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Les luthiers, historia + videografia


Johann Sebastián Mastropiero


Johann Sebastián Mastropiero es un personaje ficticio. Tiene su origen en el grupo de músicos y humoristas argentinos Les Luthiers quienes, en cada una de sus presentaciones, utilizan diversos personajes, entre los que destaca el personaje Mastropiero, debido a que este personaje aparece reiteradamente en sus espectáculos como autor de muchas de sus escenificaciones y números musicales.

Además del nombre de Mastropiero, se ha referido a él con otros pseudónimos, tales como: Peter Illich, Wolfgang Amadeus y Etcétera Mastropiero. (El lago encantado); Johann Severo Mastropiano y Klaus Müller (El zar...); Vaclav Cashorcheck (Sonatas para latín y piano, versión en inglés)



Origen del personaje

Johann Sebastian Mastropiero es una sátira de los compositores clásicos, tomando los nombres del popular Johann Sebastian Bach y el apellido de un antiguo personaje inventado por Marcos Mundstock, llamado Freddy Mastropiero. Apareció por primera vez en el año 1968, en el programa televisivo Todos somos mala gente.

La vida de este personaje se va hilando a lo largo de cada presentación realizada por Marcos Mundstock en los distintos espectáculos del grupo.



Biografía ficticia

Se sospecha que nació un 7 de febrero, sin saberse el año, ni el siglo ni aun el lugar, diversos países se disputan su nacionalidad, sin que hasta el momento ninguno de ellos haya transigido en aceptarlo. Su nombre de pila, Johann Sebastian, es materia de discusión, ya que también fue conocido por otros nombres: Peter Illich, Wolfgang Amadeus, Etcétera (por ejemplo, firmó su tercera sinfonía como "Etcétera Mastropiero".). Se sabe que nació de madre italiana y que tuvo un hermano gemelo mafioso, llamado Harold Mastropiero residente en los Estados Unidos.

La vida de Johann Sebastian Mastropiero nunca fue rigurosamente documentada. Sus datos biográficos, no contrastados, dispersos y llenos de lagunas e incoherencias, hacen muy difícil escribir una biografía mínimamente completa. Sin embargo, se conocen muchas vicisitudes sobre hechos muy concretos de la vida del Maestro, normalmente, relacionados con la composición de algunas de sus obras.

Como ejemplo cabría recordar cuando interpretó el tangum gloria de Mastropiero en el Vaticano. Un Gloria que hubo de componer apresuradamente a partir de las partituras de uno de sus tangos. Acomodó como pudo el texto en latín y le entregó a cada músico su parte. Cuando la obra fue interpretada ante el Sínodo, la sorpresa fue mayúscula. Los Obispos quedaron impresionados e indignados. Inmediatamente Mastropiero fue excomulgado, y la Guardia Suiza tiró por la ventana los instrumentos, las partituras y a Mastropiero.

A pesar de sus múltiples relaciones amorosas, tuvo durante un tiempo una relación estable con la condesa de Shortshot. Con ella tuvo varios hijos, cuyos apellidos significan lo mismo que el de su madre ("tiro corto".) en distintos idiomas.

Su reputación como autor musical es esencialmente mala, como lo presenta el grupo que lo interpreta en la siguiente cita:
"Toda vez que -por necesidades económicas- Mastropiero se vio obligado a componer música a pedido o por encargo, produjo obras mediocres e inexpresivas. Por el contrario, cuando sólo obedeció a su inspiración, jamás escribió una nota."

Sin embargo Mastropiero responde a una de las preguntas más importantes del planeta: '¿Se trataba de una broma el que justo cuando abriese la boca, sólo saliesen por ella culebras y espantapájaros? Probablemente sí'.

En verdad, lo único que se sabe con certeza sobre Mastropiero es que en el Viernes Santo de 1729, la Catedral de Leipzig fue testigo del estreno de una Pasión según San Mateo que, definitivamente, no le pertenece.

Tuvo una vida amorosa muy activa. Eso se lo demuestra en el periodo gitano de Mastropiero, con Azucena que posteriormente adoptaria al hijo de la misma, anduvo cortejando a Gundula aun sabiendo que tenía esposo. Conoció a la condesa de Shortshot con quien mantuvo una relación muy duradera. Y escribió una opereta para Elizabeth, quien posteriormente lo dejó por otro. No se conoce su deceso, se dice que murió a manos de su hermano Harold cuando éste descubrió que se hacía pasar por él para frecuentar a Margaret la esposa de Harold, y lo mató a tiros cuando lo sorprendió. El otro rumor es que se suicidó cuando terminó de componer la opereta para Elizabeth.



Plagio ficticio de Mastropiero a Günther Frager (personaje ficticio)

El grupo músico-humorista argentino Les Luthiers inventó esta trama ficticia en la vida de Johann Sebastian Mastropiero, donde se indica que Mastropiero había plagiado una de las obras de Günther Frager (Personaje ficticio).



Historia del plagio a "Günther Frager"

En la introducción del bolero "Perdónala", Mundstock revela que Mastropiero fue acusado de plagio por otro músico llamado Günther Frager, concretamente en el mencionado bolero. "Luego de escuchar el bolero Perdónala, el gran compositor Günther Frager le escribió indignado a Mastropiero acusándolo de haber plagiado un pasaje de su tercera sinfonía. Frente a esta acusación Mastropiero escribe una carta al compositor respondiéndole:
"Usted me ofende. Justamente a mí, que siempre digo que el artista que se apodera de la idea de otro enturbia las aguas del manantial del espíritu"
Famosa frase de Günther Frager.

Este caso y otros similares que nos muestran a Mastropiero plagiando a Günther Frager aparecen en la propia autobiografía de Mastropiero. Según Mundstock su autobiografía es una copia textual de Las memorias de Günther Frager, incluido el capítulo "Mastropiero es un miserable". También por el título de la obra: "Mi nombre es Mastropiero, como que me llamo Günther".


