Equipos ochentosos
Eternos cebollitas ?
El América de Cali ostenta un record histórico pero para nada alegre. El haber perdido tres finales consecutivas de la Copa Libertadores de América.
En el año 1985 compartió el grupo inicial con Cerro Porteño y Guaraní, ambos de Paraguay y su compatriota Millonarios. Clasificó como primero del grupo e invicto, con 2 triunfos y 4 empates. En esa época los ganadores de los 5 grupos más el campeón vigente jugaban triangulares semifinales y los ganadores de ambos triangulares disputaban la final. En uno de ellos participaban Argentinos Juniors, Independiente y Blooming y en el otro América de Cali, Peñarol y El Nacional de Ecuador. Argentinos ganó su grupo con 6 puntos y América hizo lo propio con 5 unidades, por lo cual estos dos equipos debían disputar la final. En la primera, jugada en Buenos Aires ganó el “Bichito” 1 a 0 con gol de Comisso y en la de vuelta en Cali, América repitió el score pero a su favor con un gol anotado por Ortiz, por lo cual se debió jugar una tercera en terreno neutral. Se disputó en Asunción de Paraguay y empataron 1 a 1, con anotaciones de Comisso nuevamente para el conjunto de la Paternal y de Gareca para el equipo vallecaucano. Luego de 120 minutos extenuantes, fueron a los tiros desde el punto del penal. Cuando igualaban 4 a 4, Enrique Vidallé contuvo el disparo de Anthony de Ávila. Hernán Videla convirtió el quinto para Argentinos y el “team” colombiano comenzó la racha negra.
En ese equipo jugaban entre otros Julio Cesar Falcioni, Anthony de Ávila, Willington Ortiz, Roberto Cabañas y Ricardo Gareca.
Al año siguiente el equipo colombiano repetiría la frustración de perder la final de la Copa y nuevamente contra un equipo argentino. En el grupo inicial se enfrentó a los chilenos Cobresal y Universidad Católica y a su clásico rival, el Deportivo Cali. Clasificó invicto con 3 triunfos e igual cantidad de empates. En el triangular semifinal jugó contra Olimpia y Bolívar y consiguió llegar a la final por segundo año consecutivo clasificando primero con 5 unidades.
En la final debía enfrentarse con River Plate. En el partido de ida, cayó derrotado por 2 a 1 jugando como local por los goles de Funes y Alonso. El gol de “los Diablos” lo anotó Roberto Cabañas. En la vuelta jugada en Buenos Aires una semana después el conjunto “millonario” se impuso nuevamente, pero por la mínima diferencia con otro gol de Juan Gilberto Funes.
Los jugadores que disputaron las finales contra River en 1986 fueron: Julio César Falcioni, Hugo Valencia, Enrique Simón Esterilla, Víctor Espinosa, Jorge Porras, Sabino Gerardo González Aquino, Carlos Luis Ischia (Alexander Escobar), Willington Ortiz (Anthony de Ávila), Roberto Cabañas, Ricardo Gareca, Juan Manuel Battaglia.
Así, el conjunto “escarlata” seguía perdiendo oportunidades de alzarse con la preciada Copa, y no sería la última.
En 1987 el América, que seguía manteniendo la base de los dos años anteriores, volvió a realizar una gran campaña en el torneo más prestigioso a nivel continental, pero nuevamente se quedaría con las manos vacías en una final increíble *. Compartió el grupo inicial con The Strongest y Oriente Petrolero y al igual que en el año anterior con su eterno rival, el Deportivo. Ambos equipos colombianos finalizaron el grupo con 8 puntos e igual diferencia de gol, goles a favor y en contra pero el conjunto rojo pasó por tener una sóla derrota contra dos que contabilizaba el “Depor”. En el triangular semifinal se cruzó con Cobreloa y Barcelona de Ecuador y a pesar de sumar la misma cantidad de puntos que el conjunto chileno pasó la fase por tener mejor diferencia de gol.
En la final lo esperaba Peñarol. Primero debía jugar como local, en donde se impuso por 2 a 0 con goles de Juan Manuel Battaglia y Roberto Cabañas. En la vuelta en Montevideo perdió 2 a 1 por los goles de Aguirre y Villar para el conjunto “charrúa”. El gol visitante lo marcó Cabañas nuevamente.
En esa época no importaba la diferencia de gol en las finales sino los puntos, y como cada equipo había ganando un partido debía disputarse la tercera y definitiva final en terreno neutral. Pero a su vez, en esa instancia, sólo se llegaría a los penales si se mantenía el score global igualado. Se disputó en Santiago de Chile, corría el último minuto del alargue y el partido estaba igualado en cero. El América, que había quedado con 9 hombres en cancha tras las expulsiones de Cabañas y Ampudia se aferraba con uñas y dientes al empate que le otorgaba la primera Copa de su historia. Pero Diego Aguirre, delantero de Peñarol, tenía otros planes. Quedó sólo entre los centrales caleños y derrotó a Falcioni con un tiro cruzado.
Nadie, y mucho menos los jugadores del Cali podían creer que otra vez se repitiera la historia. No sé si habrá sido cuestión de suerte, o mejor dicho falta de ella, o que en lo futbolístico a esta generación de jugadores le faltaba algo pero perder tres finales seguidas no es cosa de todos los días.
* Una final increible
En el año ´87 la Copa Libertadores todavía tenía tercer partido para el caso de empate en la final. No importaba que diferencia de gol tuviera cada finalista en esos partidos; en el supuesto de un partido ganado por cada uno, se definía todo en terreno neutral.
Sin embargo, ese año se había introducido una pequeña modificación en el reglamento. Solamente habría definición por penales al finalizar el tercer encuentro si la diferencia de gol era igual.
En Cali el América había ganado 2-0; en Montevideo, Peñarol había ganado 2-1, por lo que en caso de empate en el partido definitorio jugado en Santiago de Chile, el campeón sería el equipo colombiano. Eso sí, habría alargue.
Habían pasado ya 119 minutos de los 120 totales, el América se aferraba al empate que lo consagraba después de perder las finales de los 2 años anteriores (contra Argentinos Juniors y River Plate).
Los 2 jugaban con 10 jugadores, Herrera había sido expulsado en Peñarol, y Roberto Cabañas (que se había peleado con todo el mundo) en el América.
Hasta que llegó un cabezazo de Viera, un toque de Villar, y Diego Aguirre apareció entre los centrales caleños y cruzó el zurdazo que derrotó a Falcioni, y le dió al Manya la 5ª (hasta el momento última) Copa Libertadores de su historia.
El reloj marcaba 119 minutos 58 segundos, sólo 2 segundos para que se terminara la Copa.
Ese Peñarol había conseguido la hazaña, y había dejado en el camino nada menos que a River (campeón defensor) e Independiente en las semifinales.
Algunos de sus nombres eran "el piojoso" Eduardo Pereira, José Herrera, Trasante, Alfonso Domínguez, Perdomo, "el pollo" Vidal y "el torito" Diego Aguirre. Pero el que hizo mejor carrera luego de ese partido fue el técnico. Un tal Oscar Washington Tabárez.
Todas las finales tienen emoción, pero esa fue la más impactante, como observador neutral (Hubo años después una final de Champions League, entre el Manchester United y el Bayern Munich que podría asemejarse a esta).
La Banda del Pacha
Hay selecciones juveniles que inmediatamente quedan en la historia. La de Japón ´79 con el Dié y Ramón, todas las de Pekerman (bue, tal vez la del ´99 con Costanzo, Galetti y Farías, no), la de los Juegos Panamericanos 2003, con el Ariete Ario del Área repartiendo su magnanimidad por el Caribe.
Una de esas selecciones fue la del 1er Sudamericano Sub-16 (luego sub-17), que en 1985 se consagró campeona derrotando a Brasil por 3-2 en la final jugada en Vélez.
