El Tutankamon americano: El señor de Sipán

El Señor de Sipán

El Tutankamon americano: El señor de Sipán

Antes del descubrimiento de la tumba del Señor de Sipán, los estudiosos pensaban que las imágenes o representaciones del arte Mochica formaban parte de escenas mitológicas sólo existentes en la imaginación de sus creadores. Por ello fue una sorpresa constatar que muchos de los emblemas, ornamentos y atuendos encontrados en este magnifico entierro, los cuales fueron usados en vida por su propietario, resultaban semejantes a los figurados en los temas clásicos del arte Mochica, principalmente en "La presentación" o "Sacrificio de prisioneros". La correspondencia de símbolos y ornamentos no podía ser más exacta, lo que constituyó una clave importante para reconocer el rol y jerarquía del Señor cuya tumba acabábamos de descubrir.

El Señor de Sipán ocupaba la cúspide de la estructura social y política de su tiempo con un carácter semidivino, a juzgar por los objetos encontrados y por sus acompañantes.

Diferentes vestimentas y ornamentos del Señor aparecen también en otras representaciones del mundo Mochica. Así, encontramos las orejeras con el ave sagrada en el "ritual de purificación", el tocado de algodón en las "carreras rituales", la túnica de placas metálicas en la "danza con soga", entre otras. Suponemos entonces que el Señor de Sipán habría presidido todo evento sagrado o actividad gubernativa.

Su deteriorada osamenta nos permite saber que murió a una edad promedio de 40 años y que, con excepción de una incipiente artritis, gozaba de buena salud. Su estructura corpórea demuestra poco trabajo físico y el escaso desgaste dental habla de una dieta especial. Esto le permitió alcanzar una estatura de 1.67 m (alta para su época). Las particularidades físicas que muestra señalan una especial forma de vida y caracteres hereditarios: debió integrar una casta de hombres nobles que heredaban el poder.



El Evento Funerario


Hace 1700 años, una doliente multitud de súbditos, sacerdotes y guerreros acompaña los imponentes funerales de su soberano. En complejos rituales el Señor de Sipán fue sepultado con todos sus bienes, provisiones, ofrendas y acompañantes para su viaje a la eternidad. El Señor de Sipán en vida y con todo su esplendor representó el poder divino sobre la tierra y su entierro constituye un reflejo de su rango y poder.

Al centro de la cámara funeraria se encontró el sarcófago real hecho en madera y dentro de ella estaba la osamenta del señor de Sipán. Ocho acompañantes con diferentes rangos, ornamentos y atuendos rodean el sarcófago real en los diferentes niveles encontrados.

El Señor de Sipán poseía una variada cantidad de joyas, ornamentos y atuendos que fueron sepultados con él.

1 - estandarte de cobre dorado sobre tela
2 - ornamento de cobre dorado
3 - pectorales de cuentas de conchas blancas, rosadas y verdes
4 - un par de narigueras de oro
5 - collar representando frutos de maní 10 de oro y 10 de plata
6 - orejeras de oro y turquesa
7 - diadema de oro
8 - conchas y caracoles procedentes de Ecuador
9 - sonajeros de oro
10 - protectores coxales de oro y plata
11 - diadema de oro


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El primer sacrificio ofrendatorio lo constituyeron dos llamas ubicadas a los lados del sarcófago y el cuerpo de un niño como símbolo de regeneración descansa en una esquina. A la cabeza del sarcófago real se encontró un ataúd de caña de una de las jóvenes esposas. A los lados se hallaron dos ataúdes, en una estaba el jefe militar cubierto de armas y emblemas de cobre, en la otra el portaestandarte llevando símbolos reales y acompañado por un perro. A los pies del ataúd del Señor de Sipán se encontraba su esposa principal con una corona de cobre, y a la cabeza una tercera mujer con un pie izquierdo amputado llevando un pectoral de conchas. Luego el recinto fue sellado con vigas de algarrobo y cubierto. En una de las paredes descansa un vigía y dentro del relleno se encontró el cuerpo de un guardián.


