Un psicólogo y una experta en imagen personal aseguran que la autoestima es un problema para muchas personas pero que, si revisamos ciertas creencias o parámetros, podemos convertir al espejo en un aliado. Sus consejos para estar mejor “por dentro” y “por fuera”

¿Qué hacer para llevarte bien con vos?


¿Quién suele tener más baja autoestima: las mujeres o los hombres?

Las mujeres suelen estar más en relación directa con la emoción y la imagen que los hombres. Pero los hombres han descubierto que de no contactar con sus aspectos emocionales y trabajar en su aspecto personal, siempre hay algo que queda "a mitad de camino". Por suerte, hoy, tanto los hombres como las mujeres quieren estar bien, se atreven a aceptar y poner en práctica conceptos y técnicas terapéuticas, así como consejos de estética relacionados siempre con la salud y el bienestar.



Si nos empezamos a valorar más, ¿corremos el riesgo de convertirnos en egocéntricos? ¿Cuál es el punto justo de autoestima, para que no sea baja ni demasiado alta?

Como en todo, se busca una armonía. Así como no hay una moda para todos, así como no todos podemos pensar o sentir de la misma manera, cada quien tendrá sus parámetros o índices de auto-regulación emocional. Tener autoestima elevada no significa sentirse "un genio, un fenónemo o la más linda". Por el contrario, trabajar sobre la autoestima es un trabajo personal y a conciencia plena. Más allá de los test, con aval científico y validación cultural, cada quien sabrá descubrir la temperatura más apropiada para su cuerpo y su mente. Es como entrar a la ducha y, previamente, regular el termostato y graduar las canillas de agua fría y caliente. Cada quien sabe lo que su cuerpo y su mente le pide o necesita. Poco a poco, agregará nuevos hábitos y costumbres saludables en pos de una vida mejor.



En el libro hacen una división tajante entre estar bien “por dentro” y “por fuera”. ¿Acaso una cosa no se relaciona con la otra?

No hay división tajante, por el contrario. Somos la suma de nuestro interior y de nuestra imagen. En la armonía de ambos aspectos es donde se descubre la salud y el bienestar. Ya desde el título y la propuesta original, el libro deja en claro que necesitamos de un trabajo integral. La división "por dentro" y "por fuera", remite sólo a una manera de ordenar conceptos y mecanismos de reflexión. Primero se exponen las herramientas para el trabajo "interior"; luego, las sugerencias relacionadas con la belleza y la salud física.



Para las mujeres, el espejo suele ser un enemigo. ¿Qué les recomiendan ustedes para amigarse con su reflejo?

El objetivo es convertir al espejo en un aliado, en lugar de verlo o sentirlo como a un enemigo. En torno a este desafío, trabajamos sobre algunos de estos consejos o sugerencias:



Para estar mejor "por dentro"

1.- Atrevernos a describir qué vemos cuando nos vemos. Cuál es la percepción y el contenido real de quién creemos ser, cuánto creemos poder, dónde creemos estar parados, de qué disponemos y qué nos gustaría realmente.

2.- Luego de este paso inicial en la toma de auto-conciencia, es conveniente reflexionar sobre la idea de que "somos lo que creemos". Todo lo que hemos aprendido, o a lo que nos hemos apegado, podemos des-andarlo, des-aprenderlo, re-significarlo. Siempre podemos cambiar el cristal de nuestro anteojos.

3.- Con nuevos "lentes", seguramente, lograremos detenernos a observar (que no es lo mismo que ver o mirar). En este contexto, será más fácil y auténtico poder definir qué es lo que realmente nos gustaría, qué es lo que deseamos, lo que nos acercará a niveles superiores de satisfacción, bienestar y felicidad. He aquí la importancia de la aceptación y, desde este escenario real y mucho más seguro, proyectar sin mayores ansiedades ni temores.

4.- Progresivamente, lo que vendrá es la sensación de "seguridad". Respondernos cuán confiados estamos de lograr lo que tanto deseamos (auto-confianza / auto-eficacia). En este camino, resulta fundamental entender la importancia que tiene el entrenamiento emocional, el trabajar sobre nuestras virtudes y fortalezas.

5.- Un gran capítulo merece el "cuán dispuestos estamos" a sostener este camino saludable, más allá de las adversidades y cualquier otro factor cotidiano, aparentemente, adverso o limitante. Son, precisamente, virtudes y fortalezas claves, como el optimismo, la creatividad, la resiliencia (y tantas otras más a descubrir) la que nos ayudarán a reforzar la voluntad y lograr cualquier deseo u objetivo, siempre que sea auténtico, coherente con el sentido que queramos darle a nuestra vida.



Para estar mejor "por fuera"

1.- Tomar conciencia plena de la figura y la forma de nuestro cuerpo. Si bien puede haber figuras más armónicas que otras, todos podemos lucir de un modo u otro, según nos lo propongamos. Ante todo, debemos reconocer (y aceptar) el tipo de cuerpo con el que convivimos a diario.


2.- No hay mejor imagen que la saludable. Nuestro cuerpo es la geografía dinámica que expresa todo lo que nos pasó a lo largo de nuestra vida, lo que hicimos y lo que no, lo que comimos y lo que no. La mirada es global y personalizada. Todo hombre y mujer, sea cual sea su edad y sus condiciones, tiene la posibilidad de darle debido cuidado a su cuerpo.


3.- El desafío es encontrar el estilo personal adecuado. Todos tenemos gustos, maneras, estilos, formas de vestir, peinar, caminar... Habrá que tener presente que no siempre las modas y tendencias son coherentes con nuestra forma de pensar o de sentir, con nuestra edad o momento vital, con nuestros deseos u objetivos. Debemos sintonizar con nuestro interior y con las formas de nuestra anatomía para hallar la fórmula más adecuada.


4.- Algo fundamental: no hay edad para ser elegantes. Como diría Coco Chanel, "para no ser reemplazable, debes ser siempre única". La elegancia es eso: seleccionar y elegir, siempre. Ser o estar elegante es un desafío cotidiano. No sólo se trata de saber elegir el vestuario adecuado para la ocasión, sino de aprender a vestir (y lucir) acorde a todo lo que hemos dicho anteriormente: nuestro tipo y estilo de cuerpo, nuestra manera de mostrarnos y sentirnos bellos y saludables.

5.- El vestuario es un aliado fundamental. Nos protege y nos proyecta de mil y una formas y posibilidades. Si bien no existe el guardarropas perfecto, sí es posible lograr un "guardarropas inteligente". El secreto está en saber elegir qué y saber cómo usarlo en cada ocasión.