Arquitec*** - Casas Minimalistas Parte 5
Casas Minimalistas
Parte 5
Parte 5
Vivienda en Olmué - g8vs arquitectos
La sumatoria entre temperatura, miradas, intimidad, juego y reflexión coincide con mezclarse en el follaje, despejar el terreno, crear grados distintos de exterior, saltar de un lugar a otro y armar más de un interior. Un gesto dinámico: como quien se tensa por completo antes de saltar desde el borde de la piscina.
Un gesto sutil de separación inicial desde el suelo hacia el fondo del terreno, que se vuelve tajante para quien entra desde la calle: un solo volumen que casi se posa, se tuerce, encorva, eleva y abre. Vestido a partir de la orientación que adquiere cada vista, y situado según el espacio dejado por los árboles.
Porque la gravedad actúa y los objetos no pesan lo mismo, la obviedad como insistencia material: el ladrillo se aliviana si se lo despega del suelo y la madera tiende a caer si se la deja suspendida.
sólo por eso.
El anhelo de la casita en Olmué, donde ir a pasar los fines de semana, las vacaciones o por último, donde retirase una temporada más larga ya de viejos y recibir a la familia y los amigos, fue el punto de partida para iniciar este proyecto
involucrando a las personas, las ideas y el lugar en cuestión.
El terreno para esta casa era un pequeño bosque abandonado a orillas del estero de Pelamote. Remanente de los terrenos del Liceo de Olmué, ocupado por una familiar de los mandantes que al fallecer lo deja como herencia.
La vivienda existente, perdida en este trozo de bosque, era un palerío plagado de termitas y otras alimañas. La acompañaba un antiguo carromato de tiro en igual estado de relego.
El desarme de este palerío, reveló la primera condición para este proyecto: una bóveda verde bajo la cual había que construir una vivienda. El follaje de los árboles era de tal exuberancia que no daba paso a nada que estuviera más allá de sus
troncos. El exterior, hasta aquí, no era tema.
La eliminación de los árboles más antiguos y el retiro de arbustos y la abundante maleza, trajo consigo dos virtudes más: sol y parte del paisaje de Olmué, coronados por la presencia del cerro La Campana a lo lejos.
El terreno presenta una leve pendiente hacia el estero, con un quiebre y desnivel en todo el borde norte. Con ello y la franja de restricción del estero, la porción para plantear la vivienda era aquella más interior y de mayor altura. Con esto la ubicación de la vivienda quedaba definida por si sola. Esta porción despejada ocupa el largo completo del terreno y casi la mitad de su ancho, tamaño más que suficiente para emplazar la casa.
Para este fin, había dos condicionantes extra a respetar: la ubicación de algunos árboles y la relación con las vistas (tanto hacia la campana en mayor medida y sobre la calle y el mismo terreno, en segundo lugar). Por ello la vivienda se abre o cierra según estas exigencias, al mismo tiempo que se tuerce, encorva y eleva para adaptarse a la ubicación de los árboles o a los momentos de sus usos respecto del interior y el exterior, así como la disposición de los autos, bajo el volumen del segundo piso.
La geometría final del proyecto obedece a estas consideraciones y a la definición de las distintas instancias para el terreno y sus distintos patios producto del trazado del volumen: patio del acceso, patio del fondo y patio de la casa o de la piscina: uno todo matizado por la misma vivienda que pone en evidencia los elementos propios del patio.
A manera de ejemplo, a los árboles ubicados contra el deslinde sur se les despejó de sus ramas inferiores para enfatizar la estrechez de ese paso y hacerlos aparecer como pilares que sostienen el follaje en esa parte del terreno. Misma intención para aquel dejado en la terraza de la piscina.
La materialidad de la vivienda refiere a su gravedad, el primer piso en ladrillo como enteramente posado en el terreno, con el engaño de separarse algunos centímetros del terreno: una sombra sutil que independiza al volumen del suelo.
