b”, “b” a “c” y “c” a “a”, entonces no se sabe qué se valora más, es mentira, por que en un momento, en el que solo tenía 2 opciones, prefirió “a” sobre “b”, en otro momento “b” sobre “c” y en otro “c” sobre “a”; pero si se le dan la tres posilibidades juntas en un determinado momento, no se puede saber qué elegirá hasta que elija.
No metas neoclásicos y austriacos en la misma bolsa. El interés que cobra el capitalista por su capital no es sino la compensación —monetario normalmente— que recibe por posponer sus fines, poniendo a disposición de otro sus medios (bienes) que son por definición escasos. El interés no depende del uso que se le dé a los bienes adelantados (capital); el interés, como dije, es la “compensación...”, y es independiente del uso que se le dé al capital. Para contestar la pregunta de dónde proviene el interés, el que pide un capital prestado, aceptando pagar un interés, está asumiendo vivir por encima de su capacidad de producción en el presente, a cambio de vivir por debajo de su capacidad de producción en el futuro. De donde viene el pago de interés? De la privación de parte del consumo en el futuro.
Esto está bien, sólo que está explicando el descuento y no el interés, el descuento es la operación inversa. Para seguir con el ejemplo, el sujeto estaría de acuerdo en posponer su consumo si el invierno siguiente, al precio de $100 constantes, consigue un abrigo de mucha más calidad o valor subjetivo, que el de aquél que obtendría originalmente.
También esto está bien, pero en vez de poner democracia poné dictadura de las mayorías, porque esa sociedad en que la gente puede votar sobre la acciones de terceros, no es más que una dictadura, solo que en vez de un dictador, los dictados los elige la mayoría.
El propósito de la tasa de interés, como ya la definí es otro. Que se iguale el volumen de oferta y demanda de capital es sólo una consecuencia del proceso de cualquier precio de mercado, como por ejemplo la tasa de interés.
Valga la redundancia los capitalistas son los ahorradores dentro de la sociedad, es decir aquellos que viven por debajo de su renta en el presente, en pos de vivir por encima de la renta, si todo sale bien, en el futuro.
“Esto muestra que los capitalistas como consumidores están descontando subjetivamente el valor de los bienes de consumo disponibles-sólo-en-el-futuro en comparación con los bienes de consumo disponibles inmediatamente, a una tasa de interés decreciente.”
Esta frase está mal traducida, pero se deduce que al bajar la tasa de interés, los capitalistas (ahorradores) aceptarán menos bienes futuros a cambio de sus bienes presentes, en relación con la cantidad de bienes presentes que aceptaban para en el futuro con una tasa de interés superior.
Esto es falso: ”Hacen esto cuando los bienes de consumo se están volviendo menos escasos en relación con sus necesidades humanas subjetivamente determinadas. Los ahorros y la inversión se están emparejando a una tasa de interés decreciente. ”
1) La tasa de interés no es decreciente, por que depende de la preferencia temporal de la sociedad, que a su vez depende de la valoraciones subjetivas. La tasa no depende, como piensan muchos, de la cantidad de capital acumulado, sino de la cantidad de capital ofrecido (y demandado) en un momento y periodo determinado. Si lo primero fuese cierto, al haber más capital nunca podría subir la tasa de interés cosa que no es cierto si lo contrastamos con la realidad, porque hay momento de poca oferta de capital, en que la tasa de interés sube.
2)“Hacen esto cuando los bienes de consumo se están volviendo menos escasos en relación con sus necesidades humanas subjetivamente determinadas.“ Esto es relativo, no se puede decir que conforme aumenta la cantidad de bienes de consumo la tasa baja. Uno puede pensar que mientras tenga la necesidades satisfechas, tenedería a posponer su consumo para ahorrar, pero si lo comparamos con la realidad, vemos por ejemplo que en EEUU donde gozan de muchos bienes de consumo, la tasa de interés estuvo artificialmente baja, y que los ciudadanos, que gozan de muchos bienes de consumo, no posponían su demanda, sino que la aumentaron. Y vemos que en paises donde no hay tantos bienes de consumo por la poca renta, como es China, el ahorra tiende a ser alto, porcentualmente sobre la renta
Esto es radicalmente falso. Consumo no es igual a medios de producción. Si tasa de interés (que no es bajo ninguna circunstancia el beneficio empresarial) baja, signidica que la sociedad consume menos en el presente para consumir más de lo que se privó en el futuro.
Este viene a ser el mismo error que cite en el párrafo anterior, pero a la inversa.
Repito, la tasa de interés no es la tasa de beneficio de los empresarios (“beneficio”), y la tasa de interés natural es la única tasa de interés que se fija el mercado gracias a los arbitrajistas, que se forma entre el mercado de prestamos y la estructura productiva en general, donde los empresarios-capitalistas adelantan al trabajador bienes presentes (salario) a cambio de recibir bienes futuros de superior valor por parte de ellos con su producción en el futuro; o lo que sucede en terminos monetarios, es que le pagan hoy a los trabajadores $90 aprox, por ejemplo, por la producción de un bien que en el futuro va a valer $100, si la tasa de interés es del 10%.
Más bien parece que Marx se inventó la del departamento I y II al darse cuenta que los empresarios se dedicaban a dos grandes sectores, el de producción de bienes cercanos temporalmente al consumo, y el de producción de bienes de capital, es decir, bienes lejanos temporalmente al consumo, siendo estos últimos los que tienden a aumentar conforme baja el tipo de interés y la sociedad progresa, alargándose así la estructura productiva de la sociedad.
De estar en lo que Mises denomina “economía de giro uniforme”, es decir en una economía en la que ya no existen oportunidades de ganancia, nunca cambian las valoraciones, siempre se produce lo mismo, etc., en una economía en la que no hay empresarios, la tasa natural de interés se igualará a la de beneficio contable. Pero eso nunca suceferá porque al actuar se generan nuevas oportunidades de ganancia. Sí es cierto que se tiende a acercar la tasa de interés a la de beneficio, pero eso es temporal hasta que surgen nuevas oportunidades de ganancia, creados por el actuar de la sociedad y empresario, y arbitrajeadas por empresarios. Más bien, yo diría que son los neoclásicos los que fantasean con un equilibrio posible entre tasa de interés y beneficio.
Es mentida que los austriacos digan que la economia va a entrar en un estado de “giro uniforme”, y que hayan dicho que el beneficio se igualará con el interés.
En Man, Economy and State, de Rothbar, y la Acción Humana, de Mises, se habla justamente de la economía de giro uniforme, algo imposible en la vida real, una economía en que los fines se congelan.
