Porque los perros se huelen el trasero


Porque los perros se huelen el trasero

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Yo tenia entendido que fue en un incendio otros autores dan sus distintas versiones de este misterio que mantiene intrigado al ser humano de hace varias generaciones.

¿Porque los perros se huelen el traste?


JUJUY

Los gatos, que vivían en buena armonía con los perros, invitaron a éstos a un gran baile que debía causar sensación en toda la comarca.

Los perros todos del mundo concurrieron, sin faltar uno al grandioso baile y conforme iban llegando dejaban sus colas al entrar, pues no quedaban bien con ella. Hízose un gran montón de las colas. Todo era alegría, baile, música, cuando en eso se produjo un desorden entre los concurrentes, sin que nadie se explicara el porqué. Unos decían de un perro que pasó por la calle corriendo un gato. La confusión fue espantosa, los perros se atropellaron para salir y en gran confusión cada uno tomaba la cola que encontraba más a mano, se la ponía y huía velozmente.

Inútilmente buscan ahora oliendosé unos a otros a fin de encontrar la cola propia y el enojo de los perros es contra los gatos, porque ellos tienen la culpa, por el célebre baile.

Gregorio y Alberto González Rioja. Susques, Jujuy, 1950.

Los narradores son maestros. Oyeron el cuento a varios nativos de este lejano lugar de la Puna.

rabo


SAN LUIS

Esto era en la antigüidá. Dice que los perros habían sido envitado a una gran fiesta. Era una fiesta de lujo y los perros tuvieron que dejar los sombreros ajuera, a la entrada. Ahí 'taban los sombreros de todos los envitados.

Güeno... Dice que había mucha comida y licores de toda clase. Ya todos bailaban, comían y chupaban de lo lindo. Claro, como ya 'taban alegrones los envitados, empezaron a bromiar y reír. Y ya cuando 'taban más curaditos discutían tamén. Y a muchos les da la chupa por peliar, y ya peliaron algunos tamén. Y áhi si armó una pelea tremenda. Y claro, ya vino la polecía y entró a la fiesta, y quedó un solo desparramo no más de concurrentes. Unos disparaban pa un lau, otro pa otro. Y tenían que salir a la juerza por la puerta ande 'taban los sombreros. Y en el apuro, cada uno agarró el primer sombrero que pilló y, ¡jue pucha!, ¡patitas pa qué te quero!, disparó. Y güeno, pa que no los descubra la polecía por el sombrero qui agarraron, se lo metieron en el trasero. Y después comenzaron a averiguar cada uno de su sombrero. Y es por eso que cuando se encuentran dos perros, lo primero qui hacen es olerse el upite, el trasero, po. Y de la antigüidá, quién sabe déque tiempo, vienen estos perros buscando sus sombreros. Y qué los va a encontrar renunca, si jue tan grande el revoltijo.

Pilar Ochoa, 50 años. La Cañada. La Capital. San Luis, 1939.

Narradora analfabeta.

humor


CORRIENTES

Se cuenta que hacen muchos años un peregrino, predicaba en una humilde iglesia de pueblo. El sacerdote ordenó que todos debían dejar las cosas que traían, fuera del templo. En eso entran unos cuantos perros y como lo único que llevaban eran sus instrumentos de viento, lo dejaron en la puerta. En medio del sermón pelean los perros. Los hacen echar, y en la desesperación de ser apaleados tomaron el primer aparato que hallaron. De allí que siempre andan oliendosé unos a otros en busca del instrumento perdido. Otros cuentan el mismo cuento, pero decían que el lugar era otro, que eso había sucedido en un baile.

Francisca Monzón, 102 años. La Esquina. Capital. Corrientes, 1948.

baile

BUENOS AIRES

Cuando los animales hablaban les pasó un caso a los perros. Cuando los perros entraban a la iglesia, tenían que dejar, este... hablando en plata, los culos afuera. Y entó, cuando salieron de la iglesia, cuando salieron, se pusieron los culos equivocau y por eso tuavía ninguno ha encontrado el culo de él. Y por eso, cuando se encuentran los perros, se olen los culos pa ver si encuentran el culo de ellos.

Tomás Lértora, 73 años. Punta Indio. Magdalena. Buenos Aires, 1969.

El narrador ha pasado toda su vida en el campo.

Trasero

BUENOS AIRES

Fueron a una fiesta los perros. Y no podían dentrar porque tenían que dejar el culo ajuera. Como había un alambrado de púa, todos lo sacaban al culo y lo colgaban en el alambre de púa. Ahí quedaban todos, colgaditos. Todos los enganchaban y quedaban todos colgados.

