Vulvodinia

Dolor vulvar de origen desconocido

La vulvodinia es una enfermedad poco conocida. Generalmente se trata de mujeres que consultan a múltiples profesionales de la salud, antes de llegar a un diagnóstico certero, el que puede ser difícil de descubrir ya que no existen exámenes específicos. Su tratamiento consiste en el uso de medicamentos orales y locales, complementado con ejercicios kinésicos. La demora en el tratamiento de esta patología puede desencadenar depresiones en las mujeres debido al deterioro progresivo en su calidad de vida.



Por Carolina Ruiz Pizzi



Dolor vulvar de origen desconocido

La vulvodinia es un dolor localizado en los genitales externos, es decir, en la vulva. Su duración, ubicación y grado de severidad puede variar, dependiendo de las características propias de cada mujer. “Sin embargo, se trata de un dolor crónico, de larga data que puede ser continuo o intermitente, de menor o mayor intensidad. El dolor puede estar restringido a uno o a múltiples zonas de la vulva. Aunque su carácter puede ser muy variado, generalmente se describe como un dolor quemante y a veces como tipo puntada”, explica el Dr. Paolo Ricci, gíneco-obstetra de Clínica Las Condes (CLC).

Pese a que la vulvodinia fue descrita por primera vez en 1889 por Skene, actualmente es poco conocida y por lo mismo, poco tratada. “La cifra de nuevos casos de dolor vulvar alcanza el 15% de las mujeres. Según diversos estudios esta patología es más frecuente en mujeres de raza blanca (97%), sin hijos (55%) y en mujeres que van desde los 11 a los 80 años, pero con un promedio de 36 años”, señala el especialista.

Factores de riesgo
Las causas de esta enfermedad son desconocidas. No obstante, muchas mujeres presentan uno o más factores de riesgo que pueden generar este dolor. “Uno de ellos, es la irritación crónica causada por el uso frecuente de ciertos medicamentos, incluidos los productos de higiene íntima femenina. Otro factor es la deficiencia de estrógenos en mujeres perimenopausicas que presentan una atrofia de la mucosa y piel vulvovaginal. Además, los daños en los nervios, como la compresión del nervio pudendo o sus ramas pueden producir vulvodinia. También, el deterioro de los tejidos a consecuencia de partos vaginales y/o antecedente de cirugía vaginal con cicatriz dolorosa”, explica el Dr. Ricci.

Todos estos factores deben aislarse porque podrían ser la causa del dolor, es decir, pueden representar una causa orgánica que es tratable para terminar de una vez con este malestar. El dolor idiopático se define como el que no se explica por ninguna causa. Por lo tanto, se debe abordar de diferente manera en comparación al que fue identificado como factor de riesgo. “En este sentido, algunos estudios demuestran que hasta el 50% de los casos presentan enfermedades crónicas asociadas. Algunas de estas enfermedades son la vulvovaginitis , la candidiasis (infecciones crónicas por hongos), el Síndrome de Fatiga Crónica y el Colon Irritable, entre otras”, indica el experto.

Esta patología se clasifica según la ubicación del dolor, ya que éste puede ser limitado o generalizado. La Vestibulitis Vulvar es un ejemplo de vulvodinia localizada, en este caso en el vestíbulo o entrada vaginal. “En estos casos, el dolor se verá exacerbado al utilizar tampones, ya que comprimen esa zona. La presencia de esta patología produce dispareunia, dolor durante las relaciones sexuales, por lo tanto, imposible practicarlas”, indica el ginecólogo.

Deterioro de la calidad de vida
Las mujeres que sufren de vulvodinia y como consecuencia de ella, no pueden mantenerse sentadas por largos periodos y al igual que el uso de ropa ajustada, producen una compresión continua en la región vulvar, y esto aumenta el dolor. “Muchas veces, estas mujeres no consultan al ginecólogo porque al introducir el espéculo en la vagina para practicar un examen de rutina, tiende a ocasionar un importante dolor. Por estas razones, pueden pasar años antes de que la mujer tenga un diagnóstico certero y pueda recibir un adecuado tratamiento”, advierte el experto.

Si la enfermedad no es tratada apropiadamente o si deja pasar el tiempo puede generar otro tipo de trastornos, como el “Vaginismo”, que consiste en la compresión y contractura muscular involuntaria de los músculos vaginales, lo que podría gatillar la dispareunia y esta a su vez, impide las relaciones sexuales vaginales. “También la vulvodinia, puede desencadenar la presencia de otras patologías de índole sicológico, como la depresión. Debido a que esta enfermedad se caracteriza por generar dolor en los genitales externos es que tarde o temprano terminará por afectar la calidad de vida de las mujeres que la sufren, si no es tratado a tiempo por un médico con experiencia en este tipo de patologías”, indica el Dr. Paolo Ricci.

Tratamientos
El tratamiento tiene como objetivo mejorar y/o eliminar el dolor vulvar. En los casos que se identifican factores desencadenantes, el tratamiento considera la eliminación de todos ellos. Hay medidas generales que consisten en suprimir las conductas que causan irritación vulvo-vaginal, como el uso de ropas apretadas, el ciclismo, uso de productos irritantes (jabones, perfumes, cremas, etc.). “Las principales recomendaciones para prevenir la vulvodinia son el uso de ropa íntima de algodón, lubricantes especiales para las relaciones sexuales (sólo una vez que se les permite reiniciarlas), aseo después de orinar, y mantener una dieta especial que pretende eliminar alimentos que puedan provocar irritación vaginal”, acota el Dr. Ricci.

Entre los medicamentos más utilizados, destacan los orales y otros de aplicación tópica. “Frecuentemente se utilizan medicamentos antidepresivos, y con acción antineurálgicos, ya que permiten cortar los circuitos nerviosos de hiperestimulación que causan que el dolor se prolongue en el tiempo. También se usan infiltraciones con anestésicos y corticoides específicos en la zona. La cirugía es poco frecuente, pero es utilizada en los casos que lo requieren”, señala el experto.

Un complemento importante es la terapia kinésica, por medio de “biofeedback”, que involucra técnicas de relajación muscular específica, tratamiento sobre los puntos desencadenantes de dolor, ejercicios y aplicación de ultrasonido, etc.

http://www.solomujer.cl/articulo.php?id=692