Ese equipo era dirigido por Carlos Pachamé y a lo largo del torneo (que también se disputó en cancha de Estudiantes y Ferro) fue ganando adeptos debido a su jogo bonito y a la calidad que mostraban algunos de sus integrantes.
Obviamente, también ayudaba el hecho de que una de sus figuras era Hugo "el Turco" Maradona.
Pero no era el único con condiciones. A través de Canal 11 se hicieron conocidos algunos tipos que todavía hoy son recordados.
Los Fernandos de La Paternal, Redondo y Cáceres, en obvio primer término (de hecho fueron los únicos 2 que tuvieron no sólo una gran carrera, sino una carrera al menos decente).
El arquero de ese equipo era el Gato Miguel (otro arquero de River campeón juvenil), el Muñeco Ruidiaz era un buen jugador en Independiente pero murió por una enfermedad similar (creo) a la del Búfalo Funes.
El resto (con la excepción lógica de Huguito) o son recordados sólo por ese equipo, o directamente no los conoce ni el verdulero de la esquina.
Favio Almirón (sé que jugaba en Chicago)
Diego Álvarez (¿quién?)
Christian Corrales (¿quién?)
Juan Cibulsky (inferiores de River como gran logro del rubio metalero (?))
Alberto Denis (no es el tanque)
Lorenzo Frutos (una de las estrellitas, la esperanza de San Lorenzo, terminó en Laferrere o Ituzaingó)
Fernando Kuyumchoglu (imperdible en el tutti-frutti junto a Kamtchaka)
Daniel Marino (jugó en All Boys)
Gustavo Montero (¿quién?)
Alejandro Presa (de Estudiantes, menos que Freddy Vera u Ochoaizpur)
Mario Rocca (laburando en Techint(?))
Pedro Salaberry (de River, gran futuro(?), ¿lo tapó Caniggia o lo cagó la altura?), terminó en Chaco For Ever)
Néstor Valenzuela (no sabe, no contesta)
Los resultados en el torneo fueron: 5-0 a Venezuela, 4-0 a Ecuador, 4-0 a Colombia, 3-1 a Chile, 4-0 a Perú, 5-1 a Uruguay, 5-1 a Bolivia, y 3-2 a Brasil.
A los meses se jugó el mundial en China, al que se acudió con una concienzuda (?) preparación que constó de entrenamientos en Buenos Aires a las 3 AM (con 8ºC), para amoldarse a los horarios chinos (con 35ºC).
Se volvió rápido de esa excursión, donde aparecieron por primera vez los africanos (Nigeria en este caso) con sus pasaportes adulterados (?), pero el recuerdo quedó, y si un día alguno que haya visto esos partidos se encuentra con un tipo que le dice "Cibulsky, un gusto" se preguntará "¿será el mismo?"
Son Los Bichitos, Fútbol y Toque...
Hay equipos que quedan en la memoria por lo que ganaron.
Hay equipos que quedan en la memoria por como jugaban.
Y hay equipos, muchos menos, que quedan grabados en la memoria por ganar cosas y por jugar bien.
Dicen que uno de esos equipos fue Huracán del ´73, no llegué a ver tanto de ese equipo como para poder afirmarlo, pero lo poco que vi me hace creer que eso es cierto.
Por una cuestión de edad, cuando me hablan de esos equipos ganadores y vistosos, el primer recuerdo que me viene es Argentinos Juniors del ´84 al ´86.
Obviamente que hubo otros, pero ese Bicho Colorado era realmente una delicia.
Es una de las primeras formaciones que aprendí de memoria, y sin ser hincha de Argentinos, lo que supongo agranda el mérito de ese plantel.
La historia arrancó en 1983, cuando Angel Labruna llegó a La Paternal junto al Pato Fillol entre otros. Angelito murió en seguida, pero había dejado bases que fueron muy bien aprovechadas por Roberto Marcos Saporitti.
Así ganó el Metropolitano ´84, con Pasculli como goleador y figura, dejando atrás a Ferro y a Estudiantes.
En 1985, ya con José Yudica en el banco, demostró que el título obtenido no era casualidad, y ganó el Nacional, venciendo a Vélez en la final en cancha de River.
Y en ese mismo ´85 ganó la Copa Libertadores, derrotando al América de Cali por penales en el 3er partido jugado en Asunción.
Después perdió la final de la Intercontinental contra la Juventus, por penales, luego de un 2-2 en que el Bicho no sólo jugó de igual a igual contra el gigante de Platini y Boniek, sino que incluso mereció ganar.
En 1986 comenzó el declive, pero llegó a ganar la Copa Interamericana contra el Defence Force de Trinidad y Tobago, en un solo partido, de visitante.
Un dato no menor, es que todas esas conquistas las logró sin jugar un solo partido en su cancha, y sólo 4 años después de desprenderse de Diego Maradona.
El equipo titular era:
Vidallé (héroe de la final de la Libertadores)
Carmelo Villalba
Pavoni
Olguín (campeón del mundo en 1978 como N°4, en la AAAJ jugaba de 6 y fue uno de los mejores que vi en ese puesto)
Domenech (el capitán)
El Panza Videla (un 8 tan exquisito como lagunero)
Batista (campeón en el ´86, el Checho era un verdadero fenómeno en esa época)
Emilio Comisso (multicampeón con River, uno de los "petisos" que mejor cabeceaba)
José "Pepe" Castro
Claudio Borghi (ya homenajeado)
Ereros
También jugaban Mendoza, Lemme, Mayor, Renato Corsi, el gran J.J López, Morete, entre otros.
Nunca más Argentinos volvió a tener un equipo así. Tampoco antes lo había tenido, incluso con el Diego en sus filas (fue subcampeón en 1980).
Pero siempre mantuvo una filosofía de buen juego, de respeto por la pelota, y ese equipo fue el que mejor lo representó.
Ese equipo hizo que al día de hoy, más de 20 años después, me siga preocupando especialmente como sale Argentinos.
Y ese equipo es al que mejor le caía lo de:
"Son los bichitos, fútbol y toque, los globetrotters de La Paternal"
El Deportivo
Hubo equipos que tuvieron su época de gloria en los ´80. Jugaron en Primera en otros tiempos, e incluso pueden haber hecho buenas campañas, pero uno los define, automáticamente, como ochentosos.
Uno de esos equipos es el Club Deportivo Español (hoy Club Social Español).
Fue campeón de la Primera B en 1984, ascendiendo de ese modo a la "A" junto a Gimnasia de La Plata (y dejando en los sábados a Racing, Quilmes, Lanús, Banfield y Colón, entre otros).
Lo llamativo, es que el Deportivo y el Lobo habían salido último y anteúltimo el año anterior, salvándose del descenso a la "C" por el promedio.
El ambiente del fútbol apostaba a que los gallegos no iban a durar más de un año en primera, pero en esa primer temporada (´85/´86) terminó tercero (en realidad empatando el segundo puesto con Newell´s, detrás unicamente de River Plate).
Equipo raro Español. Supuestamente se enrolaba entre los planteles que hacían un juego, mecánico, aburrido, ordenado y austero; pero estaba repleto de jugadores de gran pie, el Puma José Luis Rodríguez (un grande, futuro homenajeado), Julio Cesar Gaona, José Batista, Germán Martellotto, entre otros.
Tuvo la característica de mantener distintos integrantes durante mucho tiempo, cuando eso ya no era común en el fútbol argentino.
Así, los técnicos eran siempre la dupla López-Cavallero, el presidente era siempre Francisco Ríos Seoane (creador y destructor del club).
Y esta defensa, que se repetía de memoria:
En 1988/89, volvió a repetir el 3er puesto, detrás de Independiente y Boca.
