Palenque, el gran imperio maya

Es muy probable que en el desvanecimiento de la cultura Maya hayan contribuido diversas causas, pudiendo ser estas de tipo social, cultural, económicas o políticas, teniendo como consecuencia un desorbitado crecimiento de la población, así como una inminente guerra social que terminó con la desaparición de las jerarquías sociales, y porque no, pudo ser que también influyeran condiciones y fenómenos climatológicos que terminaron por desaparecer a una de las más grandiosas civilizaciones que ha poblado el planeta, todo ello ocurrió, casi un siglo antes de la llegada de los invasores españoles a las tierras del gran Rey Pakal, el señor maya que dominó esa majestuosa zona arqueológica llamada Palenque, localizada al noroeste del estado de Chiapas. Su extensión es de 1,772 hectáreas de selva alta en peligro de desaparecer. En su vegetación de selva alta perennifolia destacan la caoba, cedro rojo, el guayacán y pastizales. Es el hábitat de animales también amenazados de extinción, entre los que se encuentran el hocofaisán Crax rubra, el ocelote Felis pardalis, el jaguar, el mono araña Ateles geoffroyi y el aullador Alouatta palliata. Se decretó Zona Protegida el 20 de julio de 1981.


Hocofaisan
Palenque, el gran imperio maya!!


Crax
rey


Rubra
Mayas


Jaguar
misticismo


Ocelote felis pardalis
pinturas


mono araña
tumba


arteles geoffroyi
chiapas


alouatta palliata
Palenque


lápida


Palenque representa el periodo Clásico maya, importante por sus grandes construcciones. Se encuentra en lo alto de una planicie, desde ahí se pueden admiran bellísimos amaneceres y atardeceres. La zona arqueológica se encuentra ubicada a 8 Kms. de la ciudad de Palenque. Los vestigios arqueológicos de esta impresionante ciudad maya se levantan en un anfiteatro semicircular. Por un lado domina la planicie tabasqueña y por el otro la gigantesca selva chiapaneca. Ofrece la esplendidez de sus templos y palacios. Entre sus construcciones destacan el Templo de las Inscripciones, el Palacio, el Grupo de las Cruces donde se ubican: el Templo de la Cruz, el Templo de la Cruz Foliada (o enramada), por los relieves encontrados en su interior, y el Templo del Sol, todos ellos forman uno de los centros ceremoniales más importantes de la época prehispánica, no solo por su historia sino por su inmenso desarrollo arquitectónico, por sus figuras elaboradas con estuco, sus bajorrelieves de piedra y por su extraordinaria ubicación. Las diversas construcciones que aún subsisten se encuentran comunicadas entre si a través de senderos que conducen por la selva hacia los otros templos, en donde puede uno admirar la variedad de su flora y su fauna.

No hay duda de que Palenque fue una de las ciudades mayas más cautivadoras. Descubierta en 1773 por un grupo de soldados y misioneros españoles, fue fundada hacia el 200 dC, siendo su apogeo entre el 600 y el 750 dC, para decaer poco después entre el 850 y el 900.

pakal


LA HISTORIA DEL DESCUBRIMIENTO DE PALENQUE

Se dice que John Lloyd Stephens encontró un libro donde se hablaba de una ciudad perdida en lo más recóndito de la selva. El hombre decidió ir tras ese lugar misterioso, haciendo caso omiso de los críticos que consideraban su búsqueda una locura. Después de enfrentar muchos peligros y penalidades, descubrió la ciudad perdida y, con ello, toda una gran civilización.

estuco
John Lloyd Stephens

Este romántico argumento es tema recurrente en la imaginación de los occidentales y ha inspirado libros y películas. Por muchos conceptos, la exploración que realizó John Lloyd Stephens en la antigua ciudad maya de Palenque es el prototipo de esta clase de aventura. En efecto, Hacia 1835, Stephens era un famoso escritor de viajes que había publicado varios volúmenes sobre sus descubrimientos en Egipto, Arabia, Grecia, Turquía y Rusia. Llamó la atención cuando en 1839 anunció su propósito de efectuar una investigación imparcial de Palenque y otros lugares mayas de México y Centroamérica; el público se entusiasmó con la idea, pero los eruditos lo desdeñaron.

Como eran muchos quienes ansiaban tildarlo de mentiroso, sabía que iba a necesitar pruebas contundentes de sus descubrimientos. Entonces propuso integrarse a la expedición al dibujante Frederick Catherwood, el cual tenía fama de habilidoso ilustrador y erudito que no se dejaba llevar por las fantasías de muchos otros artistas viajeros. Llegaron a Belice el 3 de noviembre de 1839 y les tomó seis meses más arribar a Palenque.

zona arqueologica
Frederick Catherwood

Ingresaron a Chiapas durante de la temporada de lluvias. Stephens describió el viaje como arduo y lento, pues se vieron obligados a abrirse paso por una selva tan poblada de matorrales y arbustos que era impenetrable.

Así, llevando a lomo de mula sus pertenencias, soportaron diez días de lluvia que los calaba, tuvieron que combatir la fatiga, lodazales, hordas de mosquitos y empinados cerros. Stephens consideraba las montañas de Chiapas las peores que había encontrado en ese o en cualquier otro país. Llegaron a Santo Domingo de Palenque, remoto pueblo situado al oeste de la ciudad maya, en condición desastrosa causada por enfermedades, hambre y agotamiento. El poblado también sufría una hambruna y no era el lugar ideal para descansar.

Tras procurarse las provisiones más básicas, los exploradores salieron en busca de la ciudad perdida. Luego de tres horas de deslizamientos y resbalones por una gran carretera atestada de gente llegaron a Palenque. Sus guías gritaron el palacio!!, el palacio!! y Stephens y Catherwood, mirando entre los árboles, divisaron la fachada de un edificio ricamente adornado, arrastrándose por las escaleras penetraron en el patio del Palacio y dispararon cuatro cargas para celebrar la llegada. Stephens asentó: por primera vez estábamos en un edificio levantado por los habitantes aborígenes antes que los europeos supieran de la existencia de este continente; los retablos realizados por el gran dibujante Catherwwod dejaron de manifiesto la magnificencia de Palenque y el asombro del gran dibujante ante esto...

esquela


El dibujo superior es una panorámica de Palenque desde el conjunto Norte. El montículo que parece en el centro-derecha, es el Templo de las Inscripciones tal y como lo encontraron los exploradores. Al fondo a la izquierda se aprecia El Palacio.

