Cosas graciosas del Facebook!

Cosas graciosas del Facebook!




El "comprate una vida".
 Facebook no es algo en su vida. Su vida es algo en Facebook. Observando sus publicaciones, uno ve que se pasa subiendo boludeces y comentarios las diecinueve horas del día en que no está durmiendo. Y tanto posteo no es porque le pasen cosas asombrosas cada cinco minutos. No. Sus posts son tan interesantes como "poniendo aceite en la sartén para hacerme un huevo frito", "chicos, ya están las fotos de mi viaje a Venado Tuerto", "mirando Canal Rural" o "lo re banco a Santiago Bal". 



El viejo baboso. La va de adulto "piola", y con esmero va sumando una lista de contactos que en un 80% son mujeres mucho más jóvenes, incluyendo minas que recién están saliendo de la adolescencia. Intenta reprimir la baba con frases elogiosas que se pretenden simplemente amables pero son verdaderas patejas intentando enganchar la cola de alguna boga. "Qué bella foto, se nota que el gimnasio te ha sentado bien" debe leerse como "por Dios, cómo te rectificaría ese orto de lunes a domingos", y "gracias por iluminar mi mañana con esa sonrisa" significa "qué flor de paja me mandé pensando que me peteabas". 

En cuanto ven alguna mínima fisura en la relación actual de su contacto mujer -por ejemplo, ella diciendo "pasó San Valentín y Mariano no me regaló nada"-, atacan con armas similares. Ellos contestan: "Imperdonable pecado, yo hubiera estado allí a tus pies para brindarte una jornada inolvidable :-D", que debe traducirse como "no tenés una idea de cómo te llenaría la laguna de renacuajos". 



La buena onda insoportable. Se la pasa subiendo mensajitos, imágenes y cuadritos con mensajes tales como "podrán condenarme al diluvio pero sabré que el sol está detrás de las nubes", "si no tienes para comer, agradece darte cuenta de ello, ya que ¡significa ¡que estás vivo!" ó "no reniegues si te han amputado las piernas y los brazos ¡tu voluntad puede mover al mundo!". Pero por ahí alguien la caga en la vida real, y deja de escribir boludeces dos días. 



El dirigente sin dirigidos. Es "dirigente" político, pero tiene menos estructura que una bolsa de polietileno. Entonces, aprovecha la red para "fijar posición" ante los temas del momento. Pega alguna nota de un diario, o cita declaraciones de figuras públicas, y baja su línea como si estuviera saliendo al aire por la CNN. Parientes y amigos le dan algo de bola y le dicen que es una especie de Kennedy desaprovechado, con lo cual él se queda más contento que perro con dos colas y dos árboles. Suben fotos en las que están de saco y corbata o en las que están hablando por teléfono. 



La yegua. Sabe que lo suyo no es generar un debate sobre el efecto invernadero, así que sin vueltas sube fotos propias donde muestra -con variables grados de generosidad- tetas y culo que están por encima de la calidad media. Ni bien sube una imagen nueva, se queda las seis horas siguientes actualizando su página para ver los comentarios lácteos de sus contactos. A pesar de todo, hacen del planeta un mundo mejor. 



El sex symbol. Es fácil ubicarlos: las fotos del perfil son con el torso desnudo, para que se puedan ver pectorales, bíceps y tríceps paridos en horas y horas de gemir en los gimnasios. Pero ellos no lo reconocen. La van de "naturales" que reniegan de la ropa, ese invento del ser humano para esconderse detrás de las máscaras del consumismo. Eso sí: cuando les meten un comentario onda "¡potrazo!", se pasan veinte minutos leyendo y releyendo el mensaje letra por letra. 



El bardero. Se mete en discuiones de personas que ni conoce y a veces para opinar sobre cuestiones de las que tampoco sabe un pomo, pero con el rasgo común de que siempre lo hace con mala onda y una actitud de provocación. Aunque plantea las cosas de mala manera y sin respetar a los demás, cuando lo terminan mandando a la mierda se quiere hacer el elegante y se victimiza con un "disculpen, pensaba que en democracia cada uno podía decir lo que piensa". ¡Andácagaaaaaar! 



