1º Post de Fotos Propias - Chaco Paraguayo


Amigos Taringueros:

Este es mi primer post de fotografias propias, espero que les guste.

Las siguientes fotografias fueron tomadas durante un viaje al Chaco Paraguayo que realizé en el verano pasado con un grupo de amigos.


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Camino de ida, atravezando las famosas picadas de la Guerra del Chaco (Paraguay contra Bolivia).

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Una pequeña parada para observar los Medanos del Chaco.

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Entrada a la Reserva

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Atravezando charcos en el camino.

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1º Post de Fotos Propias - Chaco Paraguayo


Luego llegamos a la Base Militar Nueva Asunción.

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Los cactus adornan todo el paisaje.

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Esa noche en el campamento, tuvimos un par de visitantes inesperados.

Esta apareció de repente al lado de la mesa.

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Uno se animó a acercar la mano para la foto.

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Esta estaba en la pared del baño.

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Al día siguiente fuimos al lugar de batalla y encontramos algunos objetos de la guerra.

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Luego observamos la naturaleza a nuestro alrededor.

Una flor de cactus

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Una mantis
1º Post de Fotos Propias - Chaco Paraguayo

Una aguada
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A la vuelta nos quedamos a ver el carnaval que celebran los nativos de la zona.

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Este era el que vendia la bebida a domicilio.

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Y aqui les dejo una foto mia laburando en el medio del chaco.

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1º Post de Fotos Propias - Chaco Paraguayo


A pedido de alguno de ustedes aqui va un poco de historia.



La guerra del Chaco se libró desde 1932 hasta 1935 entre Bolivia y Paraguay por el control de la región del Chaco Boreal; pese a su aridez y escasa población, el control de la misma motivó la contienda por el valor estratégico del río Paraguay, que la limita al oriente. El dominio del río abriría la puerta al océano Atlántico al país que dispusiese de él, una ventaja crucial para los únicos dos países no costeros de Sudamérica y una cuestión nacional para Bolivia, que había perdido el acceso al océano Pacífico en la llamada guerra del Pacífico de 1879. El descubrimiento de yacimientos petrolíferos en la precordillera andina alimentaba además la hipótesis paraguaya, urgida de salir de su debacle económico y su debilidad como Estado, de que el Chaco albergaría también reservas explotables.


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La guerra del Chaco fue la más grande y más sangrienta que se libró en América durante el siglo XX. El enorme despliegue de material bélico y municiones no tiene comparación con ningún otro conflicto americano a lo largo de ese siglo, ni siquiera la guerra de Malvinas. Durante tres años, 250.000 soldados bolivianos y 150.000 paraguayos se enfrentaron en los cañadones chaqueños.

La malaria y otras enfermedades, al igual que la falta de agua diezmaron más los ejércitos que las balas. Durante tres años, de 1932 a 1935, Bolivia y Paraguay pelearon una guerra salvaje en la que hubo gran cantidad de bajas (55.000 bolivianos y 40.000 paraguayos). En lo económico la guerra fue un desastre para ambos países. Años después se descubrió que no existían más yacimientos petrolíferos aparte de los que ya se habían descubierto en la precordillera boliviana del Chaco.


Batallas

Durante el conflicto se dieron batallas sangrientas; sólo comparables con aquellas que se dieron durante la Primera Guerra Mundial: La Batalla de Boquerón, Alihuata, Campo Jordán, Campo Grande, Campo Via, Nanawa, Cañada Strongest, El Carmen, Kilómetro 7, Picuiba, Carandaití, Villamontes y otras que sacrificaron parte de una generación de jóvenes paraguayos y bolivianos; pero no sólo las balas fueron las que causaron muerte y dolor, sino también por el hambre, la sed y la malaria.

Entre las batallas más heroicas se reconocen la del Fortín Boquerón, en el que una decena de combatientes bolivianos al mando del coronel Manuel Marzana, resiste durante meses el ataque del Ejército Paraguayo liderado por el coronel José Félix Estigarribia.