“Sin embargo, Say sí admitía una parcial sobreproducción de ciertas mercancías respaldada por una subproducción de otras. Por lo tanto, la Ley de Say es compatible con una teoría de las crisis basada en una producción desproporcionada.” Los austriacos tambien proclaman que puede y suele haber una sobreproducción en un lugar y sub producción en otro, pero a nivel agregado, el nivel de consumo es igual al de producción.
Si se producen demasiadas bananas y pocas peras, por la ley de utilidad marginal, bajará la valoración de la sociedad sobre las bananas, y aumentará aquélla sobre las peras, y por tanto sus precios disminuirán y aumentarán respectivamente, y si es una economía truecaria o sin dinero, el ratio de incercambio cambiará a favor de la peras.
Qué pasa si la Fed baja la tasa de interés? Muy sencillo, en eso consiste la teoría austriaca del ciclo económico. Los empresario de bienes de capital (dpto I, en terminos marxistas), empiezan a invertir, hasta que llegan 6 efectos microeconómicos, desarrollados por huerta de soto en su libro Dinero, Crédito Bancario y Ciclos Económicos en los que la demuestra, pero básicamente son estos:
La Fed engaña masivamente a los empresarios haciendoles creer que con esas tasas de interés su proyectos serán rentables. Pero cuando llevan a cabo sus proyectos, suceden varias cosas, entre otras aumenta la presión sobre los factores de producción, lo que aumenta sus precios y lleva a algunos empresarios a pedir más créditos, la demanda de los mismo hace aumentar la tasa de interés y ya empiezan los porblemas, etc. En definitiva, la aparente oferta de capital, no era sino oferta de moneda, que genera aumento de precios en principio sobre los factores productivos luego sobre la economía en su totalidad. Esto que escribí acá no es ni un resumen de lo que pasa, solo un micro resumen del efecto de aumento de precios. Ver los otros efectos para entender más.
En definitiva, los inversores en bienes de capital —siempre es allí donde se da la distorion— invierten, engañados, más de lo que la sociedad está dispuesta a financiar, pues a posteri la inversión es igual al ahorro, y a no poder acabar su proyecto o acabarlos pero sin valor de mercado, se van a la quiebra
Falso. La sociedad considera inflación al aumento de precios, pero en cuanto al análisis científico de la economía, la escuela austriaca denomina inflación a, ceteris paribus, aumento de la oferta de dinero, o descenso de la demanda de dinero. Deflación es el proceso inverso: ceteris paribus, descenso de la oferta monetaria o aumento de la demanda monetaria.
Lo que sucede es simple: si los gobiernos (banco centrales) crean nuevo dinero están haciendo, científicamente, inflación, cuyo efecto, el aumento de precios puede solaparse si a su vez aumenta la oferta de bienes. Esta es la forma en que los bancos centrales hacen inflación de dinero real.
La otra forma, es por medio del sistema bancario de reserva fraccionaria. Lo que hacen los bancos, que todos operan bajo reserva fraccionaria, es lo siguiente:
Mr. X deposita $100 en el banco en su cuenta corriente.
El Banco lo contabiliza en la Caja. Si la tasa de reserva que fija manu militari el banco central es 20% (por la “ley” de los grandes numero, nunca se saca más del 10% de lo depositado, cosa que es falsa, solo mirar una corrida bancaria), como en argentina (2% en Europa, 10% en EEUU), el banco guarda 20% de lo depositado en el tesoro (en realidad lo “envía” al tesoro del Banco Central) y el resto lo presta. Pero no se lo da en efectivo al prestatarario. Le abre un cuenta corriente o le da una chequera (depende del banco y la epoca) y guarda los $80 en caja, y abre una cuenta con $80 que no exiten en la realidad, solo exiten en asientos contables; abre una nueva cuenta con $80 a nombre del prestatario, que va emitiendo cheques o sacando la plata. Estos $80, que no son dinero real porque no existen en la vida real, son sustitutos monetarios con convertibilidad del 100%, puesto que todos considera que vale lo mismo $1 en el banco que en la billetera. A los sustitutos monetarios con convertibilidad del 100%, tambine se lo llama sustitutos bancarios perfectos. Al aumentar hacer esta operación de expansión de sustitutos monetarios, el banco central creo sustituos monetarios ex nihilo, y así hizo inflación, desde el punto de vista científico. Lo interesante es que esos $80, vuelven a ese u otro banco y se vuelven a guardar en un 20% y prestar. Y así sucesivamente, en concreto, con una reserva del 20%, los bancos pueden multiplicar la oferta monetaria por 5, con un coeficiente de reserva del 10%, por 10, y con un coeficiente de reserva del 2%, por 50. Por eso se dice, que solo cerca de un decimo del dinero del mundo existe en papel. El resto son simples asientos contables.
Grosso modo, está bien la explicación. Lo que está es la deidización de la democracia. No se puede organizar la eocnomía en base a mandatos democráticos porque sería un desastre y se pararía la producción. Si todos mañana votamos por trabajar menos y ganar el doble todos vamos a votar que sí, pero quebrarían todas las empresas, se destruiría el sistema económico, y no habria bienes de consumo. Lo aquellos que piden que se imprima dinero es que se imprima dinero y se le otorgue a un grupo privilegiando, como los agricultores en europa, a costa del resto de la población que sufre la inflación. Es un traspaso encubierto de riqueza.
Con la reserva fraccionaria, se crean prestamos a artificiales bajas tasa de interés, a los empresarios de los bienes de producción (medios de produccón llama el autor, o Departamente I), y es allí donde siempre se genera la mala inversión, porque son los bienes de capital, los que con el descenso de la tasa de interés resultan en apariencia rentables, dado que se descuenta por una tasa menor. Ver calculo de VAN.
Aumentar la oferta monetaria, sobre la tasa de interés, solo genera a corto plazo su bajada, que se ve contrarrestada por la tasa de inflación en aumento. Lo que sucede cuando se inyecta dinero real o sustitutos monetarios es que se distorsiona la estructura productiva porque se le otorgan recursos a alguien que no los hubiera obtenido de otra forma, recurso que obtiene a costa que el resto de la sociedad se vea obligado a pagar más por sus adquisiciones.
Lo que evitaría la crisis es evitar la inflación (aumento de la oferta monetaria fiduciaria, pues si el aumento de oferta monetaria se debe a una extracción de oro, entonces está permitido porque la producción no es ex nihilo, sino que requiere su proceso productivo) porque así se evita la distorsión de la estructura productiva, la producción asimétrica entre el “departamento I“ y el “II”.
No es una contradicción. Es en base al derecho. La ley dice que el que estafa y el que falsifica son criminales y deben ir a la carcel. No se está pidiendo ninguna regulación extra sino que se aplique la ley a los banqueros, que por su inmenso poder en los siglos pasados fueron privilegiados.
