Cómo hacer un volcán casero

Materiales:

Una lata o botella ancha de plástico

Arcilla, cartón, yeso o plastelina, según la calidad que le queramos dar a la maqueta

Vinagre

Bicarbonato de sodio

Colorante rojo para alimentos

Una cuchara pequeña

Cola blanca



Normas de seguridad:

El proceso de simulación de la erupción del volcán produce un pequeño desbordamiento de líquido, por lo que es conveniente realizarlo dentro de una palangana u otro contenedor, así como realizarlo lejos de enchufes o aparatos eléctricos.


Paso a paso



1 - La fabricación del volcán puede hacerse de muchas maneras, dependiendo del tiempo, dinero, y tamaño que le queramos dar.



2 - Fabricamos nuestro volcán situando la lata o la botella en el centro, creando las laderas a su alrededor.



3 - Si queremos hacerlo pequeño, con plastelina podremos crear una forma convincente para el volcán, siendo su caldera la lata que hemos situado en su centro.



4 - Ponemos una pequeña cantidad de vinagre en la lata, para a continuación añadir el colorante rojo. Removemos hasta que quede homogéneo.



5 - Cuando queramos que nuestro “volcán” entre en erupción, añadiremos una cucharada de bicarbonato a la lata, y veremos como una espuma roja empieza a salir de ella, vertiéndose por las laderas



¿Qué hemos aprendido?



En este experimento podrá comprobar dos principios a la vez, uno químico y otro geológico. La “erupción” que se ha creado se ha producido porque se han puesto en contacto una base (bicarbonato) con un ácido (vinagre), y esto produce una reacción que ha dado lugar a una gran cantidad de dióxido de carbono, causante de toda la espuma enrojecida por el colorante para que parezca la lava del volcán.



También se puede ver que las erupciones volcánicas se producen por un aumento de la presión interna de los conductos que surgen del magma terrestre y llegan hasta la superficie. Cuando la presión es suficientemente grande, estos conductos no pueden soportarlo y se quiebran en su punto más frágil, causando una erupción de roca fundida (lava) que sale a toda velocidad de la rotura en la corteza terrestre.



De hecho, nosotros podemos hacer algo parecido. Si ponemos una tapa que ofrezca una pequeña resistencia a su apertura encima de la lata después de haber añadido el bicarbonato, el dióxido de carbono hará aumentar la presión interna de la misma hasta conseguir hacer saltar la lata.



Si optamos por este experimento opcional, debemos recordar que seguramente el líquido saldrá con mucha fuerza y podemos dejar todo perdido de vinagre y bicarbonato con colorante