Imagenes de Terror!

Hola,este es mi segundo post
el primero para los que le guntan el gta sa:http://www.taringa.net/posts/juegos/3375778/Mods-para-GTA-San-Andreas.html.
bueno aora sigamos con el post:
no se si son boludeses.
esta foto son de personas que estaban de vacaciones,la mujer de atras no tiene las piernas!
Imagenes de Terror!
esta otra es de un hombresacandose una foto,pero,hay alguien detras que nunca lo a visto el hombre,la foto es muy bieja:
Fantasmas
en esta foto aparecen las torres gemelas en llamas,no hay nadie?,miren el humo,dicen que aparece el dioablo,otros Bin Laden y para mi una boludes:
Real
esta foto a sido sacados por estudiantes:
miedo
esta foto fue tomada en una casa,para mi es otra boludes:
terror
esta foto me da escalofrios,es de una casa enbrujada:
Imagenes de Terror!
esta foto no la entendi muy bien...:
Fantasmas
esta tambien:
Real
esta es de la primera guerra mundial
miedo
este hombre es de la primera o segunda guerra mundial:
terror
esas fotos son de fantasmas en iglesias:
Imagenes de Terror!
Fantasmas
eta foto fue en un incendio:
Real
esta es...bueno no se de que es pero esta grosa:
miedo
este fantasma esta en la tele
terror
bueno aora historias de terror, no le den inportancia si es real o no bueno ai va:
LAS LUCES
Esta historia me la contó una chica de unos 16 años, y no le sucedió a ella, sino a su madre, una española que emigró a Alemania para buscarse la vida, teniendo que alquilarse una casa con su joven esposo que apenas tenía comodidades.
Eso sí, tenía visitantes misteriosos.
Al principio sólo eran sonidos, rasguños en la almohada que mantenía abrazada mientras trataba de descansar después de tantas horas de trabajo. Le asustó, cierto, pero mantuvo la calma y pensó que era su propio agotamiento el que la hacía tener alucinaciones auditivas. Los rasguños en la cama no son tan inhabituales ¿no?. Muchos los hemos oído. Son visitantes que quieren comunicarnos que "están ahí también, que no estamos solos".
La joven vivió con esa extraña experiencia unos días y terminó por acostumbrarse, pero una noche ocurrió algo terrible. Estaba tumbada en la cama, descansando, su marido estaba afeitándose en el cuarto de baño, y de pronto unas lucecitas de un tamaño algo mayor que el de las canicas, blancas azuladas y brillantes, comenzaron a salir de debajo de la cama.
Subieron, ascendieron hasta ponerse encima de ella, y bailaron.
La chica las miró estupefacta, tragó saliva y respiró profundamente. ¿Qué era aquello? ¿De dónde salían? ¿Qué las producía?
Y entonces las luces comenzaron a bailar con movimientos más bruscos, y una poderosa fuerza salió de ellas. La chica notó esa fuerza en puñetazos y patadas invisibles que la golpeaban y estampaban contra las paredes... Gritó, y su marido se cortó con la gillette. Cuando él iba a salir la puerta del cuarto de baño se cerró de golpe.
La joven española emigrante sufrió una paliza que la dejó destrozada, y no pudo hacer una denuncia, porque en qué comisaría de policía iban a escuchar semejante historia sin echarse a reir.
No volvió a ocurrirle porque volvió a España entre lágrimas y terrores.
Durante años jamás contó la historia, y cuando lo hizo, fue para contárselo a su hija -mi confidente-, quien me confesó que su madre no podía hablar del tema sin echarse a llorar y a temblar.
No es para menos. Su hija también lloró al contármelo.

EL ANIVERSARIO
Esta historia me la contó una estudiante de catorce años en un arrebato de intimidad. El suceso lo vivieron sus padres, a los que llamaremos Angela y Martín (recuerdo sus nombres reales pero ya sabéis...)
Aquella noche Angela y Martín se acostaron como de costumbre. Martín se durmió rápidamente pero Angela tenía el sueño más flojo, de modo que cuando empezaron los arañazos ella los oyó y se puso alerta.
Lo primero que pensó al oir ruidos que no supo identificar debido al miedo, fue que habían entrado ladrones en la casa. Despertó a su marido sin abrir siquiera la luz y le pidió que escuchara y mirara a ver si había entrado alguien al hogar.
Martín se despertó, escuchó y dijo: "Son arañazos, será el perro".
Si apenas hacer movimiento encendieron la luz y vieron al animal dormido a los pies de la cama. No había sido él. Volvieron a apagar la luz pero esta vez se reanudaron los arañazos, y cada vez parecía más claro que se estaban haciendo en la puerta cerrada de la habitación.
Martín dijo en voz baja a Angela que igual era un ratón, y que si era así, lo pillaría, porque los ratones, al ver una luz, se quedaban inmóviles momentáneamente. Y lo hizo, pero la luz demostró que allí no había ratones. Despertaron al perro, que se puso nervioso.
Volvieron a hacer otra prueba y cada vez que apagaban la luz se escuchaban los rasguños sobre la madera de la puerta. Martín decidió abrir la luz y levantarse y, con bastante miedo, según confesaría, se dirigió a la puerta, la abrió y miró ceñudamente a ambos lados. Nada.
Se dirigió hacia la cocina con Angela siguiendo sus pasos. Pensaban en los niños, no querían que se despertaran e intentaron caminar en silencio.
Al llegar a la cocina Angela tuvo un pálpito.
- ¿Qué día es hoy, Martín?
Martín le dijo la fecha exacta.
- Es el aniversario de la muerte de mi madre!. -Exclamó ella.
Angela encendió una vela y rezó y prometió a su madre que por aquel olvido le haría una misa especial para ella. El resto de la noche no se escuchó ni un rasguño más.

LA VISION
Esta experiencia le ocurrió a un joven francés y a su grupo de amigos. Me lo contó un verano y recuerdo la sensación de elevarme (¡¡¡estaba teniendo miedo!!! cuánto disfruté!)
Pero vamos a la historia:
Se habían reunido para hacer espiritismo y habían adecuado la habitación para que todo fuera más lúgubre. Les quedó bien, iluminados tan sólo por las velas encendidas, los amigos se dispusieron a practicar la ouija y durante un rato se estuvieron divirtiendo. Alguien les contestaba, aquello estaba animado.
Entonces uno de los chicos comenzó a hacer cosas raras y todos dirigieron sus miradas hacia él. El francés que me contó la historia alzó su rostro y vió algo más... algo que los demás no pudieron ver.
Dos fuertes manos aprisionaban la garganta del chico y apretaban, apretaban. La víctima abría la boca y buscaba aire pero nadie supo cómo ayudarle, tenían mucho miedo.
El chico que observaba miró hacia arriba y vió al dueño de esas manos. Tras la víctima, estaba su propio padre muerto años atrás.
El fantasma del padre que asesinaba al hijo más allá de la realidad... en forma de espíritu estrangulaba un cuello que los otros chicos veían desnudo, sin esas manos apretando y apretando...
Al final ocurrió lo impensable. La víctima se soltó de las manos y corrió en dirección a la ventana para lanzarse al vacío. Los amigos actuaron rápido esta vez y consiguieron cogerlo de las piernas salvándole la vida.
No sé qué habrá sido de aquel joven.