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¿quienes son?

Marcos Mundstock:

Les Luthiers

Santa Fe, Argentina, 25/5/1942

Cuando en 1961 leyó en público por primera vez la biografía de Mastropiero -un personaje que había creado para entretener a amigos y conocidos del coro de la facultad de Ingeniería- Mundstock no sospechaba que estaba iniciando un ritual que se repetiría durante más de cuarenta años en los escenarios de 14 países.
Había llegado a Buenos Aires a los siete años desde Santa Fe, ciudad en la que sus padres, inmigrantes de la Galitzia polaca, se habían establecido. “Mis padres hablaban en yidish y yo fui varios años a un colegio yidish, el I. L. Peretz de la calle Boulogne Sur Mer. Allí, aparte de las clases, tuve varias hermosas experiencias como actor infantil”.
“A mi papá, que era relojero, le encantaba escuchar los programas de radio de la colectividad italiana. Así conocí a tenores famosos, como Beniamino Gigli y Tito Schipa”, dice. “Escuchábamos canciones napolitanas, arias de ópera y también cantantes litúrgicos judíos que tenían voces maravillosas.”
Al terminar el colegio secundario en Buenos Aires, comenzó la carrera de Ingeniería (que abandonaría en tercer año) y estudió locución en el Instituto Superior de Enseñanza Radiofónica (ISER). Simultáneamente, ingresó al coro de Ingeniería, donde conoció a Gerardo Masana y los futuros integrantes de Les Luthiers.
Luego de obtener su carnet de locutor, trabajó un tiempo en Radio Municipal. Tras el golpe militar de Onganía en 1966, se quedó sin trabajo. Al cobrar los meses que le adeudaban, se compró un piano y comenzó a tomar clases.
Poco después descubrió que no tenía la constancia y la paciencia necesarias para el piano. Decidió entonces seguir sólo con sus clases de canto.
El 2 de octubre de 1967, día del debut de Les Luthiers, se dio el gusto de imitar a los cantantes líricos que había admirado de chico al intepretar una versión libre de Mattinata, de Leoncavallo. De allí en más, intervendría en las parodias operísticas del conjunto.
En Les Luthiers pudo canalizar también su vocación por la escritura y el humor. Durante los primeros años del grupo escribió casi íntegramente los libretos de los espectáculos, y hasta el día de hoy las letras de muchas canciones y las historias de Johann Sebastian Mastropiero.
Como instrumentista ha tocado el gom-horn, una especie de trompeta hecha con una manguera y un embudo que intervino en varias obras musicales de Les Luthiers y en el hilarante y absurdo Recitado Gauchesco.
Paralelamente a Les Luthiers, trabajó como locutor de radio y comerciales de televisión y también de redactor publicitario. En 1974 hizo la voz en off de la película Quebracho, de Ricardo Wullicher.
En los años 90 incursionó en televisión. Interpretó a Dios y al Diablo en varios programas del capocómico Tato Bores y realizó una recordada serie de películas publicitarias para el diario La Nación.
Entre 2003 y 2005 participó como actor en cuatro películas: Roma, No sos vos, soy yo, Cama adentro, y Torrente III. También interpretó a un grotesco criminal internacional en el programa televisivo Mosca & Smith.




Daniel Rabinovich:

videografia

Buenos Aires, 18/11/1943

Su nombre completo es Daniel Abraham Rabinovich Aratuz (alias Neneco) aunque su verdadero apellido paterno era Halevy. Su bisabuelo, que llegó a la Argentina desde Besarabia (hoy Moldavia) no había hecho el servicio militar porque era rabino, por lo cual compró el documento de un muerto -de apellido Rabinovich- para poder salir de su país.
“De chico, me crié en el Palacio de los Patos, un complejo de viviendas ubicado en Ugarteche y Las Heras, en Buenos Aires, donde viví hasta los 18 años”, recuerda Rabinovich. “Allí había varios folcloristas, que me dejaban asistir a sus reuniones. Fue donde por primera vez escuché cantar a voces y tocar la guitarra”.
Pero la música había estado presente en su hogar desde su nacimiento. Su madre había estudiado piano, y su padre –un abogado penalista que defendió a personalidades como Hugo del Carril y Tita Merello- tenía el hábito de cantar y silbar tangos.

Desde los 7 hasta los 13 años estudió violín. Tomó clases con Ljerko Spiller, Vera Graf y Enrique López Ibels.
“A partir de los 14 años, empecé a estudiar guitarra con José María de los Hoyos. Quería tocar como Ernesto Cabeza, el guitarrista de Los Chalchaleros” dice. En sus años de colegio secundario, formó un grupo folclórico que se llamó Los Amanecidos.

A los dieciocho años, mientras estudiaba Derecho en la Universidad de Buenos Aires, ingresó al coro de la facultad de Ingeniería, donde conoció a Gerardo Masana y los demás futuros integrantes de Les Luthiers. Con ellos participó en la puesta en escena de Il figlio del pirata (1964) y la Cantata Modatón (posteriormente llamada Laxatón), en 1965. Luego intervino en I Musicisti y fue uno de los cuatros integrantes que se separaron del grupo en 1967 para fundar Les Luthiers. En 1969 obtuvo el título de escribano público (notario).

En los comienzos del grupo cantaba y tocaba la guitarra y el latín (parodia del violín), aunque rápidamente fue ganando protagonismo actoral. Ese crecimiento fue percibido por la crítica especializada, que en los años 70 lo hizo notar en sus comentarios. Un cronista de la revista Panorama lo llegó a comparar con Peter Sellers. “Leí esa nota, pero creo que fue una exageración”, dice Rabinovich. “La transformación fue gradual. No tenía ninguna veta humorística previa. De a poco comencé a realizar algunas improvisaciones graciosas, y me salieron bien”.
Paralelamente a Les Luthiers, efectuó algunas incursiones actorales en cine y televisión. Trabajó en Espérame mucho, de Juan José Jusid (1983).
También participó como actor en las miniseries Los gringos (1984) y La memoria (1985), ambas dirigidas por David Stivel. Y actuó en la telenovela colombiana Leche, dirigida por Víctor Mallarino.