Español, uno de los clubes con menos hinchas que haya jugado en la "A", un equipo que no tenía problemas en ir a jugar de local a cualquier cancha, y acomodar sus 200 hinchas en una escalera, para así recaudar más contra los grandes, y después ganarles en el césped.
Tenía además una de las mejores camisetas de la época, con la propaganda de Bieckert (en ambas versiones, roja o blanca).
Después Español vegetó, salió 3º (otra vez) en 1992, y se mantuvo algunos años mas en primera. Hoy está acomodado en la B Metropolitana, en quiebra, y sin poder usar su estadio, parece dificil que el Deportivo vuelva a sus épocas de gloria.
El Rey León
El pincha ya había conseguido un título nacional en 1967, y ya había instalado su mística copera, esa que lo mostró tricampeón de la Libertadores y ganador de la Intercontinental en Old Trafford.
Aún antes de todo eso Estudiantes ya era un equipo de los que se podría denominar tradicionales del fútbol argentino, y lo siguió siendo después.
En 1982 Estudiantes ganó un Metropolitano infartante peleado cabeza a cabeza con Independiente (que tenía ya la base del plantel campeón de América y del Mundo en 1984).
El técnico era Carlos Salvador Bilardo (un histórico de los ´60), y la campaña posterior del Narigón en la Selección Argentina hizo que se hablara más que nada de él al recordar a ese campeón, al que se lo llamó "el Estudiantes de Bilardo".
Pero ese equipo tenía grandes figuras, especialmente un mediocampo que era un lujo, que realmente no parecía armado por Bilardo y en el que jugaban al mismo tiempo 3 volantes netamente ofensivos (Marcelo Trobbiani, José Daniel Ponce y Alejandro Sabella, completaba el medio Miguel Angel Russo, que corría por todos).
Al arco estaba Délmenico, abajo Julián Camino (un buen marcador que pasó a la historia por una patada criminal al peruano Franco Navarro), el Negro Agüero, el Tata Brown (campeón mundial en México ´86, al igual que Trobbiani), Abel Herrera (que jugó como 400 partidos en el León), y arriba estaban Hugo Gottardi (el goleador del equipo) y Guillermo Trama (el suplente que entraba siempre era Gurrieri).
En 1983 ganó el Nacional derrotando (nuevamente) a Independiente en las finales. El técnico ya no era el Narigón (que ya había arreglado con Don Julio) y lo había reemplazado otro histórico de la escuela de Zubeldía y multicampeón en los ´60, Eduardo Luján Manera.
En el ´84 salió tercero en el Metropolitano, detrás de Argentinos Juniors y Ferrocarril Oeste, en una temporada no apta para grandes. Ese fue el último logro importante de ese equipo que ya no tenía a Gottardi, y que en el arco ya tenía a Luis Islas. Otros jugadores de esa época fueron Jeannoteguy, el negro Custodio Mendes, Husillos, el Toti Iglesias (llegado al final del ciclo), Lucho Málvarez, Landucci, entre otros.
Fue un equipo fiel a la historia de Estudiantes, duro, metedor, vivo, especialista en partidos chivos, con muy buena defensa, pero, al mismo tiempo, tuvo debido a ese medio campo que ya nombré uno de las mejores expresiones de buen fútbol, calidad y jerarquía que alguna vez vi. Un equipo 100% bilardiano pero sin un juego bilardista(?)
Verde histórico
El “Ferro de Griguol”.
Ese Ferro era un lujo, superaba tácticamente y demolía físicamente a todos los rivales.
Con un grupo de jugadores excepcionales que estaban convencidísimos de los roles que les tocaba desempeñar, un estratega que quedaría para siempre en la historia del fútbol argentino y una clase dirigente honesta e idónea.
El ciclo comenzó en 1981 cuando hasta la última fecha del Metropolitano le disputó el título “cabeza a cabeza” al Boca de Maradona y perdió el Nacional en las finales con el River de Kempes.
Griguol siempre cuenta que les suplicó a los dirigentes que no le vendieran a ningún jugador de ese equipo y mantuvieran la base porque presentía que al año siguiente era el momento de recoger los frutos de la experiencia de aquellos subcampeonatos.
Se ve que algo sabía el viejo porque la campaña de 1982 fue excelente llegando a consagrarse en forma invicta. Disputó 22 encuentros, ganó 16 y empató 6, señalando 50 goles y recibiendo sólo 13. El goleador del equipo fue Miguel Ángel Juárez con 22 tantos, seguido de lejos por el “Burro” Rocchia con 6.
La formación base de esa temporada era con: Barisio; Gómez, Cúper, Rocchia, Garré; Arregui, Saccardi, Cañete; Crocco, Jiménez y Juárez.
Derrotó en las semis de ese torneo a Talleres de Córdoba y en la final venció a Quilmes por 2 a 0 de local luego de haber empatado a cero de visitante, consagrándose campeón de la Primera División por primera vez en su historia. Pero no sería la única.
El título del Nacional ´84 fue la confirmación del proyecto serio que se estaba llevando a cabo.
Y fue aún más glorioso por varias circunstancias; porque tenía el desafío de sobreponerse a las partidas de varios de los responsables del título anterior: Crocco, el goleador Juárez, Rocchia y el gran “Cacho” Saccardi entre otros y porque desplegó un fútbol vistoso y sobre todo efectivo cuyo punto máximo fueron las finales con River Plate.
En este torneo apareció en su máximo esplendor la figura del “Beto” Márcico que manejaba los hilos de la ofensiva verdolaga y le aportaba un salto de calidad.
Ese equipo formaba con: Basigalup; Agonil, Cúper, Marchesini, Garré; Arregui, Brandoni, Cañete, Noremberg, Márcico y Gargini o Acosta.
El goleador fue el “Beto” Márcico con 5 seguido por el “Fino” Cañete con 4.
En las semis derrotó de nuevo a Talleres de Córdoba y en las finales aplastó nada menos que al River de Alonso y Francescoli entre otras estrellas, ganándole por 3 a 0 en el Monumental y 1 a 0 en Caballito en un partido que no pudo terminarse por incidentes provocados por la hinchada visitante.
En total, entre los años ´81 y ´84 disputó 212 partidos, ganó 105, empató 75 y perdió 32. Marcó 312 goles y le convirtieron 152.
También llegó a participar en las Copas Libertadores de los años 1983 y 1985.
En la primera compartía grupo con Cobreloa, Colo Colo y Estudiantes de La Plata. Obtuvo 2 victorias, 3 derrotas y un empate y quedó eliminado en esa instancia pero dejando una buena imagen.
En la segunda enfrentó en la fase inicial a los brasileños Vasco da Gama y Fluminense y al compatriota Argentinos Jrs. y quedó eliminado en un desempate con el “Bicho” en el que perdió 3 a 1 con el equipo que terminaría consagrándose en dicho torneo.
Ese Ferro fue un equipo inolvidable, una verdadera máquina del Oeste.
Naranja exitosa
En 1988 no era muy común ver partidos del fútbol europeo en la Argentina. No había, prácticamente, cable, ni internet. No existían los canales dedicados al fútbol ni al deporte las 24 horas, y las pocas ocasiones en que se televisaban partidos de Europa tenían que ver con la presencia de algún jugador argentino (en el 98% de los casos Diego Maradona).
Como ya se expresó en varias oportunidades en este blog, las noticias del fútbol europeo venían fundamentalmente por la Sólo Fútbol y la Súperfutbol.
Pero en ese año televisaron por primera vez (al menos que yo recuerde) la Eurocopa, que se disputó en Alemania Federal.
Si bien el local era subcampeón del Mundo (y 2 años después sería campeón en Italia ´90) hubo 2 equipos que brillaron y se destacaron por sobre los demás. Esos dos seleccionados fueron los 2 finalistas, Holanda y la Unión Soviética.
