Es una preparación básica de la cocina, pero es mucho más que colocar un huevo en una olla con agua y dejarlo hervir

Consejos: cómo hacer el huevo duro perfecto

A la izquierda vemos un huevo sobre cocido, con los bordes ligeramente verdes. Y a la derecha uno hervido correctamente, con la yema amarilla brillante. (Fotos: Flickr)

El huevo es uno de los alimentos predilectos de muchas personas, aunque hay otras que no toleran su olor. Las maneras más comunes que hay para comerlo es frito, revuelto y duro (¿se acuerdan cuando su mamá les mandaba huevo duro en la lonchera?).

Hace unos meses les dimos algunos consejos para freír un huevo. Ahora, les daremos información clave para cuando decida comerlos hervidos.

Margot True, editora de gastronomía de “Sunset Magazine”, dice que muchas personas sobre cuecen los huevos. ¿Esto que quiere decir? Que cuando obtienes como resultado una yema con un borde ligeramente verde, lo estás haciendo mal.

HERVOR CORRECTO
“Lo que se debe hacer es poner los huevos en una olla con agua fría, de manera que el líquido los cubra por más de dos centímetros y medio”, explicó True a Chow.com.

Luego, apenas el agua alcance el punto de hervor, se baja el calor de la hornilla al mínimo. El objetivo es que el agua solo se mantenga caliente. Los huevos se dejan ahí durante 10 minutos.

Una vez concluido ese tiempo, se apaga la hornilla y los huevos se colocan en un recipiente con agua con cubos de hilo. Tienen que permanecer ahí durante solo un minuto. Se sacan, se aplastan ligeramente sobre una superficie dura, de manera que toda la cáscara se raje, y se vuelven a poner en el agua con hielo, esta vez por cinco minutos.

Finalizado este proceso, el huevo se pela. Al partirlos, notarás la diferencia: te encontrarás con una yema color amarillo brillante y una clara cocida pero bastante suave.