Las personas tardan en promedio 32 minutos en contar un jugoso chisme, sin embargo un nuevo estudio señala que quedártelo te afecta emocional y físicamente


Sabemos lo complicado que es guardar un secreto. Te cuentan EL CHISME del año, y aunque habrá quien no le ponga tanto interés, la mayoría de nosotras queremos gritarlo a los cuatro vientos; algunas lo cuentas, otras no.

Sin embargo, la pésima fama que tenemos las mujeres sobre que somos muy malas guardando secretos, podría tener explicación fundamentada. De acuerdo con el sitio Dailymail, recientemente un grupo de investigadores de la Universidad de Tufts encontraron que guardar un secreto, puede tener afectaciones emocionales y físicas en la persona que lleva la carga de no abrir la boca.

El estudio reunió a varios participantes a los cuales se les dividió en dos grupos; al primero le pidieron recordar un secreto grande y significativo, mientras que al segundo grupo se le pidió que se acordara uno con menor importancia. Posteriormente se les mostró una colina, y se les invitó a calcular qué tan inclinada y lejos estaba de ellos.

El resultado fue que mientras que el grupo con el secreto más grande vio la colina más empinada, lejos y difícil de escalar, el segundo grupo con el secreto más ligero percibió la misma colina como más cerca, menos empinada y difícil de escalar. Asimismo, el grupo con los secretos más significativos, como tener que ocultar la infidelidad de alguien, percibió tareas comunes como pasear al perro, subir escaleras, o ir al súper como asignaturas que requerían un mayor esfuerzo.

En conclusión, entre más pesa un secreto, más pesada percibe la vida una persona. Así que la próxima vez que alguien te cuente un secreto, piensa que la persona no está haciendo más que quitarse (literalmente) un peso de encima.