La Biblioteca Nacional, una de las obras emblemáticas de Clorindo Testa, tiene una historia muy particular, que incluye desde el solar que ocupa hasta la casi interminable etapa de construcción que duró 30 años.


El gigante de Recoleta



La masa edilicia, trabajada con la fuerte plasticidad que caracteriza a las obras del autor, se eleva por encima de las copas de los arboles


La "accesibilidad a la cultura" es algo relativa, solo dos rampas...


...el resto...escaleras...


El edificio se eleva sobre cuatro pilares, liberando el espacio inferior con terrazas y plazas


La estetica se enrola dentro de una tendencia estructuralista "brutalista", donde se observan geometrias angulares repetitivas, los materiales y las instalaciones a la vista.


Todo visitante de la Biblioteca debe sortear algunos obstaculos para poder acceder.


Una vez sorteadas las escalinatas, hay que verselas con las escaleras de caracol


La monumentalidad del primer piso hace ver minusculos a los visitantes


El playon, un espacio panoptico perfecto


Los accesos internos estan levemente iluminados por claraboyas que dan al exterior


El solar donde se erige hoy la Biblioteca Nacional tiene una larga historia


Alli se levantaba la residencia presidencial cuyo ultimo morador fue Juan Domingo Peron, y donde fallecio Eva Peron victima de cancer


Esta construccion fue demolida despues del golpe militar del año 1955 y el predio, destinado a la construccion de la nueva biblioteca


Treinta años demoro la construccion del proyecto de Clorindo Testa, Francisco Bullrich y Alicia Cazzaniga de Bullrich


En las plantas, el espacio es amplio y perfecto


Los espacios amplios y vidriados permiten una buena iluminacion


Los recintos para el publico, tienen magnificas vistas hacia la Ciudad y el Rio de la Plata


El edificio esta mitad elevado y mitad bajo tierra. La parte enterrada contiene la mayor parte de los libros, liberando de peso el cuerpo superior del edificio


En la parte mas alta del edificio se encuentran las salas de lectura


Algunos visitantes prefieren los recovecos, a la sala de lecturas


Las palabras nunca faltan en este lugar



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