En la imagen inferior podemos reconocer el Tablero de los Esclavos que forma parte de uno de los patios del Palacio.

funerarios


Palenque, el gran imperio maya!!
vista principal del Palacio

rey
vista general de Palenque

Mayas
vista interior casa III Palenque

Los retablos anteriores son obras del artista inglés Frederick Catherwood.

MAPA PALENQUE

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Esta es una pequeña muestra de lo que encontraron:
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Palenque

lápida


Una de las piezas más significativas de Palenque es la tumba del rey Pakal. Ésta fue descubierta en 1952 por Alberto Ruz Lhuillier en el interior del Templo de las Inscripciones.

pakal

Arqueólogo Alberto Ruz Lhuillier a la derecha


estuco

Arqueólogo Alberto Ruz Lhuillier


En el conjunto central, los edificios principales son el Templo de las Inscripciones y el Palacio. El primero es el más importante por su tamaño, situación y significación y debe su nombre a los tableros esculpidos que contienen una de las más largas inscripciones glíficas mayas (620 glifos).

Imagen templo de las inscripciones
zona arqueologica


Es en esta hermosa construcción donde se encuentra el impresionante mausoleo de Pakal, en cuyo centro está un sarcófago de piedra caliza con silueta de cuerpo humano que fue sellado con una lápida de 3.8 por 2.2 metros, de cinco toneladas de peso. Los restos del rey fueron cubiertos de joyas y otras ofrendas.

Imagen descubrimiento Pakal
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Imagen Pakal
funerarios

Palenque, el gran imperio maya!!

rey

Mayas

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pinturas

tumba

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Imagen cripta
Palenque


lápida

pakal

estuco

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esquela


EL GRAN SEÑOR PAKAL

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Al ver tan impresionante sepulcro y tan enigmática lapida, resulta por demás imposible preguntarnos quien fue el gran señor PAKAL, pues bien El gran señor Pakal o K'inich J'anaab Pakal (Gran Sol ? Escudo) nació el 6 de marzo de 603, conocido también como Pakal II o Pakal el Grande, fue gobernante del estado maya de B'aakal, cuya sede era la ciudad de Palenque. Pakal II es el más conocido de los Señores de Palenque, por los niveles de esplendor y sofisticación que alcanzó B'aakal durante su gobierno, así como por su tumba, considerada uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de Mesoamérica.

El 29 de julio de 615, Pakal II tomó el poder a la edad de doce años, cedido por su madre Zak Kuk; aunque se cree que ella continuó ejerciendo el poder de facto hasta que Pakal II alcanzó la madurez suficiente para gobernar durante sesenta y ocho años. Su largo reinado convirtió a Palenque en la ciudad más importante de finales del Clásico (250-900 d.C.). Durante el gobierno de Pakal II, la arquitectura y el arte en general fueron impulsados notablemente, pues es evidente que durante el mandato de Pakal, palenque pudo lograr un gran desarrollo en arquitectura y arte, que se ve reflejado en la construcción de la pirámide del Templo de las Inscripciones. Los maravillosos estucos que cubren sus paredes ponen de manifiesto el alto grado que alcanzaron los escultores mayas.

El reinado de Pakal, y de su descendiente (su hijo K'inich Kan Balam II -"Serpiente Jaguar orientado al Sol"-, que gobernó entre el 683 y el 702, y que mandó construir muchos de los grandes edificios públicos de Palenque), representa el mejor momento de su ciudad, habiéndose aliado ambos con otros señores de ciudades vecinas mediante matrimonio.

Ya mayor, sintiendo cercana la muerte, hacia el año 675 Pakal ordenó el inicio de la construcción de un templo funerario, ese Templo fue el de las Inscripciones, esta pirámide debe su nombre a los grandes tableros con inscripciones jeroglíficas en el corredor de entrada al templo. Los primeros exploradores pensaron que contenían “las leyes que rigieron este pueblo”. Después del descubrimiento de la tumba secreta por el Dr. Ruz Lhuillier, y los hallazgos en epigrafía maya hechos por otros distinguidos mayistas, hoy día se sabe que el significado de los jeroglíficos es la propia historia del rey Pakal, sus ancestros y su parentesco con los dioses mayas. Pakal ordenó su construcción del Templo de las Inscripciones como un monumento a su memoria en vida, y para conservar sus restos cuando muriera, todo el templo estaba pintado de rojo, con detalles resaltados en azul y amarillo, que son los únicos colores que utilizaron los mayas para sus esculturas de estuco. Es el único templo conocido en esta porción de América edificado con ese fin, con esta sola excepción, los templos mayas no fueron erigidos en calidad de monumentos funerarios.

Palenque, el gran imperio maya!!


LA MUERTE DEL GRAN SEÑOR PAKAL

Finalmente a los 80 años de edad el Gran señor Pakal murió el 31 de agosto del 683 d.C.fecha que correspondería al 6 Edznab 11 Yax en el calendario maya, extinguiéndose así la luz sagrada que había iluminado a Palenque durante muchas décadas. De esa forma iniciaba su nuevo ciclo, el de la muerte, el señor Pakal Escudo Solar Bajluum Votan Kinich Aahu, cuyo día de nacimiento se había hecho coincidir en las inscripciones con el de la Primera Madre, la diosa Zac K’uk o Garza Blanca, nombre que llevaba también la madre del soberano. Ese día fue el 23 de marzo del 603 d.C., 8 Ahau 13 Pop. Al ligar su origen al de los dioses, se confirmaba su carácter sagrado y su destino de convertirse en el más sabio gobernante de Palenque. Once años antes de su fallecimiento había descendido al reino de las sombras su esposa Ahpo Hel, dejando a Pakal en una dolorosa soledad.