En concreto, el Banco Central, bajo un sistema ideal de patron oro, si emite más papel-moneda del que tiene en reservas de oro es un falsificador, porque emite algo sin respaldo, por lo que es un criminal. Y el Banquero cuando con la reserva fraccionaria se apropia de los bienes fungilbes, el tantundem, es decir, el dinero del depositante, para sus negocios personas, es un estafador y ladrón. Y más aún cuando le abre una cuenta a un prestatario. Por lo tanto, lo único que exigimos es que se aplique la ley a los banqueros tambien. Si yo hago un contrato en el que le pago a alguien por que guarde mi joyas, el la guarda y no las presta, y si las presta es un criminal. Pero por alguna razón, si yo hago un contrato en el que le pago al banco para que guarde mi dinero (una cuenta corriente), el banco no solo puede apropiarse de mi dinero sino que por ley tiene derecho, en argentina, de apropiarse del 80%, por alguna razon el banco no solo no es un criminal, sino que politicos keynesianos dicen que hace un buen trabajo al permitir aumentar el credito por sobre el nivel normal (lo que genera, sin que ellos se den cuenta, la burbuja y posterior recesión). Incluso Adam Smith era proclive a este mal accionar de la banca.
Suponiendo un sistema de banca libre, sin banco central y con patron oro, en el que hay algunos banqueros criminales, que se apropiano de sus depositos (que no prestamos) para prestarlos, cuando venga la crisis habrá mortandad del 100%. Estos banqueros quebrarán. La gente perderá su dinero por no haber leido bien el contrato de “deposito” (prestamo forozoso). De todas las situaciones posibles con reserva fraccionaria, esta es la mejor, porque la crisis se corta de raíz rápido.
A diferencia de los demás “economistas”, los austriacos saben los perniciosos efectos que tiene el credito sin base en ahorro real, que surge que la bajada de la tasa de interes por el banco central, y de la reserva fraccionaria. Por eso son detractores de estas sos acciones. Y como dije antes, no es que defienden el estatismo o regulación, es que defiende que se aplique la ley que se le aplica a todo el mundo. A los Bancos Centrales, de existir, para que no falsifiquen el papel moneda emitiendo sin respando en oro; y a los bancos privados para que no estafen a sus clientes al apropiarse de partes de sus depositos. Causalmente, este mal acciones de la banca, en principio oculto ahora aplaudido, genera una mala inversion generalizada que termina en crisis financiera y recesion economica.
La unica congruencia es la misma que existe entre casi todos los economistas: existan dos ramas importantes en la estructura productiva, las empresas de consumo final y las de bienes (medios) de producción. La mayoria de los economistas se da cuenta que cuando hay una crisis se da un desfazaje entre las empresas de bienes de producción y entre las de consumo. La explican de esto es radicalmente diferente entre todas las escuelas, siendo la austriaca la unica que ha demostrado una brillante resolución del problema, considerando el mundo real y no modelos o mundo que no se asemejan al que vivimos.
Esto es una de las cosas más absurdas del post. Primero porque es falso que ante un nivel de sobre producción de “mercancías” la tasa de interés tienda a subir, siguiendo el razonamiento de párrafos anteriores que ya refuté.
Siguiendo la irrefutable Ley de Say, nunca puede haber una “sobreproducción general de mercancías” (bienes de capital incluidos). En caso de que el autor se refiera a que hay una sobreproducción de bienes de consumo, se equivoca también, porque la artificial baja tasa de interés da todos los incentivos para que se invierta más en la producción de bienes de capital, y menos en la producción de bienes de consumo, algo que es penado más tarde por los consumidores que justamente deseaban lo contrario.
Esto se basa en las premisas falsas que ya denuncié anteriormente. Lo que sucede en un período de recesión es que los bancos con reserva fraccionarios son más cautelosos en su cencesión de créditos, por tanto la tasa de interés tiende a subir, si no es que la Fed la mantiene baja manu militari. Con la tasa de interés alta, significa que la tasa de descuento tambíen es alta, lo que es un incentivo para los empresarios para liquidar proyectos de inversión infructuosos que debería madurar en varios años. Con la recesión y liquidación de bienes de capital, se trata de “salvar de la quema” todos los bienes de capital que sean más reconvertibles y el resto se pierde. Por eso luego de la recesión la sociedad es más pobre, no obstante la recesión es necesario porque si no la sociedad seguiría distorsionando aún más la estructura productiva, o sea, produciendo bienes de capital que nadie demanda a costa de no producir bienes de consumo que sí se demandan.
Esto tiene mucha carga ideológica y poco rigor científico, pero yo ya he explicado que no se puede basar la economía a partir de mandatos democráticos políticos. La verdadera democracia para la mayoria y para la minoría es el mercado, en el que cada centavo es un voto, y la única forma que tiene uno de ganar centavos es satisfaciendo a los consumidores mejor que la competencia.
En cuanto a que los austríacos proponen subir la tasa de interés a más que la tasa natural, es mentira pues esto generaría una producción asimétrica pero inversa a la que ocurre ahora: se produciría más bienes de consumo, que generan flujo de caja a corto plazo, de los que demanda el mercado; y menos bienes de capital, que generan flujo de caja a largo plazo, de los que demanda el mercado. Por eso los austríacos no piden que nadie fije la tasa de interés, sino el mercado.
Hay algo de cierto acá, pero mucho de falso basado en la premisa de que es la oferta y demanda de dinero la que determina la tasa de interés. Vengo diciendo hace 5 párrafos que la tasa de interés no iguala la oferta y demanda de oro, sino la oferta y demanda de ahorros. De todas formas, la función de la tasa de interés no es “igualar”, pero en concreto si a inversión y ahorro se refieren, a posteriori uno nunca puede invertir por sobre el nivel de ahorro existente, es decir a posteriori el nivel de ahorro y el nivel de inversión son siempre iguales.
Lo que hace el autor es violar la Ley de Say. Si lo pensas en una economía sin dinero, me vas a decir que es imposible violar la ley de say, porque cuando demanda un bien a su vez estoy ofreciendo otro. Pero cuando entramos en la economia con dinero, cuando demando un bien estoy ofreciendo dinero, que segun esquema Keynesiano subconsumista, y que al parecer tambien adoptan marxistas, puede atesorar y por tanto la oferta agregada puede llegar a ser mayor que la demanda agregada. Pero esto tambien es incorrecto. Cuando la gente empieza a atesorar dinero, el nivel general de precios empieza a bajar, lo que genera que aquellos que consuma con dinero, puedan adquirir más bienes que antes por un menor precio, lo que elimina el stock de supuesta sobreproducción.
