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¿Tabúes sexuales? Rompe con ellos

Miedos, inseguridades, vergüenzas... Ha llegado el momento de acabar de un plumazo con tus tabúes sexuales. La escritora de Diario de una mujer pública, Valérie Tasso, pone los puntos sobre las íes y también sobre las “G”.

amor

Queremos darnos cuenta de cómo reaccionamos ante el sexo –en su versión menos romántica – y ser conscientes así de los límites y tabúes sexuales que nos vienen de fábrica (por educación, entorno socio-cultural, etc). ¿Objetivo? Liberarnos, con la ayuda de la autora (ex prostituta por elección propia, ha escrito Diario de una ninfómana, Antimanual de sexo...), de esas trabas para que por fin tengas ese sexo que de verdad “te pone”.


¿Qué es lo normal?

“Me excita que mi chico me diga guarradas y me penetre por detrás. ¿Soy normal?”. Sí, al igual que Ana (23 años), tu también te haces la gran pregunta (¿qué es lo “sexualmente normal”?), he aquí el primer tabú sexual que debes eliminar.

- ¡Todo es normal! No existe absolutamente nada que puedas desear (evidentemente no hablamos aquí de enfermedades) que sea anormal. “Todo aquello que te produzca deseo, siempre que te respetes a ti misma y a la persona que tengas a tu lado, es sano y normalísimo”, matiza Valérie.

- “El sexo es natural y necesario, además de irrenunciable”, asegura la autora, “pero hay que acercarse a él eliminando el sentimiento de culpa que nos inculcan desde pequeñas. Hay que liberarse, solo hay que dejar de sentirse culpable y disfrutar con ello: entender que tu cuerpo es un templo, no una prisión”.

- El sexo nos humaniza: “En vez de pensar que cuanto más sexo se practica más animal eres, tenemos que pensar que éste nos humaniza. No es un acto animal: ¿tú crees que al mono le importa encontrarle el punto G a la mona?”.


Eres un ser sexual

Parece ingenuo, pero según Valérie, el segundo paso tras entender que –te guste lo que te guste– eres normal es comprender que vas a tener deseo sexual toda tu vida. “Eres un ser sexuado. Para siempre. Una razón de peso para que desde ya convivas con él y le saques el máximo partido”. Para ello, te recomienda:

- Que no te asuste: “habla del sexo en positivo, nunca en términos negativos, porque en vez de darle el valor que tiene, lo conviertes en un problema”.

- Sé natural: “Y sobre todo ¡déjate de tonterías con tu cuerpo! Las mujeres estamos tan pendientes del físico que en vez de disfrutar del momento solo pensamos en que nos van a ver el michelín. Por mi experiencia, que es larga, te aseguro que ellos jamás reparan en eso, y que lo único que buscan es tu entrega”.

- Toca y siente: “La palabra tabú viene del indonesio y significa, literalmente ‘no tocar’. Así que tienes que hacer lo contrario. Empieza por tocarte a ti misma hasta que te conozcas tan bien que sepas guiar sin titubeos al hombre, y después toca todo –y digo todo– de tu pareja”.

- Provócate: “Para provocar a los demás, antes debes saber cómo excitarte a ti misma. Mis diarios escandalizan a la gente porque escribo que me masturbo mirando porno. ¿Qué creen? ¿Que a las mujeres no nos gusta? Busca aquello que te excite y después compártelo con quien quieras”.


¿Sexo sin amor?

He aquí otro gran tabú sexual: las mujeres sólo disfrutamos del sexo con amor. “Este pensamiento es una trampa social. Como las mujeres no tenemos ‘estro’ (el celo de las hembras animales), siempre estamos predispuestas al sexo sin que se nos note. Ese miedo a que nos acostemos con cualquiera cuando nos dé la gana ha hecho que los hombres se hayan inventado esta teoría del “sexo con amor”. Para atarnos corto”. Te da sus argumentos:

- Dicotomía entre putas y santas: “El control del deseo de la mujer es a través del amor: si yo digo que me gusta el sexo con amor y también por puro sexo, paso directamente al bando de las putas. Si lo dice un hombre, no solo no se le juzga, sino que hasta se le respeta”.

- ¿Seré ninfómana? “Que no te asuste que te guste el sexo porque sí. Las ninfómanas no existen. Antes, en el siglo XIX, se hablaba en psicología de las “mujeres histéricas” y del “furor uterino”. Aún seguimos arrastrando esto. Ser una mujer con el deseo sexual hiperactivo, no es estar enferma ¡sino liberada!”.

- Los beneficios del sexo por sexo “no son ni mejores ni peores que los que se tienen cuando amas a la pareja. A ver si nos enteramos de una vez: no follamos con un cuerpo, sino con la cabeza. Aunque te acuestes con un desconocido, en el momento del acto sexual, aunque sea durante segundos, piensas en el otro con cierto amor: eso es el feeling”.


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