Posteriormente participó en un episodio de la serie televisiva Tiempo final (2002) e hizo el papel de Néstor Craken en la serie La familia potente (2003). En los últimos años incursionó en la escritura. Es autor de los libros Cuentos en serio (Ediciones de La Flor, 2003), con prólogo de Joan Manuel Serrat, y El silencio del final, nuevos cuentos en serio (Ediciones de La Flor, 2004). Actualmente, está escribiendo una novela.




Carlos Núñes Cortez:

historia

Buenos Aires, 15/10/1942

“Un día, en una reunión, mis padres me vieron tocando el piano con cierta soltura y se quedaron pasmados. No estaban enterados, ni se lo imaginaban. Yo tenía siete años”, recuerda Núñez Cortés.
Por aquel entonces vivía con su familia en Posadas, capital de la provincia argentina de Misiones. Su padre era relojero, hijo de españoles, y su madre era de ascendencia turca.

“Mi madre, si bien nunca había estudiado música, tenía un oído excepcional y cantaba como una soprano. Recuerdo que de pequeños nos cantaba canciones sefaraditas en el antiguo judeo español”, dice.
Cerca de su casa en Posadas, vivía un compañero de colegio cuya familia tenía un piano. “Cada vez que iba a su casa, me encantaba sentarme ante ese instrumento e improvisar las canciones de moda”, evoca. La hermana de su amiguito, que era profesora de piano, le dio sus primeras lecciones. A partir de allí nunca dejó de aprender. A lo largo de los años realizó estudios sistemáticos con diferentes profesores particulares. Fue así como se transformó en concertista de piano.

De adolescente, se trasladó con su familia a Buenos Aires. Al terminar el colegio secundario, decidió estudiar ciencias químicas e ingresó a la universidad en 1960. Allí, se le ocurrió, junto con otros compañeros, formar un coro polifónico, lo que dio origen al coro de la facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires, que durante varios años fue dirigido por el maestro Juan Schultis. Más adelante ingresó como tenor en el coro de la facultad de Ingeniería, donde conoció a Gerardo Masana y a los demás futuros integrantes de Les Luthiers. Con ellos participó en la puesta en escena de Il figlio del pirata (1964) y la Cantata Modatón (1965).
Desde fines de ese mismo año pasó a formar parte del conjunto humorístico I Musicisti, y en 1969 –dos años después de recibirse de bioquímico- se sumó a Les Luthiers. Allí pudo canalizar no sólo su habilidad como pianista, sino también su talento compositivo. Fue el creador de varias obras emblemáticas del conjunto, como el Teorema de Thales y el Concerto grosso alla rustica. Este último sería interpretado por Les Luthiers junto con el Ensamble Buenos Aires (1972), la Orquesta Sinfónica del Teatro Colón (1986), la Camerata Bariloche (2000) y la Orquesta Filarmónica de Madrid (2004).

En Les Luthiers también se destacó por sus habilidades actorales. Fuertemente influenciado por Charles Chaplin, encarnó a distintos personajes que deleitaron a la audiencia del conjunto y, curiosamente, tuvieron un gran impacto sobre el público infantil.

Desde un comienzo evidenció un gran interés en la construcción de instrumentos. A su propia autoría se deben el tubófono silicónico cromático, el narguilófono y el glamocot. En colaboración con Carlos Iraldi construyó varios de los instrumentos más espectaculares de Les Luthiers, como el órgano de campaña, la marimba de cocos, la gaita de cámara y la mandocleta.

Fuera del conjunto, se destacó como concertista de piano y arreglador. Compuso canciones para distintas obras de teatro (entre ellas Corazón de bizcochuelo, de Enrique Pinti, y El fantoche lusitano, de Peter Weiss).
Su pasión por la biología y el buceo lo llevaron a reunir una colección de caracoles marinos de todos los mares del mundo. Junto con Tito Narosky, fue coautor del libro Cien caracoles argentinos (Editorial Albatros, 1997).

Los juegos de ingenio y los acertijos son otros de sus hobbies. Colaboró con distintas revistas de estas especialidades y periódicamente organiza entretenimientos para las listas de Internet de fans de Les Luthiers. En 2007 vio la luz su última creación: Los juegos de Mastropiero, un libro donde analiza la obra de Les Luthiers bajo la óptica del ludo-lingüismo, como son los trabalenguas, retruécanos, anagramas, y muchos otros artificios de nuestro idioma.




Carlos López Puccio:

humor

Rosario, Santa Fe, 9/10/1946

Por influencia de su hermano mayor, a los siete años ya ahorraba plata para comprar discos. A los diez comenzó a estudiar violín. Más adelante cantó y tocó la viola da gamba durante ocho años en el conjunto Pro Música de Rosario.

Cuando llegó el momento de transformar su interés por la música en una carrera, tuvo que negociar con su familia. “Yo quería ser director de orquesta; mis padres querían que tuviera un título universitario. La opción, entonces, era estudiar música en la universidad”, recuerda.

Pero además de las orquestas, sentía pasión por los coros. Ya antes de graduarse como licenciado en dirección orquestal en la Universidad de la Plata, tuvo sus primeras experiencias como director coral, hasta que en 1969 fundó el grupo vocal Nueve de cámara, que dirigió durante diez años. A fines de ese mismo año, ingresó a Les Luthiers.

Su rol inicial en el conjunto fue el de artista contratado. En enero de 1971, cuando la primera gira de Les Luthiers en la ciudad costera de Mar de Plata no generó los resultados económicos esperados, el grupo le propuso a López Puccio ser un miembro más. "Me invitaron a hacerme socio de una desventura, de una bancarrota. Y naturalmente, acepté", dice.