Cuando vuelve a suceder esto, que sucedió en 2008, lo que hay que hacer es dejar que el mercado aumenta la tasa de interés para poder liquidar las malas inversiones (casi toda la estructura de bienes de capiltal). Si no se hace esto, se entra en un estancamiento de la economía en que no se permite liquidar las malas inversiones, pero tampoco la economía puede crecer. Es lo que pasa en Japón. Con políticas de corte keynesianas, impiden que se liquiden las malas inversiones, pero tambien impiden que pueda crecer la economía, por eso hace 2 década el crecimiento es del 0,1 % anual promedio.
Cierto es que en EEUU bajo el sistema de banca libre, con banca fraccionaria y sin banco central, el sistema bancario era menos estable, pero no por el patrón oro, o por el dinero privado, sino por el sistema de banca franccionaria. En concreto cada 10 años habia una crisis y quebraban la mayoría de los bancos.
Si en el presente se instaura un sistema de banca libre, con monera privada (oro) tipos de cambio fijos, y sin reserva fraccionaria (haciendo que los bancos cumplan con la misma ley que se le aplica al resto de los agentes económicos) y sin banco central (al no haber reserva fraccionaria, no es necesario el central para “proteger” a los bancos).
Lo que hacía Inglaterra al suspender la Banking Act, fue estafar a todos los depositantes y ciudadanos, apropiandose del oro depositado, entregando un simple papel. Pero claro, a los marxistas no les interesa demasiado que se cumpla con el la ley y que se respeten los derechos individuales...
[/quote]En la economía actual, que es mucho más dependiente del crédito de lo que lo fue la economía de EEUU en los tiempos previos a la "Banca Libre" anterior a la Guerra Civil, la abolición de la banca central combinada con una crisis de sobreproducción llevaría a un desastre de casi inimaginables proporciones. Por esto es que ningún hacedor de política serio consideraría siquiera las recomendaciones de Paul y la escuela austríaca.
[/quote]
No existe tal cosa como Sobreproducción agregada —sí puede haber sobreproducción de un bien a costa de subproducción de otro bien—, demostrado por la Ley de Say. Y como dije, bajo la banca libre, pero sin reserva fraccionaria, no habría burbujas y recesiones cada 15 años, por tanto la economía en general, y es sistema bancario en particular, sería mucha más estable que el que existe hoy en día.
Ningún político con poder considera hacer las cosas bien, es decir, lo que propone la Escuela Austriaca, porque es políticamente incorrecto y perdería así todo su poder.
Digo, los trabajadores, que tanto quieren ser dueños de los “medios de producción”, o de las empresas como los bancos; ¿por qué no compran progresiva y sistemáticamente con su sueldo acciones de las empresas en las que trabajan? Bien podrían, gracias a los mercados de valores, y sería muy positivo para ellos a nivel financiero, generando una renta extra que en un momento se puede volver mayor que el propio salario. No lo hacen porque son unos inconcientes oportunistas. En vez de ahorrar hoy, para consumir mucho más mañana, prefieren consumir todo su ingreso hoy, y encima pedir créditos para consumir. Y además de esta inmoralidad, los marxistas consideran que esta justificado que los trabajadores expropien a los capitalistas; cuando vemos que comprando acciones, se pueden volver ellos mismos en capitalistas de forma pacífica.
Que el autor lo grite fuerte y (no) orgulloso, lo que pretende con esa “auditoría” es implantar un órgano de planificación de la economía en su totalidad, cual Gosplán en la extinta URSS.
Unas aclaraciones:
-El Banco Central de EEUU (La Fed), no es democrático como se propone acá; es una institución privada a la cual el Gobierno le otorgó el poder sobre la modeda estadounidense, el dolar americano.
-No es Karl Menger, es Carl Menger; Karl Menguer fue su hijo.
0,000000000000000001RN=RI
RN=RI/0,000000000000000001
Entonces, recordemos que RN=100 y que RI era ese numero con muchos ceros multiplicado por RN (x100).
RN=0,000000000000000001x100/0,000000000000000001
Entonces,
RN=0,0000000000000001/0,000000000000000001
RN=100
La renta nacional es, como ya sabíamos, 100, ¡lo que es lógico ya que en el ejemplo no agregás ningún dato nuevo!
Para la próxima te pido que elijas ejemplos con menos ceros, y de paso, ¿de dónde sacaste éste? Yo no sé nada de matemáticas, pero es obviamente falso, a menos que alguien mejor formado desmienta lo que puse arriba.
A pesar de lo anterior, en esto no es difícil estar de acuerdo. Lo principal es la teoría, los supuestos de los que se parte, y la matemática es sólo una herramienta.
Ponelo en un archivo que se pueda descargar si querés que alguien lo lea. Igual viendo tus otros posts, no espero más que errores y falacias, como se deduce de lo que has dicho en tu otro post http://www.taringa.net/posts/economia-negocios/7610897/La-teoria-marxista-de-los-salarios_-por-Ludwig-von-Mises.html, en el que además se adelantan algunas de las ideas de Rothbard de ese post, sobre el marxismo, que son como las de Mises, ridículas y FALTAS DE LECTURA Y COMPRENSIÓN. Además de malintencionadas.
Los austriacos siempre se placen en encontrar precedentes milenarios; pero no es más que chamuyo y un inocultable gusto aristocrático por el abolengo. No ha sido una corriente de pensamiento con continuidad, sino que estas ideas fueron redescubiertas después de ser olvidadas. También les sirve este invento para disimular su nacimiento histórico en los tiempos del ascenso del marxismo.
Pero es tan absurdo como decir que el marxismo nació con Aristóteles, sólo porque Marx le reconoce algunos méritos en El Capital.
No me sorprende encontrarme con otra muestra de ignorancia de los autores austriacos. En la economía marxista, el precio no es igual al valor, sino que está determinado por éste. El valor de todas las mercancías de una sociedad sí es igual al precio de la suma de las mercancías (por esto es que la ganacia total debe producirse en el mundo de la producción, no en el de la circulación, en el que sólo se realiza). Pero esto no ocurre con cada mercancía en particular, cuyo precio fluctúa dependiendo de la oferta y la demanda, alrededor de un punto, un precio regulador (muy cercano al valor, pero en el que influye la tendencia a la igualación de la tasa de ganancia) que nunca se alcanza exactamente. Podés ver mi post sobre la transformación de valores a precios.
Sin embargo podemos hacer como Marx en el primer tomo de El Capital, y suponer para simplificar el análisis, que los precios son iguales a los valores.