ALGUIEN OBSERVANDO
A la chica protagonista de esta historia ya la conocéis, es aquella a la que hemos llamado Lorena.
Lorena solía pasar muchas horas sentadas frente a un libro o una máquina de escribir o unos folios porque le gustaba leer y escribir. Se metía en su habitación y pasaba allí el tiempo tratando de hacer algo productivo por simple placer.
En ocasiones notaba como si alguien le observase desde atrás. La sensación era tan fuerte que no podía evitar volverse, y allí solía estar su padre, en el umbral de la puerta, observándola en silencio con una sonrisa en el rostro, posiblemente orgulloso de ver a su hija tan entregada a algo.
- ¿Cuánto hace que estás ahí? -Le preguntaba.
- Un ratito. -Contestaba él.
Y así sucedió en muchas ocasiones. Lorena se acostumbró a saber que cuando notaba esa mirada en la nuca, insistente, invisible, detrás estaría su padre mirándola con cariño. Era bonito vivir una sensación así.
Un día escuchó su nombre.
- ¿Qué? -preguntó al tiempo que giraba el rostro.
Se asombró de ver que no había nadie, y entonces se preguntó si había escuchado una voz de hombre o de mujer y no supo contestarse. No le dio más importancia y siguió con sus quehaceres.
Volvió a ocurrirle, y esta vez notó que la voz estaba "pegada" a su oído. Quien hubiera dicho "Lorena" lo tenía que haber dicho en un susurro firme justo en su oreja. Pero no había nadie, estaba completamente sola en la habitación. Tampoco esta vez hubiera sabido concretar si se trataba de una voz femenina o masculina pero lo que sí tenía claro era que lo había oído lo suficientemente fuerte como para arrancarla de sus pensamientos.
Su padre murió. Alguien le dijo que aquella casa estaba llena de espíritus que desde hacía mucho tiempo esperaban la llegada de su padre, y más tarde tendría oportunidad para comprobar si aquello era cierto o no... pero esta es otra historia, no quiero desviarme.
Lorena estaba una tarde en su habitación cuando notó a su padre en el umbral de la puerta. Se giró porque sabía que estaba ahí, como siempre, y la sonrisa desapareció de su rostro cuando recordó que su padre ya no estaba. Sintió un escalofrío porque sabía que aquella sensación había sido tan vívida y tan fuerte como cuando el hombre estaba vivo, y no supo qué pensar.
De nuevo y durante un tiempo, siguió escuchando a alguien llamarle al oído y también la mirada clavada en la nuca, pero de nuevo y durante todo ese tiempo que duró, allí ya no había nadie.

MATAOS MUTUAMENTE
Esta es la historia de dos amigas que desde que tenían sólo nueve años jugaban con el tablero de la oui-ja. Cuando relató esta historia, tenía tan sólo 13 años, y el hecho había ocurrido hacía apenas unas semanas. Yo os relataré su historia... ojalá la protagonista lea esta historia y nos pueda dar más detalles.
Las dos adolescentes entraron en una casa abandonada con el fin de invocar a algún espíritu, pero en esta ocasión, al contrario que las veces anteriores, en vez de venir un espíritu benigno, vino uno maligno.
Aquel espíritu, mediante el tablero, les ordenó que hiciera lo que él les ordenaba o las mataría. Le preguntaron alucinadas qué quería. "Mataos mutuamente" fue su contestación. No dudaron en decirle que se fuera, pero el vaso se movía enérgico una y otra vez hacia el NO del tablero.
Tras varias negativas rotundas, el vaso paró en seco y ellas se miraron preguntándose qué estaba ocurriendo. Entonces ocurrió. Al final de la escalera de aquella casa abandonada había un fantasma. Llegaron incluso a hacerle una fotografía. En aquel mismo momento escucharon un crujido y al girarse vieron que el vaso de cristal se había roto. Al mismo tiempo el fantasma desaparecía.

VISIONES Y PREMONICIONES
Esta historia la vivieron Marjorie Tillotson y su hija Hellen, de 26 años.
Hellen vivía en un edificio de apartamentos al otro lado de la calle donde vivía Marjorie.
Una noche, Helen dormía profundamente cuando se despertó al escuchar fuertes voces. Era su madre que gritaba "¡Helen ¿estás ahí? ¡Déjame entrar!".
Helen se dirigió a la puerta y al abrir se encontró con su madre nerviosa. Marjorie quería saber por qué Helen había llamado a su puerta unos minutos antes.
Helen miró a su madre estupefacta. Ella no había salido, no había ido a casa de su madre, no había llamado a su puerta. Es más, se había acostado a las 11 de la noche y no despertó hasta ese momento.
Marjorie, alarmada, le dijo que aquello no era posible porque ella le había visto y había hablado con ella. Es más, según Marjorie, Helen le dijo que fuera inmediatamente a su casa sin hacer preguntas.
Entonces un estruendo las dejó atónitas y madre e hija corrieron para asomarse por la ventana: en la acera de enfrente, había había un escape de gas y como consecuencia había provocado una explosión en el edificio donde vivía Marjorie!.
Si en el primer caso Marjorie salvó la vida, aquí de nuevo hay un caso de premonición que... será mejor que leáis la historia:
El 20 de octubre de 1966, una niña galesa de 9 años llamada Eryl Mai Jones, le dijo a su mamá que había soñado que iba a la escuela y al llegar vio que el edificio desaparecía, que "una cosa negra la había aplastado". Al día siguiente fue a la escuela como de costumbre y... medio millón de toneladas de carbón de desecho se deslizaron sobre el pueblo minero matando a 139 personas, la mayoría niños, y entre ellos Eryl.

SALVAJE ASESINATO
Hace unos años en el pueblo de La Eliana, Valencia, una mujer pasaba unas horas en casa de unos amigos a los que tenía especial cariño por lo amables y atentos que eran. Los conocía desde no hacía mucho tiempo y estaba en esa fase en la que quieres pasar mucho tiempo con las nuevas amistades. Generalmente las horas se pasaban tan rápido que la mujer a veces se quedaba a cenar con ellos, previa llamada telefónica a su casa para avisar que le habían invitado y que la esperaran un rato más tarde. Aquellos días eran de auténtico relax, disfrute y mucha amistad.
Un día entre semana, en compañía de aquellos amigos, miró el reloj y dijo que se iba a marchar un momento a recoger a su hija al tren pero que luego volvería para pasar un rato más con ellos. Cogió su coche y se marchó a la estación del tren.
Su hija, llamémosle A., había llegado apenas tres minutos antes y al ver que no había nadie para recogerla se le ocurrió pedirle a un amigo que vio en la estación que la acercara a casa. Los coches debieron cruzarse y la madre llegó a la estación. ¿Por qué se quedó esperando al próximo tren? no lo sabe ni la propia madre. Podía perfectamente haber regresado a casa de sus amigos o a su propia casa para verificar que su hija había perdido el tren, pero en vez de esto se quedó en la estación, dentro de su propio coche... esperando.
Y esperó tanto que cuando llegó el siguiente tren y vio que la hija no bajaba de éste, arrancó el coche y se marchó, pero MIRÓ EL RELOJ y decidió que por esta noche se iría directamente a casa. Mañana ya volvería a disfrutar de sus amigos.
En casa se encontraron madre e hija. La madre le confesó a su hija que de no haber quedado con ella en el tren o, más aún, de no haber esperado al siguiente tren, seguramente aquella noche la pasaría cenando en casa de tan interesante matrimonio. No lo dijo enfadada, mañana podría verlos otra vez.
Al día siguiente la hija, su hermana y el padre de ambas cogieron el coche para marcharse a la capital a trabajar. Justo cuando salían sonó el teléfono que cogió la madre y no les dejó marcharse. "Era la hermana de xxxx (su amiga, la señora del matrimonio), dice que está preocupada porque no cogen el teléfono. Pasad por allí a ver si ha pasado algo y luego me llamáis para que le diga qué pasa".
Así, salieron de su casa y se dirigieron hacia la casa del matrimonio. El padre aparcó el coche, la hija A. bajó de este y vio la verja ENTREABIERTA. Dentro estaban los coches y parecía que todo iba bien. Al llegar a Valencia llamaron a la madre para decirle que daba la impresión de que estaban a punto de salir dado que la puerta ya estaba abierta, pero que no habían llamado.
Poco más tarde la mujer recibió de nuevo una nerviosa llamada telefónica de la hermana que no sabía nada. Por favor -le pidió- ve a ver qué pasa. Este matrimonio tenía que haber ido a recoger a la señora del teléfono al hospital, donde estaba ingresada desde hacía unos días, aquella misma mañana y no daba señales de vida.
La mujer, (madre de A) cogió su propio coche y se dirigió a la casa de sus amigos. Al llegar vio también la verja entreabierta y los coches dentro de la parcela particular. Entró llamándoles por su nombre de pila (que obviaré aquí por respeto) y llegó hasta la puerta de la casa. Aquella puerta también estaba abierta y mientras les llamaba en voz alta siguió entrando... hasta la cocina. No había nadie. Entonces giró la cabeza y sus ojos vieron algo que casi se negaron a creer. Al otro lado, en la habitación matrimonial, dos cuerpos yacían asesinados. Él, atado con cuerdas y la cabeza cortada al parecer con un hacha; ella, atada y con un pañuelo en la boca, parecía que se hubiesen ensañado con la mujer especialmente.
La mujer gritó hasta quedarse afónica "llamen a la policía" y así salió de la casa llorando y pidiendo ayuda. Cuando llegó la policía, uno de los oficiales que entró tuvo que salir a vomitar. Tras la investigación se le dijo una cosa muy importante a la madre de A. "quienes asesinaron a la pareja no querían testigos, de haber pasado aquella noche cenando con ellos hoy no estaría con vida".

