Yarará o Víbora de la cruz.



Bothrops alternatus

[...Agresiva y precisa, poseedora de un veneno enérgico y eficaz, la yarará es la víbora más temida por los habitantes de nuestro país.

El largo y flexible espinazo de las víboras y sus costillas de extremos libres asociadas con las placas ventrales permiten una locomoción de dos tipos: el serpenteante y el rectilíneo. En algunas especies, como en la yarará, a estos dos movimientos se agrega un tercero, el sinuoso lateral. Las irregularidades del terreno sirven de apoyo a las placas ventrales y facilitan el desplazamiento.


La yarará es considerada una especie más típica y de amplia dispersión que abarca ciertas regiones del sur y centro del Brasil, sur del Paraguay, Uruguay y Argentina.

Por otra parte, la vista no resultaría un órgano demasiado confiable para una especie de hábitos crepusculares y nocturnos como ésta. Tampoco el oído es demasiado sensible; en realidad más que oír parece percibir las vibraciones del terreno con todo su cuerpo. En cambio, la yarará cuenta con su lengua vibrátil -la legendaria "lengua viperina"- que no tiene relación alguna con los mecanismos de envenenamiento como suele creerse popularmente, y que en cambio sí le resulta imprescindible para recibir información acerca de lo que la rodea.

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Actividad

La yarará sale a cazar cuando cae la tarde, que es la hora en la que abundan sus presas favoritas, los roedores -lauchas de campo, ratas conejo, ratas coloradas y cuises pampeanos-, a los que puede rastrear mediante su "olfato" y cuyo paso nocturno acecha.

Periódicamente la yarará se desnuda de su piel. La epidermis se desprende poco a poco, ayudada por movimientos especiales, y acaba por caer. El período de la muda suele ir seguido de un incremento en la actividad de caza; la yarará debe resarcirse del desgaste que implicó el cambio.

La yarará es, como todos los reptiles, poiquiloterma, o sea de temperatura variable, dependiente de la temperatura ambiental. La yarará, por sus hábitos crepusculares y nocturnos evita los rigores del. Durante el día permanece oculta en refugios naturales, debajo de piedras, en huecos y hendiduras. En algunas zonas templadas, donde el invierno es bastante riguroso, recurre a la hibernación, ese modo de suspender en una especie de largo sueño todas las actividades vitales, reduciendo la vida a sus umbrales más bajos para así resistir el invierno.

La yarará pasa esos largos meses de ayuno en algún escondrijo natural o bien en cuevas abandonadas a menudo por los roedores.



Biología general


La primavera desencadena el proceso reproductivo. La cópula está precedida de un complejo ritual de acercamiento, una especie de danza nupcial en la que macho y hembra se enfrentan, elevando el cuerpo, meciéndose y tocándose largamente.

La yarará, como algunas otras víboras, es ovovivíparas, es decir que su sistema de reproducción es una combinación de oviparismo y viviparismo. Los huevos contienen el alimento que necesita el embrión para desarrollarse y no hay ninguna conexión entre éste y la madre, a diferencia de lo que sucede en el caso de los vivíparos. Sin embargo, el desarrollo de ese embrión no ocurre fuera de la madre sino dentro de sus oviductos.

Como la permanencia en el interior del cuerpo de la madre los mantiene al abrigo de todo accidente o agresión externa, los embriones no necesitan la fuerte protección del cascarón y se desarrollan dentro de una membrana transparente.

La hembra da a luz un viborezno aproximadamente cada diez minutos, hasta completar un número de entre doce y dieciséis crías de alrededor de treinta centímetros de largo. Cada una nace envuelta en esa membrana transparente pero ya perfectamente formada, y rompe de inmediato la protección que la recubre. A los veinte minutos de nacer los viboreznos son capaces de desempeñarse solos. Sus colmillos ya contienen veneno, su actitud es agresiva y son muy capaces de cazar y engullir una presa pequeña.


Bio-ecología


Las presas más frecuentes de la yarará son los roedores, principalmente la laucha de campo, la rata conejo, la rata colorada y el cuis pampeano. Su principal depredador es la luta o mussurana, aunque también se menciona a los halcones y la cigüeña común.

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(víboras, culebras, lagartijas), ranas, moluscos, cangrejos, insectos (mariposas, langostas, etc.) y una variada serie de peces de agua dulce. Se constituye así una dieta de amplio espectro, cuyos componentes varían de acuerdo con la disponibilidad de los mismos a lo largo del año o según las zonas.


Su futuro

La yarará es, sin duda, temible para el hombre, y sin embargo, sería un error considerarla su enemiga. Dentro de su ecosistema es una importante controladora de la población de los roedores, especies sumamente prolíficas que, sin esos adecuados controles naturales, acarrearían notables perjuicios a la vegetación en general y, particularmente, a la agricultura.


Bibliografía:
Fauna Argentina, Centro Editor de América Latina S.A. Bs.As. 1983...]

Fuente link:
http://www.misiones.gov.ar/ecologia/Todo/Contenido/Especies%20Misioneras/yarara.htm




Imágenes:

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Rareza: Yarará de dos cabezas.

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La idea de un ataque. (la música del video es impresentable.)






Yarará ñata