Porque a la gente buena les pasan cosas malas?

¿Por qué a las personas buenas les pasan cosas malas?


Porque a la gente buena les pasan cosas malas?


Esta asombrosa creencia que no acontece en nuestro universo no procede de los cuentos, como cabría suponer. Qué va. Esta falacia se la debemos a la Disney, multinacional que parece empeñada en hacernos creer lo mismo que San Pablo: tú pórtate bien aquí y ahora, que ya te pagarán en el cielo.

Y sin embargo, es empíricamente cierto que la inocencia desarma.


La mayoría de los cuentos procede de la edad media, época en la que hay príncipes, pero no de los que rescatan princesas, no; las violan en una cuneta. Recuerdo un cuento medieval en el que una familia está comiendo tripas y se les aparece el fantasma del padre gritando “¡devolvedme mis entresijos!”. Porque resulta que, obligados por el hambre, la familia los ha guisado y se los está zampando. Mal por la familia por no respetar las pertenencias del padre, y mal por el padre porque, qué mejor acción que donar los órganos a sus propios vástagos. En cualquier caso, la familia ni se inmutaría, porque si tienes que optar entre que el espectro seas tú o el otro, mejor que sea el otro.

Horrendo, sí, pero he mostrado el relato en todo su pasmoso espeluzno para advertir que los verdaderos cuentos son así. Brutales. Porque quieren enseñarnos algo de forma tan contundente que jamás lo olvidemos. Y para ello nos empujan hasta el estrés postraumático.

Si lo piensas bien, es asombroso la cantidad de cuentos que hablan a las claras de canibalismo. Hansel y Gretel. O Caperucita. Porque lo que acecha a Caperucita no es un lobo. Un lobo de verdad la salta al cuello en cuanto la ve, y en lugar de película, sería un cortometraje. No. El lobo habla con ella, pretende engatusarla con halagos. De hecho, parece que únicamente cuando haya logrado embaucarla con bonitas palabras podrá comérsela, aunque eso requiera disfrazarse de abuela. Y ese es el tercer disfraz de la bestia, porque los lobos no hablan.

Lo que nos dice el cuento es, Caperucita, ten cuidado, porque bajo esa simpática apariencia del que pregunta adónde vas y cuál es tu nómina como si se preocupara por ti, a veces lo que hay es un monstruo.

A los buenos no les pasan cosas buenas en los cuentos. Ni de lejos. Hansel y Gretel y Caperucita, sin ir más lejos, son el colmo de la bondad. Y lo que les sucede es terrorífico.

Los cuentos empiezan mal por imperativo circunstancial; no es casual que a Caperucita la envíen sola al bosque (mucha advertencia, eso sí, pero, joder, si tanto peligro hay, ¿por qué no la acompaña su madre, en lugar de quedarse calentita en la mesa camilla?). Y en cuanto a Hansel y Gretel, macho, ¡Sus propios padres los echan de casa! Sí, sí, a los buenos los quieren mucho, pero allá se los coman.

Los cuentos parten de una circunstancia tan irrevocable como un destino; pero lo asombroso es que para acabar felizmente recurren a la chiripa. Resulta que tiene que pasar cerca un leñador y oír tus gritos. O eso, o estás jodido.

Las versiones medievales de los cuentos, época en la que recordemos que los hijos se comían a los padres y los gigantes a los niños, acaban como empiezan, en horrísona tragedia. Sólo a medida que el bosque se ha ido aclarando se ha edulcorado el desenlace para amortiguar el trauma.

Ningún cuento realista, o hiperrealista, como es el caso, dice que a las personas buenas les pasen cosas buenas. Ni de lejos. Lo que dicen es que a todas las personas les pasa por encima cuanto hay en el mundo. Todos, la bruja, Hansel, el lobo y la abuela, todos sin excepción pasan hambre. Es decir, que a cuantos somos nos pasa de todo por el mero hecho de ser. Ser cuesta, y duele. Porque la bruja fue moza lozana, y habría que ver lo que le hicieron a la pobre chica para que tuviera que esconderse en el bosque y convertirse en araña.

