Las mejores peliculas del cine de accion

bueno para mi estas son y ojo esto no es ranking

Las mejores peliculas del cine de accion

“duro de matar” (John McTiernan, 1987). La adaptación de la novela de Roderick Thorp a cargo del especialista John McTiernan regaló a Bruce Willis el más reconocible personaje de su carrera, ese John McClane al que ha dado vida ya en cinco ocasiones y que redefine para los anales de la Historia el cliché de aparecer en el lugar menos adecuado en el momento justo. La epopeya de las Torres Nakatomi regala algunas estampas eternamente celebradas gracias al carisma incuestionable del protagonista ─, un villano antológico ─el Hans Gruber de Alan Rickman─, y el tino del cineasta a la hora de orquestar un cóctel de balas, emoción y humor que ha sido imitado en incontables ocasiones a lo largo de los años con fortuna dispar.

actores

“Aliens, el regreso” (James Cameron, 1986). Con esta aventura bélica espacial Cameron consiguió algo realmente solo al alcance de unos pocos: hacer olvidar al espectador que lo que estaba viendo era la secuela directa de una película perfecta, aquel “Alien, el octavo pasajero” dirigido por Ridley Scott en 1977. Sigourney Weaver se convirtió en un símbolo definitivo del Séptimo Arte encarnando por segunda vez a Ellen Ripley, embarcada en esta ocasión en una batalla imperecedera acompañada de un grupo de marines entre el que pululaban Michael Biehn, fetiche del cineasta, o Bill Paxton. Y Lance Henriksen, por supuesto. Toneladas de acción, sensores de movimiento, miedito claustrofóbico y primera estatuilla dorada para uno de los grandes de los FX, el inmortal Stan Winston. Maravilloso.

emocion

“Depredador” (John McTiernan, 1987). Un auténtico canto a la hipertrofia muscular y al macho man XXL. Un alienígena aficionado a la caza mayor (Kevin Peter Hall) se dejaba caer por la selva centroamericana en busca de trofeos con la forma de un cuerpo paramilitar de elite liderado por Arnold Schwarzenegger. Tipos duros de la talla de Carl Weathers, Bill Duke, Sonny Landham o Jesse Ventura ─que ni siquiera tenía tiempo para sangrar─ iban cayendo de uno en uno en una propuesta entretenida a rabiar, violenta y que consiguió además incorporar una amenaza extraterrestre alejada de la imagen mil veces imitada del octavo pasajero presentado por Ridley Scott una década antes. Seguida de una entretenida secuela y pulverizada por culpa de Paul W.S. Anderson en la fratricida “Alien vs. Predator” (2004).

pelicula

“Terminator” (James Cameron, 1984)., Cameron convirtió a Arnold Schwarzenegger en el cyborg que da título a este clásico, enviado desde el año 2029 para asesinar a una mujer (Linda Hamilton) antes de que ésta alojara en su vientre a quien estaba destinado a convertirse en el líder de la resistencia en la guerra contra las máquinas. Menos mal que Michael Biehn también venía del futuro para echar una mano a la humanidad… y dos a la propia Hamilton. Impactante en su momento y aún hoy, fue seguida por una secuela demoledora ─“Terminator 2: El juicio final” (Cameron, 1991)─, otra regulera ─“Terminator 3: La rebelión de las máquinas” (Jonathan Mostow, 2003)─, y está en complicado proceso de recarga tras la floja recepción del inicio de una nueva trilogía ─“Terminator salvation” (McG, 2009)─.

alegria

“Matrix” (Andy y Larry Wachowski, 1999-2003). La trilogía que cerró y abrió el tránsito entre milenios logró ser considerada en su momento ─y, hasta cierto punto, aún hoy─ como lo más de lo más por su discurso revolucionario ─la realidad es mentira, vivimos lobotomizados por las máquinas─, su estética cool/fashion/chic/moderna hasta decir basta y su abrazo de una violencia hiperestilizada y espectacular que provocó un verdadero aluvión de hijas bastardas posteriores empecinadas en que el bullet time no pasara de moda. Como toda moda, pasó de moda. Parecía que los carnales, que venían de dirigir la notable “Lazos ardientes” (1996), se iban a comer Hollywood. Pero tropezaron con la epiléptica “Speed Racer” (2008) y se quedaron a medio gas.

Las mejores peliculas del cine de accion

“maxima velocidad ” (Jan De Bont, 1994). Clásico de la acción noventera, la odisea de Jack Traven (Keanu Reeves) por mantener una velocidad constante en el autobús 2525 mientras trataba de dar caza al vengativo Howard Payne (grande Dennis Hopper) queda como un ejemplo de puro brío cinematográfico, al tiempo que marca el punto álgido como realizador del director de fotografía Jan De Bont ─tres años más tarde se encargaría de la considerablemente casposa secuela─. Se llevó dos Oscar® técnicos ─subrayando de nuevo la importancia del montaje en este tipo de propuestas─, y consolidó a Sandra Bullock

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Jason Bourne (2002-2007). El personaje creado por Robert Ludlum fue interpretado en una miniserie en 1988 por Richard Chamberlain, pero ha sido Matt Damon quien lo ha encumbrado como la mayor referencia de acción del cine actual, especialmente a raíz de las dos entregas de la trilogía dirigidas por Paul Greengrass, “El mito de Bourne” (2004) y “El ultimátum de Bourne” (2007). Una mayor crudeza y realismo de lo que es habitual en este tipo de figuras icónicas del thriller palomitero ha hecho que todos quieran parecerse al asesino amnésico, James Bond incluido, aunque ya se sabe que los fotocopiados van perdiendo color a medida que el abuso estético se va desgastando de puro descarado. La franquicia ha pretendido seguir viva malamente sin Damon ni Greengrass con “El legado de Bourne” (Tony Gilroy, 2012).

