Es un mercado que se da en el mundo hace años y ahora muchas marcas locales se suman a él. Las firmas venden sus diseños bajo la filosofía del fast fashion: ropa canchera, actualizada y hasta un 40% más barata

como comprar la mejor ropa y mucho mas barata

Como toda revolución, internet cambió las reglas de juego en muchos ámbitos, incluido el de la moda. Con sólo hacer un click y sin salir de casa se puede comprar ropa. Pero eso no es ninguna novedad.

En cambio, que una marca proponga diseños que sólo se vende en la web y que tenga ocho temporadas, en vez de las tradicionales Primavera-Verano y Otoño-Invierno, sí. Que encima sea más económica y la propuesta vaya de la mano de las últimas tendencias, también.

Una de las marcas que propone esta iniciativa es Thecocoroom.com, firma que empezó hace apenas unas semanas atrás, pensada para quienes disfrutan de la ropa, de lo que se usa y de la relación precio-calidad.

Su creadora, Nadine Awada, nació inmersa en el mundo de la indumentaria textil pero aggiornó su aprendizaje acorde a los tiempos actuales. "Esto tiene que ver con una tendencia mundial de consumo por parte de la generación 3.0, cada vez más personas hacen sus compras desde el online. Es una experiencia de compra diferente -explicó Awada-. Los consumidores buscan realizar compras inteligentes, quieren tener una prenda de moda, saben que la moda es muy dinámica, y que quizás en la próxima temporada ya no sea un hit. Trabajamos con el claim de campaña Fashion can Be cheap y pegó, muchos acordaron con lo que estábamos diciendo".

En ese sentido, el consumo online es cada vez mayor en el país. Según un estudio del Comercio Electrónico Argentina realizado en 2012 por la consultora Price & Cook, el e-commerce alcanzó ventas por $16.700 millones (excluyendo IVA) y se determinó que uno de cada cuatro argentinos ya compra por internet.

Awada señaló que su firma apunta a hombres y mujeres de 20 a 40 años que buscan prendas de tendencia, a buen precio y "que están siempre cerca de nuestra marca... están conectados".

Pero lo más interesante es su espíritu fast fashion, concepto reinterpretado del término fast food. Aquí no rige la presentación de las temporadas acorde a las distintas estaciones del año sino que se vuelven atemporales, se renuevan constantemente para ir a la par de la vorágine que se vive en la moda. Siempre acorde a las últimas tendencias, inspiración de las pasarelas más destacadas del mundo, pero a precios más económicos. El mensaje es claro, el dinero no es sinónimo de saber vestirse.

La moda se vuelve tan “rápida” que las colecciones de entonces se reducían a cuatro al año, ahora el consumidor es mucho más intranquilo e impulsivo y demanda más cambios de catálogo, que en muchos casos tiene una periodicidad semanal.

"Ofrecemos una propuesta similar a las marcas de los shoppings pero entre un 35% y un 40% de precios más bajos"

"Viajando, estudiando y viviendo el mundo fashion global, surge la inquietud de por qué Argentina siendo un país que respira tendencias y moda no posee una propuesta de moda fast fashion nacional, como ocurre en otros países. Bajo ese estamento y con la rebeldía hacia la comercialización tradicional surge el desafío de crear la marca", señaló Stephanie Szabo, diseñadora de la marca Mes&Sage, que también solo tiene base online.

Y agregó: "La idea es que nuestra consumidora se renueve constantemente. El objetivo es la fusión entre las tendencias y la moda fast fashion con la tecnología de la era moderna: el e-commerce".

En tiempos en que se escuchan reiteradas quejas de los consumidores en cuanto a los precios de las prendas, el valor de la ropa no es un tema menor.

"Al ser un modelo de negocio que apunta al rápido cambio de colección y al no tener costos de cadena comercial podemos ofrecer una propuesta similar a las marcas de los shoppings pero entre un 35% y un 40% de precios más bajos", enfatizó.

La propuesta va más allá de la compra online sin salir de casa, una tendencia que se incrementa cada año y que, según indican las cifras, es el futuro del consumo. Se trata de adquirir prendas con inteligencia, optar por propuestas a menor precio y no por eso, resignar moda. Bienvenida sea.