Holanda venía de varios años sin figurar en los primeros planos del fútbol mundial. Desde el subcampeonato del mundo en Argentina ´78 que no se destacaba, e incluso no había clasificado ni para España ´82 ni para México ´86. En 1987, a nivel clubes, el Ajax (con Marco Van Basten y Johan Cruyff como DT) había ganado la Recopa (que era el 2º trofeo en importancia que se disputaba en Europa en esa época).
Ese equipo holandés tenía, fundamentalmente, un muy buen trato de pelota, buen pie en la mayoría de sus integrantes, dinámica, y una gran vocación ofensiva.
Si bien muchos de sus jugadores tuvieron una muy buena carrera posterior, 4 fueron los que realmente se destacaban sobre el resto: Ronald Koeman (también jugaba su hermano baldosero, Erwin), Frank Rijkaard, Ruud Gullit y Marco Van Basten (los holandeses del gran Milan de Arrigo Sacchi).
Koeman era un muy buen central que tenía mucho gol porque le daba realmente con un fierro a la pelota, y Rijkaard era un 8 de espectacular dinámica y muchísima inteligencia para leer el partido.
Gullit llegó a ser mencionado como el rival del Dié en la disputa del trono de mejor jugador del mundo (aunque a mi entender nunca estuvo ni cerca, pero era un excelente jugador), y Van Basten fue el mejor centrodelantero que he visto (lamentablemente las lesiones le cortaron la carrera con sólo 30 o 31 años).
Esa Holanda tenía otra característica llamativa, a diferencia de las naranjas mecánicas de los ´70, contaba con varios jugadores negros (en su mayoría nacidos en Surinam) inaugurando los tiempos de jugadores negros en selecciones europeas (hasta ese momento patrimonio(?) casi exclusivo de Francia).
Un gran equipo, al que muchas veces no se le da la trascendencia que realmente tuvo debido a su fracaso en Italia ´90, y que además tenía una de las camisetas más grossas de la historia (casaca que fue imitada y adaptada por la marca de las 3 tiras para ser usada por unos 200(?) equipos).
Ese plantel es, además, el responsable que hasta el día de hoy cuando tengo que elegir a un equipo en algún fichín de fútbol, elija a los Países Bajos.
El orgullo nacional
En 1982 Independiente estaba en crisis, hacía 4 años que no se consagraba campeón, 3 que ni siquiera jugaba la Libertadores (que ya había ganado en 6 oportunidades), y hasta Bochini hacía banco.
La comisión directiva había contratado a Nito Veiga para torcer la historia y volver a pelear arriba.
En el Nacional ´82 que ganó Ferro no logró pasar la primera fase (ninguno de los grandes lo hizo), pero en el Metro volvió a figurar, terminando segundo a dos puntos del Estudiantes de Bilardo.
En el Nacional ´83 volvió a ser subcampeón de ese Estudiantes (ahora dirigido por Manera) que se consagró en Avellaneda.
Si bien Veiga no había conseguido ningún título, el Rojo había vuelto a figurar en los primeros planos. Pero su hora ya había pasado, y los dirigentes habían vuelto a contratar a José Omar Pastoriza, el viejo ídolo (irónicamente surgido de Racing) que había ganado la Libertadores como jugador y que había sido el entrenador en los dos últimos campeonatos ganados por el Diablo (los Nacionales ´77 -el de la final contra Talleres-, y ´78 -derrotando a River en la final).
Y se puede decir que con el Pato volvió la mística. Ganó el Metro ´83, dejando segundo al San Lorenzo recién había ascendido. Ese equipo se dio un gusto único (al menos en la Argentina), salir y campeón y despedir rumbo a la B a su mayor rival, en esa última fecha el Rojo le ganó a Racing 2-0 con goles de Giusti y Trossero en un festejo que sólo puede vengarse logrando algo exactamente igual.
Ese día, Independiente formó así: Moriconi; Zimmermann, Villaverde, Enzo Trossero y Clausen; Giusti, Marangoni, Bochini y Burruchaga; Enrique Omar Sánchez y Percudani.
Al otro año Independiente no tuvo una actuación destacada en el ámbito local, pero volvió a agrandar la leyenda del Rey de Copas. Se vengó de Estudiantes dejándolo fuera de la Copa Libertadores en la primera ronda (en el grupo que también integraron los equipos paraguayos), en las semifinales eliminó a Nacional de Montevideo y Universidad Católica.
Después de 8 años volvía a jugar la final de la Copa, la misma que ya había disputado en 6 oportunidades saliendo siempre vencedor. El rival sería el Gremio de Porto Alegre, el vigente campeón que, también, era el campeón Intercontinental tras vencer al Hamburgo el año anterior.
La serie final arrancó en Brasil, donde el rojo le dio un pesto bárbaro al tricolor gaúcho, ganando por 1-0 con gol de Jorge Burruchaga. En la revancha, en Avellaneda, el 0-0 alcanzó para levantar la séptima copa.
Y en diciembre llegó la intercontinental. El Liverpool era el campéon de Europa tras derrotar a la Roma de Falcao y Roberto Pruzzo en la final. Era la cuarta vez en 7 años que ganaba la copa de Campeones.
Luego de una absurda polémica que desató en la Argentina sobre si Independiente debía enfrentar a un equipo inglés a un par de años de la guerra de Malvinas, privó el sentido común y el 9 de diciembre del 1984, en Tokio, Independiente derrotó al Liverpool 1-0, con este gol de José Percudani, ganando por segunda vez la Copa Intercontinental.
La formación ese día fue la que recuerdo instántaneamente pensando en ese equipo: Goyén; Clausen, Villaverde, Trossero y Carlos Enrique; Giusti, Marangoni,Bochini y Burruchaga; Percudani y Barberón. En el banco estuvieron Moriconi, Zimmerman, Monzón (el único que entro), la Vieja Reinoso y Merlini.
Fue el último gran momento de ese equipo. Al otro año Argentinos Juniors, después de un par de partidos espectaculares, lo eliminó en la semifinales de la Libertadores (el día del famoso penal errado por Marangoni), y sólo en 1987 (con una formación bastante distinta) pareció que volvía la historia copera en la Libertadores del *gol de Francovig a Islas*, que finalmente fue ganada por Peñarol.
Es un equipo que da para escribir mucho más, pero creo puede resumirse diciendo que fue uno de los más claros ejemplos de lo que significa el paladar negro.
*gol de Francovig a Islas*
Otra vez la Copa Libertadores de 1987, esa que ganó Peñarol.
Muchos se acuerdan del gol de arco a arco que Rubens Francovig, el arquero uruguayo que atajaba en el Táchira de Venezuela, le metió a Luis Islas.
Ese partido terminó 3-2 para los venezolanos, pero Independiente igual fue el único clasificado en ese grupo.
Me acuerdo de ver ese gol en directo por Canal 9 (creo), y mi primer reacción fue de incredulidad. La segunda: me empecé a reír (en esa época estaba la discusión acerca de si Islas o Pumpido debían atajar en la Selección Argentina, y como Nery estaba en River yo estaba de su lado(?). Objetivamente, creo que Islas fue mucho mejor arquero que Pumpido)).
Ese fue el momento de gloria de Francovig, al que después compró el Deportivo Armenio (cuando estaba en primera división), donde no tuvo mayor trascendencia (de hecho ni recuerdo si alcanzó a jugar un partido).
Perdón por no conseguir foto, pero ni los muchachos de El Gráfico, en ese mismo momento, pudieron obtener una.
link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=pQ4nyMk05xk
El Sur Pobre y Exitoso
En 1984 Corrado Ferlaino fue responsable del mayor acontecimiento en la historia del fútbol del sur de Italia, y sin dudas el más importante de la década a nivel futbolístico mundial.
