Guerra de los Balcanes: Foto-Libro de Ron Haviv
Amigos, les dejo el foto-libro de Ron Haviv titulado BLOOD AND HONEY (Sangre y miel).Es un fotoreportaje de su trabajo como reportero gráfico durante las guerras independentistas en la ex Federación Yugoslava. Un testimonio crudo, fuerte y visualmente irresistible.
Se compone de una Introducción y ocho capítulos: LEALTAD, REALIDAD, GUERRA, MATANZA, MIEDO Y PASION, RUINAS, DESPLAZADOS/REFUGIADOS y FALTA DE RESPUESTAS.
En este link pueden verlo en inglés: http://www.photoarts.com/haviv/
Espero que les resulte interesante y le saquen provecho.
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INTRODUCCION
En 1991 me enteré de un movimiento de independentista en un país llamado Yugoslavia. Yo no sabía mucho sobre él. Era un lugar conocido por los Juegos Olímpicos y el asesinato de un príncipe que había comenzado la Primera Guerra Mundial.
Era interesante porque Yugoslavia era uno de los últimos países que quedaban de la guerra fría y que no había pasado por un cambio político importante. En los mensajes que salían de allí había un tono nacionalista extremo.

Mapa de Yugoslavia antes de la separación
La caída del muro de Berlín y el colapso subsiguiente de la Unión Soviética habían llevado a la gente a creer que el mundo daba un giro hacia la paz. Pero en lugares como Yugoslavia venían ocurriendo hechos que levantaron una ola de fervientes sentimientos nacionalistas.
Me decidí a ir. Mi decisión fue reafirmada por el anuncio de la rápida independencia de Eslovenia, una de las republicas. Salí esa misma noche. Al día siguiente era evidente que la independencia no iba a ser fácil. El Ejército Federal yugoslavo, con bases en Eslovenia, estaba listo para defender a la Federación de Yugoslavia.

Cartel de las Naciones Unidas en el aeropuerto de Sarajevo. 1994
Llegué a Zagreb, capital de la República de Croacia. La única manera de llegar a las zonas de combates fue en tren.
El tren estaba lleno de gente ansiosa y nerviosa. Yo era una de ellas. Entablé conversación con una mujer sentada en el mismo coche. Ella estaba casi en lágrimas. Le dije que era periodista y que iba a fotografiar el movimiento independentista. Ella me miró y dijo: "Esto es sólo el comienzo, primero Eslovenia, a continuación, Croacia y Bosnia. Yugoslavia ha terminado”. Le respondí que no se preocupara, que no habrá una guerra en el centro de Europa. Mi respuesta fue ingenua y me atormentaría por los próximos años.

Una vaca deambula entre las ruinas de Vukovar. 1991
Oí las voces de diplomático tras diplomático una y otra vez. Siempre con sus copas de champán en la mano, llegaban para negociar un acuerdo. Pero en cuanto sus aviones se fueron, el aeropuerto y la ciudad comenzaron a ser bombardeados por la Fuerza Aérea Yugoslava. Se ponía en marcha algo que se repetiría una y otra vez. Esa fue mi bienvenida a los Balcanes.
Una vez independizada Eslovenia, el movimiento envolvió a Croacia y Bosnia.
Croatas lucharon valientemente sin tener ejército, debieron crear fuerzas de defensa local contra el enorme Ejército yugoslavo. Las unidades se formaban entre la población y se vestían con ropa camuflada de camping y uniformes comprados en las tiendas. Al principio era un rifle de caza contra ametralladoras y tanques.
La guerra comenzó. Los aviones comenzaron a atacar a los pueblos pequeños, y los tanques sitiaban ciudades durante meses. La práctica de la limpieza étnica había iniciado. Cada lado se determinó a purificar la zona. Los refugiados se multiplicaban por miles.

Soldado bosnio espera órdenes. Región de Bihac 1995
En el principio fue difícil convencer a los editores en Nueva York que la guerra iba en serio. Pensé que los estadounidenses deberían estar interesados en el conflicto. Yugoslavia ya no era sólo el lugar de los Juegos Olímpicos de 1984. Yugoslavia era un cáncer en el corazón de Europa.