emocion

“Arma letal” (Richard Donner, 1987-1998). Por méritos propios, Roger Murtaugh (Danny Glover) y Martin Riggs (Mel Gibson) son dos iconos del tiroteo mainstream. Y eso que el primero era demasiado viejo para esto y el segundo estaba como una regadera. La sublimación de las buddy movies policiales se desarrolló a lo largo de una década en la que la extraordinaria química de la pareja central sostenía todo el peso de una saga que sigue siendo referente para generaciones enteras de cineastas y espectadores. Buen rollo general, diversión y un progresivo delirio ─que alcanzó su tope en la cuarta entrega, todo un festejo de auto homenajes con el par de maderos, además, recibiendo de lo lindo de un Jet Li recién llegado a Hollywood─ para uno de esos menús que nunca pasa de moda.

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“El último boy scout” (Tony Scott, 1991). de Tony Scott desprende el inevitable aroma de esos títulos que, por mucho que traten de imitarse hoy en día, no podrán recuperarlo. Una macarrada total, protagonizada por un detective de mala muerte (Bruce Willis, que gracias a John McClane podía lucir desaseado todo lo que quisiera y seguir volviéndolas locas) duro como el turrón de Alicante y en constante bombardeo de chascarrillos y amenazas inolvidables; y es que podías elegir arriba o abajo, pero si le volvías a tocar te mataba. Al guion, Shane Black, que de esto de entretener uniendo acción y humor sigue sabiendo lo suyo, y coprotagonizando un Damon Wayans que parecía que iba a llegar más lejos.

alegria

“Misión: Imposible” (1996-2011). Una de las series televisivas más famosas de todos los tiempos saltó al formato largometraje en 1996 para convertir a su personaje principal, el Ethan Hunt interpretado por el siempre en forma Tom Cruise, en un nuevo ídolo de la acción mainstream. Una saga divertida e interesante que ha sabido mantener, respetar e incluso potenciar a lo largo de sus cuatro entregas la esencia básica del trabajo tras las cámaras del variopinto póker de directores que la han impulsado en taquilla, a saber Brian De Palma, John Woo, J.J. Abrams y Brad Bird. Gadgets, piruetas, persecuciones y situaciones… pues, eso, imposibles, garantía segura de palomitas y un buen rato para disfrutar en explosivo surround y en una pantalla cuanto más grande, mejor.

Las mejores peliculas del cine de accion

“contra cara” (John Woo, 1997). La tercera película de la etapa americana de Woo ─tras “operacion caceria ” (1993) y “Broken Arrow” (1996) ─ presentó una trama habitual en su cine, con dos archienemigos que, literalmente en esta ocasión, eran las dos caras de la misma moneda. O la misma cara de dos monedas. Por una parte, Sean Archer (John Travolta), policía abnegado; por otra, Castor Troy (Nicolas Cage), terrorista locuelo. En medio, una tecnología revolucionaria… y una oda a la viceversa como pocas veces se ha visto en el género de acción moderno. Una ida de olla divertidísima, que marcó la cúspide creativa del director en territorio USA

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“Fast & furious 5” (Justin Lin, 2011). La saga “A todo gas” arrancó en 2001 de la mano de Rob Cohen como un festival de coches tuneados, chicas guapas, carreras ilegales y poses chulas en general. Pero a medida que la aceptación popular de la serie fue creciendo y el personaje de Dominic Toretto (Vin Diesel) se perfilaba como un pequeño icono moderno del cine de centro comercial, sus aspiraciones industriales fueron aumentando. Y en la quinta entrega se decidió incluir definitivamente otro armario empotrado, Dwayne Johnson, para dinamitar el serial a base de acción desenfrenada culminada en un enfrentamiento de espaldas plateadas que se cuenta entre lo más demoledor que se ha visto últimamente en pantalla grande.

emocion

“Con Air” (Simon West, 1997). No es gran cosa, es cierto, pero es difícil ver en una producción de estas características a tanto talento junto. Firmada por Scott Rosenberg a renglón seguido de “Beautiful girls” (Ted Demme, 1996), reunió en registros entre lo descacharrante, lo imposible y lo impresentable a John Cusack, Nicolas Cage, John Malkovich, Ving Rhames, Steve Buscemi, Colm Meaney, Danny Trejo, M.C. Gainey, Mykelti Williamson, Dave Chappelle o Jesse Borrego, entre otros, en un festejo de la testosterona, la psicopatía irreductible y la heroicidad sudada como pocas veces se ha visto. Producía Jerry Bruckheimer ─por supuesto─, y cuenta entre sus méritos bipolares el haber sido nominada al Oscar®

pelicula

“Venganza” (Pierre Morel, 2008). Solamente por la amenazante conversación telefónica entre Liam Neeson ─que desde hace unos años se ha convertido en una especie de antihéroe de acción crepuscular─ y uno de los secuestradores de su hija (Maggie Grace), ya vale la pena engullir esta propuesta dinamitera firmada por Luc Besson y Robert Mark Kamen en la que el protagonista revienta la Ciudad de la Luz arrasándolo todo a su paso. Su notable calidad técnica y la capacidad del equipo para pasar por alto lo ridículo de su argumento y desarrollo son sus virtudes principales, sepultadas en una secuela horrorosamente agotada, desaliñada y aburrida, “Venganza: Conexión Estambul” (Olivier Megaton, 2012). La cosa es que también funcionó bien en taquilla. Bueno.

bueno esas son algunas de las tantas que hay disculpe si no inclui a su pelicula preferida sera para la proxima bueno gracias por su tiempo y comenten

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