En el momento preciso de su muerte, ocurrida en su habitación del palacio, colocaron en su boca una cuenta de jade, que recogió el aliento vital. Luego pusieron entre sus labios un poco de masa de maíz, sustancia sagrada con la que habían sido formados los primeros hombres; en seguida lo amortajaron con lienzos de algodón, y a un lado de la estera en la que reposaba depositaron vasijas con agua y alimentos, así como sus amuletos protectores. Después de velarlo durante tres días, de hablarle continuamente para que no se sintiera solo, cuidando su sombra y orando a los dioses para mantener con vida su espíritu mientras iniciaba su camino por el mundo inferior, sus hijos Chan-Bahlum y Kan Xul, sus nueras y sus nietos, se prepararon para celebrar la gran ceremonia funeraria. A través de ella los vivientes pondrían su parte a fin de ayudar al espíritu del gran señor en su peligroso descenso hacia el Xibalbá, el "Lugar de los que se desvanecen", donde se encontraría frente a frente con Ah Puch, "El Descarnado", para luego morir definitivamente, es decir, transformarse en energía de muerte y ocupar su sitio en el frío y oscuro reino subterráneo. Pakal iría al Xibalbá porque había fallecido de muerte natural, aunque su condición sagrada le permitiría ascender al nivel terrestre y al cielo en algunas ocasiones. Otros, como los que morían por alguna causa acuática, ahogados o calcinados por un rayo, iban al Paraíso de la Ceiba, un lugar de placeres terrenales, mientras que los sacrificados a los dioses y las mujeres muertas de parto tenían como destino el cielo, para vivir eternamente acompañando al Sol en su recorrido diario; porque el lugar a donde iban los espíritus después de la muerte del cuerpo dependía de la forma de morir y no de su conducta en la existencia corpórea. Las faltas se castigaban en vida, generalmente con alguna enfermedad.

Muchos años antes de su muerte, el propio Pakal había ordenado construir su sepultura, recreando sobre ella, en la forma de una alta pirámide de nueve niveles, el espacio infraterrestre, que se concebía como una pirámide invertida de nueve estratos por los que su espíritu habría de descender hasta llegar a su última morada. En lo alto de la pirámide erigió un templo donde mandó escribir la historia de su linaje y donde se le rendiría veneración, pues por haber sido un gobernante iniciado, un gran chamán, al morir se convertiría en un dios. Acudiendo al llamado del rito en su honor, su espíritu ascendería por un angosto canal en forma de serpiente que iba desde la cámara funeraria hasta el templo, porque ese sitio donde había colocado su enorme sarcófago representaba precisamente el Xibalbá, la región situada en el noveno estrato del inframundo.

En una bella lápida que se colocaría sobre su sarcófago, Pakal hizo esculpir una gran imagen cósmica que definía su sitio en el centro del universo, como ser humano y como gobernante. Ahí está él, recostado sobre el mascarón descarnado que representa el aspecto de muerte del dios supremo, que era un gran dragón bicéfalo. El signo del Sol, que al lado del de la muerte corona el mascarón, indica el camino del astro por el mundo infraterrestre. Así, el gobernante, identificado con el Sol, descendería como él al inframundo y renacería sacralizado. El cuerpo de Pakal se representó en la entrada de la gran boca de la tierra que conduce al inframundo, formada por las fauces superiores levantadas de una serpiente de dos cabezas, símbolo del reino de la muerte. De la nariz del gobernante surge un signo que representa al espíritu abandonando el cuerpo, y desde su pecho se levanta una cruz que remata en lo alto con una mandíbula de serpiente hecha de cuentas de jade, piedra que representa la vida, sobre la que se posa a su vez el pájaro-serpiente, otro símbolo del dios supremo en su aspecto celeste y solar. La barra horizontal de la cruz es una serpiente de dos cabezas, como la del inframundo, pero con mandíbulas de jade. Esta cruz serpentina es la imagen del dragón celeste, pero también el árbol que está en el centro del mundo y que divide los cuatro rumbos cósmicos, y en ella se enlaza otra serpiente bicéfala de cuyas mandíbulas abiertas surge el rostro del dios Kawil o Bolón Dz’acab, protector de los gobernantes. Alrededor de esta compleja representación simbólica del universo como lo concebían los mayas, formado por tres niveles: el cielo, la tierra y el inframundo, con sus cuatro rumbos, se esculpió la Vía Láctea, poblada de astros, que para los mayas era también el cuerpo del gran dragón celeste.

En este universo, pleno de fuerzas sagradas, el ser humano es el eje, lo que concuerda con la idea del hombre que revelan los mitos sobre el origen del mundo, como el del Popol Vuh, donde el hombre es el único ser que tiene la misión de alimentar a los dioses.

El solemne cortejo salió del palacio cargando el bulto mortuorio de Pakal. Cuatro hombres portaban antorchas, y en lo alto de la pirámide se había encendido copal. Tras el cuerpo marchaba el Señor Serpiente, sumo sacerdote, seguido por los sacerdotes del culto solar y por la familia del gobernante, así como por cinco hombres y una mujer que serían sacrificados en la entrada de la sepultura con el fin de que sus espíritus acompañaran al del sagrado señor.

Una vez en el templo que coronaba la pirámide, el cual representaba la superficie de la tierra, iniciaron el descenso por la oscura escalinata, alumbrados por las antorchas, conscientes de que recorrían simbólicamente el tortuoso camino a través de los nueve niveles del inframundo, como la mayoría de los espíritus de los muertos, y como lo hicieron aquellos héroes ancestrales Hunahpú e Ixbalanqué, que después se convertirían en el Sol y la Luna. La cámara funeraria situada en el noveno nivel de la pirámide aseguraba mágicamente que el espíritu de Pakal sortearía los peligros que acechaban en el camino descendente y que hallaría su lugar de reposo en el Xibalbá.

