Ciudades con forma de estrella

En Italia, Holanda, Japón, Portugal y Francia existen algunos poblados que poseen una forma muy parecida a la de una estrella


1. Palmanova, Italia

Ciudades con forma de estrella

Estrella


2. Bourtange, Holanda

ciudades


3. Goryokaku, Japon

poblados

Ciudades con forma de estrella


4. Almeida, Portugal

Estrella

ciudades


5. Saint-martin-de-ré, Francia

poblados

Ciudades con forma de estrella


6. Naarden, Holanda

Estrella

ciudades

15 comentarios - Ciudades con forma de estrella

@Locutus
Muy copado. mis 10
@Tano_Mdq
hermooooso! vivir adentro de alguna de esas estrellas... debe costar un hueeeeeeeeevo! xD



Che, tendrían q agregar el smiley de xD POR DIOS!
@gaz332
ajajajajaj exelente! la verdad e.xe.len.te!



vos querias un smiley de xD aca teeeneeees!

poblados

xD adios!!
@SebastienGrosjean
xD® ♣♠♥♦ jajajja muy bueno, me gustó Goryokaku, Japon
@CarytO
el Saint-martin-de-ré, Francia

no tiene forma de estrella ni a palos jaja

pero me encantaron..yo qiero vivir ahii
@ChoChoLate
Mi Barrio Tiene el Perfil de Evita



Ciudad EvitaCiudades con forma de estrella
@Camila
claro, esas ciudadelas son asi, por que antes tenian murallas o lagos que las protegian de posibles invasiones



lindas fotos
@Codename47
#10 - pablobahamonde | 03.02.2008 11:12:31 dijo:



Mi ciudad tiene forma de chota




Eso en arquitectura se llama ciudad lineal
@Codename47
El desarrollo urbano tuvo lugar durante la Edad media. En el Renacimiento no se construyeron nuevas ciudades, pero sí que comenzaron las actividades de reconstrucción y extensión de las ya existentes. Caracterizan el urbanismo del Renacimiento las anchas avenidas y calles rectas para facilitar la movilidad entre las partes de la ciudad que, de forma creciente, se establecía con la ayuda de carruajes; la trama urbana en retícula que servía como base de barrios residenciales agregados a las áreas urbanas existentes, como completo trazado de un número limitado de nuevas ciudades, o como base del trazado de nuevas áreas suburbanas (lo que se aviene perfectamente al ideal renacentista de uniformidad estética); el uso de plazas, no sólo como lugares monumentales o como mercados, sino con carácter residencial; preocupación por la simetría, para conseguir una composición equilibrada con respecto a uno o más ejes; integración en un único y coherente conjunto arquitectónico de los edificios individuales, preferentemente por medio de la repetición de un diseño básico de fachadas; importancia de la perspectiva, ala cual todo se supeditaba.



Cabe subrayar el papel de las fortificaciones como determinante de la forma urbana. Obligada a crecer dentro de estos cinturones fortificados, la ciudad típica de la Europa continental, del siglo XV al XIX, sólo pudo extenderse en altura (Gran Bretaña es la excepción; su crecimiento horizontal favoreció el ideal de \"la casa con jardín en las afueras\&quot.



Comparando el urbanismo medieval con el renacentista, observamos que, a partir del siglo XV, el diseño arquitectónico, las teorías estéticas y el urbanismo muestran un deseo de disciplina y orden que contrasta con la irregularidad del espacio gótico. La informalidad característica del espacio gótico (o medieval) da como resultado unos volúmenes asimétricos, unas siluetas interrumpidas y unos detalles a menudo intrincados. Por el contrario, la arquitectura renacentista rechaza la informalidad asimétrica, adopta el clásico sentido de equilibrio y regularidad y subraya la horizontalidad en vez de la verticalidad. El gótico nació en Francia y a pesar de palacios y castillos, fue una arquitectura religiosa; el Renacimiento nace en Italia y a pesar de las iglesias, fue una arquitectura ligada ala monarquía y a los comerciantes. Tan sólo las ciudades donde había un gobernador con poder casi absoluto, pudieron desarrollar este nuevo urbanismo: era el requisito político para poder convertir las estrechas y tortuosas calles medievales en amplias y geométricas avenidas. La ciudad a escala humana fue sustituida por una ciudad monumental e impresionante. Esta transformación fue también el fruto de unos gobernantes que querían eliminar cualquier vestigio físico que recordara la ciudad medieval, dado que ésta era sinónimo de libertad e individualismo.