El segundo nivel flota revestido en madera, la que se dispuso de modo horizontal para enfatizar su largo y así -entre otras cosas-, llevar a quien entre hasta la puerta de acceso. El color de la madera impregnada se entremezcla con el color del follaje en verano y lo reemplaza en invierno, cuando ya algunos árboles pierden sus hojas.
El techo de zinc emballetado refuerza con sus nervaduras la forma de la casa que se va torciendo al envolver el patio de la casa y asegurar la privacidad de la piscina.
La distribución de recintos al interior, obedece a dos razonamientos distintos. Por un lado la condición de casa de vacaciones exigía gran cantidad de dormitorios para una casa de 140 m2. (Tres familiares y uno exclusivo para niños; todos con vista hacia la piscina y la Campana y salida a las terrazas). Lo mismo que con los baños.
En una secuencia lineal de poniente a oriente, el orden general sería: dormitorio - baño - dormitorio - estar - baño - dormitorio - baño - dormitorio. Al lado sur, los corredores por el interior y en el exterior por el frente norte, las terrazas.
Para marcar una diferencia entre ambos niveles de la casa, se introdujo una pequeña jardinera-patio a manera de linterna interior con el fin de introducir el follaje tan pregnante del exterior al estar de la casa: es aquí donde se resume toda la condición original del terreno al fusionarse la bóveda verde con el interior de la vivienda.
Para marcar la separación entre la calle y la piscina, la terraza de madera que acompaña el estanque divide el lado norte del terreno conteniendo el área de la piscina. Entre esta y la calle, una zona de árboles filtrará la visión desde la calle por entre la espesura del cierro aun por crecer.
Casa de madera en Buchupureo, Chile - Clarisa Elton y Alvaro Ramirez
Esta pequeña casa se ubica en una remota punta de la costa centro-sur de Chile, específicamente en Buchupureo, VIII región del Bío-Bío.
El proyecto se desarrolla de manera dialogante con su entorno, ya sea por la materialidad utilizada, por el desarrollo espacial, como también por la forma de implantación en el sitio.
La casa se posa sobre una pendiente abrupta a través de pilotes, los cuales aminoran la intervención del proyecto en el suelo, permitiendo a su vez, el libre transcurso de las aguas.
Esta cabaña desarrolla 3 situaciones espaciales que responden a los actos propios del descanso. Una habitación con su baño, un espacio que reúne el estar con la cocina y una terraza en la mitad como articulador de ambos. Todos los espacios buscan la vista panorámica hacia el océano pacifico. La terraza funciona como espacio recibidor del habitante, se plantea como espacio intermedio ya que se ubica entre dos espacios interiores, provee de protección contra el viento y permite convivir en la extensión del océano.
La estructura, en su mayoría, es a la vista dando la forma de la casa. Esta se concibe con madera de la zona (pino insigne), es así como los tabiques se realizan en pino insigne, los cuales fueron tratados de diferente manera según su rol. Para la estructura de pilares y envigados se utilizaron piezas de 4”x6”, 2”x6” y 2”x5”. Todos fueron impregnados para otorgarles protección contra la humedad. Para los revestimientos interiores se utilizo pino ¾”x4” cepillado sin ningún tratamiento. Finalmente para los revestimientos exteriores se utilizo un machihembrado de 1”x4”, el cual se pinto con carbolíneo.
La tectónica del proyecto establece una estrecha relación con la arquitectura local utilizando la madera y la piedra ‘laja’ como materiales predominantes. (La mayoría de los cercos de la zona se construyen con pircas de piedra laja y barro, como también muchos zócalos de casas antiguas).
La estructura del techo es en madera y se trabajó como un plano que se pliega levemente, el cual se desprende de la estructura de los muros dejando que su luz se refleje al interior generando una sensación de amplitud. La piedra laja se utilizó para recubrir y proteger la cubierta, a su vez se pensó como un elemento de adaptación tanto a nivel cultural (arquitectura del lugar) como natural (elementos del paisaje).
Casa Ranón, Asturias - Belinda Tato, Jose Luis Vallejo
Revisión contemporánea de modelos de arquitectura vernácula (hórreo y galería acristalada, uso de la madera en estructura y cerramiento). Combinación y reinterpretación de tipologías formales y constructivas de la arquitectura popular del entorno.