Reflexionemos:
- Si A. hubiera esperado a su madre en la estación, ésta, tras dejar a su hija en su hogar hubiese vuelto a casa de sus amigos porque le sobraba tiempo.
- Si la madre hubiese ido a casa a comprobar si su hija estaba en casa, al estar ésta tan cerca de la de sus amigos, habría ido a cenar con ellos.
- Si la madre no se hubiese quedado a esperar al próximo tren -de modo que se le hiciera tarde-, se hubiera ido de nuevo a ver a sus amigos.

Según la investigación policial aquello pasó en la misma noche, no se forzaron las cerraduras, quienes entraron conocían a la pareja, y la madre de A. estaría muerta.


EL PRESENTIMIENTO
Era de noche y María aún no había tenido a su hijo (de ella os he contado la historia de "La noche de San Juan". Embarazada como estaba y sensible por duplicado, María trataba de dormir y se daba cuenta de que NO podía. Su marido dormía tranquilo a su lado, ambos estaban de espaldas, una contra otra, y de ese modo él no se percató cuando María comenzó a llorar y a llorar...
La imagen de su padre fallecido le vino a la mente, y lloró en silencio por él, porque le echaba de menos, porque le estaba recordando y hubiera deseado que conociera al hijo que iba a tener.
La cuestión es que lloró tan en silencio como pudo pero notó que el hecho de que la imagen de su padre le hubiera llegado tan de pronto era algo más que extraño.
Un par de días después estaba en una tortillería tomando un aperitivo con su marido, su hermana y su cuñado. Allí hablaron de un par de cosas y de pronto el cuñado la miró y le dijo: "¿A que no te has acordado del aniversario de la muerte de tu padre?".
Tan perdida en el tiempo como estaba María preguntó:
- ¿Cuándo fue?.
La respuesta le dejó helada:
- Anteayer.
Tragó saliva y abrió los ojos como platos: "Anteanoche estuve llorando y recordando a papá", dijo ella emocionada, y no sabía qué fecha era ni por qué me había llegado ese recuerdo tan fuerte de él."
Cuando ya tuvo a su hijo, estaba una noche dándole un biberón tardío en la casa silenciosa. Estaba sentada en un sillón y tenía a su bebé medio dormido, que chupaba de la tetina sin abrir los ojos.
Estaba muy cansada, muy muy cansada, y creía que se iba a quedar dormida, pero los dolores del reciente parto y la flojedad le hacían llorar constantemente porque María soportaba muy mal el dolor.
Entonces una paz interior llegó hasta ella inundándola, el dolor desapareció por unos instantes, y una alegría injustificada la sucumbió de golpe... frente a ella, lo sabía, estaba su padre. No era visible, pero podía sentirle, y además de eso, podía notar su amor.


LOS CUATRO PUENTES
Rebeca tenía dos abuelos a los que adoraba, pero ahora están muertos. Y sobre ellos es la historia que os voy a contar.
Un día el abuelo falleció y la abuela quedó como un alma en pena vagando por la casa que habían compartido tantos años en amor y armonía. Aún tenía familia por supuesto, pero no era lo mismo. La abuela tenía mucha confianza en Rebeca, tanta que terminó confesándole algo que le ocurría: soñaba con su marido muerto.
"Hay cuatro puentes, y al final de los puentes está él, alargando la mano para que vaya con él".
Pasaron los días y los meses, y una noche fue Rebeca la que tuvo un sueño extraño:
Era pequeña y entraba a un ascensor con su abuela. Iban cogidas de la mano y el elevador ascendía pisos y pisos. Una especie de viaje sin retorno puesto que el ascensor no era familiar para Rebeca. No sabía cuántos pisos habían ascendido cuando, de pronto, el ascensor se paró y se abrieron las puertas.
La abuela soltó la mano de Rebeca y salió. Ella trató de avanzar pero su abuela le dijo: "No, tú no vienes conmigo". La abuela le sonrió en su sueño y aquí terminó todo.
Cuando Rebeca se despertó por la mañana su abuela había fallecido la misma noche. En el sueño se había despedido de ella.
Y me preguntaréis, ¿qué tienen que ver los cuatro puentes en esta historia? Cada puente es un mes. La abuela falleció cuatro meses después que su marido, o sea, cuatro puentes después... y recordad que ya os lo decía ella en su sueño: al final de los cuatro puentes, su fallecido marido le tendía la mano.

LAURA.











Hola, me llamo Javier y hace tres meses que perdí a mi esposa Laura en un accidente de automóvil.

Desde ese día no la he podido olvidar. Todavia recuerdo su precioso pelo largo, su aroma fresco y natural, sus preciosos
ojos
azules, pero sobre todo lo que no he podido olvidar es su preciosa sonrisa.

Todo este tiempo no he dejado de llevarle un ramo de rosas rojas a su tumba, sus flores favoritas. Y no he dejado de pedirle
que regrese a mi lado...

En el reloj de pared sonaron las doce de la medianoche y Javier se dispuso a acostarse. En ese instante sonaron unos golpes
en la puerta.¿Quien podía ser a esas horas?.Y además Javier no esperaba ninguna visita.

Abrió la puerta y en su cara se dibujó un gesto de estupor. Al otro lado, en el frio de la noche estaba su esposa
Laura; no
podía ser, pero era ella, mucho más demacrada, pero era Laura. Javier se dispuso a abrazarla y en ese momento,
de la boca
de Laura salieron estas palabras:



"No me toques, no se te ocurra tocarme. Si he venido ha sido solamente porque tú me lo has pedido".

Laura entró en la casa y se sentó en su sillón favorito, y pidió a Javier:



"Tráeme un ovillo de lana y las agujas de hacer punto".

Javier entró en la habitación y volvió con las cosas que le había pedido su esposa.

Cuando Laura las cogió en sus manos, comenzó a hacer punto freneticamente; parecía un automata. Javier
se quedó absorto mirandola,
y no se dio cuenta de algo que se movía en uno de los ojos de Laura; ¡Era un gusano!.

Además tampoco se apercibió de que un trozo de piel de la mejilla de Laura había caído al suelo,
y se podía ver el hueso.

Javier estaba cansado .Preguntó a Laura si quería acostarse, ésta negó con la cabeza. Javier se
acostó. Despertó a las cinco
de la madrugada. Se acercó al sillón y allí estaba Laura, haciendo punto. Parecía algo demoníaco
y Javier se abalanzó para
quitarle las agujas, y entonces....