El cuerpo de Pakal, ya liberado de la mortaja, fue cuidadosamente depositado por los sacerdotes en el hueco pintado con rojo cinabrio; luego fue rociado con el mismo polvo rojo que aludía a la inmortalidad porque era el color del oriente, por donde resucita el Sol cada mañana, y le colocaron sus joyas de jade: una diadema sobre la frente, pequeños tubos que dividían la cabellera en mechones, collares, orejeras con colgantes de madreperla, pulseras y anillos. En su rostro pusieron su máscara de mosaico de jade, que conservaría su identidad para siempre; sobre su taparrabo otra pequeña máscara, y a sus pies una figurilla del dios solar que siempre lo había protegido. Como objetos sagrados especiales, le colocaron un dado y una esfera de jade en las palmas de las manos, lo que significaba que él, como chamán intermediario entre los dioses y los hombres, había dominado el espacio cuadrangular y el tiempo circular, con su sabiduría, su conciencia y su acción ritual. Otras dos cuentas de jade fueron depositadas en sus pies para asegurar la fuerza de la energía vital durante el camino. Luego cerraron el hueco con una tapa de piedra, colocaron encima la gran lápida labrada y deslizaron bajo el sarcófago las cabezas de estuco que habían formado parte de las más bellas esculturas de Pakal y Ahpo Hel. Antes de salir pusieron en el suelo vasijas con agua y alimentos, ya que el espíritu inmortal del sagrado señor conservaría durante el viaje las necesidades corporales.

Después de sellar la pequeña puerta triangular que daba acceso a la cámara, sacrificaron a los cinco hombres y a la mujer que acompañarían al señor. Luego construyeron un muro, tapiando el corredor que conducía a la cámara, y en una caja de piedra adosada a este muro dejaron otros platos de barro con alimentos, cuentas y orejeras de jade, conchas llenas de pintura roja, símbolo de inmortalidad, y una hermosa perla. Hecho esto, la comitiva ascendió al templo y bajó de la pirámide, despidiéndose del gobernante con cantos y oraciones.

Otros muchos personajes fueron sepultados en la ciudad de Palenque, como una mujer, sin duda del linaje de Pakal, cuyo sarcófago fue hallado dentro de un basamento menor al lado del Templo de las Inscripciones, nombre que se le ha dado a la pirámide de Pakal. No sabemos quién fue esa señora, ya que no hay inscripciones en su tumba, pero por el color rojo de la inmortalidad que la cubría totalmente se le conoce como "la Reina Roja".

Los soberanos de otras ciudades mayas, como Calakmul, fueron enterrados también en lujosas sepulturas, con sus máscaras y joyas de jade. Pero además de la inhumación, en el mundo maya hubo otras formas de disposición del cadáver. Entre ellas la principal fue la cremación; las cenizas de los muertos se colocaban en urnas y se depositaban bajo los templos o las casas. Algunas urnas funerarias se decoraron con imágenes del monstruo de la tierra y del jaguar, que simboliza al Sol en su viaje por el inframundo. Ello expresa la idea de que así como el Sol muere al entrar en el ocaso al mundo inferior y renace por el oriente, el muerto renacería a otra forma de vida espiritual eterna. Los muertos eran enterrados en lugares relacionados con su condición y su actividad. Los esqueletos muchas veces se acompañaban de otros restos humanos o de animales, como el jaguar, relacionado con el poder de los gobernantes y con el Sol en su viaje por el inframundo; frecuentemente se sacrificaba al perro del muerto para que lo transportara sobre su lomo al cruzar el gran río que precedía al Xibalbá, idea que se encuentra en muchos otros pueblos del mundo. Los niños eran colocados en posición fetal, dentro de vasijas que representaban el vientre materno, y a veces cortaban a la madre una falange para acompañar al infante.

Los ajuares funerarios corroboran la creencia en una supervivencia del espíritu después de la muerte del cuerpo, pues tenían el propósito de alimentar y cuidar al espíritu en el tránsito hacia el Xibalbá. Además de las ricas joyas y elegantes vasijas halladas en las sepulturas de los grandes señores, se han encontrado múltiples objetos relacionados con la actividad del muerto, como herramientas, armas, códices y la parafernalia de los chamanes. Dado que los mayas creían que los animales, las plantas y hasta los objetos hechos por el hombre tenían un espíritu, es claro que era esta parte invisible la que sería utilizada por el espíritu del muerto; por eso en las sepulturas hay vasijas rotas intencionalmente, es decir, "matadas".

También resulta por demás importante el mencionar las joyas con las que fue enterrado Pakal, que hoy día se exhiben en el Museo Nacional de Antropología e Historia en la Ciudad de México, incluyen una obra maestra de la lapidaria maya: la máscara de mosaico de jade que cubrió el rostro del rey Pakal, con ojos llenos de vitalidad elaborados de concha e iris de obsidiana; pequeños discos de jade que formaban una diadema sobre su frente de la cual colgaba una pequeña placa en forma del dios murciélago; orejeras elaboradas con elementos de jade que semejaban una flor, con dos fragmentos de madreperla que le servían de contrapeso; collares de numerosas cuentas de jade con representaciones de flores y frutos; un pectoral de varias hileras de cuentas tubulares de jade; pulseras, anillos y una cuenta de jade que se le colocó en la boca y que utilizaría para proveerse de alimentos en el otro mundo.

Imagen joyas Pakal
rey


En los días que siguieron a la ceremonia funeraria de Pakal el Grande, los palencanos rellenaron con escombros la escalinata que conducía a la cámara funeraria hasta que estuvo completamente obstruida, para que nunca, nadie, hallara el sagrado recinto. Y antes de colocar la tapa que sellaría la escalera, depositaron dos orejeras de jade. Pero los deudos del gran señor de Palenque no imaginaron que 1269 años después, en 1952, un hombre que supo respetarlos y amarlos, Alberto Ruz Lhuillier, descubriría la imponente sepultura, dando así a Pakal la inmortalidad también en este mundo.