Un humilde club que jamás había salido campeón le compraba a un grande como el Barcelona al mejor jugador del mundo en 9,5 millones de dólares, cifra récord para ese momento. (Hay que tener en cuenta igualmente que en ese momento se discutía entre 3 o 4 jugadores cuál era el mejor de todos).
Diego Maradona llegaba al Napoli y nada sería igual en el Calcio. El equipo pobre pasaría a pelear y ganar campeonatos y a codearse con los grossos de siempre, en lugar de pelear el descenso como de costumbre.
No la voy a hacer larga, todos conocen bien la historia de ese Napoli y sus 7 años de gloria.
En esos años con el Dié, los napolitanos ganaron:
Scudetto 1986/87
Copa de Italia 1986/87
Copa Uefa 1988/89
Scudetto 1989/90
Supercopa Italiana 1990 (5-1 a la Juventus en la final)
Anteriormente sólo había ganado la Copa de Italia en 1962 y 1976, nunca había sido aunque sea subcampeón del Calcio, ni había sido importante a nivel internacional.
Nunca más ganó nada, nunca más jugó en Europa. Descendió a la Serie B e incluso llegó a jugar en la "C". En 2004 desapareció, siendo refundado como Napoli Soccer. Este año volvió a jugar en Segunda División.
Obviamente nunca más apareció en los fichines tampoco.
Estas fueron las alineaciones corrientes de los títulos conseguidos, creo que sobran los adjetivos para los "compañeros" del 10, salvo algunos pocos que rescato y resalto especialmente:
Scudetto 1986/1987:GARELLA, BRUSCOLOTTI, FERRARA (VOLPECINA), BAGNI, FERRARIO, RENICA, CAFFARELLI (CARNEVALE), DE NAPOLI, GIORDANO, MARADONA, ROMANO. D.T. BIANCHI.
Copa Uefa 1988/1989: GIULIANI, FERRARA, FRANCINI, CRIPPA, ALEMAO, RENICA, CORRADINI, DE NAPOLI, CARECA, MARADONA, CARNEVALE. D.T. BIANCHI.
Scudetto 1989/1990: GIULIANI, FERRARA, FRANCINI, CRIPPA, ALEMAO, BARONI, FUSI (CORRADINI), DE NAPOLI, CARECA, MARADONA, CARNEVALE. D.T. BIGON.
La Lepra del Piojo
Una característica común de los viejos campeones que ha tenido Newell´s Old Boys ha sido el haberse destacado por haber practicado muy buen fútbol (de esta "seña particular" sacaría, quizá, al último Ñuls campeón, el dirigido por el Tolo Gallego en 2004, más allá de la clase de Bellsuchi y Marino)
El equipo que se consagró campeón en la temporada 1987/88 sin dudas respetaba esa máxima.
Pero ese plantel no llegó al título por una casualidad, en el campeonato 85/86 había sido subcampeón del River del Bambino Veira (compartido con el Deportivo Español) y en el torneo 86/87 había salido segundo nuevamente, pero el campeón fue nada menos que Rosario Central. En esas temporadas el técnico era el Indio Jorge Solari.
Para 1987 la lepra contrató como entrenador a José Yudica. El Piojo, uno de los 10 mejores técnicos de la historia del fútbol argentino, ya había sido campeón de primera con Quilmes y Nacional y de América con Argentinos Juniors, y fue el encargado de comenzar a achicar la brecha entre los 4 títulos de Central y el único que tenía Newell´s.
Evidentemente, en el Parque ya había un equipo formado, pero Yudica terminó de darle forma y mezclar la dosis justa de entrega, personalidad y fútbol.
El solo repaso de la formación más utilizada muestra la enorme jerarquía de ese equipo.
Scoponi, Fabián Basualdo, Theiler, Pautasso y Sensini; Martino, Llop, J.J. Rossi y Alfaro; Dezzoti y Sergio Almirón.
Es decir: 3 históricos que fueron fundamentales en el ciclo Bielsa (el Gringo Scoponi, el Chocho Llop y el Tata Martino), un ex multicampeón con River (Alfaro) y uno que lo fue luego -además campeón de América con Argentina en 1991- (Basualdo), un campeón del mundo en México ´86 (Almirón), un finalista en Italia ´90 (Dezzotti), un tipo que jugó hasta casi los 40 años en Italia y que disputó 3 mundiales (Sensini), un 10 de mucha clase (Rossi) y un fenómeno que se comió a una Silvina Luna teenager(?) (Theiler).
Hay dos cosas que son las más recordadas de ese equipo:
1) el nivel de su fútbol y la enorme cantidad de goles que convirtió (incluyendo un 5-1 a Boca en La Bombonera y un 6-1 a Independiente el día que se consagró campeón -que fue el último partido en la primera etapa en el Rojo de Luis Islas)
2) Que el 100% del equipo base, y la mayoría de los suplentes también, era producto de las inferiores leprosas que dirigía Jorge Griffa y en las que trabajaba un tal Marcelo Bielsa.
Entre los jugadores que también integraban ese plantel (Macat, Giovanoli, Sen, Pancirolli, Fullana, entre otros), sobresalía Víctor Rogelio Ramos el máximo goleador en primera de Newell´s.
Y había otros 2 pibes que sobresalieron después; Abel Balbo (que jugó varios partidos) y Gabriel Batistuta (que empezó a alternar sobre todo en la Libertadores ´88)
Justamente esa Copa Libertadores de 1988 fue el último momento de plena vigencia de ese plantel. Ese Newell´s fue el primer equipo del interior en llegar a la final de América, y fue segundo tras ser derrotado por un gran Nacional de Montevideo capitaneado por Hugo De León (1-0 para la lepra en Rosario y 3-0 para el bolso en Montevideo).
Después de algunas acusaciones sobre supuesto doping de los uruguayos, Newell´s comenzó a bajar el nivel y finalmente desarmó el equipo, varios se retiraron, algunos pasaron a River y unos cuantos se fueron a Italia en una época en que sólo se permitían 3 extranjeros por equipo y no había pasaporte comunitario que valiera.
Fue un equipo con grandes jugadores, pero yo lo recuerdo fundamentalmente como el Newell´s de Martino y Alfaro (que jugó mucho más de punta que en River), o simplemente como el Ñuls de Yudica.
Academia Cordobesa
Racing de Córdoba jugó por primera vez en el fútbol grande en 1978 cuando clasificó al Nacional. Pero su gran aparición fue en 1980. De la mano del Coco Basile como técnico, fue subcampeón del Nacional de ese año, y aunque perdió claramente las finales contra Central (que le metió 5 goles en Rosario) fue un hito en la historia del fútbol cordobés e incluso del fútbol del interior.
Ese equipo consiguió varios logros llamativos: fue el equipo cordobés que más cerca estuvo de ser campeón (junto a Talleres 2º del Nacional ´78), fue el equipo en que tuvo mejor campaña Basile hasta llegar a Boca en el 2005 (junto a Vélez subcampeón del Nacional ´85) y fue un equipo que dejó varios nombres para la historia.
El Pato Gasparini, Pascual Noriega, Ballejo, la Araña Amuchástegui, Quiñones, Del Mul, Juan Manuel Ramos, son algunos de los jugadores más recordados.
En 1984 el Racing de Nueva Italia tuvo otra excelente actuación, fue 4º en el Campeonato de 1ª División (en un campeonato prohibido para los grandes (?), Argentinos Juniors fue campeón, Ferro 2º, Estudiantes 3º, y recién 5º apareció River).
Esa fue su última gran campaña, en 1987 tuvo un record extraño, en la misma temporada fue el equipo que más fechas estuvo sin perder (13), y el que más fechas estuvo sin ganar (16).
