El valor de las promesas

Últimamente me he puesto a observar como las promesas van perdiendo valor a medida que pasa el tiempo. Quien no ha escuchado alguna vez a alguna persona de avanzada edad contándonos que antes la palabra de una persona lo era todo. Que toda clase de tratos se sellaban tan solo con dar la palabra. Que una promesa hecha tenía tanto valor como el honor mismo. Que si uno prometía algo se hacía cargo de sus palabras, costara lo que costara. Donde quedó eso? Ya se que me van a decir que la sociedad evolucionó, o mejor dicho que cambió con el tiempo. Pero porqué se perdió en tan poco tiempo un valor tan fundamental como el de la palabra.

En base a esto me puse a buscar la causa de este fenómeno y me remito a la infancia. Quien no conoce, o ha visto alguna vez el caso de un niño en pleno berrinche o capricho en que la mamá, el papá, la abuela o quien esté con el niño le dice “te prometo que si te tranquilizas después vamos a comer hamburguesas” o “si te calmas después vamos a donde vos querías ir” o toda clase de promesas que se les hacen a los mas pequeños como mero chantaje para que hagan lo que los adultos quieren.

Cabe remarcar que esas promesas rara vez son cumplidas. De esa manera jugamos con la esperanza, con la ilusión y hasta con la confianza de estos niños. Entonces ahí empezamos con el problema, le estamos enseñando a los más chicos que chantajeen con promesas, que no importa lo grande de la promesa porque después no será cumplida. Les enseñamos a seguir creyendo en cosas que saben que no serán cumplidas. Les enseñamos que decir y hacer no van de la mano. Y con esos valores crecen y se hacen hombres o mujeres que consideran que prometer es lo mismo que mentir a largo plazo. Es jugar con la ilusión o la esperanza. Es tomar el pelo descaradamente. Para que vean que esto ocurre a todos los niveles de nuestras vidas les cuento algunos casos bien reales que todos podemos reconocer.

- El caso político, en que en plena campaña nos prometen maravillas y llegado el momento sufren de amnesia repentina y no cumplen con nada de lo que tanto prometieron. O también cuando en la directiva de alguna institución se enfrentan a conflictos internos con sus empleados. Cuando estos empiezan a movilizarse para reclamar los que les corresponde y ahí sale al cruce la “directiva” prometiendo que si cesan los conflictos y aceptan las ordenes de arriba, todos van a ganar el doble de sueldo, van a mejorar sus condiciones de trabajo, van a tener mas seguridad, van a tener mas beneficios. En resumen, prometen cientos de cosas con tal de que la gente se calme. No es lo mismo que hacen los adultos con los niños???
- El caso familiar. Quien no tiene alguien en su familia con quien siempre tiene encontronazos y discusiones. Quien no ha escuchado que les dicen “prometo cambiar” “prometo que esto no lo vuelvo a hacer”, y todos sabemos que es cuestión de unos días para que todo vuelva a pasar. Como un vicio que no se puede dejar. Para que prometen algo que no tienen voluntad de cumplir?

-Y ni que hablar del tema sentimental. En que tu pareja te promete cuidarte y estar a tu lado, pero ante el mínimo problema cuando lo precisas se desaparece. O que promete y jura amarte y respetarte hasta que la muerte los separe, y ese juramento es descartable por completo. O que dicen y prometen quererte, y te lo afirman, y hasta se enojan si no les crees, pero ni bien tienen oportunidad te clavan un puñal en la espalda y unos cuernos en la frente. El que promete serte fiel, y jura y perjura que no se va a fijar en ninguna otra persona y a la primera oportunidad sale corriendo tras la primera que le dio bola. O que una vez que te dejan te dicen que prometen no perderse, seguir en contacto, seguir siendo amigos, seguir charlando, y al otro día ya se olvidaron de vos por completo y sos menos que una sombra.

Volvemos a lo mismo, te prometen cosas para obtener un beneficio a cambio, dicen quererte para asegurarse que te tienen en la cama, dicen serte fiel para que no los vayas a dejar por otro, pero ellos si pueden dejarte a la primera oportunidad. Prometen de todo lo que se pueda imaginar para seguir estando cómodos y seguir usándote. Pero el valor de esas promesas es nulo.

Si te ven llorando cuando te destrozaron, no se inmutan, están como deseando que pase todo rápido para lavarse las manos, te prometen cielo y tierra para que te calmes y hasta para que sientas pena por ellos. Se quedan con la conciencia tranquila de que fueron “sinceros” y te hicieron todo el daño que podían llegar a hacerte, disfrutan de ver bien destrozada a la persona a la que tanto decían querer y después siguen su rumbo sin el menor cargo de conciencia.. Se enorgullecen de haber jugado tan hábilmente con una persona y dejarla bien destrozada. Es como si sumaran méritos. Como si se sintieran más hombres por acumular personas deshechas.

En realidad dan lástima. Pero es lo que tenemos por haberles enseñado desde chicos a que la palabra no tiene valor. Seré de las pocas que quedan, pero yo me quedo con lo que me enseñaron mis abuelos. Si prometo algo es porque sé que puedo cumplirlo. Y mi conciencia no descansa hasta haberlo hecho. No importa cuanto me cueste, o que tenga que sacrificar. No importa si me hace daño o me siento “rara”, si di mi palabra, di mi promesa de hacer algo lo hago. Los papeles firmados siempre pueden anularse, las palabras se las lleva el viento, lo único que nos quedan son los Hechos, si decimos algo no tiene valor, importa lo que hacemos para demostrar nuestros dichos .A LOS HECHOS ME REMITO


Lo escribi hace como un año, pero la verdad que al releerlo veo que no pierde vigencia!!!