A las nueve de la mañana entró en la casa la señora de la limpieza. Y la escena que vio en el comedor
no la olvidaría nunca.

En el suelo, en medio de un gran charco de sangre estaba el cuerpo inerte de Javier con el cuello atravesado por dos agujas
de punto.

Y en el sillón estaba su esposa Laura....

Espero que te haya gustado.ah una cosa cuidado con la agujas de hacer punto.






DESTINO CRUEL.





Eran las doce de la noche; de una noche fría en la capital rusa, Moscú. En una taberna de mala muerte se estaba
jugando una
partida de cartas ilegal. Jugaban tres soldados rusos y el dueño de aquel antro. Llevaban jugando muchas horas y el
dinero
iba y venia.

En cada partida pasaba de unas manos a otras. Pero había un personaje que aquella noche estaba teniendo muy mala suerte.
Tan
mala suerte que solamente le quedaba un rublo por jugar. Todo lo demás lo había perdido. Ese pobre hombre era
Iván, un joven
soldado ruso, el cual empezaba a pensar en como poder dar un vuelco a su suerte. Miraba con avidez las cartas y sus manos
temblaban de una manera alarmante. Un sudor frio le caía por la frente. En ese momento, en un movimiento, quien sabe
si reflejo
o no tocó con una de sus manos la culata de su revolver.

Y entonces en una décima de segundo, pensó en lo que iba a resolver su problema. Se jugaría su rublo
contra todo el dinero
de la mesa a la ruleta rusa. Estaba decidido. Y así se lo propuso a sus compañeros de mesa. Ellos, quizas por
el excesivo
abuso del vodka asintieron y así comenzó una partida de vida o muerte.

Todos dejaron las cartas sobre la mesa, y se dispusieron a contemplar aquel juego macabro. Iván, con una sangre fría
que antes
no tenia metió una bala en la recamara del revolver y giró el tambor. El ruido de aquella operación se
escuchó como un terrible
zumbido, pero Iván estaba seguro de si mismo y se colocó el revolver justo en su sien derecha. Ahora no temblaba
en absoluto.

Los compañeros de Iván, así como el dueño de la taberna pensaban que no dispararía. Pero
se equivocaron por completo. Se escuchó
el sonido del percutor al amartillarlo y después el golpe seco del gatillo. No ocurrió nada. Comenzaba bien.
Pero había seis
agujeros en el tambor de la pistola y debía disparar cuatro veces más. Cuatro oportunidades contra una. Parecía
fácil. Eso
pensó nuestro protagonista. Y volvió a hacer la misma operación que la primera vez.

El martilleo del percutor, el golpe seco del gatillo. Y ocurrió lo mismo. Solo le faltaban tres disparos.

¿Donde estaría escondida la bala ?.Vamos Iván, no desfallezcas, se animaba mientras miraba la pistola,
y se la colocaba nuevamente
en la sien derecha. Iván volvió a repetir la operación, y tuvo suerte, mucha suerte. Porque al final,
el dinero que había
perdido y mucho más volvía a sus manos, y de que manera. Saltaba de alegria, y no era para menos, había
burlado al destino,
se había reído en sus propias narices. Recogió el dinero, se despidió de aquellos a los que había
despojado y se dispuso a
marcharse, no sin antes beber un buen trago de vodka. Salió a la calle y un golpe de aire helado le dio de lleno en
la cara.
Se tapó con su abrigo, miró su reloj. Eran las dos de la madrugada. Empezó a andar.

No había dado dos pasos cuando lo vio. Era un joven delgado, con barba de varios días y con una cazadora raida.
Pero eso no
le asustó, lo que le llenó de terror, era el puñal que llevaba en la mano derecha. Se le quedó
mirando, y sacando fuerzas
de flaqueza, le preguntó:

-¿Que es lo que quieres?

A lo que el joven contestó:

-Todo el dinero que tengas.

No se sabe bien porque fue. Si por algún falso movimiento de Iván o por nerviosismo, el joven se adelantó
dos pasos y su mano
con el puñal entró en el cuerpo de Iván. Su cuerpo quedó tirado en el suelo, su sangre bañó
la fría acera, y mientras el joven
le quitaba aquel dinero ganado por él en aquella partida a vida o muerte, mientras su vida se le iba escapando, sus
ojos se
abrieron grandemente y de su boca salieron estas palabras:

-¡Maldito destino, te has divertido bastante esta noche conmigo....








AGONIA DE UN CADAVER.





Era una mañana calurosa del mes de Mayo. Jhon Hendrix y su esposa se disponían a salir hacia el campo, con sus
dos hijos Marie
y Jones de 5 y 7 años respectivamente. El matrimonio Hendrix era uno de los pocos que se llevaba relativamente bien.
Se habían
casado jóvenes, habían tenido dos hijos maravillosos para ellos, y a pesar de haber tenido algunas discusiones,
en su matrimonio,
habían sido más sus alegrías y por eso seguían amándose.

Aquel día parecía amanecer muy bien para los Hendrix, pero no acabaría tan bien, ni muchísimo
menos como hubieran querido
ellos.

La mujer estaba preparando unos pequeños sandwiches, mientras el marido hacia el pequeño equipaje.

Cuando de pronto Jhon gritó a su mujer, mientras se agarraba con ambas manos el pecho:

-Elisa, el corazón, Elisa....

Si, efectivamente, Jhon Hendrix padecía del corazón y ya le habían dado algunos ataques, pero éste
parecía ser mucho más fuerte.
La mujer corrió frenéticamente junto a él:

-Jhon ,aguanta, Jhon...Cariño..

Pero ya nada se podía hacer por su vida. A pesar de que a los pocos instantes una ambulancia lo llevaba hacia el hospital,
Jhon dejaba de existir por el camino. El enfermero dijo con tristeza:





-Lo siento señora, no hemos podido hacer más.





Pero ¿Jhon estaba en realidad muerto?.NO.



Su cerebro seguía vivo. Puesto que lo único que le había ocurrido era un ataque de catalepsia. El podía
oír, ver, pero no
se podía mover, no podía comunicarse. Pero si oyó las palabras del enfermero. Y por eso gritó
con fuerza en su interior:

-Claro que podéis hacer más, mirarme, yo estoy vivo, estoy vivo!!!

Nadie le podía escuchar, puesto que sólo podía pensar y no hablar.

Estaba lleno de terror. Ojala el ataque de catalepsia que no le había afectado a su cerebro pasara pronto. No fue así.
Y al
día siguiente se preparaba su funeral. ¡Que ironía!. Su funeral.

Vio a su mujer llorando, y a sus dos hijos, también a sus amigos y conocidos. Todos estaban tristes. Por él.
Por su muerte.
Pero él estaba vivo...Y por eso gritó:

-Estoy vivo, no estéis tristes, maldita sea, Yo estoy vivo!...

Estaba en su cama amortajado, con las dos manos sobre el pecho. De pronto vio como dos hombres se acercaban a la cama, y lo
agarraban uno por las piernas, y otro por la espalda.

El se preguntaba donde lo llevarían. Pronto lo iba a saber.

-No, no al féretro no, esto nooooooooooo, nooooooooo!!!!

Si, efectivamente,lo metieron en el féretro y después escuchó que le preguntaban a su mujer si quería
darle un último beso
de despedida. Ella accedió y así lo hizo. Cuando lo besó Jhon gritó hacia sus adentros:

-Elisa, cariño, tú no puedes creer que he muerto, tú no lo puedes creer!

Después todo fue oscuridad. Cerraron la tapa y luego sintió como transportaban el ataúd hacia lo que
él creyó que era un coche
fúnebre. Más tarde lo volvieron a sacar y notó como si fuera bajado a una fosa. Si, era bajado a su propia
fosa. El siguió
gritando a pesar de que no lo escuchaban:

-¡No, yo estoy vivo, esto es una pesadilla, Dios mío....