Los perros se divertían y tomaron vino hasta que se emborracharon. Entonce, como al rato después, si armó un gran bochinche. Entonce salieron todos disparando y agarraba cada uno el culo que le venía mejor, en el apuro. Y salieron todos con el culo cambiau. Por eso, ahora, cuando se juntan, se olen y uno le dice al otro:

-Si vos tenís el culo mío. Dejame oler.

-Y a ver, vos tenís el mío -le dice el otro.

Por eso es que se olen los perros buscando lo qui han perdido. Lo primero que hacen es olerse.

Antonino Tieri, 72 años. Azul. Buenos Aires, 1969.

El narrador es nativo de Azul. Oyó este cuento en los fogones de las estancias en donde trabajó.

Porque los perros se huelen el trasero

BUENOS AIRES

Dice que antiguamente, hace mucho tiempo, los perros organizaban fiestas, bailes. Y a esas reuniones a donde concurrían, tenían, este, prohibido entrar con ciertos objetos. Uno de ellos era, este, lo que simplemente se dice el culo. Bueno, entonces, tenían que dejarlo afuera y lo dejaban colgado, en unos ganchos. Y entraban entonces, sin el culo, adentro, ¿no?, del baile.

Y muy bien, en esa oportunidá, la fiesta se desarrollaba como siempre, alegremente, bailando y qué se yo. Y por ahí hubo unos perros que se tiraron la bronca por algunas perritas, ¿no?, como suele pasar hasta en los hombres. Y se armó una tremenda pelea. Así que todos los perros que había ahí, era un entrevero terrible, peliando, ¿no? Y todas las perras y los perros más cobardes todos disparaban. Y cada cual iban agarrando su culo, pero en el apuro, agarraban cualquiera, así que no agarraban el de ellos. Por lo tanto, todos se dispersaron, pero con culos equivocados. Y por esa razón, se cuenta que aún, cuando se encuentran, los perros se huelen, se toman el olor, para ver si es el culo de él el que tiene el otro.

Ronaldo Elleceer Urruti, 35 años. Cañuelas. Buenos Aires, 1969.

Hacendado. Tiene particular vocación como narrador.

perros



BUENOS AIRES


Los zorros se ingeniaban pa poder matar los perros, que son sus enemigos. Y trataron de hacer un beile288. Y hicieron el beile y envitaron a todos los perros. Es de la época que los animales hablaban.

Y llegaron los perros al beile. Pa poder entrar era indispensable que todos dejaran los culos ajuera. Entonce todos dejaron el traste ajuera y entraron. Era lindísimo el beile. Y ya estaban todos chispiados, y en lo mejor de la riunión, entonce, se armó un descomunal desorden. Los zorros sacaron los cuchillos y empezaron a largar tajos pa todos lados y a gritar. Y entonce todos trataron de disparar y más con el miedo que venga la autoridá y los arrie a todos. Y áhi jue la confusión, y en el apuro agarran los trastes cambiados los perros, y unos se pusieron los de otros y salieron a la disparada.

Y desde ese tiempo, cuando se encuentra un perro con otro perro, lo primero que hace es tomarse el olfato pa ver si tiene el traste del otro.

Ignacio Piñero, 66 años. Bahía Blanca. Buenos Aires, 1957.

El narrador es trabajador rural. Ha oído también este cuento en Castelli (Provincia de Buenos Aires).
olor

rabo

7 comentarios - Porque los perros se huelen el trasero

@soy_satanas +4
cuando estaba en primer grado me contaron lo de la fiesta de perros
@ABCARGENTINA
@soy_satanas +4
@ABCARGENTINA +1
@soy_satanas Te lo repito
Trasero
Jajajaj.
Muy buena la de no te estaba contando.
@CRicardo112 +2
Perros, y su rara forma de reconocerse......
@Erickgeo +1
Los perros todos del mundo concurrieron, sin faltar uno al grandioso baile y conforme iban llegando dejaban sus colas al entrar, pues no quedaban bien con ella. Hízose un gran montón de las colas. Todo era alegría, baile, música, cuando en eso se produjo un desorden entre los concurrentes, sin que nadie se explicara el porqué. Unos decían de un perro que pasó por la calle corriendo un gato. La confusión fue espantosa, los perros se atropellaron para salir y en gran confusión cada uno tomaba la cola que encontraba más a mano, se la ponía y huía velozmente.

Inútilmente buscan ahora oliendosé unos a otros a fin de encontrar la cola propia y el enojo de los perros es contra los gatos, porque ellos tienen la culpa, por el célebre baile.

Esta historia me la conto mi padre cuando era pequeño