Implantación que se adapta a las condiciones climatológicas y que respeta íntegramente el arbolado de parcela. Minimiza su impacto en el terreno y en el paisaje, la construcción se despega del suelo y sólo apoya en cuatro puntos. Se mantiene la pendiente original, el manto verde del terreno vuelve a pasar bajo la vivienda sin nada que lo interfiera.
Estructura mixta de acero y madera, desmontable y reciclable. Reversibilidad de la arquitectura.
El cerramiento se resuelve mediante la combinación de dos tipos de madera (pino norte y pino douglas) con dos anchos distintos. Combinación aleatoria de elementos que integran la vivienda en el paisaje como la corteza de un nuevo árbol. Edificio que se mezcla con la naturaleza.
Espacio adaptado a la climatología, proyectado sin instalación de calefacción ni refrigeración.
Orientación, geometría y pliegues que se adaptan a la climatología, orientaciones solares.
Se apostaó por un espacio a doble altura acristalado en su totalidad y orientado hacia el sur. Sustituimos un sistema convencional de lamas orientables como obstrucción solar por un sistema de huecos practicables de distintas posiciones y combinaciones que actúa como regulador higrotérmico, y que responde más adecuadamente al microclima del lugar.
Fachadas de mayor superficie casi totalmente ciegas evitando pérdidas térmicas.
Huecos de ventilación en todas las orientaciones. Ventilación cruzada de todos los espacios.
La fachada norte se protege mediante un espacio previo y una celosía cortavientos.
La doble altura no se concibe con fines espaciales o compositivos, es un dispositivo bioclimático fundamental para regular el funcionamiento térmico de la vivienda. Actúa como foco regulador de temperatura.
Espacio compacto, optimización del factor de forma.
Flexibilidad funcional, vivienda transformable y compartimentable temporalmente (la planta baja integra distintos usos en un espacio único que puede ser configurado por el usuario de distintas maneras, la planta alta puede transformarse desde en un único dormitorio hasta dos o tres).
Casa Taller - S3 Arquitectos/
El encargo de una pareja joven fue diseñar una casa taller para hacer esculturas en madera y pinturas. Ubicada en un bosque de coigues milenario a orillas del lago Pirihueico.
La propuesta fue hacer un refugio acogedor y luminoso que habitara la cruda naturaleza del lugar, disfrutándola desde un núcleo que mantuviera una distancia con esta, pero que a la vez la integre enmarcándola. Formalmente debía asimilar la imagen de las construcciones del sur con sus grandes cubiertas, sus volúmenes de geometrías simples y rotundas aunque desdibujadas por el trabajo del tiempo en sus maderas. Esta forma no es un capricho ya que se funda en el clima extremo de inviernos nevados y veranos lluviosos de este lago precordillerano de difícil acceso de la X Región, pero que a la vez colaboró en preservar la fantástica naturaleza originaria del lugar.
El proyecto entonces se plantea como un contenedor hermético que alberga un gran espacio taller el cual disfruta de las dos ventanas importantes de este, la primera es una rajadura que acompaña la rampa de acceso hacia el taller, donde en los días lluviosos el agua proveniente de la cubierta principal corre por ésta desdibujando el paisaje circundante. Luego esta ventana, ya en el taller, recorta los troncos de los árboles y entre ellos el lago próximo introduciéndolos como un cuadro. La otra es un tragaluz que se abre al oriente para iluminar el espacio principal desde muy temprano.
Los otros espacios habitables son un dormitorio pequeño y un baño que por su disposición disfrutan del paisaje sólo a través del corazón del proyecto, el taller. La privacidad, de ser necesaria, se logra a través de una puerta corredera.
La única relación física con el exterior se da a través de un muro que se abate convirtiéndose en terraza, la razón de esto es que son tan pocos los días en que se puede disfrutar directamente de la naturaleza que no fue necesario hacer un espacio específico para esto, creándose al abrir el taller sólo los días soleados.
