5 Señales de que los humanos aún estamos en evolución


Cuando pensamos en la evolución humana, nuestra mente divaga a los miles de años que le llevó a la selección natural producir el hombre actual. Pero, ¿todavía estamos cambiando como especie, aún hoy en día?

Una nueva investigación sugiere que, a pesar de la tecnología moderna y la industrialización, los humanos seguimos evolucionando. "Es un malentendido común de que la evolución tuvo lugar hace mucho tiempo, y que para comprendernos a nosotros mismos, debemos mirar hacia atrás a los días de cazadores de los seres humanos", dice el Dr. Virpi Lummaa, de la Universidad de Sheffield del departamento de Ciencias Animales y Plantas.

Pero no sólo estamos todavía en evolución, estamos haciéndolo más rápido que antes. En los últimos 10.000 años, el ritmo de nuestra evolución se ha acelerado 100 veces, creando más mutaciones en nuestros genes y más selecciones naturales de esas mutaciones. He aquí algunas pistas de que los seres humanos aún estamos en continua evolución:


1. Bebemos leche
5 Señales de que los humanos aún estamos en evolución
Históricamente, el gen que regula la capacidad de un ser humano para digerir la lactosa, se fue apagando a medida que nos fuimos destetados de la leche materna, pero cuando comenzamos a domesticar las vacas, ovejas y cabras, la posibilidad de beber leche se convirtió en una calidad nutricional ventajosa, y las personas con la mutación genética que les permitía digerir la lactosa, fueron más capaces de propagar sus genes.

Un estudio del 2006 sugiere que esta tolerancia a la lactosa todavía se estaba desarrollando tan pronto como hace 3.000 años en el este de África. La mutación genética para digerir la leche es ahora ejercida por más del 95 por ciento de los descendientes europeos del norte.


2. Estamos perdiendo nuestras muelas del juicio
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Nuestros antepasados tenían las mandíbulas mucho más grandes que nosotros, que les ayudó a masticar una dieta dura de raíces, nueces y hojas. Y la carne qué comían tenían que desgarrarla con los dientes, todo lo cual condujo al desgaste de los dientes que eran necesario sustituir. Allí entraron las muelas del juicio: Un tercer grupo de molares que se cree es la respuesta evolutiva para dar cabida a los hábitos alimentarios de nuestros antepasados.

Hoy en día, tenemos utensilios para cortar la comida. Nuestras comidas son más suaves y más fáciles de masticar, y las mandíbulas son mucho más pequeñas, como resultado, ahora simplemente no hay lugar para las muelas del juicio, al igual que el apéndice, las muelas del juicio se han convertido en órganos vestigiales. Según algunas estimaciones, el 35 por ciento de la población nace sin muelas del juicio y algunos dicen que van a desaparecer por completo.


3. Somos resistentes a las enfermedades
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En el 2007, un grupo de investigadores que estaban en la búsqueda de signos evolutivos recientes descubrió que sólo 1.800 genes han sido prevalentes en humanos en los últimos 40.000 años, muchos de los cuales están dedicados a la lucha contra las enfermedades infecciosas como la malaria. Más de una docena de nuevas variantes genéticas para luchar contra la malaria se están extendiendo rápidamente entre los africanos. Otro estudio encontró que la selección natural ha favorecido a los habitantes urbanos.

Vivir en ciudades ha producido una variante genética que nos permite ser más resistentes a enfermedades como la tuberculosis y la lepra. "Esto parece ser un ejemplo elegante de la evolución en acción", dice el Dr. Ian Barnes, de la Facultad de Ciencias Biológicas del Royal Holloway. "Marca la importancia de un aspecto muy reciente de nuestra evolución como especie, el desarrollo de las ciudades como una fuerza selectiva".


4. Nuestros cerebros se están reduciendo
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A pesar de que nos guste pensar que nuestros cerebros grandes nos convierten en el ser más listo del mundo animal, nuestros cerebros se han ido reduciendo en los últimos 30.000 años. El volumen medio del cerebro humano se ha reducido de 1.500 a 1.350 centímetros cúbicos, lo que equivale a un trozo del tamaño de una pelota de tenis.

Hay varias conclusiones diferentes en cuanto a por qué se da esto: Un grupo de investigadores sospecha que nuestros cerebros reducidos significa que, de hecho, nos estamos volviendo cada vez más tontos. Históricamente, el tamaño del cerebro disminuye a medida que las sociedades se vuelven más grandes y más complejas, lo que sugiere que la red de seguridad de la sociedad moderna niega la correlación entre la inteligencia y la supervivencia.

Pero otra teoría, más alentadora, dice que nuestros cerebros no se están reduciendo debido a que nos estemos volviendo más tontos, sino porque los cerebros más pequeños son más eficientes. Esta teoría sugiere que, como se contraen, nuestros cerebros están siendo reconectados para trabajar más rápido, pero ocupan menos espacio. También hay una teoría de que el cerebro más pequeño es una ventaja evolutiva, ya que nos hace seres menos agresivos, lo que nos permite trabajar juntos para resolver problemas, en lugar de atacarnos unos a otros.


5. Tenemos ojos azules
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Originalmente, todos teníamos los ojos marrones, sin embargo, hace unos 10.000 años alguien que vivía cerca del Mar Negro, desarrolló una mutación genética que convirtió sus ojos marrones en color azul. Mientras que la razón por la cual se ha mantenido los ojos azules, sigue siendo un misterio, una teoría es que actúan como una especie de prueba de paternidad. "Hay una fuerte presión evolutiva para que un hombre no inviertan sus recursos paternos en el hijo de otro hombre", dice el autor principal de un estudio sobre el desarrollo de los bebés de ojos azules”.

Debido a que es prácticamente imposible que dos personas de ojos azules creen un bebé de ojos marrones, nuestros antepasados masculinos de ojos azules pueden haber buscado pareja también con ojos azules, como una forma de asegurar la fidelidad. Esto en parte explicaría por qué, en un estudio reciente, los hombres de ojos azules califican a las mujeres de ojos azules como más atractivas, en comparación a mujeres de ojos castaños, mientras que las mujeres y hombres de ojos castaños no expresaron ninguna preferencia.