Durante el Renacimiento la casa y el lugar de trabajo se separan. A partir de ahora el hogar será el lugar de comer, dormir y criar a los hijos; ya no será el lugar donde se trabaja para el sostenimiento de la familia. Las mujeres perderán el contacto con los negocios externos y los hombres con los trabajos domésticos.



Las familias de clase media se instalaron detrás de las fachadas anónimas de viviendas urbanas que, colectivamente, imitaban palacios reales. Ya que no se podía vivir en un palacio, se optaba por vivir en un sector de casas en hilera que parecieran un palacio. El individualismo medieval expresado con la casa con tejado a doble vertiente, fue sustituido por el colectivismo impersonal expresado en órdenes clásicos que daban apariencia cortesana al nuevo estilo de vida.



Como modelo ideal de ciudad renacentista Antonio Averlino, llamado Filarete, diseñó Sforzinda en su tratado de arquitectura, proyecto que nunca se llegó a realizar. Trazada mediante círculos y cuadrados, su plano describe una estrella de ocho puntas inscrita en una circunferencia. En el centro se situaría la plaza, con la catedral, el palacio señorial, el hospital, los almacenes y los talleres. Las calles irradiarían del centro hacia las distintas puertas de la ciudad, y tendrían un poco de pendiente para facilitar los desagües. Toda la ciudad estaría rodeada de un sistema defensivo que le proporcionaría una buena protección ante acontecimientos bélicos. Se trata de una ciudad hermética, simétrica y ordenada racionalmente, diseñada para Francisco I, duque de Sforza.



Bibliografía



Benevolo, L. (1984), Historia de la arquitectura del Renacimiento. Barcelona. Gustavo Gili.

Benevolo, L. (1978), El arte y la ciudad moderna del siglo XV al XVIII. Barcelona. Gustavo Gili. 207 p.

Garriga, J, (1983), Renacimiento en Europa. Barcelona. Gustavo Gili.

Pedraza Martíinez, Pilar (1990), Tratado de arquitectura de Antonio Averlino \"Filarete\". Vitoria. Ephialte. Col. Fuentes para estudio historia del arte. 362 p

Tafuri, Manfredo (1982), La arquitectura del Humanismo. Madrid. Xarait ed. 143 p.
@tango22 +1
En Ciudad Evita esta enterrado el tesoro de Perón..., Indiana Jones lo descubre en la quinta saga !!!



\"INDIANA JONES Y EL TESORO NAZI ARGENTINO\"
@GNG22
Codename47 dijo:El desarrollo urbano tuvo lugar durante la Edad media. En el Renacimiento no se construyeron nuevas ciudades, pero sí que comenzaron las actividades de reconstrucción y extensión de las ya existentes. Caracterizan el urbanismo del Renacimiento las anchas avenidas y calles rectas para facilitar la movilidad entre las partes de la ciudad que, de forma creciente, se establecía con la ayuda de carruajes; la trama urbana en retícula que servía como base de barrios residenciales agregados a las áreas urbanas existentes, como completo trazado de un número limitado de nuevas ciudades, o como base del trazado de nuevas áreas suburbanas (lo que se aviene perfectamente al ideal renacentista de uniformidad estética); el uso de plazas, no sólo como lugares monumentales o como mercados, sino con carácter residencial; preocupación por la simetría, para conseguir una composición equilibrada con respecto a uno o más ejes; integración en un único y coherente conjunto arquitectónico de los edificios individuales, preferentemente por medio de la repetición de un diseño básico de fachadas; importancia de la perspectiva, ala cual todo se supeditaba.