Y la batalla de Campo Vía donde los paraguayos tomaron 8 mil prisioneros bolivianos y abundante material de guerra.


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Fuente: http://fab-extraoficial.mforos.com/327489/1911789-galeria-de-fotografias-militares-bolivianas-antiguas/?PHPSESSID=9c94e88d271c0be13509aeeff8c3e8c0

Batalla de Boquerón

A inicios de septiembre, Estigarribia había concentrado su Primer Cuerpo y lo había enviado a Boquerón para rodear y embestir la guarnición boliviana de varios cientos de hombres. Las fuerzas aéreas de ambos países comenzaron el patrullaje y reconocimiento agresivo para detectar los movimientos de las tropas enemigas.

Los bolivianos, que contaban con una fuerza aérea más grande, obviamente tenían la ventaja en el aire. El 8 de septiembre, dos aviones de combate bolivianos Vickers “Vesp” detectaron al Segundo Regimiento de Infantería paraguayo en el camino hacia Boquerón y bombardearon y ametrallaron la columna, ocasionando grandes bajas entre los hombres y los caballos. Muchos de los soldados paraguayos, la mayoría de los cuales nunca habían visto aeroplanos, se atemorizaron y desaparecieron hacia los arbustos y sus oficiales tuvieron que pasar el resto del día reuniendo la unidad.

A pesar de este retraso, la avanzada continuó y los paraguayos atacaron a Boquerón el 9 de septiembre. Cuando el ataque inicial no tuvo éxito, las fuerzas paraguayas se colocaron alrededor del fuerte para asediarlo. En la mañana del 9, una columna completa de camiones pertenecientes al Decimocuarto Regimiento de Infantería tropezó con una emboscada paraguaya y fueron liquidados, no sin antes rescatar la figura del Tte. boliviano Rosendo Villa, que con arma blanca liquidó de igual manera a un nido de ametralladoras paraguayo.

La artillería paraguaya era uno de los blancos principales de las patrullas aéreas bolivianas, pero era difícil encontrar las ametralladoras que estaban camufladas y bien atrincheradas. Los ataques iniciales del 8 de septiembre les enseñó a los paraguayos algunas lecciones valiosas acerca del poderío aéreo y ellos aprendían rápido. Los paraguayos aprendieron a utilizar los matorrales del Chaco para camuflar sus movimientos y rebasar el flanco de los bolivianos.

Los caminos se hacían por debajo de los árboles y se evitan las líneas rectas. Los paraguayos aprendieron a entretejer las ramas de los árboles sobre un camino para minimizar su identificación desde el aire. Con Boquerón bajo ataque, los bolivianos utilizaron toda su fuerza de aviones bombarderos y de caza para lanzar municiones, alimentos y abastos médicos para los defensores. Los paraguayos contrarrestaron atacando a Boquerón con ametralladoras y el fuego antiaéreo obligó a los bolivianos a lanzar sus abastos desde grandes altitudes.

Los lanzamientos no eran precisos y la mayoría de los abastos cayeron detrás de las líneas paraguayas. Sin embargo, el alto mando boliviano no tenía idea que el reabastecimiento aéreo de Boquerón había fracasado y actuó lentamente para montar una ofensiva para socorrer al fuerte. El 17 de septiembre, el alto mando boliviano le mandó un mensaje a la guarnición hambrienta ordenándolos que soportaran por diez días más hasta que se montase un contraataque. Fue un tremendo shock para el alto mando de Bolivia cuando la guarnición en Boquerón se cayó dos días más tarde, después de una defensiva desesperante y valiente.

