Pocos ejercicios creativos y de imaginación tan elementales y al mismo tiempo tan fructíferos como voltear la vista al cielo y admirarse con la forma que toman las nubes, nuestras compañeras celestes más cercanas en esta travesía cósmica y natural.
En esta ocasión les presento estas impresionantes formaciones de nubes de aparente sencilla explicación científica pero indecible belleza natural.




Imágenes de nubes impresionantes
paisajes

Más de uno habrá confundido esta nube con un transporte extraterrestre. Estas se llaman nubes lenticulares y se producen cuando una corriente de viento a gran velocidad se encuentra con un obstáculo topográfico, una montaña, por ejemplo. A medida que el aire circula por el lado de la montaña, este tiende a saltarla y después regresar, oscilación que se mantiene por unos momentos. Es en la parte ascendente de esta ola donde se forman las lenticulares, conforme el aire se enfría.


nubes


Las nubes no son solo vapor, también llevan líquido en sus cuerpos. Gracias a esto es posible que tomen la forma conocida como “olas de Kelvin-Helmholz”, resultado del encuentro de dos líquidos de diferente densidad moviéndose a distintas velocidades.


formas de nubes

Esta forma se conoce como “gloria matutina”. Es resultado de una conjunción de elementos terrestres y marinos que ocurre en la Península de Cape York, en Australia. Los vientos del este empujan la brisa a lo largo de la península durante el día hasta que esta se reúne con su compañera de la costa oeste en la noche. La colisión de brisas produce una perturbación de onda que se mueve tierra adentro hacia el suroeste, generando esta peculiar y gloriosa mañana.


Imágenes de nubes impresionantes

¿Qué ves en estas nubes? Quizá lo mismo que los científicos que las bautizaron como mammatus: decenas de senos meteorológicamente atractivos. La forma de estas nubes podría deberse a que la evaporación provoca sacos que flotan negativamente porque se enfría el aire dentro de la nube.


paisajes
nubes

Este resplandor nocturno se debe al hielo existente en el límite de la atmósfera y el espacio; y brillan porque a la gran altura a la que se encuentran todavía se nutren de la luz del sol incluso cuando el astro se ha ocultado para los ojos de quienes habitamos la Tierra.



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