anecdotas infantiles


anecdotas infantiles





(6 años)
Mamá: -¿Te parece bien dejarme los pañuelos llenos de moco tirados por toda la casa?
Yo: -Y... Así son los chicos...

(6 años)
-Sabés una cosa, má... Yo nunca me voy a casar.
-¿Y por qué no te vas a casar? Si es lindo. Te vas a enamorar, te vas a casar y vas a tener hijos...
-No, yo ya estoy enamorado de vos. Pero nunca me voy a casar porque yo quiero jugar al fútbol y ¡No me gusta que me molesten!
-¿?

Infantiles


(6 años)
Una mañana, mientras papi y yo dormíamos, mami aprovechó para salir a hacer compras. Cuando me desperté, fui hasta la cocina pero no la encontré. Pasaron unos minutos y en cuanto oí sus pasos por el palier del edificio, abrí la puerta y la recibí con un abrazo muuuy fuerte y muuuchos besos.
Mami: -¡Hola mi amor! ¡Huy, qué lindo recibimiento! ¿Qué pasó? ¿Me extrañaste mucho?
Yo: -No, creí que te habían matado...

(6 años)
Íbamos viajando en un taxi, en uno de esos días lluviosos pero muy muy calurosos. En un momento dado, asomó un rayito de sol por entre los vidrios del auto y mami sonriente y haciéndome un mimito sobre la pierna exclamó:
-¡Huyyy, mirá, mirá todos los pelitos largos que tenés!
La miré absolutamente ofendido por su descubrimiento e inmediatamente le contesté:
-¿Qué tiene? ¡Vos también tenés un montón!

anecdotas


(6 años)
-Mami...realizar, es lo mismo que hacer ¿No?
-(Sorprendida) Claro, corazón.
-Sí, pero en inglés... ¿No?

(7 años)
En el cole, tenía que redactar oraciones con cualidades de mamá. Y a mí, se me ocurrió homenajearla escribiendo:
-«Mi mamá cocina tan bien, que a veces se le quema la comida».

(7 años)
-¡Má! ¿En tu época, no había televisión por cable, no?
-No, el cable es algo bastante nuevo, debe tener más o menos 10 años...
-¡Ah, claro! Es que en tu época no había tele...

humor


(7 años)
En el libro de la escuela, estábamos trabajando sobre los sustantivos y adjetivos. Uno de los sustantivos a los que había que agregarles las cualidades, era bebé. Y a mí, se me ocurrió escribir: llorón, chiquito y... CAGÓN.

(7 años)
Un día, después de clase, llegué a casa rascándome incesantemente la cabeza. Ante mi desesperación, mamá y papá comenzaron a pasarme el peine fino y para sorpresa de los tres, encontraron una diminuta especie de piojitos que se escurría fácilmente por entre los dientes de dicho peine. Por esa razón fue que tardaron un rato largo en acabar con la ardua tarea de exterminarlos.
Al día siguiente, la Seño preguntó si habíamos practicado la multiplicación tal como nos lo había ordenado, y como no miento, le respondí:
-Yo no pude practicar, porque mis papás se la pasaron toda la tarde sacándome piojos...


(7 años)
Cuando me entregaron el boletín, me quedé observando la firma que hacía mi mamá.
-¿Qué dice ahí?
-Es mi apellido, hijo. ¿Lo entendés?
-Sí, claro que se entiende, pero ¿vos no tenés mamarracho?

gracioso


(7 años)
Como en la escuela venía hablándose tanto de los «pijama party», quise interiorizarme sobre el tema.
-Mami, ¿Qué es un pijama party?
-Es una fiesta que se hace en una casa y donde los chicos invitados se quedan a dormir.
-¡Ah! Y... ¿Dónde duermen?
-Generalmente, cada chico se lleva una bolsa de dormir. A la noche se ponen en el piso y cada uno duerme allí adentro. ¿Por qué me lo preguntás?
-No, quería saber... Porque yo pensé que todos iban a dormir en MI CAMA.

(7 años)
En la escuela, debí redactar oraciones con palabras que tuvieran el grupo gue-gui; güe-güi.

Yo redacté entre otras, dos, por las cuales me saqué un Excelente:
-La yegüita es un animal caballo mujer. Es lindo ¿No?
-La guerra es muerte entre países.
(7 años)
Mami... ¿Cómo hacen los novios para casarse?
Y... van al Registro Civil, piden un turno y cuando llega el día se casan ante el Juez.
No, no, yo digo cómo hace uno para convencerla...

anecdotas infantiles


(7 años)
Mamá y Papá estaban hablando no se de qué cosa pero en un momento escuché que ella decía:
-Hablá bajito que después «M» escucha todo.
Y yo ni lerdo ni perezoso, acoté:
-Y claro que escucho, o se creen que soy ciego...

(7 años)
Mi abuelo me preguntó si sabía qué iba a estudiar cuando termine la secundaria. Pero yo le contesté que no tenía idea y que quizás no estudiaba nada más (ya saben que lo único que me interesa en esta vida es redondo).
Pero él insistió y me recordó:
-Mirá que es muy importante estudiar, porque si vos no estudiás...
-Sí, ya sé (algo molesto), si no estudiás, después sos ama de casa.

(8 años)
Era de noche y estaba en la cama grande, escuchando la radio. Hablaban de los chicos de padres separados y la gente que llamaba, testimoniaba de qué manera vivían debido a la situación por la que estaban pasando. Curiosamente, pregunté:
-Y… ¿Por qué se separan los papás?
-Porque algunos se pelean tanto que ya no pueden vivir más juntos.- Me aclaró mi mamá.
-Si ustedes se separaran, yo me quedaría con vos, má.
-¿En serio? ¿Estás seguro?
-Bah, no sé. Quizás me iría a vivir con papá… O… Mejor me quedo en esta casa con vos y con papá. Total, ustedes no se van a separar, ¿No?

Infantiles


(8 años)
Eran las vacaciones de invierno, y a la salida del cine, mi papá me llevó a almorzar a uno de esos lugares que venden comida rápida. Cuando llegamos a la caja, él hizo su pedido y la empleada me preguntó:
-¿Y vos, vas a querer una «Cajita»?
Con la mayor de las sinceridades, le respondí:
-No, yo no como las hamburguesas de acá…

(8 años)
Viendo por televisión un documental sobre los arácnidos, señalé:
-¡Las arañas son un asco! Primero matan a los papás de sus hijos y encima, después, plantan un montón de huevos…

anecdotas


(8 años)
Estábamos saliendo de casa para tomarme la plantigrafía en la casa de ortopedia. Le consulté entonces a mami qué me ponía en los pies. Ella me respondió que las zapatillas. Fui en su búsqueda pero no las encontré. Mi madre me aclaró que había olvidado que estaban recién lavadas.
-¡No importa! Ponete los botines…
Fui en su búsqueda pero tampoco estaban en su lugar. Mi madre me explicó que estaban mojados por la lluvia del día anterior.
-¡No importa! Ponete…
Sin permitirle concluir, y muy convencido, señalé:
-Dejá, má, dejá que me voy en ojotas.
(Vale la pena aclarar que en una distancia de sólo una cuadra, al pasar por una obra en construcción, embadurné íntegramente mis ojotas con cemento fresco. Lamentable, teniendo en cuenta que 20 metros más adelante debía mostrar mis bellos pies).