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Las Joyas y Ornamentos Reales
El Señor de Sipán utilizó en vida variados ornamentos, emblemas y atuendos para distintas ocasiones y ceremonias. Estas vestimentas eran símbolo de su alto rango, investidura semidivina y poder. A su muerte, diversidad de bienes formaban parte del ajuar funerario para acompañarlo al mundo de los muertos donde, según la religión Mochica, seguiría ejerciendo los mismos roles y funciones. Conozcamos esta diversidad de joyas, ornamentos y emblemas.

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Barbiquejo de cobre
parte del ornamento


Este ornamento ha sido trabajado sobre una lámina repujada y cortada con colgajos en el extremo de los triángulos. Formaba parte de un atuendo militar con los discos metálicos a modo de barbiquejo que cubren la base del rostro y parte del cuello. En la tumba fueron encontrados dos conjuntos semejantes.


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Ornamento de oro y turquesa (orejera)
representaría la imagen del mismo Señor


Deslumbrante joya que puede estimarse como uno de los objetos de arte más bellos y delicados. Es quizás el mejor exponente de la orfebrería Mochica conocido hasta la fecha.
Esta orejera tiene en el centro la imagen tridimensional de un dignatario Mochica portando sus armas de combate y adornado con una diadema semilunar sobre la cabeza, una nariguera movible, un collar de cabezas de búho y dos sonajeras sujetas de la cintura.
El grado de realismo y minuciosidad es perceptible en el detalle de los dedos de las manos y muslos, así como en el escudo en el antebrazo izquierdo y la porra en la mano derecha que pueden retirarse a voluntad. Fue confeccionada mediante el laborioso y perfecto montaje de decenas de piezas de oro y un mosaico de turquesa sobre un soporte de madera, para obtener una pieza circular de 92 mm de diámetro cuyo borde circundan 42 esferas hechas individualmente mediante tapas soldadas.
Completan la representación dos guerreros de perfil en mosaico de turquesa flanqueando simbólicamente a la figura central que representaría la misma imagen del Señor.


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Imagen de la deidad de los "Ulluchus"
en cobre dorado


Esta representación formaba uno de los estandartes de las primeras capas. Parte de la representación mantiene la capa de óxido como testimonio del estado previo a su limpieza y restauración.


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Mentonera de oro



Este ornamento funerario de oro que cubría la parte inferior del rostro del Señor fue trabajado sobre una gruesa lámina de metal, adaptándose anatómicamente para proteger la parte superior del cuello, mentón y mejillas. Sencillos relieves señalan la boca y los pliegues faciales.



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El Señor de Sipán

Excavaciones

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Ceramios en repositorio de ofrendas
niveles centrales


Debajo de los restos desintegrados de la madera que techaba este recinto, la cuidadosa remoción de una primera capa de aproximadamente 5 cm de tierra granulada y semicompactada, ponía a la vista en toda la nueva superficie del recinto veintinueve ceramios, algunos de los ellos fragmentados por la presión, pero que indudablemente debieron guardar una cuidadosa disposición alterada por los desplomes y deslizamientos de tierra en su interior. Al ser retirados, volvieron a aparecer - capa por capa - decenas de vasijas con evidencias de restos orgánicos, probablemente de las comidas y bebidas ofrendadas.


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Vista general de la cámara funeraria
acompañantes del Señor y ofrendas de cerámica


Decapando paralelamente los espacios intermedios, los sedimentos presentaban aquí tenues líneas elípticas como indicio de contenidos subyacentes. Luego registraríamos improntas de caña y algunas vasijas al oeste. Finalmente, después de algunas semanas pudimos identificar cuatro osamentas cuya compacta matriz fue un reto para la habilidad y paciencia de nuestro personal. Considerando su friable condición, se requirió el uso simultáneo de consolidantes acrílicos. Estos entierros, evidentemente de acompañantes del Señor de Sipán, estuvieron originalmente contenidos en ataúdes de caña, hoy desintegrados, colocados a partir del declive inmediato del borde de las hornacinas.







Trabajos de excavación del equipo de científicos de Walter Alva


notas dijo:“Descubriendo la tumba más rica del Nuevo Mundo” National Geographic Society –Octubre 1998

“El Rey Tutankamon del Nuevo Mundo” Newsweek –Septiembre 1998

“Secretos de una tumba milenaria” Reader’s Digest –Selecciones –Octubre 1993



La plataforma funeraria del Santuario Mochica de Sipán, ubicada en la Costa Norte del Perú, fue víctima, hasta 1987, de irresponsables y ambiciosos saqueos por parte de un grupo de huaqueros y traficantes, cuyas excavaciones amenazaban con desaparecer una de las más importantes huellas históricas del mundo preincaico.