Niña bosnia en el hospital de Sarajevo. 1993
A medida que la guerra avanzaba y se extendía a Bosnia, el nivel de violencia aumentaba. La comunidad internacional no mostraba mayor entusiasmo mundial, y el daño aumentaba.
Para un periodista era difícil probar que estaba trabajando.
Yo ya había fotografiado la limpieza étnica de la primera etapa de la guerra de Bosnia. Capté a civiles inocentes ejecutados por las fuerzas paramilitares fuertemente armadas. Las fotografías fueron publicadas y no hubo reacción por parte de los políticos. Sé que las fotografías por si solas no pueden cambiar el mundo, pero sentí que la comunidad internacional realmente no quería mirar.

Serbios preparados para defender su pueblo. Croacia, 1991
Vi como la gente del pueblo era alimentada por líderes nacionalistas. La guerra terminó convirtiendo al antiguo carnicero o al peluquero del pueblo en soldados que enfrentaban a civiles inocentes. Yo quería mostrar lo que pasaba desde todos los lados. Quería mostrar al mundo lo que estaba allí pasando para poder explicar las diferencias entre estas personas. Pero al final me di cuenta de que eran las mismas personas, manipuladas por el poder y la codicia.
Desde el comienzo de la guerra vi periodistas que se movían de manera justa e imparcial, y las facciones en conflicto entonces se daban cuenta que su visión de las cosas no sería la única contada. Por eso la guerra se volvió muy peligrosa para los periodistas, y solo en los primeros seis meses más de 30 fueron asesinados. Pasamos de ser la bienvenidos a ser los objetivos. Una vez hasta se me acusó de ser un espía y fui interrogado y golpeado por varios días antes de mi liberación.

Soldado croata en pleno ataque. Croacia 1991
A medida que pasaba el tiempo, la vida en las ciudades se hacía muy difícil. Había barricadas contra el fuego de los francotiradores y era muy complicado encontrar algo para comer y sobrevivir. Al principio los periodistas sufríamos lo mismo, pero para el tercer año de combates nosotros ya teníamos autos blindados, cascos y chalecos antibala. Con estos resguardos nosotros podíamos arriesgarnos a salir y movernos de ciudad en ciudad, pero dentro de los pueblos los civiles y heridos no podía hacerlo.

Bosnios buscan agua. Sarajevo 1994
El pueblo yugoslavo era europeo. Eran educados y tenían valores similares a los míos. Tenían los reproductores de CD y videograbadoras. Su sala de estar parecía la de mi casa. No importaba si eran serbios, croatas o musulmanes. La mayoría de los civiles a pesar de la guerra intentaban seguir con sus vidas, pero rápidamente se verían casi todos envueltos en un espiral de violencia que los llevaría a una cruenta guerra civi..

Prisioneros bosnios. Trnopolje, Bosnia. 1992
A pesar de lo difícil y peligroso que era trabajar, me sentí conectado a este lugar. A veces era casi como si estuviera en la Segunda Guerra Mundial, pues hubo batallas en el mismo lugar que hace 40 años. La parte triste es que a pesar de que las batallas y las líneas fueron eran las mismas, nadie había reparado en la historia.
Yo había visto el inicio de guerra y quería ver el final.
Originalmente mi trabajo era solo de fotografías para la prensa. Mi intención era llamar la atención sobre la situación, ayudar a las personas tomar decisiones con el fin de lograr un cambio. Lamentablemente el cambio nunca se produjo. Por eso hoy espero que este trabajo sea presentado como un documento de la guerra, como una acusación a los que a pesar de ver todo, no hicieron nada hasta que miles murieron y millones se convirtieron en refugiados.

Refugiada serbia. Croacia 1991.
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LEALTAD

Sarajevo. 1996
A veces me hablan de la Segunda Guerra Mundial, a veces del siglo 14. Me decían: "Mi padre fue asesinado por ... Mi bisabuelo fue torturado por ... Mi abuela, que en paz descanse, sufrió en su pueblo a manos de ...".
Eran historias contadas por hombres que tomaban en sus manos fotos antiguas y evocaban las glorias pasadas. "Mira a esos símbolos que muestran cuán grande que fuimos. En nuestro pasado, la bandera voló alta y orgullosa. Eran la prueba de una gran nación que alguna vez existió y existirá otra vez".
Cada lado creía que su momento iba a llegar de nuevo y que había llegado la hora, porque el destino se cumple. Las banderas del pasado son las semillas del futuro. "Vamos a ganar".

