Los diez mandamientos de la lenceria


Conoce las reglas básicas para comprar ropa interior; su correcta elección hará que ellas se sientan más sexys y ellos, felices

Como ya he dicho en ocasiones anteriores, soy una fan de la lencería linda. Me encanta todo aquello que sé que puede deslumbrar a cualquiera bajo mis ropas de calle. Me encantan las texturas, las formas, los colores, los terminados, los pequeños detalles, y en general el equilibrio entre la coquetería, la sensualidad que a veces raya en lo perverso. Segura estoy que no soy la única a la que le ocurre lo mismo. Tengo amigas a quienes les pasa exactamente igual. Estar en una tienda de lencería es como ser niña en juguetería.

Pero: ¿Cómo elegir? ¿Qué tela? ¿Cuál sería el tamaño ideal? ¿Es igual algo para alguien muy delgado que para alguien rellenito con igual medida de busto? Debido a que es un tema que han solicitado muchas lectoras, esta vez me he dado a la tarea de desarrollar una especie de diez mandamientos de la lencería para que no quede duda y todas sepan que la lencería linda es para todas, no importa la edad, el tamaño del pecho o la complexión. Así también incluí algunos errores que cometen las mujeres a la hora de elegir ropa interior o lencería y en los que todas hemos caído alguna vez.

Hoy en día ya no hay ningún obstáculo para que las mujeres puedan usar lencería atrevida y coqueta. Incluso el precio ya no lo es tanto, pues se pueden encontrar diversas marcas de lencería como gustos y bolsillos existen. Claro, estas recomendaciones son para ellas, ¡pero ellos pueden tomar nota para darles un nuevo regalo a sus mujeres!

1. Se dice que el 90 por ciento de las mujeres no conoce su talla verdadera de brassier y así van por la vida alegremente con una talla equivocada. Además una mujer no será la misma talla toda la vida. He conocido mujeres que se quedaron con su talla de sostén, por ejemplo desde su juventud, pasando por sus embarazos, post parto, la escuela y secundaria de los hijos, y casi hasta el final de sus días.

Así hayan engordado o adelgazado durante los cincuenta años de usar un brassier. A veces una puede ser la misma talla de copa pero adelgazar o engordar del talle. Esto cambiará indudablemente la talla total. El número (32, 34, 36) corresponde al contorno de la espalda o el talle y la letra a la copa del tamaño del busto. Lo ideal es medirse con una cinta métrica regularmente, sobre todo antes, durante o después de tener hijos, cuando exista algún cambio de peso o estén a punto de someterse a un régimen.

2. El push up no es para todas. Aunque sabemos que quienes tienen busto pequeño buscarán aumentarlo con un push up, en muchas ocasiones esto puede salir contraproducente, pues no es un modelo que favorezca a todas. Alguien que tiene muy poco o nada de pecho no debería usarlos nunca, pues el efecto puede ser contrario pues ¡no habrá nada qué levantar! A las mujeres con demasiado busto tampoco se les recomienda, sobre todo si son excedidas de peso, pues esto puede hacer que se vean gorditas, aunque en realidad no lo estén. Se recomienda para un busto de tamaño y peso medio que busque realzar, unir y levantar.

3. Adiós al blanco y al color carne. De preferencia evita estos colores. Además de que a los hombres no les parece sexy es un color que recuerda a los ropones de las abuelitas. En su lugar elige lencería de color negro, rojo, rosa con negro, morado, transparencias, con encaje, con bordados, etc.

4. Lindo brassier, pésima panty. A veces ocurre que estrenamos un maravilloso brassier, de un color, tela y textura fabulosos, de envidia. Pero usamos una tanga de las viejitas del cajón o de las "menos feas". Si no puedes conseguir el conjunto de un mismo coordinado, entonces asegúrate que la parte de abajo sea linda también, de un tono distinto pero que contraste de manera provocativa aunque no sea igual. ¡Intenta llevar la estética a todos lados!

5. Muéstralo nena. A las mexicanas, no sé por qué extraña razón, nos han dicho que no se nos debe ver ni el tirante, ni la parte central de las copas. Dios nos libre de semejante acción. Sin embargo, hoy con tanta lencería linda por doquier, luego de obtener alguna carísima prenda, lo mejor y ¡más adecuado es enseñarla! Claro, sólo el brassier. Haciendo un buen coordinado y combinación de ropa, el brassier puede ser parte importante del outfit del fin de semana por la noche.

6. Invéntate, renóvate. Si nunca has usado ningún tipo de lencería sexy o erótica y lo tuyo son las batas estilo abuelita o pijamas de franela para dormir y aún usas el mismo tipo de brassier que cuando estabas en secundaria, entonces es hora de cambiar. Verás que tener un mejor conjunto de lencería no solamente realzará tu vestuario, te hará verte sexy ante tu hombre, sino que te hará sentir más sexy y atractiva a solas, para él o con tu ropa de calle.

7. Pruébatelo con ropa. Muchas mujeres, sino es que la gran mayoría, se prueban los brassieres nuevos sin ropa, desnudas. Así, con panza sumida incluida, miran si el nuevo brassier les va bien. Grave error. No quiere decir que no se vean cómo se miran con el nuevo coordinado desnudas, pero lo importante es que lo usen con ropa. Así sabrán si se les saltan las llantitas de la espalda de atrás, sabrán cómo se les puede ver un escote, y si es un push up, sabrán si es demasiado ajustado o parece un pecho artificial ése que se lleva. Así que ya saben, probárselo con y sin ropa es lo mejor.

8. Olvida el algodón y la lycra. Además de estar pasados de moda en el mundo de la lencería, son antiestéticos, feos e incómodos. Lo de hoy son las transparencias, el satín, encaje, raso, bordados. Algo tan ligero, vaporoso y sutil como un beso.

9. Evita las medias que hoy también están pasadas de moda. En su lugar, mejor usa (y sólo para ocasiones especiales) medias de red o normales pero a media pierna con liguero incluido.

10. Nunca compres nada que te haga sentir incómoda. Ni pantys ni brassieres valdrán la pena si usas lencería que no te queda, te aprieta, te hace sentir ridícula. Piensa que la lencería es como los zapatos: una vez que los miras en el aparador te imaginas con ella puesta y luego, una vez que los pruebas, te los quieres llevar puestos.

¿Tú qué tipo de lencería compras? ¿Aún sigues comprando el tipo de la que comprabas en tus años mozos? ¿Te has atrevido a cambiar alguna vez? ¿Cuál es tu favorita?

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