Diario Intimo de Lord Voldemort
Julio 30, 1994.


GenT! robe una parte del diario intimo de este personaje espero que les interese

Querido Diario:

He decidido comenzar este diario, ya que no tengo con quién hablar de mis cosas. Sé que los muggles hablan con psiquiatras, psicoanalistas y otros loqueros, pero eso no es para mí. Yo no soy un sucio muggle. Está bien, sé que ellos también llenan diarios íntimos, pero ninguno como el mío. Ya tuve yo un diario íntimo, cuando iba a la escuela, pero se lo di a Lucius para que lo cuidara. Cuando vuelva a ver al escurridizo de Lucius le voy a pedir que me lo devuelva, mientras tanto, escribiré en este tonto cuadernillo muggle.

¿Cómo puede ser que yo, el gran Señor Tenebroso, el terror de todos los magos y brujas (a excepción de ese viejo mal nacido que no nombraré), repito, cómo puede ser que yo deba garabatear mis recuerdos en un sucio cuaderno muggle? Y digo bien garabatear, ya que mis pequeñas manitos no me permiten mucho más… podría dictarle a Colagusano (francamente, qué sobrenombre estúpido) pero no quiero que él sepa de mis intimidades. Entre Colagusano y el sucio cuaderno muggle, me quedo con el cuaderno muggle. Además, Colagusano tiene una espantosa caligrafía. Ni que hablar de su ortografía. Tengo que conseguirme una pluma a vuela-pluma. Hasta que recupere mi cuerpo y pueda escribir con la elegante caligrafía que corresponde a un Lord malvado como yo…

Ah, cómo explicarte Diario, el porqué de mi falta de un cuerpo normal… francamente, qué estupidez. Deberían desmembrar vivo al que inventó el Avada kedavra. Infalible, ¡ja! El pequeñajo sobrevivió y la maldición rebotó. Sí, Diario, escuchaste bien. Rebotó en mí. Pero como soy un genio y un brillante Lord tenebroso, logré sobrevivir. He tomado mis recaudos. Otro día te contaré.

Sin embargo ninguno de mis tontos mortífagos vino en mi rescate. Si alguno de ellos se hubiera comportado menos cobardemente, yo no habría tenido que esperar casi 13 años para ser algo más que un horrible feto repulsivo. Y cuando toda esperanza estaba perdida, ¿quién apareció? Colagusano. De todos mis mortífagos, el más patético y bueno para nada. Lo único bueno que hizo en su vida fue entregarme los Potter serviditos en bandeja. ¿Por qué me lo habré quedado, después? Quizás me estoy volviendo viejo… me encariñé con él, como si fuera una mascotita. Bueno, es una mascotita.

Pero ya basta de rememorar viejos tiempos. ¡Una nueva era se acerca, en la que yo, el gran (no me refiero a mi tamaño, Diario piojoso!) Lord Voldemort, reinaré por encima de todos! Un pensamiento más sobre mi tamaño y te arrojo al fuego.

Sí, mi plan será perfecto. Sólo desearía tener a alguien mejor para llevarlo a cabo. Colagusano sólo sirve para huir a cada rato al bar más cercano. Como si alguna bruja decente fuera a prestarle atención…

Tuyo, Lord Voldemort.