Usuario frustrado asesina a Clip ayudante de Word

La inseguridad vuelven a teñir de rojo las páginas de sucesos del país. En este caso, la víctima es una que no hacía sino ayudar a todo el que podía: el Clip ayudante de Word, que fue brutalmente asesinado en la tarde de ayer, luego de decirle por décimosexta vez a un usuario si lo que estaba tratando de hacer era escribir una carta.

Nos dirigimos a la sede de la Morgue de Caracas donde pudimos obtener declaraciones de su madre, un grapa corrugada (ya retirada), quien se mostró consternada por la situación: “La violencia en este país a llegado a niveles absurdos, esto se le fue de las manos al gobierno, desde hace rato. Ya no hay forma de que yo recupere a mi bebé, pero les pido que tomen medidas, no puede ser que la intolerancia se lleve a los jóvenes talentosos de este país. Sí, talentoso, porque mi hijo sabía de todo. Bastante tesis que ayudó a hacer. No hay derecho, vale”, afirmó la afectada grapa, hecha un mar de lágrimas.

Quisimos dar derecho de palabra al implicado en el asesinato. Nos dirigimos al Helicoide donde permanece detenido Manuel Estrada, estudiante de 10mo. semestre de Comunicación Social en la UCAB, quien aseguró que espera un juicio justo y rápido para su caso: “Estoy alegando demencia mi pana, porque la verdad es que el Clipcito ese me sacó de quicio. Me acordé el domingo por la noche que tenía que hacer para el lunes la primera entrega del anteproyecto de la tesis, mi hermano, y por supuesto que no tenía nada. Tuve que meterle la chola, y el maldito clip ese dale con la ladilla: Me parece que estás tratando de escribir una carta… ¿Me permites ayudarte? Coño, me nublé, broder, perdí el horizonte. No tienes idea de la arrechera que agarré. Dale el maldito clip, en una de esas le di como cien veces seguidas a “Cerrar” y se me queda pegada la compu. Cuando reinicio, y abro el documento, la vaina no existe, perdido, desaparecido todo, el párrafo y medio que llevaba. Entonces viene el pendejo ese y empieza ‘¿en que puedo ayudarte amigo?’ y no sé cómo desactivarlo, no paraba, todavía puedo escuchar su vocecita en mi cabeza, una y otra y otra y otra y otra…” siguió repitiendo el desquiciado estudiante mientras los funcionarios de CICPC le echaban agua con una manguera para que reaccionara.

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Lo puse en humor para que los malhumorados no salieran con tonterias