Mayas


EL TEMPLO DE LAS INSCRIPCIONES

Se dice que primero se construyó la tumba y luego la pirámide, pues las dimensiones del sarcófago y la lápida son mayores que la pequeña puerta de acceso a la cámara mortuoria, la cual, a partir de ahora regresa a las sombras, al inframundo, donde Pakal, según la creencia maya, sigue reinando. La tumba, fue encontrada en el fondo del Templo de las Inscripciones, en una cripta secreta, fue terminada de construir por su hijo mayor. Permaneció intacta por más de doce siglos, hasta que fue descubierta como ya se mencionó en párrafos anteriores por el arqueólogo mexicano Alberto Ruz L'Huillier, cuyos restos hoy día merecidamente yacen al pie del Templo de las inscripciones.

misticismo
Sepulcro de Alberto Ruz L´Huillier

El acceso a la tumba de Pakal, es a través de una escalera que representaba la entrada al inframundo, para llegar a la cripta hay que descender por una escalera dividida en dos tramos. La entrada al recinto se encuentra 1.50 m debajo del nivel del suelo. Al descubrirse, los seis últimos escalones habían sido rellenados formando una plataforma en la que se encontraron ofrendas y un entierro colectivo, estaban bloqueados por piedras y tierras que fue necesario retirar. Las labores de limpieza del escombro duraron cerca de dos años. Una vez dentro del habitáculo, se pudo apreciar el enorme sarcófago, de 20 toneladas.

escalera al inframundo
pinturas


puerta triangular que da acceso a la tumba de Pákal
tumba


chiapas


Palenque


El cadáver de Pakal descansó en un sarcófago de piedra caliza con silueta de cuerpo humano que fue sellado con una lápida de 3.8 por 2.2 metros. Una vez completados los ritos funerarios y sellada también la cámara, se colocaron cinco o seis víctimas sacrificiales en un pequeño recinto delante de la puerta cubierta de yeso. La escalera que conduce por el interior de la pirámide hasta la tumba, fue rellenada con cascajo y ofrenda de jade, cerámica y concha. También se colocó un respiradero de piedra, o psicoducto, que sube por las escaleras hasta el piso superior del templo. Según la investigadora Linda Schele, los mayas consideraban que el psicoducto permitía a una mitológica serpiente el paso desde la tumba hacia el mundo de los vivos.

La escena representada sobre la lápida que cubre el sarcófago representa el instante de la muerte de Pakal y su caída al Inframundo. Todo el evento está enmarcado por una franja celeste, con kin (día, sol) en la parte superior derecha o noreste y akbaal (noche, oscuridad) en el extremo izquierdo o noroeste. El paso de Pakal de la vida a la muerte es representado con el movimiento del sol de este a oeste. El fondo de la escena está lleno de signos -conchas, abalorios de jade y otros- que se encuentran sobre volutas de sangre.

En la parte inferior se simbolizan las fauces abiertas del Inframundo. El esqueleto de dos dragones, unidos por la mandíbula inferior, integran el recipiente en forma de U que representa la entrada al mundo de los muertos. Sus labios se curvan hacia adentro, como si estuvieran por cerrarse sobre el cuerpo en caída de Pakal. De ahí arranca el Árbol del Mundo, centro del Universo. Un Pájaro Celestial, símbolo del reino celeste, se halla sobre la copa del árbol.

El Árbol del Mundo está marcado especialmente como una entidad sagrada: los signos te (árbol) confirman que es una ceiba. Los signos nen (espejo) lo señalan como algo brillante y poderoso. Una enorme figura del Dios C, símbolo de la sangre y lo sagrado, está inserta en la base del tronco y unida al cuerpo de Pakal. Los extremos de las ramas son los recipientes de la sangría del sacrificio; los dragones de narices cuadradas que salen de aquéllos están rodeados de cilindros y abalorios de jade, lo que los distingue como especialmente sagrados. Cubiertos de joyas, estos dragones contrastan con los dragones esqueléticos que tienen debajo. Los de arriba representan al Cielo, el más sagrado de los tres niveles del cosmos maya; los otros al Inframundo, al que cae Pakal.

Las ramas del Árbol del Mundo son recorridas por una serpiente bicéfala en barra, símbolo maya de la realeza. El cuerpo está hecho de segmentos de jade, lo que de nuevo les da especial valor. Las cabezas que hay a cada extremo de la barra corresponden, rasgo por rasgo, a los de los dragones esqueléticos de las fauces del Inframundo. De éstos salen, al oeste, el Dios K (oscuridad), y al este el Dios Bufón (luz).

Mientras cae por el Árbol del Mundo, Pakal se asienta sobre un monstruo solar. Éste aparece en un estado de transición entre la vida y la muerte: es esquelético de la boca para abajo, pero sus ojos tienen las pupilas dilatadas de los seres vivos. En la vida real, el sol entra en ese estado de transición al amanecer y al ocaso. Aquí, sin embargo, el emblema del monstruo solar contiene un cimi, o signo de la muerte, lo que especifica que la imagen marca la muerte del sol o puesta del sol. El astro, situado en el horizonte, está listo para zambullirse en el Inframundo... y llevará consigo al rey difunto.

Pakal parece tambalearse sobre la cabeza del monstruo solar en una posición irregular. Esta extravagancia señala que también él está en transición de la vida a la muerte. Se desprende de su taparrabo y de las pesadas cuentas de su collar (tiene una parte delantera y otra dorsal), que flota escapándosele del cuerpo; va con las rodillas flexionadas, las manos relajadas, el rostro bien compuesto: no cae aterrado, porque espera vencer a la muerte. Un hueso prendido de su nariz significa que incluso en la muerte lleva consigo la simiente del renacimiento. En maya, los vocablos hueso y semilla grande son homófonos; así pues, el hueso es la semilla de la resurrección de Pakal. Finalmente, Pakal cae como deidad: su frente está penetrada por el cuchillo del dios K. El rey fue dios durante su vida y es dios al caer en la muerte.

lápida


INTERPRETACIÓN DE LA LAPIDA DEL REY PAKAL

El sarcófago tiene un cosmograma donde aparece representado la muerte y la resurrección, la lápida que cubría al mismo por si misma resulta por demás sorprendente y enigmática.

pakal


EL NIVEL DE LOS CIELOS

1. En la parte superior de la lápida nivel de los cielos, o el mundo de una criatura en forma de pájaro una cruz central. Según apuntan estudiosos, el ave es en parte serpiente parte pájaro, con lo que representa intermedio entre los cielos y la de su cabeza y cola hay dos representaciones del dios sol.

2. La cruz es en realidad una ceiba, sagrado de los mayas, y se le considera doblemente sagrado cuando brota entrada de una cueva. En la lápida, es la ceiba y la tumba, la caverna, vez significa la entrada al inframundo.