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Pero pronto se dio cuenta de que no era ningún sueño. Escuchó un ruido procedente de arriba. Y pronto
supo lo que era. Eran
paletadas de tierra que echaba el sepulturero. También escuchó unas palabras y pudo saber de quien provenían:

-Polvo eres,y en polvo te convertirás.

Un escalofrio recorrió el inerte cuerpo de Jhon. ¡Era el sacerdote!

Después siguió escuchando las horribles paletadas y ya no escuchó nada más. Un silencio de muerte
y nunca mejor dicho se había
hecho en la tumba. Supo que hacia ya rato que todos se habían marchado.

Entonces empezó a darse cuenta de que al fin podía moverse. Si, sus músculos empezaban a desentumecerse.
Intentó hablar y
lo consiguió. Ya había pasado el horrible ataque de catalepsia. Ahora lo importante era salir de allí.

Y lo empezó a intentar. Golpeó el féretro con los puños, arañó el terciopelo de
la caja con las uñas. Pero nada. Notó como
le salía sangre de las manos. Como se le rompían las uñas. Descansó.

Debía recuperar fuerzas. Luego empezó a patalear con los pies. Pero nada. Oía su respiración fuerte;
jadeante. Su corazón
que latía fuertemente. Gotas de sudor le caían por la frente. Estaba agotado. Pero debía seguir. Pronto
no le quedaría aire.
Hacia ya bastante rato que estaba golpeando la caja intentando romperla por arriba, pero pronto se dio cuenta que sería
imposible.
Entonces empezó a golpear por un lado. Y notó como la madera se empezaba a resquebrajar. Quizás pudiera
salvarse. Entonces
fue cuando escuchó como unos leves rasguños al otro lado de la caja. Se le pasó por la cabeza que quizá
hubieran enterrado
a otro pobre hombre vivo igual que él. Pero pronto la desechó. Entonces. ¿Que eran aquellos rasguños?.
¿A quien pertenecían?.

Pronto supo de que se trataba. Y un ramalazo de terror sacudió todo su cuerpo. Un grito lleno de horror brotó
de su seca garganta:

-¡¡¡No, eso no, Dios.......nooooooo, las RATAS nooooooo!!!








HISTORIA DE UN HOMBRE-LOBO





Todo comenzó en el invierno de 1.993. Yo tenía 24 años y era una persona normal, joven y alegre. Había
viajado solo al pueblo
de mis padres en Zamora para asistir al entierro de una tia de mi padre que había fallecido a los 84 años de
edad.

Llegué cuando todo había terminado. Pedi disculpas a mi abuelo por no poder haber llegado antes, pero es que
todo había sido
tan precipitado. Las campanas tocaron a muerte, y un escalofrio recorrió mi cuerpo.

Comenzaba a anochecer y el frio se notaba cada vez más; además había empezado a nevar. El pueblo parecía
ser un pueblo fantasma.
Me dirigia a casa de mi abuelo que está alejada de las demas casas, y entonces lo escuché nitidamente.

Era un aullido, un tremendo aullido de lobo. Sentí un aliento fetido a mis espaldas; me di la vuelta y entonces lo
vi; era
un tremendo lobo negro. Sus ojos tenian un brillo asesino y sus fauces abiertas buscaron mi cuello.

En un instante se abalanzó sobre mi y me tiró al suelo. No podía zafarme, tenía mucha más
fuerza que yo. Sentí el primer mordisco
y después escuché un disparo.

Cuando desperté me encontraba en casa de mi abuelo. El había sido el autor del disparo. Pregunté por
el lobo; y mi abuelo
me lo enseñó. Alli estaba, muerto. Era un ejemplar tremendo, quizas su peso llegara a los 70 kilos.

Me toqué el cuello; me dolía la herida que me había producido la terrible alimaña.

Mi abuelo me trajo la cena y al poco rato me fui a la cama y me quedé profundamente dormido. Soñé con
el tremendo lobo, me
miraba, sus ojos eran claros y me sentí relajado.

Me desperté no se a que hora de la madrugada. Me seguía doliendo la herida del cuello. Me acerque a un espejo
para mirarme
y entonces mi sangre se heló en las venas.

Me toqué las orejas y me dí cuenta que eran puntiagudas; mis ojos ya no eran azules, sino marrones y oblicuos,
mi nariz era
un largo y tremendo hocico, y mis manos....

¡Dios, mis manos no eran manos, se habían convertido en unas horribles garras, garras de lobo... Y mi cuerpo
estaba lleno
de un pelo duro y negro...

¡Me había convertido en pocas horas en un hombre-lobo... Era una locura; una tremenda locura, pero asi era; y
ahora sentía
unas ganas tremendas de comer ¡carne fresca!.

Escuché un ruido en la otra habitación; era mi abuelo que estaba roncando, me acerqué a su cama, lo agarré
por la cabeza y
le mordí en el cuello; la sangre empezó a salir a borbotones y yo comía su carne con tremendo apetito.

Después de esto, me acerqué a la ventana y miré la luna ¡Estaba llena y me miraba! Un aullido lastimero
salió de mi garganta.

Era la primera muerte de las muchas que tendría que llevar a cabo al haberme convertido en un monstruo sediento de
sangre
y carne humana.

Me desperté con un dolor de cabeza increible y un sabor agridulce en la boca. Me toqué con los dedos la comisura
de los labios
y noté que tenía algo que parecía reseco; entonces me dí cuenta de lo que era. ¡Sangre!...

Miré a mi alrededor y ví que estaba totalmente desnudo al lado de mi pijama que estaba tirado en el suelo y
totalmente destrozado.

¿Qué extraños sucesos habían ocurrido la noche anterior?...

Fui a la habitación de mi abuelo. Lo que vieron mis ojos parecía una pesadilla. Alli estaba el viejo o lo que
quedaba de él;
toda la habitación estaba ensangrentada. ¿Quién había hecho aquella atrocidad?. La respuesta no
quería aceptarla mi cerebro.

Han pasado ya dos meses desde aquellos terribles acontecimientos y cada plenilunio se repite el mismo ritual. ¡Debo
salir
a buscar carne humana. He leido bastante en este tiempo sobre la licantropia, esa tremenda enfermedad que me ha convertido
en una bestia asesina; en todos los libros dice lo mismo:

"Al hombre-lobo debe matarlo alguien que lo ame y sienta mucho cariño por él; y debe hacerlo disparandole al
corazón una bala
de plata o en su defecto un cuchillo plateado"...

Dire también que en este tiempo he conocido a una muchacha; yo siento verdadera pasión por ella y me parece
que ella también
siente lo mismo por mi. ¡Dios mio!, cada vez que hay luna llena debo buscar cualquier pretexto para no verla todo ese
tiempo.

Es una locura, pero debo decirselo, debo contarle en lo que me he convertido...

Ella lo comprenderá; será esta noche. Tengo preparado ya el puñal...

Esta carta se encontró al lado del cadaver de un joven con un puñal de plata clavado en el corazón.

Junto a él una joven que confesó haber sido la persona que lo había matado.El motivo....

"Dijo que aquella noche él se había convertido en un hombre-lobo"....

El diablo en el espejo




Bueno, aquí comienza mi relato, que le ha ocurrido a un amigo mío. Estabamos todos tomando unas copas en un bar de Oviedo, mi ciudad. Estabamos de risas y bebiendo lo normal, cuando apareció un chaval moreno, de unos 16 años, como nosotros. Pablo, uno de mis amigos que allí se encontraban, le saludó, puesto que eran amigos. Se sentó con nosotros y hablamos durante unas horas....