Así que, en los cuentos, hay el mismo hambre para todos y la tragedia se acaba esquivando casi por suerte. Hay que remarcar ese casi. A veces al protagonista lo salva su ingenio. Pero cuando uno no alcanza a salvarse por sí mismo, cosa que sucede a menudo, la ayuda sólo puede provenir del exterior. De los demás. Del leñador anónimo que aparece de repente.

Y hay una motivo por el que el leñador decide arriesgar su vida y ponerse a cortar cuellos. Una razón concreta, además, que le lleva a cortar el cuello al lobo, y no a Caperucita, y unirse así al festín. La razón es sencilla. Caperucita es buena. Es decir, no tiene intención de comerse al leñador. Es más, el leñador sabe que Caperucita, algún día, podría devolverle el favor.



Cuando hay un terremoto, la tierra se abre para todos por igual. Pero vistas con cierta ecuanimidad, la mayoría de las catástrofes parecen obra humana, como dijo Tua Forsström tras pasar una noche entre caballos. Lo que nos enseñan los cuentos es que si eres bueno, un ser sociable, generoso, en definitiva, persona, siempre tendrás un leñador dispuesto a escuchar tu llamada de auxilio. No te va a salvar de una catástrofe, pero te salvará de todo lo que pueda salvarte.

Ahora, si llevas dentro un lobo, o eres un lobo con piel de cordero, o te comportas como una bruja, te pasará de todo. Cuando lleguen las cosas buenas, pues qué injusto, pero no nos engañemos, también les llegan a ellos, porque cuando sale el sol, sale para todos. Pero como diría Francisco de Asís, hermano lobo, en las malas no grites socorro, porque nadie acudirá. Y si acude, cuidadito con tu cuello, porque recoges lo que siembras.

Al principio todos somos Caperucita, y la mayoría seguimos siéndolo porque queremos. Pero hay quienes, hartos del hambre, deciden convertirse en lobos. Catastrófico error. Porque, hermano lobo, aunque te disfraces, el pelo se te ve. Y cuando estés famélico nadie compartirá contigo su cesta. Es más, quizá el leñador aproveche tu debilidad para alzar el hacha

A los niños buenos les pasa de todo, y a los malos también. Pero si crees en los cuentos y te portas bien, siempre habrá leñadores dispuestos a ayudarte. Procura tenerlos a mano, porque tarde o temprano vas a necesitarlos.

cosas


http://www.javierarriero.com/por%20que%20a%20las%20personas%20buenas%20les%20pasan%20cosas%20malas.htm

Comentarios Destacados

26 comentarios - Porque a la gente buena les pasan cosas malas?

@fabian8714 +2
*vale por un muñequito de Buen Post*
@Noborix -6
si dios existiera eso no pasaria
@Austra
cambia la categoria amigo , no se por que pasa esto que vos decis
@robonissan
por que +*-=-
+ = Bien
- = mal
@Hives_Rock
*vale por un muñequito de Buen Post*
@croatia +1
No, chavez tiene cancer
@claudioalma +1
yolo se pero no te lo voy a decir....
bueno si....
bueno no... mejor no.
@Gerarbk
yo creo que se porque la toman por boludas
@Etzinii +4
sortoguns dijo:buenas


El tipo hubiera muerto y la bola lo hubiera traspasado eso es un fake
@EndrikVand
Todos están locos con lo de ACE jajaja!!!!
@claudioalma
ace ventura
tiene hojitas de cannabis en la camisa!!

vamos con ac... ya fue.
@kronos696
porque hay mucho hijo de puta suelto
@Magda_Tree
que buen ensayo, osea... no sé... así lo considero
ojalá me durara tanto la inspiración como a tí en mis escritos de literatura... jajjajajaja
saludos
(y sé feliz que depender del bien y el mal que son subjetivos no me cabe en la cabeza)
@traigopasta
por que joden tanto con el muñeqito de Ace ventura manden MP :l
@messi_as
en fin ,mejor ser un hijo de la gran puta ,jajajajjaj
@ZORROCOSMICO1
hay que ser bueno, no boludo...

sortoguns dijo:cosas

eso solo lo puede hacer el todopoderoso chuck...