Entonces volvemos a la cita parafraseada de Rothbard. Esta vez me cuesta entender cómo este tipo tiene cara para hablar de marxismo. Es evidente que no ha leído nada, porque no se puede simular tanta ignorancia (quiero creer, para no suponer que miente descaradamente). Pero veamos: El precio-como-valor equivale, para Marx, en la cantidad de trabajo invertido en su producción (trabajo vivo y muerto). ¡Pero este valor obviamente no es apropiado por el único que lo produce, que es el trabajador! Por esto, el valor de sus mercancías, que es igual al valor de otras mercancías que insumen la misma cantidad de trabajo, no le sirve para adquirir mercancías en la misma proporción a lo que produce. Porque en el valor de una mercancía, el trabajo es una cosa, y la FUERZA DE TRABAJO es otra, y sus valores son distintos. El valor, al ser realizado en el mercado mediante la venta, NO SE DIFERENCIA DE SU VALOR ORIGINAL porque le "agreguemos" la renta y el beneficio. Esta agregación no sucede. Éstos ya vienen incluídos en el valor de la mercancía. ¿Porqué?
Porque el capitalista no le paga al trabajador el valor de su trabajo, sino el valor de su FUERZA DE TABAJO, que es lo necesario para qué éste se reproduzca (pero no es simplemente pan y agua, sino que es un concepto históricamente relativo, como ya traté de explicarte en otro post). Entonces queda una diferencia entre el valor, que sigue inmutable, y el valor, menor, de la fuerza de trabajo. Esa diferencia es, pues, lo que se apropia el capitalista, es el plusvalor, y no agrega nada al valor, al precio final, sino que se nutre de una parte de éste.
¿Porqué? Si vas a decir que se equivoca, tratá de demostrarlo, ¿no te dás cuenta de que lo único que hacés en este párrafo es simplemente "opinar" que una teoría no funciona y olvidarte de refutar el supuesto "error"?
Sí, te equivocás. El valor de la FUERZA DE TRABAJO, no del TRABAJO, es igual a su costo de producción, siendo este costo cambiante según el momento histórico, las necesidades de reproducción del sistema y de la clase obrera, y el estado de la lucha de clases.
No, no se cae en ningún razonamiento circular... el valor de la fuerza de trabajo está determinado por el valor de A+B, para simplificar. El valor de A (y el de B) está determinado por la cantidad de trabajo abstracto incorporada... como ves, el valor de las mercancías está determinado siempre por la cantidad de trabajo incorporada, y esto incluye a la fuerza de trabajo en tanto mercancía. Es producida por la cantidad de trabajo incorporada en A y en B, y su valor es la suma de este tiempo de trabajo.
Creo que estás un poco enredado y has tratado de buscar dos causalidades del valor cuando sólo hay una.
Voy a seguir discutiendo esto dependiendo de la calidad de tus reflexiones próximas, si las hay, en torno a las respuestas que te he dado. Sino, me va a pasar como en tu post de los salarios, en los que no reflexionaste nada de lo que te dije.
Para empezar, me vi obligado a usar muchos ceros porque dije que tu renta es la billonésima parte (1/1 billón) de la Renta Nacional, en el supuesto (puede que en la realidad sea la trillonésima parte, o así)
No sé de dónde sacas que “RN=100”, o dicho en otras palabras que la Renta Nacional es igual a 100. Cien qué? Bajo ninguna circunstancia es así.
La Renta Nacional es igual a la sumatoria entre la Renta de Inmundo y la Renta del Resto de los argeninos.
Como dije que la Renta de Inmundo es la billonésima parte de que Renta Nacional, entonces la renta Nacional es igual a la sumatoria entre 0,00000000000001% de la Renta Nacional más la Renta del resto de los argentinos; o dicho de otra forma la Renta Nacional es igual a la sumatoria entre la Renta de Inmundo y el 99,9999999999999999% de la Renta Nacional.
Lo que sigue es lo que puse anteriormente. La renta nacional termina siendo la Renta de Inmundo multiplicada por 1 billón; lo que significa que si aumentamos la Renta de Inmundo en una unidad monetaria, matemáticamente, aumentará la Renta Nacional en un billón de unidades monetarias. Eso eso lo que propone Keynes con su análsis matemático del que por suerte somos ajenos los austriacos.
Pero repito, bajo ninguna circunstancia la Renta Nacional es igual a 100. Dado que partiste de la erronea premisa “RN=100”, entonces todo el razonamiento posterior es falso, así como también su resultado:
“Entonces, recordemos que RN=100 y que RI era ese numero con muchos ceros multiplicado por RN (x100).
RN=0,000000000000000001x100/0,000000000000000001
Entonces,
RN=0,0000000000000001/0,000000000000000001
RN=100
La renta nacional es, como ya sabíamos, 100, ¡lo que es lógico ya que en el ejemplo no agregás ningún dato nuevo!
Para la próxima te pido que elijas ejemplos con menos ceros, y de paso, ¿de dónde sacaste éste? Yo no sé nada de matemáticas, pero es obviamente falso, a menos que alguien mejor formado desmienta lo que puse arriba.
Después veo lo otro, ya me parecía raro que no apareciera un austriaco por el post.”
Entonces aclara que la matemática es “sólo un instrumento”, porque en tu post dice que la escuela austriaca quedo al margen de la economia marginalista por su naturaleza no-matemática (naturaleza que es la correcta):
«La corriente central del marginalismo que llegó a ser conocida como la “escuela neoclásica” —aunque en realidad son la negación de la escuela clásica de economía política burguesa— por lo tanto se conformaron con construir modelos matemáticos de comportamiento del consumidor. En estos modelos, los consumidores escogen entre “bienes” escasos alternativos de acuerdo a la intensidad de su necesidad (subjetivamente determinada) por un “bien” adicional de un tipo particular. Sin embargo, esta “solución” no estaba realmente disponible para la Escuela austríaca debido a su naturaleza “no-matemática”. Por lo tanto quedaron estancados con la utilidad marginal. »
Acabo de contestarte por si querés pasarte. Sí. puede ser, que yo cometa errores al transmitir los descubriemientos económicos de Mises y Rothbard, así que simplemente te recomiendo leer a Acción Humana, de Mises, y Man, Economy, and State, de Rothbard. Y sin problemas de intermediario.
Continua y sistemáticamente, durante 2000 años los pensadores afirmaban que el valor de un bien dependía del “chamuyo” de su utilidad y su escasez. Sólo les falto el concepto de marginalidad.
Primero me gustaría que aclares, como me pediste vos antiguamente, si te referís al valor de cambio o al valor de uso.
En segundo lugar, quiero comentarte que Marx nunca definió “valor”, no obstante usó la indefinida palabra en varias de sus teorías; así que no bases tu contestación en una definición que no dio Marx.
En tercer lugar, aprovecho para hacerte una pregunta. Segun Marx, la plusvalía sólo se puede obtener de la explotación del trabajador, nunca de las máquinas. En ese caso, cómo puede ser posible la reconocida tendencia de igualdad de beneficios contables en toda la economía, si según Marx, las empresas que emplean sólo trabajadores como factores productivos son las únicas que pueden obtener plusvalía y por tanto, ganancias. O cómo pueden obtener (enormes) beneficios las empresas altamenta robotizada.