El esclarecido. Suele mezclarse con la tipología anterior, pero lo habitual es que sea un personaje con entidad propia. No necesariamente es agresivo, pero si opina en un foro, la suya siempre es LA verdad. Dogmático insufrible que si no tiene argumentos para rebatir lo que dice otro, buscará imponerse mediante la descalificación personal. Muy común entre usuarios militantes del oficialismo de turno, que intentan hacernos creer que lo suyo es pura pasión desinteresada hasta que les descubrís que tienen algún conchabo con ministerios u organismos, programas financiados por el Estado o legisladores. 



El marcador de yeguas. Predador que recorre perfiles, foros y grupos en busca de minas que estén buenas. Las marca, les sigue los cyberpasos, reúne toda la información disponible, colecta día a día datos sobre gustos y opiniones, hasta que con todo ese bagaje desequilibrante entabla contacto y comienza a tejer con paciencia zen la telaraña sobre la que pretende clavarse a la loba. Cada fracaso sólo les hace sentir que estadísticamente están cerca del siguiente éxito. Merecen nuestra admiración y respeto. 



El jeropa. Versión lamentable del marcador de yeguas. Se zarpa mal enseguida, rebota siempre, no tiene disciplina como para formar su banco de datos, cree que al ajedrez se gana por la fuerza. Termina matándose a pajas y diciendo que "todas las minas son unas histéricas". 



La sola que quiere. No es la sola que está sola por elección y se siente bien con su soledad. No. Ésta está sola y le pesa. Si ya pasó los 35, la impaciencia la trata mal. Abre su perfil porque en cuanto le dijeron "ahí podés conocer gente" salió corriendo hacia el cyber más cercano para conectarse y crear su feis. Al principio entre sus datos personales pone elementos que permitan captar tipos interesantes y de un cierto nivel intelectual, por lo que cita entre sus películas favoritas a obras de Greenway y como lectora afirma que Rayuela fue lo más brillante que tuvo entre sus manos. 

Como con el paso de los meses el príncipe azul no aparece o no sale de la pinturería, de la aspiración "hombre serio, culto, sensible, físicamente aceptable", pasa a "serio, con la secundaria completa, divertido"; luego a "sincero, interesado en progresar, limpio" y desemboca en "frontal, que sepa leer y escribir, sin demasiados antecedentes penales". 



La bagarta no asumida. El que dice que la mujer fea no existe lo afirma porque nunca le tocó despertarse un domingo a la mañana con Ludovica Squiru al lado. La bagarta no asumida cambia con notable frecuencia las fotos de su perfil, agregando imágenes recientes en las que aparece con prendas, peinados y maquillajes que no hacen más que esperpentizarla. Pero como cambia la foto y apunta cosas del tipo "look para este fin de semana", obliga a sus contactos a no hacerse los boludos y a mentir con comentarios como "diosaaaaaa!!!", "¡estás preciosaaaa!" o "qué hermosuraaa!!". 

En estos casos, para no mentir (que es pecado), lo recomendable es poner mensajes que ella interpretará como elogiosos pero que por su ambigüedad no nos exponen a ser condenados el día del Juicio Final. Ejemplos: "wowwwww!!!" (mientras pensamos "pobre del que tenga que hacer el servicio" o "estás para el crimen!!!" (que en nuestro interior vale por "sí, habría que matarte echándote Raid etiqueta negra"



El profundo: Sube únicamente cosas "grossas". A veces es sólo una frase, como "trato de encontrar las colectoras de la vida entre las autopistas del desenfreno", otras es un video de grupos ignotos que tocan un tipo de música que suena como osos fregándose en el fondo de una cueva con mucha humedad y moho. A raíz de que nadie entiende un pedo, a lo sumo cosecha dos saludos y un "me gusta". Como en general su meta también es levantarse algo en la web, termina subiendo videítos de Maná.

4 comentarios - Cosas graciosas del Facebook!

@Ch41ra
sube algunas imagenes para hacerlo mas interesante
@Menganez
De verdad: Es muy tarde para leer todo eso. Mañana de mañana te cuento.