Dirigió las orquestas que interpretaron Teresa y el oso (Volumen IV, 1976), El lago encantado (Volumen VII, 1983) y Cardoso en Gulevandia (Volumen VIII, 1991). En 1986, cuando Les Luthiers interpretó su Recital sinfónico en el Teatro Colón, López Puccio fue el encargado de dirigir a la orquesta sinfónica de dicho teatro.
Los instrumentos que toca regularmente en el conjunto son el latín, la violata, los teclados y el bajo.

Más allá de su formación esencialmente musical, Carlos López Puccio tiene una intensa y poco conocida actividad como creador de obras humorísticas para Les Luthiers, debiéndose a su labor muchas obras del repertorio del conjunto en las que ha creado no sólo la música sino también su texto.
Paralelamente a Les Luthiers, siguió adelante con su actividad coral. En 1981 fundó el Estudio Coral de Buenos Aires, especializado en repertorio contemporáneo, que lo llevó a ser reconocido como uno de los más destacados directores corales de Argentina y con el cual obtuvo en 1999 el Premio Konex de Platino a la mejor agrupación musical de cámara de la década.

Tampoco abandonó la dirección orquestal, aunque su trabajo en este campo haya sido menos frecuente. Entre otras obras, dirigió versiones integrales de La Traviata, de Verdi, Orfeo y Eurídice, de Gluck y más recientemente Alceste (2002) de Gluck en el Teatro Argentino de La Plata y Armida, también de Gluck, en el Teatro Colón de Buenos Aires (2003). También en el Teatro Colón dirigió a la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires.

En junio de 2000, asumió la dirección del Coro Polifónico Nacional de Argentina, cargo en el que se desempeño durante cuatro años y con el cual preparó una gran cantidad de obras mayores del repertorio sinfónico coral, tales como los requiem de Verdi, Mozart, Faure y Durufle, la novena sinfonía de Beethoven y su Missa Solemnis, la Pasión según San Mateo de Bach, el Gloria de Poulenc y otras.
Entre 2002 y 2004 fue consejero artístico del Teatro Colón de Buenos Aires.




Jorge Maronna:

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Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires, 1/8/1948

Es el más joven de los integrantes de Les Luthiers; tenía 19 años cuando participó en la fundación del grupo.
La música era algo cotidiano en su hogar de Bahía Blanca. Su padre, un médico hijo de inmigrantes italianos, solía escuchar tango y música clásica, y tocaba el piano, instrumento que también ejecutaban su madre y su hermano. “Cuando era chico me mandaron a aprender piano, pero la anciana profesora era aburridísima y logró ahuyentarme”, recuerda Maronna.

A los 13 años se inició en la guitarra. “Con un amigo aprendí los rasgueos y acordes básicos; con él y otros compañeros del colegio formamos un grupo folclórico que se llamó Los Coyuyos; llegamos a actuar en colegios y en la radio". Poco después comenzó a estudiar guitarra clásica.
A los 15 años, motivado por su hermano, ingresó al coro universitario de Bahía Blanca.

Cuando finalizó el colegio secundario se trasladó a Buenos Aires para estudiar medicina pero al poco tiempo abandonó.
En el coro de la facultad de Ingeniería conoció a sus actuales compañeros de Les Luthiers, con los que formó parte de I Musicisti desde el estreno de la Cantata Modatón (posteriormente Laxatón), en 1965. Fue uno de los cuatro integrantes que se separaron del grupo en 1967 para fundar Les Luthiers.
Estudió guitarra con María Luisa Anido y Miguel Ángel Girollet. En los años 60 integró el grupo de música antigua Ars Rediviva y fue acompañante de diversos cantantes, entre ellos María Elena Walsh.

Escribió sus primeras obras musicales colaborando con Gerardo Masana en los espectáculos de Les Luthiers. Simultáneamente inició estudios formales de composición en la Universidad Católica Argentina, que luego completó con Francisco Kröpfl. Compuso obras que fueron estrenadas por diversos instrumentistas y música para espectáculos teatrales; entre ellos, Hombre y superhombre, de George Bernard Shaw, dirigida por Norma Aleandro.
Colaboró con Daniel Samper Pizano en el guión de Leche, una telenovela paródica emitida en Colombia en 1996, y compuso las treinta canciones de la serie.
Participó en el libreto y la música de la obra teatral La fabulosa historia de los inolvidables Marrapodi, del grupo Los Macocos.

Ha publicado, en colaboración con Daniel Samper Pizano, cuatro libros humorísticos: Cantando bajo la ducha (1994), Confesiones de un espermatozoide (1997, en la Argentina se editó como El sexo puesto), El tonto emocional (1999) y Parapapá (2008), y escribió con Luis María Pescetti la novela Copyright (2001).
Durante la preparación de nuevos espectáculos de Les Luthiers participa en la creación de canciones y está a cargo de la organización y dirección de los ensayos del conjunto.
Es padre de cinco hijos.