El Marxismo no pudo ni explicar la era industrial, imposible que explique la era de la información.
La teoría del valor trabajo es falsa porque hay gran cantidad de bienes que sin tener trabajo incorporado, o teniendo muy poco trabajo incorporado tienen gran valor de cambio, como la tierra fertil, por ejemplo. Hay bienes como el vino, que teniendo el mismo trabajo incorporado, con el pasar de los años (añejamiento) tiene más valor de cambio que el mismo bien, con la misma cantidad de trabajo incorporado, pero sin ser añejado. Incluso hay bienes que cuestan varías veces su valor de cambio, dependiendo el lugar en que se encuentre, como una botella de agua. Una casa en el medio del desierto, no tiene practicamente nada de valor de cambio, aunque su trabajo incorporado sea el mismo que el de una casa en medio de una gran ciudad.
El trabajo incorporado en el papel moneda, es práctimante cero, sin embargo, dependiendo del “valor nominal” que tiene impreso el billeto, cambia el valor de cambio.
Según Marx el valor de cambio de una mercancia depende del trabajo socialmente necesario, medido en horas, que tiene incorporada la mercancía. Ahora bien cuál es el valor de cambio de 1 hora de trabajo abstracta y qué lo determina?
Eso lo aprendiste bien de Marx, y se llama “cubrirse antes de tiempo por si me quedo sin argumento o demuestran mis contradicciones.”
PD: Me gustaría que respondas el resto de mi comentario entero, no sólo ¼ del mismo.
En ningún momento se dice que la matemática sea algo más que un instrumento, así que no hay porqué aclarar lo contrario. Lo que dice el autor es que el marginalismo austriaco se vió estancado en sus principios por rechazar los intentos de cuantificación, es decir por rechazar la herramienta matemática.
No, no me contestaste. Aglomerar palabras no es dar una respuesta. Por eso me reservo el derecho de contestar sólo hasta que tus gambetas sean demasiado evasivas.
Nada menos. Según este "sólo", en realidad Menger podría tranquilamente haberse abstenido de escribir nada, y la escuela austriaca igual existiría, desde sus antepasados milenarios hasta hoy. Y de paso obviamos el contexto histórico en el que nació.
Valor, es decir, valor de cambio. No puede ser de otra manera.
El valor es el valor de cambio. A veces pareciera que me estás cargando. Decime después de cuántas lecturas (y relecturas) exhaustivas de la obra de Marx decidiste que Marx nunca definió al Valor.
No me contestes, ya sé que estás repitiendo algo que dijo algún prócer austriaco.
Eso es básico. La plusvalía total proviene del total del trabajo explotado. La plusvalía individual no siempre es apropiada por el capitalista que la explota en su totalidad, porque si tiene menor productividad que otros sectores, entonces produce más plusvalía pero cada mercancía que produce tiene que producirse en más tiempo (que aquellas más productivas). Pero al mismo tiempo, debe venderse (realizar su valor en el mercado) al mismo precio que las mercancías en general del mismo tipo, es decir no se vende a su valor, sino a un valor menor. Mientras que las mercancías producidas más eficientemente se venden a su valor o a un poco más, al alcanzar el promedio del precio de mercado, y se venden en mayor cantidad por unidad de tiempo invertido en su producción. Por lo tanto, las empresas más productivas obtienen en el mercado la plusvalía que no producen (además de la que producen). Ésta es la fuente de las desigualdades en el comercio internacional entre países productivos y poco productivos. Hay que diferenciar la producción de plusvalía de su realización.
El marxismo explica el capitalismo, indiferentemente de que lo llamen era industrial, de la información, o como se les ocurra, mientras no haya cambios cualitativos. Más inversión fija no es una novedad.
La tierra fértil es monopolizable, no es reproducible, por lo tanto no es una mercancía regida por la ley del valor, aunque tenga precio de mercado. Lo mismo para obras de arte, el agua en lugares de escasez, etc. El ejemplo de la casa no tiene relevancia, ya que una mercancía para tener valor debe tener demanda por parte de la sociedad, sino no se vende, y tampoco se produce para el mercado.
Lo del vino se explica por la tendencia a la igualación de la tasa de ganancia. Está explicado en el post sobre la Transformación de valores a precios y en el Capítulo 3 del libro "Valor..." de Astarita. Al final de esta entrada copio lo pertinente.
El papel moneda simplemente representa a otra mercancía, que es la moneda fuerte, el oro. Y su valor no es necesariamente el que está impreso en su papel.
Su equivalente en oro, que es el equivalente universal. Es decir, el tiempo de trabajo que lleva en promedio, producir una onza de oro (su valor de uso, su peso, es la unidad de medida), debe compararse y ser equivalente al tiempo de trabajo requerido para producir otras mercancías, por ejemplo, cien zapatos en la misma cantidad de tiempo.
Viniendo de un experto en no contestar directa y francamente, esto es risible. Entiendo que al haber gastado un poco de tu tiempo en escribir, quieras que te conteste enteramente, pero primero deberías considerar la posibilidad de que el tiempo de los demás también vale algo, y tratar de que tus respuestas sean dignas del esfuerzo del otro, y que contengan un mínimo de racionalidad.
Ahora copio lo de la tendencia a la igualación de la tasa de ganancia:
http://www.taringa.net/posts/economia-negocios/6759692/El-problema-del-valor-y-el-precio-en-Marx-I.html
Por lo tanto, los capitalistas pasan de invertir en una rama con baja rentabilidad a una con alta rentabilidad, y así baja la producción en la primera hasta equilibrarse con la demanda en un punto en que la tasa de ganancia pueda equilibrarse con la del resto de los capitales del mismo tamaño. Y los sectores que antes tenían más ganancias, ahora al ver aumentada su producción por mayores inversiones, ven caer sus tasa de ganancia por el aumento excesivo de la oferta y por el aumento de la composición orgánica del capital, que abarata las mercancías.
Sobre lo primero, la Escuela Austriaca no rechaza "él (¿hay uno solo?) método científico". Lo que la Escuela Austriaca rechaza es aplicar el método científico de las ciencias naturales a las ciencis sociales. Este supuestamente único método científico, que es el método empirista o positivista funciona así:
1) Detectar un problema
2) Formulación de una hipótesis
3) Deducción de consecuencias observables
4) Experimento
Lo irónico de los positivisas acérrimos, que dicen que sólo es verdadero lo que puede comprobarse con este método, es que el método no puede comprobarse a sí mismo pues no está en la realidad, es algo abstracto, entonces no se lo puede ni ver ni experimentar. Es decir, "el metodo de científico" (el positivismo) no da cuenta de sí mismo.
