Les dejo un par de imágenes de las trincheras de la Primera Guerra Mundial

La vida en las trincheras de la Gran Guerra

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1914

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La vida en las trincheras de la Gran Guerra

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La vida en las trincheras de la Gran Guerra

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La vida en las trincheras de la Gran Guerra

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La vida en las trincheras de la Gran Guerra

Esta última es de un soldado que padece de "Pie de Trinchera". El pie de trinchera fue unos de las más extendidas afecciones que afectó a los hombres a ambos lados de las trincheras, el cual está enlazado para siempre a la Gran Guerra por lo que se lo denominó “ Pie de Trinchera”. Durante la Gran Guerra los hombres estaban expuestos al frío , a menudo con agua hasta los tobillos, la cual estaba frecuentemente en el fondo de las trincheras.

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Pero el origen de esta afección no es la Primera Guera Mundial sino que se observó por primera vez en el ejército de Napoleón en 1812. Fue durante la retirada de la Grandee Armee de Rusia que adquirió prevalencia, y quién la describió por primera vez fue Larrey, cirujano del Ejército de Napoleón.
Esta infección también había sido padecida por los soldados de la guerra de Crimea sesenta años antes. Se producía por la exposición continua al frío , la humedad, y las pobres condiciones sanitarias, que causan una disminución de la circulación sanguínea. Los pies se hinchan y se tornan de un color rojizo característico , adquiriendo gran sensibilidad , el afectado sintiendo un terrible dolor quemante.

El pie literalmente se pudre y el 87 % de los casos requerían tratamiento en un hospital de base. En los peores casos evolucionaba a gangrena, requiriendo la amputación de uno o de ambos pies. Aún en los casos menos graves, un soldado afectado podía estar incapacitado por semanas.

Se hizo un gran esfuerzo para combatir el problemaEn las trincheras los hombres permanecían de pie por horas, muchas veces en trincheras anegadas sin poder cambiarse los calcetines mojados o las botas.
Cada hombre tenía que llevar encima tres pares de calcetines, uno puesto y dos de recambio ( 136 millones de calcetines fueron provistos al ejército británico durante la guerra). Las botas no debían ajustarse demasiado, lo mismo que las vendas, para facilitar la circulación sanguínea. Cuando se hacía un recambio de calcetines, los pies debían limpiarse, secarse y friccionarse concienzudamente. Era muy común que los hombres fueran agrupados de a dos para vigilar los pies del compañero, mientras el aceite de ballena con el que se frotaban los pies les servía de protección contra los efectos del agua helada.
Estas medidas hicieron que la situación mejorara. En 1915, 38 hombres por mil fueron tratados por esta afección. Para 1918 la cifra se había reducido a poco menos que 4 por mil.

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El pie de trinchera fue un problema particularmente relevante en las primeras fases de la guerra. Por ejemplo, durante el invierno de 1914-1915 más de 20.000 hombres en el ejército británico fueron tratados por pie de trinchera.
La única forma de combatir el pie de trinchera era que los soldados mantuviese los pies secos y cambiasen sus calcetines varias veces al día. Hacia fines de 1915 los soldados británicos en las trincheras estaban equipados con tres pares de calcetines y tenían órdenes de cambiárselos al menos dos veces al día. Además de mantener secos los pies, se les indicó a las tropas que frotasen sus pies con grasa hecha a partir de aceite de ballena. Se estima que un batallón de primera línea usaba diez galones de aceite de ballena por día.

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Las mejoras en el drenaje del sistema de trincheras y las condiciones en general condujeron a una drástica disminución del número de casos. La inspección regular de los pies, el engrasado de los pies , el recambio de medias, y el calzado impermeable al agua condujeron a notables mejoras.
Hoy en día la enfermedad todavía es conocida como “pie de trinchera” o “ pie de inmersión”, y en la Guerra de Malvinas produjo el 14% de las bajas inglesas.






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