Símbolo de una época del fútbol cordobés con tres equipos en primera, único Racing en la máxima categoría durante un par de temporadas, descendió (casualmente junto a Instituto) en la temporada 1989/90; pero a diferencia de "La Gloria" nunca más volvió a primera.
En los últimos años es un abonado a pelear arriba el Torneo Argentino A, o a pelear abajo el Nacional B, pero parece muy lejano, e irrepetible, el momento en que jugaba contra River, contra Boca, e incluso tenía de hijo a Independiente, y al que se hacía muy dificil enfrentar, sobre todo en Córdoba.
La Quinta del Buitre
Si hay un equipo ochentoso europeo que uno recuerda rapidamente, ese es el Madrid que pasó a la historia como “La Quinta del Buitre”.
El ciclo que luego daría forma a uno de los mejores equipos de la historia del Real Madrid y probablemente del fútbol mundial comienza en el año ´80 cuando la final de la Copa del Rey es puramente merengue (?) ya que la disputan el Real Madrid y el Castilla. Por primera vez en la historia un equipo filial disputó la final de la Copa.
En la temporada 83-84, el Castilla se proclama campeón de segunda división, allí había nacido la Quinta del Buitre. La primera vez que actuaron juntos Butragueño, Sanchís, Míchel, Martín Vázquez y Pardeza, fue el 8 de Octubre de 1983, ganando 4-1 al Elche, con cuatro goles de Emilio.
En el año 1982, Alfredo Di Stéfano se hace cargo de la dirección técnica del primer equipo y en las siguientes temporadas decide confiar en los jóvenes jugadores del filial que habían deslumbrado dos años antes en la final de la Copa y da comienzo a una etapa que quedó grabada para siempre en la historia del club.
En 1985 “el equipo blanco” consigue alzarse con la Copa Uefa luego de varias remontadas históricas, entre ellas la de octavos de final contra el Anderlecht, con el que había perdido 3 a 0 en el partido de ida pero que supo remontar en el de vuelta ganando 6 a 1 con 3 goles de “el Buitre”.
Al año siguiente repite la conquista de la Uefa pero además comienza un exitoso ciclo en el que obtiene cinco títulos de Liga en forma consecutiva y ganados con una asombrosa facilidad.
En ese equipo, además de los cinco jugadores ya nombrados jugaba el mexicano Hugo Sánchez, quien formaba una dupla letal de ataque con Butragueño. El Buitre le daba el toque de magia y calidad y “Hugol” el instinto goleador. El mexicano fue el “pichichi” en cuatro de esas cinco Ligas.
Con Michel en una banda, Sanchís en la defensa junto a Chendo, Martín Vázquez como “cerebro” del equipo, Pardeza desequilibrando y desairando defensas por las puntas y Butragueño junto con Hugo Sánchez rompiendo redes, más el aporte -con un perfil un poco más bajo- del "filósofo" (?) Jorge Valdano, el Real Madrid tenía un bloque sólido y vistoso con el que superaba a todos los rivales.
Con ese equipo consiguió, además de muchos títulos (5 Ligas, 1 Copa del Rey, 2 Copas Uefa y 3 Supercopas de España), muchos records que hasta el día de hoy no han podido ser superados. Como el de la mayor racha de imbatibilidad, con 31 partidos consecutivos (Jornada 36ª 87/88 a 28ª 88/89), mayor cantidad de partidos ganados como local en una misma temporada con 18, mayor cantidad de partidos ganados como visitante en una misma temporada con 11 y mayor cantidad de partidos ganados en total en una misma temporada con 28.
Un verdadero equipazo, de lujo, efectivo y con jugadores de “la casa” como emblemas, muy lejos de la galaxia metrosexual de hoy día.
El River del Bambino
En el Metro ´83 River fue 18º (sobre 19 equipos), en la que fue su peor actuación en la historia. En el ´84 llegó a la final del Nacional donde fue arrasado por el Ferro de Griguol y compartió el 4to puesto del Metro con Racing de Córdoba.
A mediados de ese ´84 se fue Luis Cubilla y llegó como técnico Héctor Veira, el hombre de las frases explosivas, quien obviamente arrancó con una de ellas “No quiero que me hablen de promedio del descenso, quiero que la gente de River aplauda al equipo como si estuviera en el Colón” (o algo así).
Armó un equipo que era espectacular. Después de ser 3ro (segundo en la ronda de perdedores) del Nacional ´85, empezó a arrasar.
Ganó el campeonato con 10 puntos de ventaja sobre Newell´s y Español, ganó los dos clásicos del año frente a Boca (1-0 en el Monumental –gol de Montenegro- y 2-0 en La Boca con goles de Alonso). Tuvo al goleador del campeonato con Enzo Francéscoli que metió 25 goles y que formó una estupenda dupla con Claudio Morresi que recién había llegado de Huracán.
Se consagró campeón goleando 3-0 a Vélez a 5 fechas del final del torneo, donde aparte goleó 5-1 al NOB subcampeón y jugó el mejor partido del año, un 5-4 a Argentinos Juniors en Nuñez.
Realmente recuerdo pocos equipos que marcaran tanta diferencia sobre los rivales.
La formación (como la de todos los grandes equipos) salía de memoria: Pumpido; Gordillo, Borelli, Ruggeri y Montenegro; Héctor Enrique, Gallego, Morresi y Alfaro; Amuchastegui y Francescoli. También jugaban el Beto Alonso, Goycochea, el Pipo Gorosito, Villazán, Saporitti, Osvaldo Rinaldi, Craiyacich, Karabín y López Turitich, entre otros.
Era un River arrasador, con varias goleadas, con muy buen fútbol, ofensivo y con varios jugadores con gran trato de pelota y con llegada al gol de muchos de sus integrantes, no sólo de los atacantes.
Pero ese título obtenido fue el final de un ciclo. Se fueron Francescoli y Amuchastegui y algunos de los titulares perdieron su puesto. Llegaron Nelson Gutiérrez (para jugar de 2), Antonio Alzamendi y Ramón Centurión.
Para River arrancaba una nueva Copa Libertadores (torneo que nunca había ganado) y el grupo inicial era más que complicado: Boca y Peñarol y Wanderers de Uruguay (en esa época sólo el primero del grupo pasaba a la siguiente fase).
Además de los que llegaron, Alonso fue haciéndose titular en la Copa, dejando a Morresi (Mozart según el Bambino) como un suplente de lujo.
Más allá de los nombres, era un River totalmente distinto. Del equipo arrasador que salía a atacar en todas las canchas se pasó a lo que el mismo Veira definió como “el contraataque ofensivo”, con unos “nenes adelante que te matan”.
Se siguió tratando bien a la pelota, no se pasó a ver un juego rústico, pero esa versión copera se apoyó mucho más en la defensa. La inclusión del tano Gutiérrez le dio a esa zaga una característica casi homicida, pero esos defensores también complicaban cuando atacaban (sobre todo la dupla central).
Ese “grupo de la muerte” terminó siendo casi un paseo para el millonario que se encontró en la siguiente fase (semifinal) con el Barcelona de Guayaquil y Argentinos Juniors (el campeón vigente). Goleó en los 2 partidos contra los ecuatorianos pero no pudo derrotar al Bicho, por lo que debieron jugar un partido desempate en cancha de Vélez que, extrañamente después de unas 15 situaciones de gol, terminó 0-0 por lo que los de Nuñez clasificaron por mejor diferencia de gol.
Después de 10 años River volvía a la final de la Copa. El rival, el América de Cali, el subcampeón de la edición anterior. Parecía una oportunidad única ya que, por si fuera poco, se definía todo en el Monumental.