Ernesto Acher:

Les Luthiers

Buenos Aires, 9/10/1939

Su primera intervención con Les Luthiers fue en abril de 1971, cuando se estrenó Opus Pi, en el Teatro Astengo, de la ciudad de Rosario. “En aquel momento participaba como invitado en un solo número, la Pieza en forma de tango”, recuerda Acher. “Me presentaban como Arístides Garófalo. Salía vestido con un traje a rayas cruzado, con el pañuelo al cuello y el típico sombrero tanguero”.
Su ingreso se produjo para reemplazar a Marcos Mundstock, quien se había tomado una licencia por tiempo indeterminado.
Acher, hijo de un inmigrante llegado de Turquía y una argentina hija de turcos, es arquitecto, aunque siempre manifestó una fuerte vocación musical. A los tres años ya se sentaba frente al piano de su madre y golpeaba las teclas. Y a los ocho comenzó a estudiar con una profesora.
En su etapa escolar, fascinado por las canciones de jazz que emitían por la radio, empezó a admirar a músicos como Benny Goodman y Tommy Dorsey. Aprendió a tocar el clarinete y formó un grupo de jazz tradicional.
En sus últimos años de universidad estudió con el maestro austríaco Erwin Leuchter, quien le abrió las puertas hacia un conocimiento más profundo de la música.
Poco tiempo después de ingresar a Les Luthiers, compuso el Manuela´s blues. Le seguirían varias otras obras de jazz, y piezas de otros géneros.
En lo interpretativo, se destacó por su habilidad con los instrumentos de viento, aunque también demostró su dotes como pianista en algunas obras, como las versiones en vivo de Pieza en forma de tango, La chanson de Les Luthiers, Oi Gadóñaya y otras.
Con el tiempo adquirió en Les Luthiers un fuerte protagonismo escénico, que alcanzó su pico en obras como la Cantata del adelantado Don Rodrigo Díaz de Carreras…y La gallina dijo Eureka.
En 1986 dejó Les Luthiers y emprendió nuevos rumbos musicales. Editó un disco de divertimentos musicales, llamado Juegos, y luego, Junto con Jorge Navarro y otros músicos, creó el grupo musical La banda elástica, que en los años siguientes estrenaría cuatro espectáculos y grabaría tres discos. Con Jorge Navarro y “Baby” López Furst, grabó además Gershwin, el hombre que amamos.
También incursionó en el humor escénico, con el unipersonal Humor con Acher, estrenado en 1993.
De allí en más realizó numerosas actividades como compositor, arreglador, director orquestal e intérprete. Actualmente vive en la ciudad de Santiago, Chile.
Su sitio personal, www.ernestoacher.com, ofrece amplia información sobre su trayectoria y sus actividades más recientes.


Gerardo Masana:

videografia

Banfield, provincia de Buenos Aires, 1/2/1937
Buenos Aires, 23/11/1973

El Flaco Masana, como lo apodaban, es reconocido por Les Luthiers como el fundador del conjunto. Fue por su iniciativa que en 1964, durante el cierre del V Festival Nacional de Coros Universitarios, cuatro futuros miembros de Les Luthiers pusieron en escena Il figlio del pirata, una opereta cómica de Carlos Mangiagalli, que había sido estrenada en Madrid en 1883.

Masana era hijo de catalanes que habían emigrado a la Argentina a comienzos del Siglo XX. Sus abuelos fueron actores vocacionales. Uno de ellos (Gregorio Silvestre) resultó ser, además, director teatral. En 1938 estrenó en Buenos Aires Mar y cielo, de Angel Guimerá, con la célebre actriz Margarita Xirgu. Antes de venir a la Argentina había sido artesano. Como herrero, participó en la confección de los balcones de La pedrera, el célebre edificio de Antonio Gaudí.

No es casualidad que su nieto Gerardo siguiera la carrera de arquitectura, de la cual se recibió en 1963. La partitura de Il figlio del pirata tampoco llegó a manos de Gerardo por casualidad; la había traído su abuelo Gregorio de Barcelona.

Los padres de Gerardo, si bien no tuvieron más educación formal que el colegio primario, poseían una cultura muy amplia. Su madre, Antonia, era profesora de piano. A los 11 años Gerardo le pidió que le enseñara a tocar. Así dio sus primeros pasos en la música. “Un día le preguntamos de quién era una pieza que estaba tocando. Nos dijo que la había compuesto él. Tenía 15 años”, recuerda Nuri, la hermana de Gerardo.

A comienzos de los años 60, el Flaco comenzó a cantar en el coro de la facultad de Ingeniería de Universidad de Buenos Aires. Al poco tiempo se casó con Magdalena Tomás.

Tras el éxito de Il figlio del pirata, Gerardo compuso, a comienzos de 1965, la Cantata Modatón, escrita al estilo de Johann Sebastian Bach, pero con la letra sacada del prospecto de un laxante. Propuso representarla con el coro, solistas y una orquesta de exóticos instrumentos construidos por ellos mismos. El Flaco dio el ejemplo al fabricar el bass-pipe a vara, enorme instrumento de casi dos metros de largo, que hoy en día Les Luthiers sigue utilizando.

La Cantata Modatón –más adelante rebautizada Laxatón- tuvo un éxito extraordinario, y les abrió las puertas al mundo del profesionalismo. Así surgió I Musicisti, grupo del cual Masana decidió separarse en 1967, junto con Mundstock, Rabinovich y Maronna, para fundar Les Luthiers.

En 1966 nació su hijo Sebastián (periodista, autor de Gerardo Masana y la fundación de Les Luthiers) y tres años más tarde su hija Ana Magdalena.

Antes de fallecer, a los 36 años, debido una enfermedad que fue minando sus fuerzas, Gerardo llegó a vivir los primeros éxitos de Les Luthiers; participó en la grabación de los tres primeros discos y en giras a Punta del Este y a Venezuela.
Para mayor información sobre Gerardo Masana, se puede visitar su sitio oficial: www.gerardomasana.com.ar


historia

Les Luthiers: Origen y Trayectoria

A comienzos de los años 60, se desarrollaba en la Argentina una intensa actividad coral universitaria. Todos los años se realizaban festivales corales nacionales, cuya sede iba rotando entre distintas ciudades. Duraban una semana y representaban un importante acontecimiento cultural.

En 1965, el joven arquitecto Gerardo Masana, quien cantaba en el coro de la facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires, compuso la Cantata Modatón, cuya letra estaba basada en el prospecto de un laxante.

La idea era estrenar esa obra en el encuentro que se realizaría ese año en la ciudad de Tucumán, como parte de las humoradas informales que solían hacer los estudiantes para amenizar el cierre de los festivales. Se trataba de divertir a la audiencia con la parodia de una cantata al estilo de Johann Sebastian Bach, interpretada por solistas, coro y una orquesta de exóticos instrumentos construidos por los mismos estudiantes.