Última marcha pacífica antes del inicio de la guerra. Sarajevo. 1992

Funeral de un policía croata. Croacia 1991

Paramilitares serbios toman una mezquita en Bilijenia, Bosnia. 1992

Tropas federales yugoslavas en la autopista de Belgrado. 1991

Paramilitar serbio quema bandera croata. Croacia 1991

Soldado bosnio arrastra una bandera Serbia capturada en batalla de Bihac. 1995
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REALIDAD

Póster de un circo tirado frente a una casa serbia en Grbavica. 1996
La gente tuvo que darse cuenta de que lo que estaban viviendo no se iba a terminar y que nadie los iba a ayudar.
Todo el mundo tenía que defenderse. Desde la ciudad hasta la aldea, desde la granja hasta la fábrica. La supervivencia a toda costa se convertía en la forma de vida.
Agua, alimentos y vivienda fueron las únicas cosas que importaban.
Todo se había convertido en una carrera de desesperación. Las viviendas desaparecieron en un abrir y cerrar de ojos. Lo que era un muro fuerte al día siguiente ya no estaba. La visita cotidiana a un vecino se hizo imposible. Las casas estaban conectadas por túneles, en las calles se levantaban barricadas para cubrirse de los francotiradores. La adaptación se convirtió en la norma.

Guardia Nacional croata custodia el río en búsqueda de infiltraciones. 1991

Mujer corre para esquivar francotiradores camino al trabajo en Sarajevo. 1993

Embarazada en el hospital de Sarajevo. 1995

Niños juegan a ser soldados. Sarajevo 1994

Restos de la limpieza étnica croata en un poblado musulmán. Bosnia central 1993
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GUERRA

Padre e hijo serbios en ciudad tomada de Croacia. 1991
Todo era un verdadero desafío, hasta encontrar un “soldado”, porque los había tanto profesionales como también gente defendiendo sus hogares.
Se organizaron ejércitos y pequeños grupos de borrachos, gente realmente cruel. Algunos luchaban contra verdaderos soldados, pero otros luchaban contra los indefensos, y así la venganza personal y la codicia se fueron convirtiendo en los máximos objetivos.
Los soldados una vez fueron amigos, pero de repente se tornaron enemigos, a pesar de que los uniformes eran casi idénticos. Ocurrían atrocidades, pero todo era “acto de guerra” que aseguraría el futuro de la nación expulsando al enemigo.

Combatiente croata en Mostar. 1993

Pareja serbia defiende se casa de las fuerzas croatas. Okucani 1991

Paramilitares serbios en ciudad croata. 1991

Arkan, líder paramilitar serbio, y sus Tigres. Croacia 1991

Musulmanes y croatas prisioneros de guerra. Trnopolje 1992

Paramilitares serbios toman posiciones durante la primer batalla por Bosnia. Bilijenia 1992

Fuerzas bosnias en la primera línea en los alrededores de Sarajevo. 1994
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MATANZA

Croatas víctimas de bombardeos antes de ser enterrados. 1991
Cada muerte llevaba a la otra. Cada vez que el padre de alguien era asesinado, tenía que ser vengado por el hijo o el hermano o el amigo. Los funerales se convirtieron en el objetivo favorito de francotiradores para cobrar venganza. Los entierros debieron comenzar a realizarse de noche
Como consecuencia de los combates, los cuerpos yacen y se acumulan en el suelo durante días. Los estadios deportivos pronto se convirtieron en cementerios, y los civiles que se quedaban, con frecuencia pagaban el precio con sus vidas.
El número de muertos era asombroso. Sin embargo eran los números vacíos de contenido por su uso propagandístico… “nosotros matamos más que ustedes" o "no he podido matar a muchos civiles aún". Todos decían las mismas cosas. La única realidad concreta era que la gente estaba siendo sacrificada.

Niño croata llora en el funeral de su padre. 1991

Cementerio de Sarajevo. 1993

Restos de una víctima de Sebrenica. 1996

Cuerpos esperan en la morgue de Vukovar. 1991

Mujer bosnia en la tumba de su marido. Bihac 1995

Paramilitar serbio maltrata los cuerpos de civiles musulmanes recién ejecutados. Bilinejia 1992
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MIEDO Y PASION

Beso serbio celebrando la victoria en Vukovar. 1991
Una mirada o un gesto a menudo es lo que mejor expresa un sentimiento. El miedo, la pasión, la desesperación, el amor, y con mayor frecuencia, el odio, a todo el mundo le tocó en un momento u otro sentirlos.
Inicialmente la mayoría estaban sorprendidos, luego se asustaron y a continuación vino la furia. Después de un tiempo estos sentimientos se volvieron optimistas, la gente tenía esperanzas, esa que todos necesitamos para seguir adelante. Pero entonces llegó la frustración, y todos la sentían por igual.
La más triste de las sensaciones era la de renuncia, la de gente a la que ya no le importaba nada.