La defensa de Boquerón es recordada con heroísmo y comparada con las Termópilas entre otras batallas ya que un puñado de bolivianos resistió durante mucho tiempo el interminable ataque paraguayo. El resultado de la batalla: más de siete mil bajas paraguayas ante ciento cincuenta bajas bolivianas. Esta batalla enfrentó a 18.500 paraguayos contra 619 bolivianos que demostraron enorme coraje y tuvieron que sufrir hambre, sed y, sobre todo, el agotamiento completo de las municiones.
Véase también: Batalla de Boquerón


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Reequipamiento de las fuerzas — La Campaña de Nanawa

Después de la campaña en Boquerón, ambos lados necesitaban un tiempo para descansar y reorganizarse. Los bolivianos, estupefactos, volvieron a llamar al General Kundt del exilio y le ofrecieron el puesto de comandante en jefe de las fuerzas bolivianas. Se esperaba que la figura militar más popular de Bolivia podría reunir nuevamente al ejército y derrotar rápidamente a los paraguayos. Las fuerzas aéreas de ambos países se estaban desgastando rápidamente y necesitaban nuevos aviones. Ambas fuerzas aéreas habían perdido varios aviones valiosos en accidentes a causa de las condiciones escabrosas de las pistas de aterrizaje del Chaco. Los bolivianos ordenaron 20 Curtis Wright C14R “Osprey”, biplanos de reconocimiento y bombarderos livianos de dos plazas, de Estados Unidos y el primer avión llegó en enero de 1933.

El Osprey tenía dos ametralladoras, una frontal y otra trasera, calibre .30 y podía transportar hasta 260 libras de bombas en diferentes configuraciones. Era maniobrable y su velocidad máxima era de 163 mph. Era un avión de ataque terrestre muy capaz para su época y los bolivianos lo utilizaron como bombardero de combate durante la guerra. El Osprey se convertiría en el avión principal del inventario boliviano. También se ordenaron de Curtis-Wright varios modelos de aviones de combate “Hawk” II Modelo 35A y el “Sea Hawk” Modelo 65A.

En 1932 se entregaron cuatro, dos en 1933 y tres en 1934. El avión de combate monoplaza se encontraba entre los mejores aviones de combate de su tiempo y, con su armamento de dos ametralladoras frontales y una carga de bombas de 220 libras, generalmente se utilizaba como avión de combate. Era el avión de combate favorito del Cuerpo Aéreo Boliviano. Otra adición importante al poderío aéreo boliviano fue la compra de tres aviones de transporte trimotor, Junkers JU 52, de Alemania. Este avión de combate sumamente competente podía volar en las condiciones más escabrosas y transportar una carga de tres toneladas. El primero de estos aviones fue entregado en octubre de 1932 y otros dos en 1933. Se convertirían en el elemento principal del servicio de transporte aéreo boliviano.

Durante la campaña de Boquerón, Paraguay pasó a un estado de movilización total. La prioridad principal para el Cuerpo Aéreo era comprar más bombarderos livianos Potez 25, ya que éste había comprobado ser muy competente durante las operaciones en el Chaco. Para fines de 1932 ó 1933, Paraguay compró siete Potez 25 adicionales. En cuanto a los aviones de combate Wibault, se necesitaba un avión de reemplazo urgentemente. Paraguay sólo tenía seis Wibault funcionando al inicio de la guerra y dos habían sido destruidos en accidentes en las etapas iniciales de la primera campaña.

El problema principal con los Wibault era la inestabilidad de su motor Lorraine-Diedrich, enfriado por aire, en las condiciones del Chaco. Cinco aviones biplanos de combate Fiat CR 20bis fueron ordenados de Italia para reemplazar a los Wibault. Los aviones de combate Fiat eran aviones competentes pero en su mayoría eran calificados como inferiores al avión de combate Curtis “Hawk” de los bolivianos.

Los bolivianos reforzaron su ejército en el Chaco y en noviembre pudieron bloquear la avanzada paraguaya al sur del Kilómetro 7. El General Kundt llegó en diciembre y ordenó una serie de ataques. Del 12 al 13 de diciembre de 1932, la Octava División Boliviana forzó a los paraguayos hacia el sur del Kilómetro 7 en un contraataque encabezado por seis bombarderos de combate. En diciembre, Kundt le ordenó a sus fuerzas que llevaran a cabo una serie de ataques frontales costosos e ineficaces en contra de las defensas paraguayas en Nanawa.