Cabe subrayar el papel de las fortificaciones como determinante de la forma urbana. Obligada a crecer dentro de estos cinturones fortificados, la ciudad típica de la Europa continental, del siglo XV al XIX, sólo pudo extenderse en altura (Gran Bretaña es la excepción; su crecimiento horizontal favoreció el ideal de "la casa con jardín en las afueras&quot.

Comparando el urbanismo medieval con el renacentista, observamos que, a partir del siglo XV, el diseño arquitectónico, las teorías estéticas y el urbanismo muestran un deseo de disciplina y orden que contrasta con la irregularidad del espacio gótico. La informalidad característica del espacio gótico (o medieval) da como resultado unos volúmenes asimétricos, unas siluetas interrumpidas y unos detalles a menudo intrincados. Por el contrario, la arquitectura renacentista rechaza la informalidad asimétrica, adopta el clásico sentido de equilibrio y regularidad y subraya la horizontalidad en vez de la verticalidad. El gótico nació en Francia y a pesar de palacios y castillos, fue una arquitectura religiosa; el Renacimiento nace en Italia y a pesar de las iglesias, fue una arquitectura ligada ala monarquía y a los comerciantes. Tan sólo las ciudades donde había un gobernador con poder casi absoluto, pudieron desarrollar este nuevo urbanismo: era el requisito político para poder convertir las estrechas y tortuosas calles medievales en amplias y geométricas avenidas. La ciudad a escala humana fue sustituida por una ciudad monumental e impresionante. Esta transformación fue también el fruto de unos gobernantes que querían eliminar cualquier vestigio físico que recordara la ciudad medieval, dado que ésta era sinónimo de libertad e individualismo.

Durante el Renacimiento la casa y el lugar de trabajo se separan. A partir de ahora el hogar será el lugar de comer, dormir y criar a los hijos; ya no será el lugar donde se trabaja para el sostenimiento de la familia. Las mujeres perderán el contacto con los negocios externos y los hombres con los trabajos domésticos.

Las familias de clase media se instalaron detrás de las fachadas anónimas de viviendas urbanas que, colectivamente, imitaban palacios reales. Ya que no se podía vivir en un palacio, se optaba por vivir en un sector de casas en hilera que parecieran un palacio. El individualismo medieval expresado con la casa con tejado a doble vertiente, fue sustituido por el colectivismo impersonal expresado en órdenes clásicos que daban apariencia cortesana al nuevo estilo de vida.

Como modelo ideal de ciudad renacentista Antonio Averlino, llamado Filarete, diseñó Sforzinda en su tratado de arquitectura, proyecto que nunca se llegó a realizar. Trazada mediante círculos y cuadrados, su plano describe una estrella de ocho puntas inscrita en una circunferencia. En el centro se situaría la plaza, con la catedral, el palacio señorial, el hospital, los almacenes y los talleres. Las calles irradiarían del centro hacia las distintas puertas de la ciudad, y tendrían un poco de pendiente para facilitar los desagües. Toda la ciudad estaría rodeada de un sistema defensivo que le proporcionaría una buena protección ante acontecimientos bélicos. Se trata de una ciudad hermética, simétrica y ordenada racionalmente, diseñada para Francisco I, duque de Sforza.

Bibliografía

Benevolo, L. (1984), Historia de la arquitectura del Renacimiento. Barcelona. Gustavo Gili.
Benevolo, L. (1978), El arte y la ciudad moderna del siglo XV al XVIII. Barcelona. Gustavo Gili. 207 p.
Garriga, J, (1983), Renacimiento en Europa. Barcelona. Gustavo Gili.
Pedraza Martíinez, Pilar (1990), Tratado de arquitectura de Antonio Averlino "Filarete". Vitoria. Ephialte. Col. Fuentes para estudio historia del arte. 362 p
Tafuri, Manfredo (1982), La arquitectura del Humanismo. Madrid. Xarait ed. 143 p.

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