La sumatoria entre temperatura, miradas, intimidad, juego y reflexión coincide con mezclarse en el follaje, despejar el terreno, crear grados distintos de exterior, saltar de un lugar a otro y armar más de un interior. Un gesto dinámico: como quien se tensa por completo antes de saltar desde el borde de la piscina.
Un gesto sutil de separación inicial desde el suelo hacia el fondo del terreno, que se vuelve tajante para quien entra desde la calle: un solo volumen que casi se posa, se tuerce, encorva, eleva y abre. Vestido a partir de la orientación que adquiere cada vista, y situado según el espacio dejado por los árboles.
Porque la gravedad actúa y los objetos no pesan lo mismo, la obviedad como insistencia material: el ladrillo se aliviana si se lo despega del suelo y la madera tiende a caer si se la deja suspendida.
sólo por eso.
El anhelo de la casita en Olmué, donde ir a pasar los fines de semana, las vacaciones o por último, donde retirase una temporada más larga ya de viejos y recibir a la familia y los amigos, fue el punto de partida para iniciar este proyecto
involucrando a las personas, las ideas y el lugar en cuestión.
El terreno para esta casa era un pequeño bosque abandonado a orillas del estero de Pelamote. Remanente de los terrenos del Liceo de Olmué, ocupado por una familiar de los mandantes que al fallecer lo deja como herencia.
La vivienda existente, perdida en este trozo de bosque, era un palerío plagado de termitas y otras alimañas. La acompañaba un antiguo carromato de tiro en igual estado de relego.
El desarme de este palerío, reveló la primera condición para este proyecto: una bóveda verde bajo la cual había que construir una vivienda. El follaje de los árboles era de tal exuberancia que no daba paso a nada que estuviera más allá de sus
troncos. El exterior, hasta aquí, no era tema.
La eliminación de los árboles más antiguos y el retiro de arbustos y la abundante maleza, trajo consigo dos virtudes más: sol y parte del paisaje de Olmué, coronados por la presencia del cerro La Campana a lo lejos.
El terreno presenta una leve pendiente hacia el estero, con un quiebre y desnivel en todo el borde norte. Con ello y la franja de restricción del estero, la porción para plantear la vivienda era aquella más interior y de mayor altura. Con esto la ubicación de la vivienda quedaba definida por si sola. Esta porción despejada ocupa el largo completo del terreno y casi la mitad de su ancho, tamaño más que suficiente para emplazar la casa.
Para este fin, había dos condicionantes extra a respetar: la ubicación de algunos árboles y la relación con las vistas (tanto hacia la campana en mayor medida y sobre la calle y el mismo terreno, en segundo lugar). Por ello la vivienda se abre o cierra según estas exigencias, al mismo tiempo que se tuerce, encorva y eleva para adaptarse a la ubicación de los árboles o a los momentos de sus usos respecto del interior y el exterior, así como la disposición de los autos, bajo el volumen del segundo piso.
La geometría final del proyecto obedece a estas consideraciones y a la definición de las distintas instancias para el terreno y sus distintos patios producto del trazado del volumen: patio del acceso, patio del fondo y patio de la casa o de la piscina: uno todo matizado por la misma vivienda que pone en evidencia los elementos propios del patio.
A manera de ejemplo, a los árboles ubicados contra el deslinde sur se les despejó de sus ramas inferiores para enfatizar la estrechez de ese paso y hacerlos aparecer como pilares que sostienen el follaje en esa parte del terreno. Misma intención para aquel dejado en la terraza de la piscina.
La materialidad de la vivienda refiere a su gravedad, el primer piso en ladrillo como enteramente posado en el terreno, con el engaño de separarse algunos centímetros del terreno: una sombra sutil que independiza al volumen del suelo.
El segundo nivel flota revestido en madera, la que se dispuso de modo horizontal para enfatizar su largo y así -entre otras cosas-, llevar a quien entre hasta la puerta de acceso. El color de la madera impregnada se entremezcla con el color del follaje en verano y lo reemplaza en invierno, cuando ya algunos árboles pierden sus hojas.