EL MUNDO DE LOS VIVOS

3. La ceiba gigante tiene una serpiente dos cabezas que enreda su cuerpo las ramas. Estos elementos pertenecen al mundo de los vivos, o mundo.

4. De las fauces de la serpiente salen dos dioses del mundo medio: el “Llamarada”, del lado izquierdo, dios “Bufón”, del lado derecho.

5. El rey Pakal aparece esculpido su descenso al inframundo, camino que siguen todos los que pasan el mundo de los vivos. Para los mayas el inframundo era, en muchos aspectos, más importante que el mundo de los vivos.

EL INFRAMUNDO

6. El signo de cuatro partes sobre cual está sentado el rey simboliza su condición real. Este elemento es el “sombrero” en la cabeza del gran monstruo que se encuentra en la base de la lápida. Esta criatura es el dios sol del inframundo; su “sombrero” (muy hundido, a la altura de los ojos) muestra el signo Kin del sol, que es una flor de cuatro pétalos. La nariz del monstruo es la imagen de la del mono araña, que es el Ahau o dios solar. Las quijadas del monstruo son huesos descarnados.

7. El marco que sostiene la figura de Pakal, como si estuviera en las fauces, son las quijadas superiores de dos serpientes descarnadas. En el centro de éstas, desciende el rey al inframundo.

Por cuestiones de preservación, la tumba del rey Pakal ha sido cerrada al público debido al daño que le han ocasionado las más de 600 mil personas que cada año visitan esa zona arqueológica ya que los bellos bajorrelieves de estuco de la tumba son los que más deterioro has sufrido luego de casi 50 años con millones de visitas. Si bien las personas sólo podían asomarse al lugar mediante una reja, la humedad provocada por la presencia de los turistas y flashes de las cámaras fotográficas causaron que los colores originales (que datan de hace mil años) de las paredes perdieran vivacidad; también, 'como desafortunadamente ya es común en cualquier zona arqueológica, no faltan los rayones y grafitis en algunas paredes, siendo imprescindible el tomar medidas adecuadas para su preservación.

estuco


zona arqueologica


Con la actualización y restructuración del Museo de Sitio de Palenque, llamado Alberto Ruz Lhuillier, en honor del arqueólogo descubridor de la tumba de Pakal, se ha convertido en el mejor de México en su género, en el museo de sitio del lugar, se podrá visitar una reproducción del sepulcro del rey maya, ''en tamaño fiel al original, con la ventaja de que el visitante, a diferencia del recinto original, podrá observar desde diferentes ángulos el sarcófago y las paredes de la tumba, también se construyó un mirador para ver desde arriba la copia del lugar donde descansaron los restos de Pakal. Las paredes con los glifos fueron remplazadas por un cristal resistente en el que se esgrafiaron las figuras de los señores de la noche que acompañan al personaje en su viaje al inframundo, ya que el recinto original donde los antiguos mayas depositaron los restos mortales de su gobernante Pakal, sólo se abrirá ahora a investigadores debidamente acreditados ante el INAH.

El nuevo y original rostro de la máscara del gobernante maya Pakal II (603-683 D.C) fue dado a conocer tras un largo proceso de restauración en el que participaron antropólogos, arqueólogos y restauradores, entre otros especialistas. Después de dos años de trabajos y múltiples investigaciones, no sólo se obtuvo información sobre los minerales que componen la máscara, además se identificaron las piezas que conforman los ojos, lo cuales están elaborados en obsidiana y concha provenientes de Guatemala. También, se hallaron materiales orgánicos que fueron utilizados para el armado del objeto mortuorio, como el estuco y un pigmento llamado cinabrio. En la manufactura de la máscara los antiguos artistas trabajaron en conjunto y poseían un conocimiento técnico impresionante en el clásico tardío.

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funerarios


Palenque, el gran imperio maya!!
mascara jade

Tras el descubrimiento en el Templo de las Inscripciones, en Chiapas, en el año de 1952, el mundo conoció un rostro que "supuestamente" pertenecía al gobernante del estado maya de B'aakal, cuya sede era la ciudad de Palenque, afortunadamente los trabajos realizados requirieron de un largo proceso para poder conocer el verdadero rostro de Pakal, dicha labor comenzó cuando se requirió la máscara de Pakal para ser presentada en la exposición "Descubridores del Pasado en Mesoamérica", esta tenía como objetivo rendir homenaje a los arqueólogos más connotados que han trabajado en México a lo largo de 200 años, pero sucedió que la máscara estaba deteriorada y había perdido sus ejes horizontal y vertical, así como las teselas (fragmentos de jade que conforman el objeto), estas se encontraban sobre una base de pasta verde sumamente fragmentada y craquelada, razón por la que se decidió que el préstamo no era viable, surgiendo así el proyecto de restauración de la careta, se identificaron las piezas de los ojos que están hechas de oxidiana, un material que vino de Guatemala hasta Palenque y que implicó un gran trabajo de los mayas para su transporte.

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EL MISTICISMO DEL REY PAKAL
lapida de pakal dibujo blanco y negro:
pakal

lapida de pacal dibujo coloreado:
estuco

lapida de pacal fotografía:
zona arqueologica


Pakal fue un rey maya, sin embargo hay algunas personas que consideran que pudo haber sido un astronauta o incluso hasta un extraterrestre. En efecto, la lápida de piedra que cubría el sarcófago en el cual fue encontrado el Gran Señor Pakal es otra de las piezas que se presentan como indicio de que seres extraterrestres deben haber visitado la Tierra en la antigüedad. La razón es que la posición de la imagen de Pakal en su lápida sugiere que se encuentra dentro de algún tipo de módulo espacial, con el cual ascenderá hacia el cielo.