En cambio, la Escuela Austriaca plantea otra métodología científica: el método apriorístico-deductivo, partiendo del axioma de que el hombre actua (acción humana). No voy a extenderme explicando detalladamente el método, pero éste es explicado en varias partes del magnum opus de Ludwig von Mises, La Acción Humana, junto con la praxeología (o estudio de la acción humana).
Sobre lo segundo, ya te mostré más arriba que sos vos el que se equivoca en cuanto a las deducciones matemáticas con tu "RN=100"
Decime cuánto te da esta cuenta
Yo hago el paso intermedio antes de llegar al final
0,000000000000000001RN=RI
RN=RI/0,000000000000000001
RN=0,000000000000000001RN/0,000000000000000001
RN=1RN
Disculpame, "RN=1000000000000000000RN" está mal. Me confundí cuando escribí el "RN" final; lo que va allí es "RI".
Queda así
"0,000000000000000001RN=RI
RN=RI/0,000000000000000001
RN=1000000000000000000RI"
Entonces si remplazas "RI" por un número, te queda ese número multiplicado por 1 billón, y todo eso igual a la renta nacional. Entonces si el Estado aumenta tu renta (RI) en $1, en el cálculo matemático la Renta Nacional se va a multiplicar por $1 billón, pero en la realidad no va a pasar eso. Ésa es la falacia a la que se llega utilizando matemáticas.
Gracias por hacerme notar el error final, pero hubieras dicho, «te confundiste un "RI" con un "RN"»; o «de dónde salio el "RN"». No decirme que "RN=100", partiendo de mi distracción al momento de escribir.
Me llama la atención que el tan denostado mercado venga a salvar las papas marxistas. Pero ni el mercado los puede salvar de esta. Según este texto, puede que el precio de mercado no sea igual al las horas socialmente necesarias de producción incorporadas en el bien en cuestión medidas en oro (valor-trabajo) pero la oferta y demanda hacen que el precio del bien fluctúe cerca de su precio “verdadero” (precio valor-trabajo). El problema de esta explicación es que para aceptar la ley de la oferta y la demanda hay que aceptar la ley de la utilidad marginal. Si los marxistas no aceptan la ley de la utilidad marginal, entonces no pueden aceptar que la oferta y la demanda generan fluctuaciones, si quiera supuestamente tímidas, a los precios verdaderos (precio valor-trabajo).
Generalmente solemos entender por “ley de la oferta y la demanda” ese gráfico mecanicista matemático según el cual, cuando aumenta la oferta automáticament disminuye el precio para equiparar el ratio de intercambio. Pero esta teoría adolesce de un grave error: da por supuesto que los agentes económicos son omniscientes y pueden saber la cantidad que se ofrece y la cantidad que se demanda, para fijar un precio que satisfaga mutuamente la oferta y la demanda.
Pero los seres humanos no son omniscientes...
Lo que verdaderamente sucede cuando, ceteris paribus, aumenta o disminuye la oferta, es que, conforme a la ley de la utilidad marginal, cambian las valoraciones subjetivas sobre dicho medio (bien —llamemoslo “bien X”) por lo que el actor está dispuesto a ofrecer más o menos bienes, respectivamente, a cambio para conseguir el “bien X”.
Por el otro lado, cuando se da un cambio en la demanda, sucede que el actor valora otros medios (bienes) porque a cambiado su escala mental de valoraciones sobre los fines (otros bienes). Si el actor, al cambiar su escala mental de valoraciones, ahora le da el valor más alto en su escala, al bien X, entonces estará dispuesto a ofrecer más recursos a cambio de conseguir el bien X. (Aumento de la demanda). SI por el contrario, en su escala valora menos el bien X, entonces estará dispuesto a ofrecer menos recursos para alcanzar el bien X. (disminución de la demanda)
Es decir, diciendo que los precios fluctúan “por oferta y demanda” en torno al precio “verdadero (valor-trabajo), están aceptando la ley de la utilidad marginal, que tanto desprecian por centrarse, supuestamente, en el consumo de las familias de rancio abolengo.
Sobre la casa en el desierto y en la ciudad, el ejemplo está llevado al extremo, sin embargo cómo explican, con la teoría valor-trabajo, el distinto valor de cambio de la misma casa, con mismo horas socialmente requeridas de trabajo incorporadas, en distintos barrios.
Me llama la atención que la teoría marxista del valor (valor-trabajo) deje afuera de su explicación casi la mitad de los bienes que existen, por ser no reprducibles, no tener mercado (con una persona que demanda y otra que ofrezca, te aviso, que ya hay mercado), etc. Su teoría del valor es bastante inútil. Lo interesante es que cuando su teoría del valor no puede explicar el valor de cambio (cosa que sucede habitualmente), de por ejemplo, el vino añejado, una casa en diferentes barrios (con mismo cantidad de horas de trabajo incoporadas) pero distinto valor de cambio, etc., entonces recurre a la fluctuaciones de la oferta y la demanda; pero para aceptar la ley de la oferta y la demanda tendrían que aceptar, sí o sí, la ley de la utilidad marginal, que tanto desprecian por centrarse, supuestamente, en el consumo de las familias de rancio abolengo.
A Adam Smith se le presentó el interrogante después de su teoría valor-trabajo “cómo puede ser que una hora de trabajo normal en la construcción valga igual que una hora de trabajo normal de un médico, abogado, ingeniero, administrador, de una persona que paso 10 años de su vida estudiando, etc.” Entonces Smith dijo por medio del mercado se nivelan las horas, llegando a una hora abstracta de trabajo, siendo que, por ejemplo, una hora normal de un obrero vale por media hora de trabajo un ingeniero normal. Sin embargo, primero que vuelve a entrar en el razonamiento circular, porque Smith supuestamente estaba explicando cómo se produce el valor de cambio de las horas de trabajo en el mercado, y para explicarlo recurre al ya dado valor de cambio establecido en el mercado.
Al parecer Marx cae en el mismo error (o si no decime vos cómo diferencia una hora de trabajo normal de un obrero, con una hora de trabajo normal de un médico), pero además acepta implícitamente la ley de la utilidad marginal, que marxistas, luego de su enunciación por Menger, vuelvo a repetir por tercera vez, tanto desprecian por centrarse, supuestamente, en el consumo de las familias de rancio abolengo.
Primero, tenés una grave confusión sobre lo que rechazan los marxistas. No denostan al mercado como opuesto a una elogiada producción. Políticamente se rechaza tanto la producción como el mercado capitalista, que son una unidad.
