Fabricantes de indumentaria dicen que la ropa aumenta “por culpa de la estigmatización de la esclavitud textil”

Ropa cara: de esclavitud y turras maltratadoras

“En este país tener un par de docenas de inmigrantes ilegales trabajando 18 horas los 7 días de la semana los 365 días del año a cambio de casa y comida en mal estado, y en seguida te cuelgan el mote de esclavista y te empiezan a perseguir la Afip y los amigos del Papa.” El lamento proviene de un empresario textil perteneciente a la cámara de Pequeños y Medianos Esclavistas Textiles (PyMET), y sale al cruce de quienes acusan a los fabricantes de indumentaria por los altos precios de la ropa de marca. “Acá el tema no pasa por el precio de los locales ni por el costo del marketing sino porque con la persecución de la Afip y de ONGs como La Alameda, la posibilidad de producir ropa a bajo costo se reduce cada vez más, y si tenés que empezar a producir con todas las de la ley, los costos se te van a la mierda”, explica el vocero de PyMET. “En tanto se siga estigmatizando como el malo, el hijo de puta de la película al empresario que esclaviza a un puñado de indigentes inmigrantes para producir prendas a precios populares, la cosa no va a funcionar”, agrega. “Y si encima después vienen los dueños de las marcas y a un corpiño de morondanga le cargan el costo de una incomprensible campaña de marketing con Dolores Cahen D’Anvers, por decirte alguien, entonces que se vayan a llorar a la iglesia”, remata.


Marcas explican por qué precios de ropa son exorbitantes: “A las empleadas que tratan como el orto a los clientes hay que pagarles lo que valen”


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La polémica en torno a los descomunales precios de la ropa de marca que se ofrece en los principales shoppings del país sigue creciendo, y ahora son los dueños de los locales de las principales marcas los que salen a explicar el por qué de semejantes precios. “Las empleadas que trabajan de tratar como el mismísimo orto a los potenciales clientes en los locales de ropa de los shoppings cobran cada vez más, y eso inevitablemente se traslada a los precios”, explican. “Ese cargo no es para cualquiera, es un oficio específico y, como tal, se paga”, dicen. “Además, viste cómo son; si no les pagás lo que te piden, te dicen ‘para tu talle no tengo, gorda’, y listo, no se comen ni la punta”, agregan. La aclaración vale, porque hasta ahora se decía que las razones de los precios desmedidos debían buscarse en los costos de los alquileres y de las campañas de marketing y en la voracidad completamente desproporcionada de los comerciantes y no, como indican los empresarios, en “los sueldazos” que cobran estas turras maltratadoras.