El techo de zinc emballetado refuerza con sus nervaduras la forma de la casa que se va torciendo al envolver el patio de la casa y asegurar la privacidad de la piscina.
La distribución de recintos al interior, obedece a dos razonamientos distintos. Por un lado la condición de casa de vacaciones exigía gran cantidad de dormitorios para una casa de 140 m2. (Tres familiares y uno exclusivo para niños; todos con vista hacia la piscina y la Campana y salida a las terrazas). Lo mismo que con los baños.
En una secuencia lineal de poniente a oriente, el orden general sería: dormitorio - baño - dormitorio - estar - baño - dormitorio - baño - dormitorio. Al lado sur, los corredores por el interior y en el exterior por el frente norte, las terrazas.
Para marcar una diferencia entre ambos niveles de la casa, se introdujo una pequeña jardinera-patio a manera de linterna interior con el fin de introducir el follaje tan pregnante del exterior al estar de la casa: es aquí donde se resume toda la condición original del terreno al fusionarse la bóveda verde con el interior de la vivienda.
Para marcar la separación entre la calle y la piscina, la terraza de madera que acompaña el estanque divide el lado norte del terreno conteniendo el área de la piscina. Entre esta y la calle, una zona de árboles filtrará la visión desde la calle por entre la espesura del cierro aun por crecer.
Casa de madera en Buchupureo, Chile - Clarisa Elton y Alvaro Ramirez
Esta pequeña casa se ubica en una remota punta de la costa centro-sur de Chile, específicamente en Buchupureo, VIII región del Bío-Bío.
El proyecto se desarrolla de manera dialogante con su entorno, ya sea por la materialidad utilizada, por el desarrollo espacial, como también por la forma de implantación en el sitio.
La casa se posa sobre una pendiente abrupta a través de pilotes, los cuales aminoran la intervención del proyecto en el suelo, permitiendo a su vez, el libre transcurso de las aguas.
Esta cabaña desarrolla 3 situaciones espaciales que responden a los actos propios del descanso. Una habitación con su baño, un espacio que reúne el estar con la cocina y una terraza en la mitad como articulador de ambos. Todos los espacios buscan la vista panorámica hacia el océano pacifico. La terraza funciona como espacio recibidor del habitante, se plantea como espacio intermedio ya que se ubica entre dos espacios interiores, provee de protección contra el viento y permite convivir en la extensión del océano.
La estructura, en su mayoría, es a la vista dando la forma de la casa. Esta se concibe con madera de la zona (pino insigne), es así como los tabiques se realizan en pino insigne, los cuales fueron tratados de diferente manera según su rol. Para la estructura de pilares y envigados se utilizaron piezas de 4”x6”, 2”x6” y 2”x5”. Todos fueron impregnados para otorgarles protección contra la humedad. Para los revestimientos interiores se utilizo pino ¾”x4” cepillado sin ningún tratamiento. Finalmente para los revestimientos exteriores se utilizo un machihembrado de 1”x4”, el cual se pinto con carbolíneo.
La tectónica del proyecto establece una estrecha relación con la arquitectura local utilizando la madera y la piedra ‘laja’ como materiales predominantes. (La mayoría de los cercos de la zona se construyen con pircas de piedra laja y barro, como también muchos zócalos de casas antiguas).
La estructura del techo es en madera y se trabajó como un plano que se pliega levemente, el cual se desprende de la estructura de los muros dejando que su luz se refleje al interior generando una sensación de amplitud. La piedra laja se utilizó para recubrir y proteger la cubierta, a su vez se pensó como un elemento de adaptación tanto a nivel cultural (arquitectura del lugar) como natural (elementos del paisaje).
Casa Ranón, Asturias - Belinda Tato, Jose Luis Vallejo
Revisión contemporánea de modelos de arquitectura vernácula (hórreo y galería acristalada, uso de la madera en estructura y cerramiento). Combinación y reinterpretación de tipologías formales y constructivas de la arquitectura popular del entorno.