Las líneas de defensa paraguayas habían sido bien planificadas por ex oficiales bielorrusos, veteranos de la Primera Guerra Mundial, que se habían establecido en Paraguay y ahora fungían en calidad de oficiales paraguayos. Aunque los bolivianos emplearon su fuerza aérea en el papel de apoyo aéreo cercano y contaban con el apoyo fuerte de la artillería, los métodos de ataque frontal del General Kundt no fueron tan exitosos como lo fueron los mismos ataques durante la Gran Guerra.

No obstante, en un punto de la campaña, los defensores paraguayos sufrieron una severa escasez de municiones a medida que las fuertes lluvias tornaban los caminos en intransitables. Estigarribia movilizó todos sus aviones, bombarderos, de combate y de transporte, para transportar municiones hacia una pista de aterrizaje escabrosa en Nanawa.

El transporte aéreo improvisado fue suficiente como para permitir que los paraguayos mantuvieran sus posiciones. En febrero, Kundt ordenó otra serie de ataques sobre las posiciones paraguayas en Toledo. El Cuerpo Aéreo Boliviano nuevamente ametralló y bombardeó los defensores paraguayos atrincherados con pocos resultados y una vez más los bolivianos fueron rechazados con grandes bajas.



link: http://www.videos-star.com/watch.php?video=wi-4cDPsC2c


La Gran Ofensiva de Kundt — Nanawa II
Nido de ametralladoras paraguayo

En julio de 1933, Kundt reunió gran parte de su ejército para tomar las posiciones paraguayas en Nanawa mediante un ataque frontal. Contando con superioridad aérea, un fuerte apoyo de artillería y cinco tanques Vickers, Kundt envió sus tropas a las posiciones paraguayas que habían sido fortalecidas desde la última batalla.

Al Cuerpo Aéreo Boliviano se le encomendó la misión de encontrar y destruir la artillería paraguaya. Sin embargó, fracasó en esa misión porque era casi imposible detectar las posiciones de fuego paraguayas que habían sido bien camufladas en los densos matorrales de la región. El ataque boliviano fue un fracaso sangriento con más de dos mil bolivianos en comparación con las 149 bajas y 400 heridos paraguayos.Nanawa fue nombrado adecuadamente el “Verdún del Chaco”.

Campo Vía

En octubre y noviembre de 1933, las patrullas aéreas y terrestres paraguayas detectaron algunas brechas importantes en las líneas bolivianas en Campo Vía. Estigarribia silenciosamente concentró sus fuerzas y el 3 de diciembre desencadenó una maniobra envolvente doble que rodeó rápidamente las Cuarta y Novena División Bolivianas.

El ataque paraguayo fue una sorpresa y la defensa boliviana estaba muy mal organizada ya que el General Kundt reaccionó lentamente a la crisis que se desarrollaba. Sus pilotos de reconocimiento habían provisto numerosos informes precisos acerca de la fortaleza y ubicación de los movimientos de las tropas paraguayas pero Kundt rechazó los informes de sus pilotos catalogándolos de alarmistas e incorrectos. Kundt estaba convencido de que el ejército paraguayo no estaba preparado para llevar a cabo operaciones en un frente ancho.

El 10 de diciembre, los bolivianos finalmente llevaron a cabo un contraataque para intentar salvar algunas de las fuerzas en la zona aislada pero el apoyo aéreo para el ataque fue coordinado deficientemente y muchas de las bombas del Cuerpo Aéreo Boliviano fueron lanzadas sobre sus propias unidades terrestres. El 11 de diciembre, dos divisiones bolivianas se rindieron.

En el desastre militar más grande de Bolivia, 2.600 soldados murieron y aproximadamente 7.500 fueron arrestados. De un solo golpe, la mayoría de las fuerzas de combate bolivianas fueron destruidas. Sólo 1.500 hombres escaparon de la zona aislada. Kundt fue destituido como comandante en jefe de las fuerzas de Bolivia y el Coronel Peñaranda fue promovido a General de Brigada y comandante en el Chaco.