Y ese River no la desaprovechó. En la primer final jugada en Cali apareció un 9 que había llegado justamente de Colombia y al que prácticamente nadie había visto jugar, Juan Gilberto Funes. Con goles del mismo Búfalo y del Beto Alonso (típico de un pechofrío meter goles en una final de visitante (?)), River ganó 2-1.
A la semana, en el Monumental más lleno de la historia, *este gol de Funes* dio el 1-0 y la Copa a River.
La base en la copa fue: Pumpido; Gordillo, Gutiérrez, Ruggeri y Montenegro, Enrique, Gallego, Alonso y Alfaro, Alzamendi y Centurión. También jugaron Goycochea, Funes, Gorosito, Rinaldi, Sperandío, Saporitti, Troglio, Borelli, Saralegui y Rubén Darío Gómez, entre otros.
A fin de ese año (suspensión de Centurión y debut de Caniggia mediante), River ganó la Copa Intercontinental derrotando 1-0 con gol del gran Antonio Alzamendi al Steaua de Bucarest (campeón de Europa luego de derrotar al Barcelona en la final jugada en España).
Ahí se terminaba un ciclo, en el ´87, ya sin Alonso y sin Veira (reemplazado por Carlos Griguol), River ganó la Copa Interamericana contra el Alajuelense de Costa Rica, pero el River del Bambino ya era parte de la historia.
Fue el River más exitoso que ví, sólo comparable al de Ramón Díaz y Francescoli, Berti, Ortega, Berizzo, Monserrat, Burgos y demás en los ´90. Tal vez me quede con este último por una cuestión estética, de fútbol juego, pero aquel tenía una combinación de juego y huevos difícil de superar.
*este gol de Funes*
El Oro y el Barro ?
La historia viene de allá atrás: año 1984, un equipo arrastra un promedio flojito y está prácticamente condenado a descender. Para no ser menos, los que ligaron el balurdo tampoco se quisieron quedar sin poner su granito de arena (?) y perpetraron una campaña que distó mucho de ser siquiera aceptable. Con el descenso consumado, el plantel se juramentó, como suele suceder, volver en un año. Pero los muchachos se la tomaron demasiado en serio.
Portador de un récord todavía no superado, aquel equipo centralista ganó el torneo de la B de 1985 y en forma casi consecutiva el de Primera. ¿Por qué *casi* consecutiva? Porque luego de ascender debió estar ocho meses "parado" (fue una producción de TyC + Grondona, caja de empleados, gracias) y prestando jugadores por ahí. Sólo después de ese insípido paréntesis pudo poner proa al campeonato largo de 1986/87, peleado cabeza a cabeza con Newell's, Boca Juniors e Independiente. (Justamente la clásica discusión mediática/vendehumo/lobbista para pocos -o al menos no tantos como ahora- de la época era si ese torneo lo había ganado Central o lo había perdido el Independiente de Pastoriza, que eliminaría a Central de la serie de Libertadores siguiente con baile incluido. El Pato le daba de comer tupido a las malas lenguas cuando se lo veía en Rosario -seguido- por cuestiones familiares.)
Este equipo quizás haya sido el antecedente más concreto de la nacionalbeización del torneo mayor que se vive hoy. El Central campeón de 1987 era un equipo que se las arreglaba para brillar de a ratitos y con lo que tenía, como una piedra semipreciosa de oferta en Once. Si bien de la mitad de cancha para adelante era un equipo lindo de ver y nunca perdió su vocación ofensiva pese a que no le sobraba demasiado, algunos nombres de ese campeón siguen dando pavor (?) incluso 20 años después.
El arquero titular de ese equipo fue, durante la mayor parte del torneo, Jorge Fossatti. Pero varias actuaciones desparejas que venían de arrastre, sumadas a una mala noche contra Estudiantes en el Gigante -donde se comió un gol tonto en un partido que pese a todo terminó 3-2 para Central- sentenciaron su reemplazo por el Dr. Alejandro Lanari, quien a la postre (?) sería un puntal para el campeón.
La última línea estaba conformada originalmente por Di Leo, Balbis, Bauza y Pedernera, nombres que dicen poco y lo poco que dicen es feo (?), sacando al Patón Bauza ya figura en el título conseguido en el Nacional ´80 en aquellas finales contra Racing de Córdoba. Pero promediando el torneo se dio el debut de un Hernán Díaz lozano, con muchas piernas, vocación ofensiva y poco contaminante para el medio ambiente (?), lo que relegó al Camello Di Leo al banco.
En el medio estaba el punto alto de ese Central modelo 87: Gasparini, exquisito volante cordobés; el Negro Palma,
para quien huelgan las palabras; y el actual DT/bombero canalla, Huguito Galloni, puntero "mentiroso", ventilador del equipo y zurdo de gran técnica que debió retirarse joven acosado por una racha nefasta de lesiones. Al volante central, el Chiqui Cornaglia,
le quedaba bailar con la más fea: correr a todo el mundo. Y vale destacar que sin un centrojás en alto nivel (como pasó con Castagno Suárez en el último torneo conseguido por Independiente), difícilmente ese equipo pudiera haber llegado a lo más alto.
Arriba estaban el eterno Pichi Escudero, fundamental en el esquema del Viejo Zof: era una máquina de correr, generar espacios, desbordar y apilar contrarios. Y por último el inexplicable (?) Fernando Lanzidei, que sin ser la gran esperanza blanca ni mucho menos sabía capitalizar en la red el enorme caudal de juego generado por el circuito ofensivo canalla.
Central ´85, los Pitufos (?) de Pedro Marchetta en la B]
Quizás el más notorio de los baldoseros de ese equipo de mercenarios todo uso que alcanzó la gloria haya sido Claudio Alberto Scalise. El Negro fue autor intelectual y material (?) de uno de los momentos máximos de barrileterismo intrarosarino, cuando dio una mini vuelta olímpica en el Chiquero pelando casaca centralista tras haber ganado la Liguilla 86 con Boca (donde se encontraba a préstamo debido al ya explicado lapso de ocho meses entre torneos) derrotando en la final a Newell´s. Otros nombres con destino segundón que impensadamente se ganaron su pedacito de cielo fueron Urruti, Ferlatti, Argota y Toscanelli, entre otros.
La foto del equipo campeón, luego de un deslucido empate en uno con Temperley, tiene un ausente: Jorge Raúl Balbis. Convocado a la Copa América 87, su reemplazante fue un joven y barbado Alberto Cuffaro Russo, a quien Galtieri bien podría haber confundido con un montonero recientemente repatriado (?).
De Don Ángel Zof casi no se puede decir nada nuevo. Que haya sido declarado ciudadano ilustre de Rosario por un concejal hincha de Newell's hace inútiles las palabras. Su mérito va más allá de haber sacado campeón a este equipo en 1987. Fue el principal artífice de los últimos 30 años -futbolísticamente hablando- del club, y eso habla más que cualquier título.
Como dato de color, en 1987 el flamante presidente electo de Rosario Central, Horacio Usandizaga, era intendente de Rosario. Seguramente ahí se estaba cagando de risa, lo quiero ver ahora (?)
Camiseta de Argota
Santo ascenso
Debo comenzar este post aclarando que no tengo demasiados recuerdos propios de la campaña de San Lorenzo en el campeonato de Primera B de 1982.
Mis primeros recuerdos nítidos de esa categoría son de la época en que Racing peleaba todos los sábados por volver a la A (y se peleaba con la pelota, ya que bastante mal jugaba)
Ya me fui por las ramas, así que volvamos al Ciclón, que es el tema de este post. La historia inmediata de ese CASLA era lamentable, y es conocida por todos.
En 1979 había jugado el que fue su último partido como local en casi 15 años en una cancha propia (el Viejo Gasómetro)
, y en agosto de 1981, perdió, en cancha de Ferro, contra Argentinos Juniors, descendiendo por primera vez de categoría. Ese día el empate salvaba al Cuervo, pero no alcanzó, entre otras cosas porque Mario Alles (arquero uruguayo del Bicho) le atajó un penal a Eduardo Delgado.
