Hay mucho que aprender de la imaginación de un veinteañero superviviente

10 cosas humillantes y sublimes que haces cuando eres joven.

Tienes más o menos 20 años y te han dejado suelto por el mundo. Estás estudiando en otra ciudad, o has decidido salir a buscarte la vida, dejar el nido familiar y ser libre. De pronto se te plantean muchos nuevos retos, como el de salir adelante en un mundo de locos. Estudiar y trabajar teniendo sólo calderilla en los bolsillos y una idea muy remota de cómo es eso de convivir con alguien que no son tus padres. Así que como ser humano que eres, vas improvisando. Es la época del "sobrevive como puedas", y vas a hacer cosas que tus padres nunca aprobarían. Cosas que con el tiempo preferirías no haber hecho. Pero no te avergüences. Todos hemos pasado por ahí.

1. Llevarte tupperwares a los restaurantes

Cocinar unos espaguetis con tomate saldría mucho más barato y es algo que hasta un mono poco entrenado podría hacer. Pero en el fregadero del piso hay un zigurat de platos que da miedo y además cualquier cosa que pase de meter canelones en el microondas te suena a nouvelle cuisine. Mucho mejor irte al wok de la esquina y guardarte un par de kilos de sushi y de pizza en la mochila. ¿No era “todo lo que puedas comer”? Pues eso.
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2. Construir tu dieta a base de cerveza y yogures

Irse a vivir sólo es uno de los pocos momentos en la vida en los que es fácil engordar cinco kilos de golpe y a la vez padecer malnutrición. De pronto tu dieta se reducirá a cosas que vengan dentro de latas o que se puedan untar en el pan. Y estar en casa significará tener siempre en sangre la cerveza más barata del supermercado. Esa que se compra en packs de tamaño industrial y está hecha con cosas que vosotros no creeríais.

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3. No mirar nunca las fechas de caducidad

Además de comprar comida de dudosa calidad, descubrirás que pronto la palabra “podrido” dejará de existir en tu vocabulario. El moho será una leyenda urbana, como los Leprechauns. En tu nevera nada estará nunca lo suficientemente rancio como para no poder comerse con un poco de imaginación, aunque ese sandwich del fondo de la nevera lleve días saludándote por las mañanas.

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4. Un bote de champú nunca está acabado

La misma regla de reciclaje que aplicas a la comida se convertirá en un mantra con todo lo demás. Los botes de champú, de detergente o de pasta de dientes sufrirán apretujones, zarandeos y finalmente las cuchillas de esas tijeras con las que los recortarás para sacarles todo el jugo. Aquí cada gota cuenta, chaval.

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5. Tener un sólo par de pantalones

Eso de seguir la moda es sólo para It-Girls y otras especies animales de Instagram. A ti te vale con unos vaqueros y una camiseta y como mucho un abrigo para cuando haga frío. Ni tienes pasta ni te importa mucho ir hecho unos zorros. Es más importante estar con los amigos, comprar libros viejos o hacerte con un paquete de cien imperdibles para cuando haya que hacer algún remiendo en la ropa.

10 cosas humillantes y sublimes que haces cuando eres joven.

6. Ir por casa con gorro y guantes

Tu piso es viejo y barato y no tiene calefacción. Las ventanas no cierran bien. Y antes morir que gastarse un potosí en radiadores. Conclusión: vas a pasar el invierno con la nariz roja, envuelto en una manta y llevando pijama debajo de los pantalones. Sólo saldrás de tu capullo para calentar tazas y tazas de té, tu gasolina para estar caliente.

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7. Aprovechar a tope todo lo gratis

El bar de la universidad será tu segunda casa. No sólo porque tengan quintos baratos, sino porque se está calentito y hay wi-fi. En caso de que los bares no te gusten, la biblioteca también vale. O algún cine en el que pongan películas antiguas a precios baratos y puedas comer cacahuetes. O incluso la sala de espera del dentista, siempre que no te toquen mucho las narices.

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8. Meterte en trabajos absurdos

Limpiar los trasteros de tus vecinos, llenos de basura y ratas. Traducir subtítulos. Pasar encuestas en aeropuertos. Hacer promociones en estancos. Repartir propaganda. Cuidar perros. Prestarte a pruebas clínicas. Si te pagan, aunque sea calderilla, allá que te vas. Hasta que un día te des cuenta de que te están creciendo escamas, o qué no tienes ni idea de lo que estás haciendo con tu vida.

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9. Colarte en fiestas

Si te lo montas un poco bien, te convertirás en el rey de los saraos y los estrenos de cualquier cosa. Procura enterarte de dónde pasan las cosas y hacer algunos amigos. Luego cuélate en cualquier lugar en el que sepas que hay barra libre y canapés. Si los periodistas lo hacen, ¿por qué tu no? Ahora bien: ojo con que te pillen fumándote las colillas que va dejando la gente en el cenicero. Queda feo.

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10. Perfeccionar la técnica del Gato con Botas

Dar pena a los que tienen más que tú (que es todo el mundo) es una estrategia más vieja que la tos, pero funciona. Eso sí: la cosa tiene que ser sutil para que no te identifiquen como el gorrón que eres. Dejarte invitar por los padres de tus amigos, que vienen de visita, redescubrir el amor paterno en forma de lavadoras y donaciones, o hacerte amigo de ese chaval de la clase de buena familia. Y no te avergüences. La dignidad que se la queden los ricos.

10 cosas humillantes y sublimes que haces cuando eres joven.

tambien es de 20 año humillarse, por eso solo le pido un 1 PUNTO, Para saber que mi post no fue una perdida de tiempo...