El Ejército Boliviano sin pensarlo se retiró. La victoria de Campo Vía le proporcionó a los paraguayos 8.000 rifles, 536 ametralladoras, 25 morteros y 20 piezas de artillería, al igual que una gran cantidad de municiones. Para un país pobre y pequeño como Paraguay, el botín de la guerra fue lluvia del cielo y permitió que Estigarribia y sus fuerzas mantuvieran la ofensiva.

Las batallas en Picuiba y El Carmen

A medida que las líneas de logística paraguayas se extendían, su avanzada se retrasó y llegó a un alto a medida que los bolivianos pudieron organizar una línea de defensiva en Ballivián y en el centro del Chaco. En mayo de 1934, el Coronel Bilbao Rioja, quien había tomado el mando de un cuerpo y le había cedido el Cuerpo Aéreo al Tte. Cnel. Jorge Jordán, inició una trampa para la Segunda División Paraguaya y rodeó la unidad en Cañada Strongest, en el centro del Chaco.

Los paraguayos pudieron abrirse camino y salir de la zona aislada, pero en el proceso hubo 500 muertos y 1.500 prisioneros. Fue la victoria más grande de Bolivia en la guerra y cementó la reputación de Bilbao Rioja como el mejor comandante terrestre de Bolivia al igual que un comandante competente. En julio de 1934, la ofensiva paraguaya fue forzada a regresar en Picuiba y Estigarribia buscó la manera de restaurar la maniobra al campo de batalla. Él encontró su oportunidad en El Carmen en noviembre de 1934 cuando sus ataques de flanco de sorpresa acorralaron al Cuerpo de la Reserva Boliviano, 2.000 tropas bolivianas murieron y 4.000 fueron encarceladas. Solamente 2.000 lucharon por salir de la zona aislada hacia un lugar seguro.

Un mes después de Picuiba, los bolivianos confundieron una movida de flanco paraguaya por un ataque menor a medida que los paraguayos capturaron los únicos pozos en la zona en Yrendagué. El Cuerpo de Caballería Boliviano, sin acceso al agua, fue obligado a retirarse. Se calcula que de 5.300 efectivos en el cuerpo de caballería, 1.600 murieron de sed durante la retirada.

Las batallas finales

A inicios de 1935, el Ejército Boliviano se había retirado de casi todo el Chaco y había regresado a su base principal en Villa Montes. Ahora la situación logística funcionó a favor de Bolivia ya que los paraguayos tenían que depender del transporte por camión a través de todo el Chaco.

En ese momento de la guerra, ambas fuerzas aéreas estaban agotadas y habían sufrido una desgaste considerable. Estigarribia conservó sus pocos aviones que funcionaban para proporcionar reconocimiento estratégico aunque volaron varios aviones en ataques de bombardeo durante los primeros seis meses de 1935.

Los paraguayos mantuvieron la presión sobre los bolivianos y cruzaron el Río Parapiti, un punto bien adentrado en Bolivia, en abril de 1935. En una serie de contraataques salvajes, los bolivianos obligaron a los paraguayos a regresar al otro lado del río. Para ese entonces, ambos países estaban agotados.

Con amenazas de ayuda por parte Argentina, una Bolivia cansada, tuvo que aceptar el 12 de junio de 1935 un armisticio, dando fin a la guerra. Negociaciones subsiguientes reconocieron el fundado reclamo de Bolivia sobre el Chaco Boreal.

Durante la Guerra del Chaco, los bolivianos movilizaron 250.000 hombres aproximadamente. De éstos, aproximadamente 55.000 murieron, y 12.250 fueron hechos prisioneros.

Paraguay movilizó 150.000 hombres, perdió 40.000 entre desaparecidos y muertos, más 2.500 prisioneros. Según los cálculos, fue una guerra sangrienta. Sin embargo, cuando uno se percata del número pequeño de la población de los países —Bolivia tres millones, Paraguay un millón— uno puede darse una idea de la verdadera escala del conflicto.

Fuente: Wikipedia.com

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