La Cantata Modatón –que más adelante pasaría a llamarse Laxatón- reunió por primera vez en un escenario a cinco futuros integrantes de Les Luthiers: Marcos Mundstock, Daniel Rabinovich, Carlos Núñez Cortés, Jorge Maronna –de sólo 17 años- y Gerardo Masana, autor e impulsor del proyecto.

El éxito fue rotundo; nadie esperaba semejante despliegue de originalidad y talento en un festival amateur. La revista Confirmado publicó un artículo donde resaltó a la Cantata Laxatón como el hecho más destacado del festival.

Poco después, un periodista les ofreció contactarlos con el dueño de un teatro para realizar una serie de funciones. Pero para eso, necesitaban un nombre. Optaron por I Musicisti, parodiando al conjunto barroco italiano I Musici.

¿Música? Sí, claro, fue el título del primer espectáculo de I Musicisti, estrenado en 1966. El mismo fue decisivo para que, poco después, el grupo pudiera ser aceptado en la programación del célebre Instituto Di Tella, un centro cultural de vanguardia cuyas obras, llamadas a revolucionar las concepciones artísticas de la época, causaban una gran polémica.

El nuevo espectáculo se bautizó IMYLOH (I Musicisti y las óperas históricas). La repercusión fue notoria, tanto entre la crítica especializada como entre el público. Pero una serie de desacuerdos entre los integrantes del grupo, motivaron que en septiembre de 1967 Masana decidiera separarse, llevándose sus partituras y sus instrumentos. Inmediatamente se fueron con él Mundstock, Rabinovich y Maronna. Carlos Núñez Cortés se les sumaría un año y medio más tarde. (Haga un click aquí para leer la historia de I Musicisti tras la escisión).

Por sugerencia de Maronna, los “disidentes” adoptaron el nombre de Les Luthiers, y volvieron al Di Tella en noviembre de ese año, con el show Les Luthiers cuentan la ópera.

A fines de 1969 se sumó al grupo Carlos López Puccio. Les Luthiers adquirió así su conformación definitiva, que sólo se vería alterada por el paso de Ernesto Acher (quien se incorporó en 1971 y se retiró en 1986) y el fallecimiento de Masana, en noviembre de 1973 (con tan solo 36 años), producto de una enfermedad terminal.

Su desaparición fue un duro golpe para los luthiers. Hasta el día de hoy, en todos los programas de mano de los espectáculos del conjunto se lee: “Fundado por Gerardo Masana en 1967”.

Los años 70 fueron sumamente prolíficos para el conjunto: lanzaron cinco discos, presentaron diez espectáculos, y realizaron giras internacionales que los llevaron a Uruguay, Venezuela, España, México, Chile y Brasil, país en que presentaron un show traducido al portugués.

Los logros continuaron durante los años 80. Les Luthiers siguió sumando países a sus giras, tales como Colombia, Paraguay, Perú, Cuba, Israel y Ecuador.

En esta década el conjunto realizó además tres funciones inolvidables. La primera (1980) tuvo lugar en el Lincoln Center de Nueva York, con un espectáculo traducido al inglés.

La segunda –tal vez la más memorable- fue el 11 de agosto de 1986, día en que se presentaron en el Teatro Colón de Buenos Aires, uno de los grandes templos de la lírica mundial, lo que significó un importante reconocimiento a la trayectoria del grupo. Y dos años más tarde, el 26 de diciembre de 1988, con motivo de la celebración de los cinco años de la recuperación de la democracia en la Argentina, realizaron una actuación sobre un enorme escenario montado en las avenidas 9 de Julio y Libertador, ante más de 50.000 personas.

En 1995 asumió la representación del conjunto Lino Patalano, un reconocido productor artístico, manager de destacadas figuras, como el bailarín Julio Bocca y la actriz Norma Aleandro. Patalano dio un renovado impulso a la proyección internacional de Les Luthiers. Como consecuencia, el grupo intensificó sus giras por España y las principales capitales latinoamericanas.

El 21 de agosto de 2000 Les Luthiers volvió al Teatro Colón, con una función a beneficio del Collegium Musicum de Buenos Aires, acompañado por la Camerata Bariloche, con la que posteriormente presentaron otro espectáculo, El grosso concerto.

La abrumadora demanda de entradas de Les Luthiers en la Argentina hizo que en 2004, el conjunto buscara un lugar de mayores dimensiones para sus temporadas en Buenos Aires. Así, cambiaron al Teatro Coliseo, que fue su “sede” durante casi 30 años, por el Gran Rex, con capacidad para 3.300 espectadores (casi 1.500 más que el Coliseo). La reacción del público superó las expectativas: Ese año hicieron 43 funciones.

En enero de 2005, el grupo se presentó en el 45° Festival Nacional de Folclore de Cosquín, en la provincia argentina de Córdoba. Allí, 11.000 espectadores celebraron y aplaudieron el repertorio folclórico que Les Luthiers preparó para esa ocasión; fue otra función inolvidable para todos sus integrantes.

humor


El mas completo post sobre Les Luthiers

Espectáculos

I Musicisti

¿Música? Sí, claro (1966).
Mens sana in corpore sano (1966).
I Musicisti y las óperas históricas (1967).
I Musicisti otra vez con lo mismo (1968).
I Musicisti ataca de nuevo (1973).