Bosnios aterrados se cubren de los francotiradores serbios. Sarajevo 1992

Bosnios se cubren de francotiradores serbios

Celebración serbia en Sarajevo. 1996

Familia bosnia llora ante la llegada de los comandos serbios al pueblo. 1992

Un musulmán ruega por su vida al ser tomado prisionero por combatientes serbios. Bilijenia 1992

Soldado serbio celebra bebiendo la caída de Vukovar. 1991
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RUINAS

Señal de tráfico destruida en Croacia. 1991
En la guerra hay muchas maneras de derrotar a tus enemigos. La más simple es matarlos, pero cuando es difícil hacerlo con todos, una opción es destruir lo que tienen para que cuando se den vuelta y vean se encuentren con sus hogares, escuelas, lugares de culto y el arte en ruinas.
Tanta destrucción es necesaria para que la gente pierda su voluntad de sobrevivir. Su santuario, su hogar, se había perdido.
Uno ya no podía reconocer siquiera su propia ciudad.
Sin la seguridad de su hogar, el enemigo se vuelve más débil, cae su moral.
Sin embargo, cada día que una persona sobrevive entre las ruinas, es una victoria. Ellos se decían el uno al otro, "Vamos a ganar ..."

Cosecha. Bosina 1995

Mujer mira por la ventana. Sarajevo 1994

Bar destruido en Croacia, 1991

Intentando apagar el fuego de ventana a ventana. Sarajevo 1996

Soldado serbio celebra en las ruinas de poblado croata. 1991

Cruz destruida en Vukovar. Croacia 1991
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DESPLAZADOS/REFUGIADOS

Mujer musulmana que huyó de la limpieza étnica serbia. Bihac 1995
La limpieza étnica. Un nuevo término para una práctica muy antigua. En primer lugar, mataban a unos cuantos para asustar al resto y obligarlos a huir. Cuando eso fallaba, sitiaban el pueblo o la ciudad y la bombardeaban sin piedad para después entrar y marchar sobre los cadáveres hasta conquistarla. Y a los que sobrevivieron, los agrupaban en los campos y colinas, y el procedimiento se repetía hasta que no quedara ninguno vivo.
Una vez terminado, los ejércitos buscaban a su propia gente para repoblar el lugar.

Croatas huyen de Vukovar. 1991

Mujer deja Vukovar. 1991

Serbio llora por la llegada de soldados croatas al área. Trajina 1995
Soldado musulmán retorna a su poblado natal tras el paso de los serbios. Bihac 1995

Niños de Sebrenica en campo de refugiados de la ONU. Tuzla 1995
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FALTA DE RESPUESTAS

Mujer serbia se despide con un beso el día anterior a la reunificación, ante la presencia de fuerzas de la OTAN. Grbavica, Sarajevo. 1996
El mundo miró hacia otro lado hasta que fue demasiado tarde.
Un país había estallado desde su interior. Cuando el mundo finalmente reaccionó, los resultados fueron tragicómicos. Las tropas enviadas para detener la lucha sino solamente para llevar alimento a las ciudades sitiadas. No es que el hecho no era algo valorable, pero para la desesperanzada población parecía que eran como vacas en engorde esperando ir al matadero.
Recién cuando la atención social mundial se posó sobre el lugar, los políticos vieron su oportunidad de llegar y convertirse en los extranjeros que querían poner fin a la guerra, pero la verdad es que nadie sabía cómo.
Cuando finalmente se decidió a utilizar la fuerza, la mayor parte del daño ya estaba hecho. El país se había ido. Nadie iba a ganar.

Mujer llora mientras el fuego destruye se hogar. Sarajevo 1996

Mezquita destruida. Bosnia central 1993

Soldados bosnios y norteamericanos comparten la bebida. Bosnia 1996

Arribo de ls fuerzas norteamericanas a Bosnia. 1996

Mujer quema todos sus libros socialistas. Sarajevo 1996
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9 comentarios
Te dejo 10, lo agrego a favoritos y, cuando tenga tiempo, lo termino de leer
Me recuerda a las peliculas de Emir Kusturica, te doy un punto
Ojala algun dia aprendamos....