Recordando sus años juveniles, cuando llegó a formar parte de las Juventudes Hitlerianas, cuyos miembros debían rendir el siguiente juramento:“En presencia de esta bandera de sangre, que representa a nuestro Führer, prometo dedicar todas mis energías y mi fuerza al salvador de nuestro país: Adolfo Hitler.


Foto del Papa Benedicto XVI cuando era Nazi


Estoy dispuesto y listo para dar mi vida por él, con la ayuda de Dios” (Jackson J. Spielvogel, “Historia Universal. Civilización de Occidente”, p. 756). Para este autor, el juramento “demuestra la dedicación que se esperaba de la juventud en el Estado nazi”.

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