Les Luthiers

Les Luthiers cuentan la ópera (1967)
Todos somos mala gente (1968)
Blancanieves y los siete pecados capitales (1969)
Querida condesa (1969)
Les Luthiers opus pi (1971)
Recital '72 (1972)
Recital sinfónico '72 (1972)
Recital '73 (1973)
Recital '74 (1974)
Recital '75 (1975)
Viejos fracasos (1976)
Mastropiero que nunca (1977)
Les Luthiers hacen muchas gracias de nada (1979)
Los clásicos de Les Luthiers (1980)
Luthierías (1981)
Por humor al arte (1983)
Humor dulce hogar (1985)
Recital sinfónico '86 (1986)
Viegésimo aniversario (1987)
El reír de los cantares (1989)
Les Luthiers, grandes hitos (1992)
Unen canto con humor (1994)
Bromato de armonio (1996)
Todo por que rías (1999)
Do-Re-Mi-Já (2000)
El grosso concerto (2001)
Las obras de ayer (2002)
Con Les Luthiers y Sinfónica (2004)
Recital folclórico Cosquín (2005)
Los Premios Mastropiero (2005)
Cuarenta años de trayectoria (2007)
Lutherapia (2008)
¡CHIST!" (2011)


Discografía, Álbumes de estudio

Sonamos, pese a todo (1971)
Cantata Laxatón (1972)
Volumen 3 (1973)
Volumen 4 (1976)
Volumen 7 (1983)
Cardoso en Gulevandia (1991)


Álbumes en vivo

Mastropiero que nunca (1979)
Les Luthiers hacen muchas gracias de nada (1980)
Les Luthiers en vivos (2007)


Tributos

Muchas gracias Mastropiero (2007)

Colaboraciones

1999 - Alma de Saxofón 4 Vientos
1999 - Lo que me costó el amor de Laura
2004 - Gerardo Masana y La Fundación de Les Luthiers
2004 - Todos somos Chalchaleros
2008 - 40 años de Cantos Opus 4
2009 - Antigua Jazz Band


Videografía

Viejos fracasos (1977)
Mastropiero que nunca (1979)
Les Luthiers hacen muchas gracias de nada (1980)
Humor dulce hogar (1986)
Viegésimo aniversario (1989)
Grandes hitos (1995)
Bromato de armonio (1998)
Les Luthiers unen canto con humor (1999)
Todo por que rías (2000)
El Grosso Concerto (2001)
Las obras de ayer (2002)
Los Premios Mastropiero (2005)
Aquí Les Luthiers (2005)
Lutherapia (2010)


Les Luthiers

Instrumentos Informales

Los instrumentos informales han sido desde siempre un sello característico de Les Luthiers.
El grupo posee un taller equipado especialmente para el diseño, construcción y reparación de sus instrumentos. En este proceso participa uno de los integrantes del conjunto y varios artesanos de distintas profesiones contratados especialmente para cada ocasión. Esto es necesario ya que en la construcción de estos estrambóticos instrumentos se dan cita todo tipo de tecnologías.
En un principio los instrumentos eran creados casi exclusivamente por Gerardo Masana, con quien colaboraba Carlos Iraldi, un médico que integraba el coro de Ingeniería (donde nació Les Luthiers). En el año 1973, ante la desaparición de Masana, Iraldi siguió trabajando, esta vez con la ayuda de Carlos Núñez Cortés. Actualmente el taller de instrumentos es responsabilidad de Hugo Domínguez, artesano y músico bonaerense.
En la actualidad el grupo posee 44 instrumentos de distintos tipos y funcionamientos.


Nuevos Instrumentos

El Bolarmonio:

Fue creado por el artesano Fernando Tortosa para presentarlo en el concurso de Instrumentos Informales realizado durante la Expo de los 40 años de Les Luthiers.
El instrumento ganó el primer premio y el grupo decidió incluirlo en el espectáculo Lutherapia, del año siguiente.
Consta de 18 pelotas de fútbol dispuestas en forma de teclado frente al ejecutante. Las pelotas, al ser oprimidas, lanzan el aire a través de unas lengüetas de acordeón. El instrumento es muy versátil y posee diversas aptitudes sonoras, como ejecutar escalas, acordes, vibratos y trinos.
Lo ejecuta Jorge Maronna en la obra Rhapsody in Balls

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La Exorcítara:

Fue ideada y construida por Hugo Domínguez para ser utilizada en la obra El Día del Final del espectáculo Lutherapia.
El instrumento es un gran bastidor, con forma de arpa, cuyas “cuerdas” la consituyen once tubos de luz de neón. La parte aguda consta de ocho tubos, de color turquesa, que se articulan por su parte media, mientras que la parte grave son tres tubos de color rojo, los cuales son fijos.
Los ejecutantes se colocan detrás del instrumento que, al ser luminoso, no deja ver a los músicos. Cuando comienza la obra, los ejecutantes sacan las manos -enfundadas en guantes blancos- entre los tubos y los “tañen” como si fueran las cuerdas de un arpa. La manipulación de los tubos cierra un circuito que proporciona un sonido electrónico.
La Exorcítara es ejecutada, en simultáneo, por López Puccio, Maronna y Núñez Cortés.

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La Silla Eléctrica:

Es uno de los instrumentos basados en las sillas “Thonet” y construido por el artista Pablo Reinoso. Es una guitarra inscripta dentro de una silla, la cual permite al ejecutante pasar los brazos a través de ella y tañer sus cuerdas. La afinación y posibilidades son las mismas que para una guitarra común. La ejecuta Jorge Maronna en la obra Paz en la campiña del espectáculo Lutherapia.

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Pertuchero:

Es uno de los instrumentos basados en las sillas “Thonet”, construido por el artista Pablo Reinoso. El instrumento va montado en la parte superior de un perchero. Consta de cinco temple blocks (maderas ahuecadas similares a la caja china pero de forma esférica) los cuales se percuten con una baqueta dura.
Es interpretado por Núñez Cortés mientras canta y toca en el piano el vals de Pasión bucólica.

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Percusilla:

Es uno de los instrumentos “Thonet” construido por el artista Pablo Reinoso.
Son tres sillas unidas y dispuestas una al lado de la otra. Las sillas de los extremos poseen sendos parches de tambor, los cuales pueden ser percutidos con baquetas.
Lo interpreta Jorge Maronna, mientras canta y toca el cellato en Pasión bucólica, del espectáculo Lutherapia.