Bien, estando ante el sepulcro del Dios Paka», la gran lápida de piedra debidamente burilada, cincelada, la cual pesa varias toneladas y que cubre el sepulcro, contiene una Gran Cruz hecha con cañas de maíz, y esto nos invita a la reflexión, entre los Mayas así como los Nahuas, Zapotecas, Toltecas el maíz es sagrado, alegoriza o simboliza a la simiente humana, por ejemplo: en China, India, Japón, etc., la simiente humana está alegorizada o simbolizada por el arroz y en los pueblos cristianos de Europa y de Medio Oriente, la simiente fue alegorizada o simbolizada por el trigo. La cruz hecha de cañas de maíz, obviamente resulta tremendamente significativa, pues bien sabemos nosotros, que la cruz es un instrumento de liberación no únicamente de martirio.

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Realmente la inserción del Falus vertical, dentro del Ectais formal, hacen cruz, bien, y si tal cruz es hecha de cañas de maíz, nos está indicando algo extraordinario, es obvio que el Ens Seminis dentro del cual está contenido el Ens Virtutis del fuego, existen poderes extraordinarios.

El Ens Seminis o entidad del semen, o esperma sagrado del ser humano, contiene poderes místicos trascendentales formidables que los Mayas analizaron cuidadosamente en sus estudios, no solamente en Palenque, sino en Cancún, en Chichen-Itzá, etc.
Si la gente supiera del poder que existe en el Ens Seminis, jamás gastarían esa energía torpemente, para la satisfacción brutal de las pasiones animales, antes bien, aprenderían a transmutar. Los Mayas conocieron tal ciencia, ellos sabían por ejemplo que: «si no se derramaba el Vaso de Hermes, es decir, si no se cometiera el error de eyacular el Ens-Seminis, éste se transmutaría en energía creadora».

Así es como el cerebro se seminiza y el semen se cerebriza. Como resultado o secuencia de un proceder así en el hombre resulta una tercera fuerza, profundamente divinal, me refiero al fuego sagrado, cuando éste asciende en la espina dorsal del hombre, nos transforma radicalmente y nos convierte en verdaderos superhombres como el Dios Pakal.
Descendimos las escalinatas que conducen al sepulcro del Dios Pakal; una Piedra Triangular sella la entrada, ahora esa piedra está colocada a un lado, el hecho de que sea triangular tal piedra, nos invita a pensar en muchas piedras triangulares de las catedrales góticas de Europa.

Esa piedra triangular representaría para el mundo cristiano: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, es decir a las tres fuerzas de la naturaleza: Santo Afirmar, Santo Negar y Santo Conciliar.

Obviamente sin esas tres fuerzas no puede haber ninguna creación, cuando esas tres fuerzas fluyen en direcciones diferentes, no hay creación; surge una nueva unidad cósmica dentro del espacio infinito, cuando esas tres fuerzas coinciden en un punto dado se realiza una creación.

Lo mismo sucede con el Matrimonio Perfecto, el hombre es la fuerza positiva, la mujer la fuerza negativa y la tercera fuerza, el Santo Conciliar, concilia a los dos lados.
Las tres fuerzas unidas realizan una nueva creación y viene al mundo un nuevo hijo, un nuevo vástago. Los Mayas comprendieron todo esto y que la piedra que sella el sepulcro, que sella la entrada del Dios Pakal es triangular resulta interesante.
Hay un Pectoral que aparece muy bien hecho sobre el pecho del Dios Pakal, nueve collares (9), esos nueve collares representan el noveno Circulo Dantesco: «el pozo del Universo, dentro del organismo humano».

Los Órganos Creadores, indican que el Dios Pakal era un hombre que transformaba el esperma sagrado en energía creadora, un hombre completamente casto, recto, en el sentido más completo de la palabra, un hombre que jamás adulteró, que nunca fornicó.

En su cuello aparecen Tres (3) Collares más, representando las tres fuerzas primarias de la naturaleza, y del cosmos, indica que el Dios Pakal logró cristalizar en su naturaleza la fuerza del Padre, la fuerza del Hijo, la fuerza del Espíritu Santo. El Santo Afirmar, El Santo Negar y El Santo Conciliar, es decir, el Dios Pakal logró darle forma a esas tres fuerzas dentro de sí mismo.

El Dios Pakal tiene Diez (10) Anillos, en sus diez dedos, esto nos está indicando a los Diez Sephirotes de la Kábala Hebraica, un hombre que se llenó de extraordinarias virtudes, es un hombre magnífico, un verdadero Avatara o Mensajero para la humanidad de aquella época. Un hombre que le entregó a los Mayas grandes conocimientos.

En una de sus manos aparece un Cubo, una piedra cúbica y en la otra una esfera. La piedra cúbica nos indica que realmente, éste hombre era tan sabio que poseía la piedra filosofal, es decir, la piedra de la Verdad, un hombre que había encontrado la Verdad. Y en cuanto a lo otro, en cuanto a la Esfera, nos indica que era un hombre perfecto, hombre que había despertado su conciencia, un hombre que gozaba de sabiduría infinita.

Pero hay algo que aterra en todo esto, algo que asombra, que espanta: Resulta que lo sepultaron con seis decapitados. Es una cuestión meramente simbólica. Pero los Seis Decapitados, son hechos concretos, decapitaron a seis hombres, y los enterraron con el Dios Pakal, claro que para transmitirle a la posteridad un mensaje.

Sin embargo, debemos reconocer que la forma de transmitir dicho mensaje fue muy sangrienta, seis hombres decapitados, con eso quisieron decir los Mayas que este hombre, había eliminado todos sus defectos de tipo psicológicos, porque cuando nosotros consultamos la Kábala Hebraica vemos, la estrella de seis puntas del Rey Salomón, seis puntas son masculinas y las seis entradas entre punta y punta son femeninas.

Las doce radiaciones se descomponen mediante la Alquimia en doce constelaciones del Zodíaco, bien, pero el número seis indubitablemente también recuerda al enamorado, al amor, a la pasión, etc., es decir, este hombre eliminó de sí mismo todos sus defectos pasionales, de todos los agregados psíquicos que le apenaban, logró la máxima perfección y el testimonio para la posteridad fueron los seis decapitados. Si no se conociera un poquito la Kábala Hebraica, sería imposible encontrar entonces el significado de los seis decapitados.

Es tremenda la tumba del Dios Pakal, lleva una Máscara de Jade que ha sido reconstruida por el Museo de Antropología, esa máscara de jade nos está indicando pues, que su rostro era tan perfecto que había que velarlo de los profanos, un rostro de un hombre Dios. Se construyó pues todo un monumento para enterrar a ese gran Avatara o Mensajero de los Mayas que se llamara Pakal.