Lo que se rechaza es la ilusión de que el valor de las mercancías es fijado por el mercado en el juego de la oferta y la demanda, y peor, que esto no pueda explicar los valores alrededor de los cuales fluctúan los precios a largo plazo. Y peor todavía, que ni siquiera pretendan que esta "teoría" sea cuantificable, con lo que queda todo en una enorme petición de principio, y por supuesto, hace que este bolazo no sea una teoría del valor. Una teoría del valor tiene que dar cuenta del valor de las cosas, no suponer una fantasía y quedarse feliz mirando a las estrellas. Con la teoría marxista se puede comparar el tiempo de trabajo con el valor de la mercancía producida, y contrastar la teoría. Con el marginalismo sólo se puede hacer propaganda anti-obrera.
Segundo, es absurdo que digas que una teoría del valor tenga que aceptar una teoría rival del valor... el hecho de que exista oferta y demanda es mucho más viejo que cualquier austriaco marginalista (y tampoco esto significa aceptar los supuestos de omnisciencia y todo eso), es obvio y se da por sentado para que exista producción para el mercado. Para que suceda un desequilibrio en la demanda de ninguna manera tiene que suceder esa fantasía de que 1.000.000. de personas de una economía de pronto cambien sus deseos de la noche a la mañana. Como los austriacos no hablan nunca de la sociedad porque no saben cómo funciona (y no les conviene saberlo), no se imaginan que un aumento de la productividad puede aumentar la cantidad de mercancías y ser así la causa de un cambio en el equilibrio de la oferta y la demanda. Esto no lo vas a entender si te seguís perdiendo en la explicación de qué es la tendencia a la igualación de la tasa de ganancia, tiene que ver con la ganancia y la inversión, primero que nada.
La casa no tiene distinto valor, si vos hacés casas prefabricadas las vendés a igual precio en todos lados. Lo que tienen las mercancías monopolizables es renta. Cuando una casa ocupa un lugar, un espacio de tierra, percibe una porción de renta por su ubicación. Del mismo modo la tierra usada para la agricultura produce una porción de renta, por el uso de la tierra, y una porción de ganancia, por el trabajo que se haya invertido en su mejoramiento y puesta en producción. No es muy complicado, ¿o sí? Y no es casi la mitad de lo que se vende, y más importante, tiene explicación, se llama renta. Después el agua en los países árabes, por ejemplo, simplemente tiene un valor equivalente al esfuerzo de extraerla, como en todos lados. Allá requiere más trabajo. Y si se puede monopolizar, como en el conflicto de la frontera israelí con los árabes, el precio de mercado puede subir por encima del valor.
Los "bienes" (como los llaman ustedes) que no tienen mercado... no son objeto de ninguna teoría del valor, por ahí como ustedes no tienen teoría del valor no se den cuenta, pero una teoría del valor pretende determinar, por definición, cuáles son los valores de las mercancías y porqué. Y las mercancías no existen sin mercado. Si yo produzco algo en mi casa para mí mismo, eso es un valor de uso, no tiene valor de cambio (primer capítulo de El Capital).
Ya te expliqué lo del vino, pero como no entendés la tendencia a la igualación de la tasa de ganancia, ni te diste cuenta...
Otra vez, el marginalismo no sirve como teoría del valor. Que la gente tenga prioridades es una cosa, que eso sirva para determinar el precio de las mercancías es absurdo, sólo consecuente con la idea austriaca de que la economía se rige por el trueque, en vez de por el intercambio monetario mediante un equivalente universal (la moneda).
Marx no es Smith. La solución se llama trabajo complejo y se determina por la formación del trabajador y por la cantidada de amquinaria que trabaja (productividad). Aunque no lo recuerdes, te cité a Marx diciendo que con el aumento de la productividad aumenta el salario del trabajador, en tu post equivocado sobre el salario. Esto está en los primeros capítulos también, ¿no me habías dicho que había empezado a leer El Capital?
Mirá, acá te podés bajar un buen resumen de El Capital, porque no parece que hayas leído una página, o precisás ayuda urgente: http://marxismolibertario.blogspot.com/2008/11/diego-guerrero-un-resumen-completo-de.html
El razonamiento matematico no es impecable porque esa igualdad (RN=RI+0,999999999999999999RN) no es una identidad, es válida para valores dados de RN y RI. Si vos le das a RI 1 peso mas, crece su proporción en el producto (osea que reemplazando RI por RN, el multiplicador de este ultimo seria menor que el que pusiste), no aumenta el producto.
Precio y valor de cambio no son lo mismo, por eso te confundis. Mas alla de que segun Marx el valor de cambio este determinado por el trabajo social necesario que encierra, el precio del bien fluctua alrededor de este valor dependiendo de la oferta y la demanda (esto lo aclara varias veces en el capital, no se porque existe el mito de que para el marxismo no hay oferta y demanda). Por lo tanto Marx dice lo mismo que vos, los precios son elevados por su escasez (ademas de ser dificil de encontrar).
Te estas confundiendo valor de uso y valor de cambio. El uso del valor de uso (valga la redundancia) del trabajo determina el valor de cambio del pan, que a su vez determina el valor de cambio del trabajo.
No hay logica circular.
Muy lindo pero cual es el criterio de falsabilidad de esa teoria? Que predicciones se pueden contrastar con la realidad? De que sirve un analisis individualista y subjetivo para la macroeconomia?
(No son preguntas retoricas, aclaro)
Los "apologetas" del valor trabajo no dicen eso para nada, el valor de uso es independiente del valor de cambio por lo tanto que la gente valore o no los bienes no tiene nada que ver con los precios. Y una vez mas te confundis valor de uso, valor de cambio, y precio a la hora de decir lo que pensarian los marxistas. Desde una perspectiva marxista: si bien es cierto que el valor del oro aumentaria mucho si se pierden vidas (por el costo de reproduccion de las mismas), el alto precio de este es debido al desfasaje entre precio y valor producto de la escasez y la elevada demanda.
JA. Que peso tiene en el mercado un indigente? Que peso tiene un capitalista? Democracia de mercado... seamos buenos...
Vos vivis en el mismo mundo que yo? La enorme mayoria de los ricos se hacen ricos cagando gente.
En que sentido es cientifica la teoria cuantitativa del dinero? Desde 2008 para aca eeuu mas que duplico su base monetaria sin aumentar la oferta de bienes y casi no tiene inflacion, esta violando las leyes economicas?
Con que argumentos descartan los factores sociales, la puja distributiva, etc.., como generadores de inflacion?
No se puede organizar la economia en torno a la ganancia de unos pocos, no puede ser que un trabajador promedio argentino produzca mil veces mas que hace 70 años en la misma cantidad de tiempo, y que viva igual y trabaje la misma cantidad de horas. El mercado no iguala, refleja las posiciones de poder ya existentes y las reproduce.