El calificativo de mandilón : nace en México, se refiere al hombre sumiso a su pareja. Su uso es más bien coloquial y despectivo tambien.

Tod@s conocemos a un hombre a quien consideramos “mandilón”. Es socavado por ellos y menospreciado por ellas, quienes a su vez envidian la suerte de la que “posee” una pareja masculina que mandilonea.

El mandilón es aquel hombre que realiza tareas o roles asumidos como femeninos, como la sumisión, la obediencia, el quedarse callado, la conformidad ante situaciones que le pueden ser incómodas o que le “disminuyen”.

hombres mandilones


Los mandilones podrían dividirse en varias categorías según la perspectiva machista. Y digo machista refiriéndome a los puntos de vista de hombres y de mujeres, porque cuando se trata de juzgar a un mandilón, tod@s razonamos al parejo. Tod@s hemos sido educad@s de una forma en que el sistema patriarcal nos da el permiso de enjuiciar al mandilón.

Está el mandilón enamorado, que daría sus gónadas por la felicidad de su mujercita, que por lo general es un dolor agudo en el mero epicentro del orto. No siempre, aclaro. Tenemos al mandilón convenenciero: éste sólo mandiloneará en las narices de su amada, y tan pronto ella mire para otro lado, él bailará la polka. Está el mandilón resignado: lleva tanto tiempo luchando ante las necedades, rutina o exigencias de su pareja, que prefiere acatar antes de meterse en una bronca que le acarreará horas de perorata de perico. Opta por la fiesta en paz. Existen también los mandilones sordos: esos nada más se hacen bueyes y se meten en problemas muy seguido con sus gorgonillas. No importa. No escuchan cuando ellas empiezan a berrear.

Pese a todo esto, el mandilón, según mi muy humilde opinión, es un estratega. Es un hombre que prefiere la paz del santo sepulcro silencioso, antes que meterse a contestar los chillidos de su insufrible vieja.

Los mandilones desarrollan mecanismos de defensa inteligentes que evitan que una mujer se descosa en necedades. Saben cuándo limpiarse los pies en el tapete antes de entrar a una casa, conocen del orden perfecto de la organización doméstica e incluso su propio caos. Y ante todo, con mucha inteligencia, saben qué decir, cómo y cuándo, porque la mandilonez ante todo es la doma de la boca de un hombre.

Ellos saben perfectamente cuáles son las debilidades de su brujer; de qué hondo y ancho son las inseguridades de la señora; de qué lado van las tazas y los platos; a qué amiga de la dama no deben mirarle el tafanario cuando se aleja y sobre todo, ejercen sin látigo y silla, un control tácito de las emociones de la doñita.

Al lado del mandilón, como accesorio complementario, ustedes mirarán a una mujer con algún grado de cajetez. Un mandilón no se forja nada más por generación espontánea. A la acción de una fémina insufrible y exigente, lo sea poco o mucho, se da la reacción de un señor que prefiere llevar la fiesta en paz.

Hay muchas que jalan la cuerda hasta niveles insostenibles, y se da el momento en que en el universo se rompe ese tenso balance. El hombre truena y se aleja, se defiende o en el más horrible de los escenarios, ejerce un grado de violencia en contra de su pareja femenina porque ya lo tiene hasta los cojones.

hombres


No digo que así sea en todos los casos. Hay hombres que replican la violencia por machos y por idiotas, por alcohólicos o drogadictos, o porque su papito lindo era un señor golpeador y ellos reproducen conductas que aprendieron en su casa.

Pero sin duda, en esta lucha de poder entre mandilón y gorgona del mal, quien gana es él. Quien opta por un entorno pacífico es más inteligente, pese a que haya lenguas malignas que siempre le estén cargando la mano con críticas y burlas. Del afán de la gente por meterse en lo que no le importan, nadie nos va a librar. Ni aun muertos.

Yo sólo pido prudencia a esas mujeres maltratadoras que le cargan la mano a un hombre bueno que pese a todo, las aguanta. Acuérdense de que nunca faltará otra lagartona que lo quiera reclutar para ella misma y sus nuevas demandas.

La conducta de estas mujeres maltratadoras es siempre la misma,culpan de toodo a sus maridos…”¡es por tu culpa, eres un egoísta, eres un inútil, eres un idiota, bla,bla,bla no aceptan un dialogo,se cierran y en pocas palabras nada les parece y de todo hacen un pedo.

Y si el hombre se muestra cariñoso no lo baja de mieloso,”¡nada mas piensas en sexo! ¡hazte para allà!” nada les parece.

Y aunque el marido a ellas les resulte un bueno para nada,nomas no les dejan !!

Una maltratadora amasa el dinero de ambos ,llegan con la quincena y casi los voltean de cabeza

Cuanto más dinero gana el hombre màs lo explotan y la mujer se justifica diciendo,que es siempre poco el dinero por el hecho de SOPORTARLO.

De hecho al hombre lo avientan a buscar por otro lado lo que no le dan en su casa amor,comprensiòn y sexo .

En consecuencia estos hombres caen en las drogas,el alcohol,incluso la depresiòn.