En los tiempos de Twitter y YouTube cualquier hijo de vecino maneja términos como ‘viral’ o ‘meme’, pero los memes (“unidad de información cultural que se transmite entre individuos”, el neologismo creado en 1976 por Richard Dawkins en El gen egoísta) existen desde tiempos inmemoriales.

Aca una definicion de wikipedia de ambos:

Meme: En las teorías sobre la difusión cultural, la unidad teórica de información cultural1 transmisible de un individuo a otro, o de una mente a otra, o de una generación a la siguiente.

Viral: son objetos o patrones capaces de replicarse o convertir otros objetos en copias de sí mismos cuando estos objetos están expuestos a ellos.


Un chiste es un meme y un chiste que se cuente masivamente un viral, como sucedió con las cuñas radiofónicas de la inexistente gaseosa Cruz de Gorbea, la carta de amor de doble sentido, que circuló durante años en formato fotocopia o el famoso vídeo de Pedro Jota, para cuya morbosa visualización se organizaban quedadas caseras. De haber existido YouTube hubiera sido un ‘trending topic’ en menos de lo que se tarda en decir “Exuperancia”.

La carta de amor con doble sentido (años 80)


Los virales antes de Internet existian y te lo demuestro


Es difícil datar el origen de esta carta o cartas, que circularon de mano en mano por oficinas, patios de colegio y colectividades de toda índole, aunque a tenor del tono ‘verde’ y picantón pueden datar del tardofranquismo o quizá antes, aunque su verdadera virtualidad llegó en la década de los 80, con la proliferación de las máquinas de fotocopias.

El chiste de la carta de amor consistía en leer únicamente las líneas impares, desvelando las lúbricas y subliminales intenciones del autor hacia la destinataria de la misiva.

Gaseosa Cruz de Gorbea, “¡Gure gaseosie!” (1995)


link: http://www.youtube.com/watch?v=LOBODb2rHUU&feature=player_embedded

Técnicamente Internet ya existía por aquellas fechas (en realidad, desde varias décadas antes) pero aún era una red rudimentaria y minoritaria, en la que el único atisbo de multimedia era el exasperante Real Player. Eso explica que las cuñas radiofónicas de la inexistente Gaseosa Cruz de Gorbea rularan en formato analógico -CD, cassette- y, más tarde, en teléfonos móviles.

El creador de aquellos divertidos anuncios es Txemi del Olmo, actor de doblaje y por aquel entonces locutor de Onda Cero en Bilbao. Este es el origen de la broma, según me cuenta el propio Txemi:

“Todo empezó como una coña marinera de la cuadrilla, que hacíamos Josu Basáñez y yo. Nos inventamos la gaseosa, claro, aunque debo decir que en tiempos existía un Espumosos Gorbea. En el año 95 grabé en cinta de cassette ocho o diez cuñas, las originales, y ahí las tuve almacenadas hasta que años después Nacho Allende (más conocido como Torbe) me pidió material para su web [una página de humor, antes de dedicarse al porno disparatado], digitalicé los audios y se los envié. Ahí empezó a pasarse en los primeros teléfonos móviles que incorporaban mp3 y yo perdí completamente el control”.

Las cuñas originales están recopiladas en YouTube. ¿Crees que fueron el antecedente del humor de Vaya semanita? “En realidad es un humor mucho más antiguo, que practicaban Txomin del Regato o el Señor Tomás; se trata de un humor muy aldeanote, de caserío profundo. En el fondo es reírnos de nosotros mismos, algo que en Euskadi hace bastante falta”, remata Del Olmo.

Ricky Martin y la niña de la mermelada (1999)

Ricky Martin


En el año 99 un rumor corría de boca en boca por toda España: “Parece ser que Ricky Martin participaba en el Sorpresa, sorpresa‘ de Antena 3… Estaba escondido en el armario de una niña de 13 años para darle una sorpresa… sí, una niña de colegio, me lo ha contado mi cuñado, que lo vio en directo… Sí, tuvieron que cortar, porque resulta que la niña, en lugar de abrir el armario, fue a la nevera, sacó un bote de mermelada y volvió a la habitación, con su perrito… Muy fuerte, tía. Entonces va la niña y…”

Bien, no hace falta entrar en detalles escabrosos: la historia es bien conocida, ha sido desmontada una y otra vez desde entonces, por más que periódicamente se empeñe en resucitar. El meme aquí no fue el vídeo (nadie vio el vídeo porque no hubo tal cosa) sino el rumor, la leyenda urbana, vaya. Tanto Ricky Martin como Antena 3 ha desmentido hasta la saciedad aquel episodio, cuyo germen está en una falsa historia erótica que circuló por correo electrónico desde EE UU en 1994.

José Toxeiro y la ‘droja’ en el Cola Cao (1991)


link: http://www.youtube.com/watch?v=oo0eO0_6CBU&feature=player_embedded

La declaración de José Toxiero ante las cámaras del programa Código Uno, de Televisión Española, supera por acidez y espontaneidad, a la mayoría de los monólogos de los humoristas españoles. Frases legendarias como “me echaron droja en el Cola-Cao” o “estas mujeres eran prestitutas buscando domisilios para hacer la prespitación” eran repetidas por los admiradores de Toxeiro, como si fueran los lectores clandestinos en Fahrenheit 451. El monólogo de Toxeiro está hoy a golpe de clic en YouTube, engrosando el patrimonio cultural de la Humanidad, pero en aquel entonces la única posibilidad de transmisión era oral, confiando en la buena memoria de los adláteres del putero gallego.

El vídeo de Pedro Jota (1997)

humor


Hay momentos en la vida que forjan carácter. Cualquier otra persona (yo mismo) hubiera buscado un discreto exilio en alguna estancia de la Patagonia si media España me hubiera visto en ligueros rojos, sodomizado por una negra ciclópea (y no Naomi Campbell, precisamente). Pedro Jota no. El director de salió reforzado de aquel lamentable episodio, orquestado por las cloacas del poder socialista de la época.

Pero lo que nos interesa no es el contenido de aquel vídeo (un amateur de bastante poca calidad y nulo interés erótico) sino su difusión. YouTube no se fundó hasta 2005 y YouPorn varios años después, así que aquel VHS saltó de mano en mano, se grabó de vídeo a vídeo (siempre había un vecino capaz de llevar a cabo aquella compleja técnica) y fue visionado en sesiones colectivas a las que asistían una variopinta colección de enemigos del periodista, periodistas propiamente dichos, políticos, morbosos, voyeurs y demás fauna. A continuación solía haber un debate sobre el derecho a la información y la intimidad, y se servía un vino español.