Al cabo de unas, más o menos, 3 horas, el tema de conversación pasó a ser historias de miedo, puesto que ya había anochecido y nos encontrabamos ahora en un botellón en un descampado. Nos contabamos historias terroríficas y acabamos realmente asustados. Entonces Safías, el chaval gótico amigo de Pablo, dijo que conocía una forma de ver al Diablo. Le escuchamos con, la verdad, una atención de cuando te cuentan un chiste. El procedimiento que hay que seguir es el siguiente: (Textualmente)"En Nochebuena, justamente a las 12 de la noche, el Diablo hace la inspección en la Tierra, la única en el año, así que si queremos verle tiene que ser ese mismo día a esa misma hora. Vete al baño, puesto que es el lugar más propicio para realizar el evento, y cierra la puerta. Enciende 12 velas, al poder ser negras, y situate enfrente del espejo. Cuando quede poco para que sean las 12, cierra los ojos y situate, como dije antes, enfrente del espejo. Mantenlos cerrados hasta que quede solo una campanada de las doce que debe sonar. En ese segundo verás al Diablo en el espejo" Todos nos lo tomamos a broma, pero David, otro amigo con el mayor valo que he visto nunca, dijo que lo haría sin problema. Estabamos a 20 de Diciembre, así que en cuatro días lo haría, solo pedía que hubiese un testigo, y que sería en su casa. Ese testigo fui yo. 24 de Diciembre, las 23:55. Todo preparado y nadie que nos moleste. Entró David solo, yo tengo mucho miedo a esas cosas. Se cerró la puerta y esperé sentado afuera. Las campanadas sonaron, y yo estaba al acecho de que algún ser estuviese espiando para darme un susto, pero no pasó nada. Suspiré, aliviado, y llamé a Pablo. No contestó. Atemorizado, abrí la puerta de un golpe, y encontré a David en el suelo, agarrandose el corazón. Y en el aire se olía el inconfundible rastro del azufre. Llamé a la ambulancia a toda prisa y como pude, y se lo llevaron al hospital. Le diagnosticaron un infarto al corazón a causa de un sobresalto, una crisis nerviosa. Yo no pude dormir durante meses, hasta que fui tratado por un psicólogo. Cuando por fin David se recuperó, me dijo a mí sus primeras palabras: "Lo he visto . . . Tengo mucho miedo" Ahora ya he conseguido dormir, pero david no es ya el mismo. Recuperó algo de su vitalidad, pero aún se le nota muy apagado, triste. Dicen que es porque el infarto lo deja a uno mal. No fue eso: fue lo que vió en el espejo. Y estará así hasta que se muera



VOCES



Voces

El pasillo de la planta baja era oscuro y estrecho. Al fondo, una única luz brillaba en el umbral de las escaleras que bajaban al sótano, a la sala de la caldera, allí donde una noche más volvían a escucharse las voces.

Cristóbal era el tercer vigilante nocturno en lo que iba de año, el undécimo desde que, según la leyenda, empezaran a escucharse los gritos. Ninguno de sus predecesores habían terminado en condiciones de contarlo, tres estaban ingresados en diferentes centros psiquiátricos, cinco habían desaparecido, el resto se había suicidado.

El complejo llevaba cerrado más de sesenta años, abandonado en algún momento cercano al final de la Guerra Civil. Había sido concebido como hogar de discapacitados a principios de siglo y reconvertido en hospital de campaña durante los años más oscuros de la contienda. Los últimos informes databan del cuarenta y dos, después, nada. El terrible incendio había devorado dos de las alas anexas y parte del edificio principal, los expertos declararon que el fuego había surgido de un fallo en las conducciones de la caldera, pero nadie había querido investigar más allá. Ni causas, ni víctimas, ni responsables, todo había quedado silenciado. Hasta que la llegada del nuevo equipo ministerial supuso el inicio de las labores de restauración del viejo y defenestrado caserón.
Cuatro años antes de que Cristóbal consiguiera el puesto las autoridades habían vuelto a abrir las puertas, habían quebrado los sellos, habían desenterrado sus secretos. Y habían dado comienzo a las voces.

Aquella noche, como otras tantas, Cristóbal atravesó el estrecho pasillo con la linterna tiritando en su mano zurda y la diestra aferrada a la empuñadura de la porra que llevaba sujeta al cinturón. Sólo llevaba dos meses en aquel trabajo, y jamás hubiera imaginado que el terror iba a comenzar tan pronto. Le habían hablado de las voces, no le habían ocultado nada. Le habían explicado los misterios y los inconvenientes de aceptar el turno nocturno de vigilancia en un hospital abandonado, en un hospital con esa historia, en un lugar con aquella leyenda negra. ¿Qué había ocurrido entre sus paredes en el año cuarenta y dos? Las voces intentaban explicarlo, pero nadie sabía o quería hacerles caso.

Los gritos no sonaban cada noche, sino solamente algunas, en las madrugadas más frías y silenciosas de la sierra de Madrid. El tiempo parecía detenerse, el aire empezaba a oler a rancio, a reseco, chillidos como de reses siendo abiertas en canal recorrían las paredes del antiguo sanatorio como un filo de navaja. Siempre procedían de la habitación de la caldera, igual que el calor, el olor a sudor sucio, igual que la temperatura infernal que surgía de una caldera muerta hacía más de medio siglo.

Cristóbal volvió a sentir su corazón acelerarse cuando llegó al final de la escalera. El titubeante haz de su linterna dibujó un círculo espectral en la pared de hormigón que conducía a la puerta reforzada de la sala de calderas. Empezó a avanzar, muy despacio, sabiendo a ciencia cierta que el calor que sentía al acercarse era sólo producto de su imaginación, así como las voces, los gritos, chillidos estremecedores de niños ardiendo. ¿Qué ocultaban aquellas paredes? ¿Qué escondía esa máquina infernal? ¿Qué habían hecho con ella?
Los gritos se clavaban en las sienes del vigilante rompiendo su fortaleza, pensó que por qué las autoridades no se decidían a derruir el ala de la caldera, ¡el edificio entero!, olvidar la restauración y enterrar para siempre los terrores y los crímenes cometidos ahí dentro. Entonces las voces gritaron más fuerte.

¡Basta!, chilló Cristóbal, cerrando el puño entorno al pomo que parecía arder en su palma. Sólo tenía que entrar, cerrar la llave una vez más, así cesaría el dolor, cesarían los gritos. Al menos hasta la próxima noche.

Antes de abrir ya sabía lo que iba a encontrar al otro lado, nada. La sala iba a estar vacía como siempre, la caldera fría y sus juntas oxidadas, la vieja rueda hexagonal giraría con un quejido para acallar los gritos que no pertenecían a nadie de este mundo, que no eran reales, que nunca lo eran. Realizaría el ritual, jugaría con ellos una vez más, pero cuando el calor y las voces desaparecieran de nuevo correría hasta su garita y engulliría un litro de café pensando en cómo redactar su carta de despido. No lo soportaba más. No quería acabar como los otros, completamente loco.

Su mano giró el picaporte y empujó la puerta sin esfuerzo, qué raro, debería estar oxidada. En lugar de una habitación oscura encontró la sala iluminada, caliente, vibrante debido al inmenso calor que despedía el monstruo de acero que dormitaba en su interior. Los gritos resonaban con más fuerza que nunca en unas paredes de cemento que habían perdido sus telarañas como si no las hubieran ganado nunca, los tubos de metal que recorrían el suelo y trepaban hacia el techo aparecían relucientes como recién bruñidos y hasta la última de las herramientas estaba colocada en su sitio. La puerta se cerró de golpe tras los talones de Cristóbal.