Implantación que se adapta a las condiciones climatológicas y que respeta íntegramente el arbolado de parcela. Minimiza su impacto en el terreno y en el paisaje, la construcción se despega del suelo y sólo apoya en cuatro puntos. Se mantiene la pendiente original, el manto verde del terreno vuelve a pasar bajo la vivienda sin nada que lo interfiera.
Estructura mixta de acero y madera, desmontable y reciclable. Reversibilidad de la arquitectura.
El cerramiento se resuelve mediante la combinación de dos tipos de madera (pino norte y pino douglas) con dos anchos distintos. Combinación aleatoria de elementos que integran la vivienda en el paisaje como la corteza de un nuevo árbol. Edificio que se mezcla con la naturaleza.
Espacio adaptado a la climatología, proyectado sin instalación de calefacción ni refrigeración.
Orientación, geometría y pliegues que se adaptan a la climatología, orientaciones solares.
Se apostaó por un espacio a doble altura acristalado en su totalidad y orientado hacia el sur. Sustituimos un sistema convencional de lamas orientables como obstrucción solar por un sistema de huecos practicables de distintas posiciones y combinaciones que actúa como regulador higrotérmico, y que responde más adecuadamente al microclima del lugar.
Fachadas de mayor superficie casi totalmente ciegas evitando pérdidas térmicas.
Huecos de ventilación en todas las orientaciones. Ventilación cruzada de todos los espacios.
La fachada norte se protege mediante un espacio previo y una celosía cortavientos.
La doble altura no se concibe con fines espaciales o compositivos, es un dispositivo bioclimático fundamental para regular el funcionamiento térmico de la vivienda. Actúa como foco regulador de temperatura.
Espacio compacto, optimización del factor de forma.
Flexibilidad funcional, vivienda transformable y compartimentable temporalmente (la planta baja integra distintos usos en un espacio único que puede ser configurado por el usuario de distintas maneras, la planta alta puede transformarse desde en un único dormitorio hasta dos o tres).
Casa Taller - S3 Arquitectos/
El encargo de una pareja joven fue diseñar una casa taller para hacer esculturas en madera y pinturas. Ubicada en un bosque de coigues milenario a orillas del lago Pirihueico.
La propuesta fue hacer un refugio acogedor y luminoso que habitara la cruda naturaleza del lugar, disfrutándola desde un núcleo que mantuviera una distancia con esta, pero que a la vez la integre enmarcándola. Formalmente debía asimilar la imagen de las construcciones del sur con sus grandes cubiertas, sus volúmenes de geometrías simples y rotundas aunque desdibujadas por el trabajo del tiempo en sus maderas. Esta forma no es un capricho ya que se funda en el clima extremo de inviernos nevados y veranos lluviosos de este lago precordillerano de difícil acceso de la X Región, pero que a la vez colaboró en preservar la fantástica naturaleza originaria del lugar.
El proyecto entonces se plantea como un contenedor hermético que alberga un gran espacio taller el cual disfruta de las dos ventanas importantes de este, la primera es una rajadura que acompaña la rampa de acceso hacia el taller, donde en los días lluviosos el agua proveniente de la cubierta principal corre por ésta desdibujando el paisaje circundante. Luego esta ventana, ya en el taller, recorta los troncos de los árboles y entre ellos el lago próximo introduciéndolos como un cuadro. La otra es un tragaluz que se abre al oriente para iluminar el espacio principal desde muy temprano.
Los otros espacios habitables son un dormitorio pequeño y un baño que por su disposición disfrutan del paisaje sólo a través del corazón del proyecto, el taller. La privacidad, de ser necesaria, se logra a través de una puerta corredera.
La única relación física con el exterior se da a través de un muro que se abate convirtiéndose en terraza, la razón de esto es que son tan pocos los días en que se puede disfrutar directamente de la naturaleza que no fue necesario hacer un espacio específico para esto, creándose al abrir el taller sólo los días soleados.
Fuente:
http://www.cttmadera.cl
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5 comentarios
es cierto... se alejan del concepto