Pakal fue un hombre que trabajó con el maíz, es decir, con la simiente. Lo de la plancha o tapa de piedra que cubre la tumba del Dios Pakal, aparece éste como descendiendo de la cruz. Entonces es como Don Pedro Ferriz piensa que está este hombre manejando algún aparato capaz de viajar a través del espacio.

Aparece también ahí un símbolo del planeta Marte, para indicarnos que el Dios Pakal estaba relacionado en alguna forma con el planeta Marte, mas no quiere decir esto que fuera habitante o un extraterrestre venido de Marte, sino un hombre influenciado por la radiación marciana, un hombre de carácter enérgico, un hombre fuerte, que supo enseñar a los Mayas su doctrina.

Como la cripta es más grande que la entrada a la misma, los especialistas consideran que fue construida antes que se hiciera la pirámide. El cadáver de Pakal descanzó en un sarcófago de piedra caliza con silueta de cuerpo humano que fue sellado con una lápida de 3,8 por 2,2 metros. Una vez completados los ritos funerarios y sellada también la cámara, se colocaron cinco o seis víctimas sacrificiales en un pequeño recinto delante de la puerta cubierta de yeso. La escalera que conduce por el interior de la pirámide hasta la tumba, fue rellenada con cascajo y ofrendas de jade, cerámica y conchas. También se colocó un respiradero de piedra, o "psicoducto", que sube por las escaleras hasta el piso superior del templo. Según la investigadora Linda Schele, los mayas consideraban que el ducto permitía a una mitológica serpiente el paso desde la tumba hacia el mundo de los vivos.

La interpretación oficial es: La escena representada sobre la lápida que cubre el sarcófago representa el instante de la muerte de Pakal y su caída al Inframundo. Todo el evento está enmarcado por una franja celeste, con kin (día, sol) en la parte superior derecha o noreste y akbaal (noche, oscuridad) en el extremo izquierdo o noroeste. El paso de Pakal de la vida a la muerte es representado con el movimiento del sol de este a oeste. El fondo de la escena está lleno de signos —conchas, abalorios de jade y otros— que se encuentran sobre volutas de sangre.

En la parte inferior se simbolizan las fauces abiertas del Inframundo. El esqueleto de dos dragones, unidos por la mandíbula inferior, integran el recipiente en forma de "U" que representa la entrada al mundo de los muertos. Sus labios se curvan hacia adentro, como si estuvieran por cerrarse sobre el cuerpo en caída de Pakal. De ahí arranca el Árbol del Mundo, centro del Universo. Un Pájaro Celestial, símbolo del reino celeste, se halla sobre la copa del árbol.

El Árbol del Mundo está marcado especialmente como una entidad sagrada: los signos te (árbol) confirman que es una ceiba. Los signos nen (espejo) lo señalan como algo brillante y poderoso. Una enorme figura del Dios C, símbolo de la sangre y lo sagrado, está inserta en la base del tronco y unida al cuerpo de Pakal. Los extremos de las ramas son los recipientes de la sangría del sacrificio; los dragones de narices cuadradas que salen de aquéllos están rodeados de cilindros y abalorios de jade, lo que los distingue como especialmente sagrados. Cubiertos de joyas, estos dragones contrastan con los dragones esqueléticos que tienen debajo. Los de arriba representan al Cielo, el más sagrado de los tres niveles del cosmos maya; los otros al Inframundo, al que cae Pakal.
Las ramas del Árbol del Mundo son recorridas por una serpiente bicéfala en barra, símbolo maya de la realeza. El cuerpo está hecho de segmentos de jade, lo que de nuevo les da especial valor. Las cabezas que hay a cada extremo de la barra corresponden, rasgo por rasgo, a los de los dragones esqueléticos de las fauces del Inframundo. De éstos salen, al oeste, el Dios K (oscuridad), y al este el Dios Bufón (luz).

Mientras cae por el Árbol del Mundo, Pakal se asienta sobre un monstruo solar. Éste aparece en un estado de transición entre la vida y la muerte: es esquelético de la boca para abajo, pero sus ojos tienen las pupilas dilatadas de los seres vivos. En la vida real, el sol entra en ese estado de transición al amanecer y al ocaso. Aquí, sin embargo, el emblema del monstruo solar contiene un cimi, o signo de la muerte, lo que especifica que la imagen marca la "muerte del sol" o puesta del sol. El astro, situado en el horizonte, está listo para zambullirse en el Inframundo... y llevará consigo al rey difunto.

Pakal parece tambalearse sobre la cabeza del monstruo solar en una posición irregular. Esta extravagancia señala que también él está en transición de la vida a la muerte. Se desprende de su taparrabo y de las pesadas cuentas de su collar (tiene una parte delantera y otra dorsal), que flota escapándosele del cuerpo; va con las rodillas flexionadas, las manos relajadas, el rostro bien compuesto: no cae aterrado, porque espera vencer a la muerte. Un hueso prendido de su nariz significa que incluso en la muerte lleva consigo la simiente del renacimiento. En maya, los vocablos "hueso" y "semilla grande" son homófonos; así pues, el hueso es la semilla de la resurrección de Pakal. Finalmente, Pakal cae como deidad: su frente está penetrada por el cuchillo del dios K. El rey fue dios durante su vida y es dios al caer en la muerte.
En fin, sin lugar a dudas, uno de los mayores atractivos en Palenque es la cámara funeraria del rey Pakal, la cual desafortunadamente permanece cerrada al público desde 2004 como medida precautoria para evitar mayores deterioros de ese legado prehispánico, afortunadamente yo soy uno de los que pudimos tener la fascinante e indescriptible experiencia de poder tener frente a frente la majestuosa e impresionante tumba del GRAN SEÑOR PAKAL!!!


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fuente: el universal, diario de yucatan, gnosismexico, wikipedia, espinoso, mexicoenfotos, Samael

Espero les agrade, y por favor realicen algun comentario.

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GRACIAS Y
Palenque, el gran imperio maya!!

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