En el centro de la habitación la calabaza de acero parecía mirar a los ojos del vigilante. Un fuego infernal se sacudía en su interior, golpeando el cristal del ventanuco redondo de su única puerta. Las llamas crepitaban despidiendo por las rendijas de la caldera un intenso calor y un hedor a carne quemada que Cristóbal no había experimentado antes. Nada de eso debería estar pasando, nada debería ser tan real, o al menos no parecerlo. Sin embargo el sudor se deslizaba por su piel desde debajo de su gorra y sentía el dolor del fuego calentando su cara, su uniforme, sus manos. Los chillidos brotaban del interior de la caldera, no cabía duda, tan dolorosos, tan intensos, que estaban rompiendo el alma del aterrado vigilante.

¡Silencio! ¡Callad!

Cristóbal dio un paso más hacia la caldera que parecía estar a punto de reventar. Las agujas de sus medidores, que deberían estar rotas e inservibles, marcaban niveles de temperatura y presión sobrehumanos. La visión del vigilante comenzaba a nublarse por el vapor y el sofoco y decidió hacer lo único que sabía podía funcionar: si giraba la llave hexagonal, si apagaba la caldera, podía conseguir que todo terminara.

Se acercó al monstruo de acero con la mirada fija en ese ojo de cristal contra el que se sacudían las brasas, empañado y turbio por la ceniza y que no dejaba distinguir su interior. El plástico negro de la linterna se arrugó como uno de los vasos de la máquina de café que había visto arder en algún momento de aburrimiento, la lanzó contra una de las paredes y alargó la mano hacia la rueda de hierro en la unión de los dos medidores. ¡Está muerta, lo sé!, gritó para sí, al borde de la locura, consciente de que si conseguía hacerla girar, ilógicamente aquel infierno cesaría.
Sus dedos rodearon las muescas de la manivela y dejó escapar un alarido al sentir la piel quemada. El hierro ardía pero aún así reunió fuerzas para obligarse a girar una manija desahuciada desde los años cuarenta. ¿Qué había ocurrido allí dentro? La pieza de metal giró por fin pero lo hizo para separarse de su soporte, para romperse, para desprenderse de la caldera y bailar entre los dedos del vigilante como en una broma macabra. Casi a la vez algo explotó en el interior del horno, su gruesa barriga se estremeció de repente y la temperatura aumentó todavía algunos grados. Los gritos, los gritos, Cristóbal se llevó las manos a la cabeza, ¡los gritos!

Estaba paralizado en el centro de la habitación cuando empezaron los golpes. Aunque le resultara increíble –y qué no lo era ya- procedían del corazón de la caldera, mezclados entre las voces. Eran sacudidas, como pataleos, puñetazos contra las paredes del gigante de acero. Cristóbal retrocedió horrorizado, los gritos además tenían forma, tenían cuerpo y querían escapar. No podía ser cierto, quiso asomarse apenas unos centímetros al interior del cristal y entonces una mano delgada y gris golpeó desde dentro el ventanuco. El vigilante dio un salto hacia atrás y se sintió al borde del infarto. Aquella mano era real, ¡la estaba viendo! Los dedos huesudos se deslizaron por el cristal dejando una marca como de cinco arañazos en el hollín. Había gente allí dentro, era cierto, había gente abrasándose viva.

Cristóbal se abalanzó contra la puerta y trató de abrirla pero sólo consiguió quemarse los dedos y que el calor sofocante le dejara sin respiración. Volvió a intentarlo, golpeó el cristal con su porra, buscó entre las herramientas con qué forzar la maldita caldera pero todo fue imposible. Aquellas personas se estaban quemando ante sus ojos sin que pudiera hacer nada para evitarlo.

Entonces los gritos cesaron y, de alguna manera, Cristóbal lo entendió todo. Aquellos condenados no estaban intentando salir, ya estaban muertos de todos modos.

Se dio la vuelta hacia la caldera y encontró la portezuela abriéndose lentamente. Distinguió las sombras retorciéndose entre las llamas. Brazos, torsos, ojos que le buscaban, ojos que le encontraron.

Echó a correr hacia la puerta de la habitación mientras, a su espalda, una pierna ennegrecida surgió de las fauces de la caldera. Un ser calcinado salió de su interior, luego otro, vestían jirones quemados de batas de hospital que debieron ser azules y presentaban vagamente forma humana. El vigilante chocó de sopetón contra la puerta y contra la realidad al mismo tiempo: aquella puerta no iba a abrirse, nunca más, al menos para él. Chilló como no había chillado nunca y lloró como un niño antes de que la mano caliente y descarnada le agarrara por los pelos y le diera la vuelta.

La forma le miró con su único ojo, cabeza sin pelo y pústulas por todo el cuerpo. Detrás de él le esperaban más. Cráneos rapados, cicatrices, puntos de sutura, sangre en encías y globos oculares. Enfermos, todos enfermos. El fruto de la ignorancia, del miedo, de la crueldad y de la matanza. Le miraron durante unos segundos y él leyó la venganza en sus rostros. Sacrificio, escuchó, no supo bien de dónde. El olor de sus propias heces se confundió en su cabeza con el de la carne quemada, el de los brazos y manos que le agarraron y le levantaron del suelo, que arrancaron su mano del picaporte de la puerta cerrada, de su último asidero con la realidad. Gritó en busca de auxilio pero sabía bien que nadie iba a oírle, igual que sabía que nadie iba a encontrarle, que le darían por desaparecido como a los otros vigilantes. No había podido escapar a la caldera, no había podido eludir la purga de los pecados de otros.

Las criaturas tiraban de él hacia el interior de la caldera mientras luchaba por escapar de la muerte. Golpeó a una de ellas en la cara y escuchó el crujido de la piel quebrarse cuando su puño atravesó aquella cabeza tostada y reseca. De una patada arrancó un brazo decrépito que le agarraba el tobillo y por un momento consiguió zafarse y correr otra vez hacia la puerta. Pero las criaturas doblaron su esfuerzo, más y más de ellas brotaron del interior de la caldera que parecía vomitar cadáveres calcinados. ¿Qué había sucedido ahí dentro? Los enfermos volvieron a abalanzarse sobre él, le agarraron quince brazos, treinta manos, despojos de mujeres y niños le asieron del pelo y le mordieron las manos, los hombres más fuertes le levantaron del suelo y le cargaron en volandas hacia las fauces abiertas de aquel horno crematorio infernal, mal parto de las mentes enfermas de hombres supuestamente cuerdos.

Las suelas de los zapatos del vigilante se derritieron como goma y los dedos de sus pies ardieron en llamas. Sus gritos eran tan fuertes como lo habían sido los de las criaturas durante aquellas noches horribles de hacía sesenta años. Sus tibias crujieron, las rótulas estallaron y sus muslos se llenaron de ampollas sangrantes. Los testículos de Cristóbal reventaron y empezaron a brotarle llamas del abdomen, estómago y demás vísceras incendiadas, pero no conseguía morir. El humo encharcó sus pulmones pero la asfixia tampoco acabó con él. La piel de sus manos se desprendió del hueso y se arrugó hacia atrás como un calcetín, con medio cuerpo dentro de la caldera los globos oculares saltaron de sus órbitas y su cabello ardió como un manojo de bengalas. Las criaturas entraron en la caldera detrás de él, se sentaron a su alrededor en el centro de las llamas. Le miraban. Le oían chillar, le observaban consumirse. Entonces sus voces se unieron a la suya. Voces estremeciendo los cimientos del viejo sanatorio, los crímenes del pasado, las raíces de un mal ancestral. Del mal que surge del propio ser humano.

Dieciocho minutos después de haber empezado, todo terminó de golpe. La caldera se apagó y las voces… las voces guardaron silencio.

bueno solo qeiero decir
Imagenes de Terror!Fantasmas

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Tags: Fantasmas | Real | miedo | terror

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52 comentarios - Imagenes de Terror!

@GralNacho Hace más de 5 años
jajajaja busca que hay 3 millones de fotos como esas en la web. Buen post.