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Tamburete:

Es uno de los instrumentos “Thonet” construido por el artista Pablo Reinoso.
Se trata de dos parches de bongó montados en un atractivo taburete. Se percute con dos baquetas. Lo interpreta Jorge Maronna, mientras canta y toca el cellato en Pasión bucólica, del espectáculo Lutherapia.

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Criterios empleados para la construcción de instrumentos informales:

1. Instrumentos que parodian a otros ya conocidos.

Latín o violín de lata:

Es un violín hecho sobre la base de una lata de jamón. También se han construido parodias de la viola, del cello y del contrabajo.

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Los Gom-horn:

Que imitan a la trompeta y de los cuales hay tres versiones, el natural, el a pistones, y el da testa.

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La Guitarra dulce:

Es nuestra parodia de la guitarra española y esta construida con dos latas de dulce de batata.

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2. Aquellos en los que partimos de un objeto cualquiera, preferiblemente cotidiano, e intentamos transformarlo en un instrumento.

Mandocleta:

Construida sobre la base de una bicicleta con su rueda trasera llena de plectros que pellizcan una mandolina sujeta a ella.

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Desafinaducha:

El agua que brota de una ducha hace girar unos rodillos con martillitos, los cuales percuten en placas de metal.

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Nomeolbídet:

Es un híbrido entre un artefacto sanitario, el bidet, y un instrumento edieval: el Organistrum. Se toca haciendo girar una manivela que pone en vimiento una cinta enresinada que frota las cuerdas.

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3.Aquellos en los que hemos investigado nuevas formas de producir sonidos de timbres insólitos.

Yerbomatófono d’amore:

Son calabazas de mate cortadas por la mitad, lijadas y ensambladas. Al soplar y cantar por su abertura el sonido se amplifica y distorsiona de manera muy graciosa.

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Glisófono pneumático:

Es un tubo abierto por un extremo, cual si fuera una Flauta de Pan. En el extremo opuesto al que se sopla posee un émbolo que le permite hacer sonidos “glissando”.

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Bass-pipe a vara:

Son tubos de cartón, de los empleados para almacenar rollos de telas, que al ser soplados producen sonidos sordos y graves. Los tubos van montados en un pequeño carrito con ruedas para permitir el desplazamiento de la vara.

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¡ Y MUCHOS MÁS!

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Un par de fotos

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Algunas de sus tan conocidas y graciosas fraces

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El amor eterno dura aproximadamente 3 meses
No te metas en el mundo de las drogas… Ya somos muchos y hay muy poca
Todo tiempo pasado fue anterior.
Tener la conciencia limpia es síntoma de mala memoria.
El que nace pobre y feo, tiene grandes posibilidades de que al crecer…se le desarrollen ambas condiciones.
Los honestos son inadaptados sociales
El que quiera celeste, que mezcle azul y blanco.
Pez que lucha contra la corriente, muere electrocutado.
La esclavitud no se abolió, se cambio a 8 hs diarias.
Si la montaña viene hacia ti… Corre! Es un derrumbe.
Lo importante no es ganar, sino es hacer perder al otro.
No soy un completo inútil… Por lo menos sirvo de mal ejemplo.
La droga te buelbe vruto.
Si no eres parte de la solución…eres parte del problema.
Errar es humano…pero echarle la culpa a otro, es mas humano todavía.
Lo importante no es saber, sino tener el teléfono del que sabe.
Yo no sufro de locura… la disfruto a cada minuto.
Es bueno dejar el trago, lo malo es no acordarse donde.
El dinero no hace la felicidad…la compra hecha!
Una mujer me arrastró a la bebida…Y nunca tuve la cortesía de darle las gracias.
Si tu novia perjudica tu estudio, deja el estudio y perjudica a tu novia.
La inteligencia me persigue, pero yo soy más rápido.
Huye de las tentaciones… despacio, para que puedan alcanzarte.
La verdad absoluta no existe…y esto es absolutamente cierto.
Hay un mundo mejor, pero es carísimo.
Ningún tonto se queja de serlo. No les debe ir tan mal.
Estudiar es desconfiar de la inteligencia del compañero de al lado.
La mujer que no tiene suerte con los hombres…no sabe la suerte que tiene!
No hay mujer fea, solo belleza rara.
La pereza es la madre de todos los vicios y como madre… hay que respetarla.
Si un pajarito te dice algo…debes estar loco pues los pájaros no hablan.
En cada madre hay una suegra en potencia.
Lo importante es el dinero, la salud va y viene.
Trabajar nunca mató a nadie…pero, para qué arriesgarse?
No te tomes la vida en serio, al fin y al cabo no saldrás vivo de ella.
Felices los que nada esperan, porque nunca serán defraudados.
El alcohol mata lentamente…No importa, no tengo prisa.
La confusión esta clarísima.
Mátate estudiando y serás un cadáver culto.
Lo triste no es ir al cementerio, sino quedarse.
Hay 2 palabras que te abrirán muchas puertas:’Tire y Empuje’
Para que tomar y manejar si puedes fumar y volar?
Dios mío dame paciencia…Pero dámela YA!
De cada diez personas que miran televisión, cinco son la mitad.


videografia

¡VIDEOGRAFIA! EN EL SIGUIENTE LINCK TAMBIEN POST MIO


http://www.taringa.net/posts/humor/13146607/Videografia-completa-de-Les-Luthiers.html

Espero que guste este es mi primer post por asi desirlo grande, que lo disfruten y desde ya muchas gracias

si tienen alguna correccion para mi post solo diganla desde ya gracias.

4 comentarios - El mas completo post sobre Les Luthiers

ELWIDO +2
Que facil es hacer COPY and Paste no?
jose_venegas -1
muy bueno, te dejo 10 y a favoritos....