Era la primera vez que un grande descendía, y nadie podia pronosticar como saldría San Lorenzo de esa situación.
Y respondió como un verdadero grande. Batió records de público para la divisional, ya sea jugando de local en Vélez como en River.
En cuanto a lo estrictamente futbolístico, el equipo que comenzó siendo dirigido por el Toto Lorenzo, y que dio la vuelta de la mano del gran Piojo Yudica, se llevó el torneo con 8 puntos de ventaja sobre el segundo (en épocas de 2 puntos por partido ganado)
Los de Boedo debutaron en la B contra Gimnasia (LP), al que derrotó 2-1 en cancha de Ferro, y se consagraron campeones en la fecha 40 (dos antes del final del torneo) al ganarle por 1-0 a El Porvenir, en cancha de Velez, con un gol de penal de Ruben Darío Insúa.
El máximo goleador de ese título fue Jorge Rinaldi, con 16 anotaciones, seguido por Héctor Raúl López con 12, y el propio Insúa con 11.
Algunas de las figuras del plantel, aparte de los nombrados, eran Osvaldo Biaín, Ruben Cousillas, Armando Quinteros, Pablo Comelles, Leonardo Madelón y Hugo Paulino Sánchez.
Al otro año el Ciclón estuvo a punto de batir un record al ser, ya con el Bambino Veira como DT, subcampeón del Metro´83, detrás del Independiente del Pato Pastoriza.
Pero ese equipo del ´82 ya había hecho historia, y quedó como un símbolo, y cuando se habla de campaña arrolladora de un equipo en el ascenso (por ejemplo el Estudiantes 94/95), surge inevitable la comparación con ese plantel azulgrana.
Los Camboyanos
Como suele decirse, San Lorenzo de Almagro es el club con más apodos del fútbol argentino. Los Forzosos de Almagro, los Gauchos de Boedo, los Matadores, los Santos, el Ciclón, el Cuervo, Azulgrana. Como todo apodo algunos tienen que ver con el lugar de origen, con los colores, con determinada circunstancia histórica o por algún equipo que haya hecho historia. Respecto a esto último haremos homenaje a uno de los equipos del San Lorenzo: el mítico de Los Camboyanos.
La década del ochenta fue muy mala para el equipo de Boedo. Se fue al descenso, volvió al año llenando todas las canchas, pero luego anduvo penando por los torneos de primera sin su estadio, alquilando canchas para jugar y con una grave crisis económica que no permitía por ejemplo que los jugadores entrenasen en condiciones mínimas, ni hablar del cumplimiento de contratos, ni tampoco de por ejemplo, agua caliente en las duchas. Era el tiempo de la camiseta con la marca Astori, Pero un grupo de jugadores aguerridos, a pesar de todos estos incovenientes la peleaba.
El nacimiento de los Camboyanos dicen que se dio en un partido imposible que le ganó a Independiente hacia fines de 1986. En está génesis el primer equipo estuvo conformado por: Chilavert; Malvárez, Marchi, Luongo, García; Alul, Giunta, Fabián García, Sivisky; Perazzo y Hernández. El DT en ese momento era el arquero suplente, el Flaco Cousillas. En el banco había figuras de la talla de Gugnali, Zandoná y Calbanese por ejemplo.
La crisis institucional de San Lorenzo seguía, algunos jugadores se iban, otros llegaban y el plantel se iba armando con jugadores como Víctor Hugo Ferreyra, el flaco Rifourcat, Topolino Riquelme, Leonardo Carol Madelón, Osvaldo Coloccini, el Beto Ortega Sánchez, Moner y Tedini. Obviamente que la dirección ténica era del Bambino Veira, aunque también estuvo como técnico en un período el Tito Carotti . Como dato de color, digamos que en el 88 el candidato a intendente de La Plata, Carlos Castagneto, integraba el plantel azulgrana por ese entonces. Pero Pogany, el sucesor de Chilavert en ese entonces, la rompía (?).
Según puede saberse, la idea del nombre de Los Camboyanos surge del inolvidable lateral derecho (hoy intermediario) Luis Malvárez. Se dice que en esos tiempos de condiciones miserables de trabajo, Lucho en el vestuario dijo: “Somos los Camboyanos, estamos solos y no damos nada por perdido”. Pero la arenga del oriental no se quedaba en eso, tenía frases memorables como: "Hoy jugamos para comprarle yogur a los pibes y el churrasco a la señora".
Ese equipo tenía ciertos inconvenientes con la hinchada, pero Lucho también era intermediario para que los problemas no pasaran a mayores y les daba algo del sueldo para que los apoyaran. Lo hacía sin el menor problema, ni tampoco tenía inconveniente en decirlo.
Los Camboyanos tuvieron su momento de casi gloria cuando llegaron increíblemente a a las semifinales de la Libertadores de 1988 donde fueron eliminados por el Newell´s del Piojo Yudica que luego perdiera la final de la Copa contra Nacional de Montevideo. Recordemos que la clasificación a la Copa se había conseguido en esas inolvidables Liguillas Pre Libertadores durante el mes de Junio de 1988. San Lorenzo de Almagro jugó esa competencia junto a Deportivo Mandiyu, Velez Sarsfield y Racing Club, en partidos de ida y vuelta por eliminación, y se llevó el torneo tras derrotar en las finales a Racing, 2-0 en Avellaneda con goles de Ortega Sánchez y Romano, y 0-1 como local en el Amalfitani (gol de Gustavo Costas para la academia)
Como recuerdo para este glorioso equipo ochentoso dejamos una frase de un poeta argentino fanático de San Lorenzo, Carlos Battilana:
“Recuerdo en los 80 el canto épico de la hinchada de San Lorenzo, con música de fondo de "Todavía cantamos", entonando:
"Aquí está la gloriosa/hinchada de San Lorenzo/ la que no tiene cancha/ y se bancó el descenso/ /A pesar de los años/los momentos vividos/siempre estaré a tu lado/ San Lorenzo querido/ San Lorenzo querido..." Me gustaban esas canciones donde sin pudor se hablaba del amor hacia el equipo. En esta canción, particularmente, la pura debilidad maceraba la fortaleza venidera. Ese equipo fue bautizado "Los camboyanos". Sin esconder aquello que no se tiene, lo único que quedaba para la hinchada era una especie de viento y de amor atravesado de guerras y batallas: la gente, esos jugadores, y la orfandad; entre sus abanderados estaban el Lucho Málvarez, el Flaco Rifourcat, ¿quién atacaba?: Perazzo”.
No es necesario salir campeón para quedar en la historia. El fútbol pasa también por otro lado. Por todo eso, gloria a Los Camboyanos.
Bueno gente espero que les guste y lo disfruten
Saludos

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15 comentarios
mierda pasaron 22 años y me conozco de memoria esa formacion estoy muy viejo (y centarlito muy pobre de campeonatos jaja)
Por post como estos me hice usuario de T!
Algun dia vamos a volver...
Saludos para todos
Algun dia vamos a volver...
Aguante Ferro!!!\"Oeste es de primera dejate de joder...\"
Buen aporte, no conocía el blog.
Me acuerdo de chico de haber ido a la cancha de ferro, facil 5 veces, jugaba wilson nuñez... q grande el negro, atajaba campagnuolo, despues pontiroli, pero lejos el mejor, pedrito catalano, tiene un record de minutos sin interrupcion en cancha.
No eramos 200, a los 2000 llegabamos, jaja, ademas teniamos y recuperamos una cancha hermosa, mejor que la de muchos equipos de primera, y sin ofender, como banfield, arsenal, argentinos, etc