Los leprosos tenemos comunidad: http://www.taringa.net/comunidades/newells-old-boys/
@Arami88 Hace más de 5 años
si, la verdad que estas fotos estan por todas partes... ya no son para nada nuevas...

Disculpa que ataque asi (porque ademas soy novato como vos) pero si vas a hacer un post que sea un poco mas... como decirlo.... original! tomalo como una critica constructiva!

muchos saludos!
@sexsologo Hace más de 5 años
menuda mierda mas grande de fotos son mas falsas que tu pene de plasto hijo de puta
@mareset Hace más de 5 años
a diferencia de todos lo comentarios anteriores, te felicito mi viejo! todos critican pero hicieron algun super post? mmm... no creo.
gracis por el interesante aporte, saludos
@Givsirtori722 Hace más de 5 años
jajajajajajajaaja la imagen numero 6 parece beatlejuice
@kamaleon235 Hace más de 5 años
Real
@omaximo11 Hace más de 5 años
buenpost
@Pablocanalla40 Hace más de 5 años
me dio cagaso
@wachocareta Hace más de 5 años
La ortografia muchachos ...... las fotos son muy truchas, pero igual buen post. Te re limaste buscando todo eso
@leo_zildjian Hace más de 5 años
jajajaja buen laburo pones mas fotos
@soyindustrial Hace más de 5 años
wachocareta dijo:La ortografia muchachos ...... las fotos son muy truchas, pero igual buen post. Te re limaste buscando todo eso

ja si algunas son muy truchas
buen post
@Sickie Hace más de 5 años
Ok comente
@Germanchio Hace más de 5 años
Ohhh Argentino de Mierda, me cague de susto con las historias, por lo menos se me paso la hora, Excelente Post.
Saludos
@Elxbrayaan Hace más de 5 años
kamaleon235 dijo:miedo


@templary Hace más de 5 años
eres un pendejo quien crees que va leer tanta idiotes pendejo voy a creer
@tribaksys Hace más de 5 años
@tribaksys Hace más de 5 años
Imagenes de Terror!
@gatubelaverde Hace más de 5 años
llegue a abajo con los ojos cerrados, me dio miedo
@omaximo11 Hace más de 5 años
Fantasmas
@Darklove191 Hace más de 5 años
@GaahlGo Hace más de 5 años
Jajajaajajaj TERRIBLEEEEEEE!!!!
@Chofii_Joopo Hace más de 5 años
te mataste x escribirr todo esoo!!
@Taloss Hace más de 5 años
que lo tiro, no mates al gato chabon!
@PABLO1075 Hace más de 5 años
che el gato ya murio
@kcho182 Hace más de 5 años
AllanReynoso dijo:boy a agregar mas,solo es que me quitaron la computadora

voy y vieja, v corta
@ageofzetta Hace más de 4 años
de poca!!!, muy chida la última historia eh!!!, ojalá hagas más posts al respecto
@wordenhell Hace más de 4 años
quien xuxa escrive tanto????
aparte quiere matar un gatito el wn...aver si lla no se lo violo....
jajajajajajajajjajajaja
@kamaleon235 Hace más de 4 años
Elxbrayaan dijo:
kamaleon235 dijo:Real



que no le vendria nada mal
@briancai Hace más de 4 años
q cagaso la de los estudiantes q le aparecio la pendeja atras AHORA NO DUERMO!!! TE DEJO 10 PUNTOS : . . . . . . . . . . . AHI TE LOA DEJE
@Maverick8911 Hace más de 4 años +1
Escribir un comentario...miedo



buen post
@TMOTG Hace más de 4 años
brrrrrr k kagazoooooo brrrrrr
@bobesponja10 Hace más de 4 años
he visto estas imagenes quinientas millones de veses
@psicoarma Hace más de 4 años
Las historias por mas trilladas siempre te dan cagazo....me entretuvo el post!
@Fegna69 Hace más de 4 años
mirarla de noche , despues no podes dormir, muy buen post
@Topooo123 Hace más de 4 años
terror
pura mentira esa es una imagen re alterada, lo sacaron de un juego de play 1 se llama sould reaver -.-
@world43 Hace más de 4 años
LA VISION
Esta experiencia le ocurrió a un joven francés y a su grupo de amigos. Me lo contó un verano y recuerdo la sensación de elevarme (¡¡¡estaba teniendo miedo!!! cuánto disfruté!)
Pero vamos a la historia:
Se habían reunido para hacer espiritismo y habían adecuado la habitación para que todo fuera más lúgubre. Les quedó bien, iluminados tan sólo por las velas encendidas, los amigos se dispusieron a practicar la ouija y durante un rato se estuvieron divirtiendo. Alguien les contestaba, aquello estaba animado.
Entonces uno de los chicos comenzó a hacer cosas raras y todos dirigieron sus miradas hacia él. El francés que me contó la historia alzó su rostro y vió algo más... algo que los demás no pudieron ver.
Dos fuertes manos aprisionaban la garganta del chico y apretaban, apretaban. La víctima abría la boca y buscaba aire pero nadie supo cómo ayudarle, tenían mucho miedo.
El chico que observaba miró hacia arriba y vió al dueño de esas manos. Tras la víctima, estaba su propio padre muerto años atrás.
El fantasma del padre que asesinaba al hijo más allá de la realidad... en forma de espíritu estrangulaba un cuello que los otros chicos veían desnudo, sin esas manos apretando y apretando...
Al final ocurrió lo impensable. La víctima se soltó de las manos y corrió en dirección a la ventana para lanzarse al vacío. Los amigos actuaron rápido esta vez y consiguieron cogerlo de las piernas salvándole la vida.
No sé qué habrá sido de aquel joven.

yo tambien siento que me miran ..
GENTEEE ME AYUDAN CON MI POST?? QUIERO SER NFU, PORFA UNA MANO, ME COSTO 1 WEBO PASARON 100 PERSONAS Y NI COMENTAROOON
http://www.taringa.net/posts/musica/6330569/Metaleros-entrar,-Buena-Musica!.html
BUEN POST CHE, LO LEI CASI TODO GRACIAS AYUDAAA
@ninjacat Hace más de 4 años
Topooo123 dijo:Imagenes de Terror!
pura mentira esa es una imagen re alterada, lo sacaron de un juego de play 1 se llama sould reaver -.-

Es verdad!!! Justo estaba por decir lo mismo !!! Es del SOUL REAVER jajaja!!!
@mrluchisix Hace más de 4 años
Me da mas terror tus faltas de ortografia
@Mr_President Hace más de 4 años
Real
@LautaroNERV Hace más de 3 años
kamaleon235 dijo:Fantasmas
@Malmsteenfor Hace más de 3 años
Real
@aleKLDron Hace más de 3 años
buen post hay unas q si dan escalofrios pro la mayoria d esas fotos son pura imaginacion la ment s poderosa...
buen post
Malmsteenfor dijo:miedo


mrluchisix dijo:Me da mas terror tus faltas de ortografia
@flacotaringa Hace más de 3 años
terror
@Exechino Hace más de 3 años
Muy bueno todo pero tu foto de perfil me arruino el miedo jajajajajaj, muy bueno
@MsPocketMonsters Hace más de 3 años
La mitad no son fotos xD
@ezelucianoel1093 Hace más de 3 años
en la foto numero 3 q vos no la entendes mucho..es simple como todas.es una caripela ...la ventaana normal.muestra en total 12 vidrios..3horizontales y 4 verticales..en la imagen con zoom ..se logra ver..9 vidros..de los cuales..en la esquina inferior izq.. en los primeros dos vidrios verticales..aparece una cara..pero de ya se aclara..q todas esas imagenes son puro fakee algunas muyy bien hecho..del unico q dudo..es el primero el de las torres gemelas