Precisamente, en 1987, un grupo de investigadores y arqueólogos peruanos, al mando de Walter Alva, iniciaron la intervención científica en esta zona costera, con escasos recursos, pero con la firme convicción de rescatar del olvido y la codicia la extraordinaria herencia cultural de este grupo humano del actual Perú.

Luego de meses de exhaustivo trabajo, fue posible recuperar intacta la llamada Tumba del Señor de Sipán, el primer complejo funerario construido para albergar los restos de un Gobernante del antiguo Perú, lo que significó un aporte invalorable para el desarrollo de posteriores investigaciones científicas sobre las condiciones socio-económicas, políticas, tecnológicas y religiosas de los Moches o Mochicas.

Los restos del Señor de Sipán fueron encontrados en un ataúd de madera con un impresionante conjunto de ornamentos, emblemas y vestimentas de oro, plata, cobre dorado y otros materiales que integraban sus atuendos rituales y simbólicos de rango y poder. En cada una de las tumbas se hallaron además los restos de mujeres, niños y animales domésticos decapitados, y un gran número de vasijas que acompañaban a los cuerpos de los Señores de Sipán.



UN ESPACIO PROPIO



Hoy, el equipo de Alva cuenta con un laboratorio de restauración en la localidad peruana de Lambayeque. Mientras tanto, en los años siguientes a los primeros hallazgos, las ininterrumpidas excavaciones científicas posibilitaron el descubrimiento de alrededor de trece complejos funerarios más, correspondientes a diferentes jerarquías Mochicas, gracias a los cuales, el turismo en la zona creció notablemente; la amplia difusión sobre el lugar y sobre las riquezas que posee, tanto dentro del Perú, como a través de los medios de comunicación internacionales más importantes, motivaron a que el equipo de investigadores realizara las gestiones necesarias para iniciar la construcción de un museo propio en donde exponer los tesoros hallados, a modo de museo-mausoleo, hasta que el 8 de noviembre de 2002, y después de que concluyeron los trabajos de restauración en Alemania, fue inaugurado el Museo Tumbas Reales de Sipán, gracias al respaldo económico de los más representativos museos de Estados Unidos.

Por el inmenso interés que despertó el hallazgo de Sipán en la comunidad científica internacional, surgió la necesidad de mostrarle al mundo la importancia del mismo a través del diseño de una exposición itinerante que pudiera ser exhibida fuera del Perú.

Esta muestra itinerante fue presentada por primera vez en el Museo Fowler, de la Universidad de California, Los Ángeles, al amparo de un convenio internacional suscrito en agosto de 1993. Permaneció en este centro hasta enero de 1994, y luego se trasladó al Museo de Bellas Artes de Houston.

Más adelante, y con una gran expectativa, la exposición de las Tumbas Reales de Sipán fue inaugurada en el Museo de Historia Natural de New York con 2000 asistentes y con un extraordinario despliegue informativo en la prensa mundial.

Desde entonces, la exposición itinerante ha recorrido varios países del mundo como Chile, Japón, Alemania, Polonia, Bulgaria, Checoslovaquia, Yugoslavia, Finlandia, Israel, Corea del Sur, entre otros, y ahora llega al Ecuador.

Como consecuencia de este trascendental hallazgo, el equipo de investigadores de Alva encontró los mecanismos adecuados para proseguir con los trabajos de campo y para proveerse de recursos técnicos y humanos a largo plazo con el fin de dar continuidad a las excavaciones. Este empeño dio su fruto cuando, meses después, se descubrieron las tumbas del Sacerdote y del Viejo Señor de Sipán.

El encuentro de las osamentas de numerosos nobles, de sus vestimentas y ornamentos, permitió una reconstrucción mucho más precisa de la impresionante historia de la cultura Mochica preincaica.

El valor de las piezas encontradas por este grupo de científicos peruanos adquiere, por su importancia, una trascendencia similar a la de los tesoros arqueológicos hallados con las excavaciones de la tumba de Tutankamon, en Egipto; o las realizadas en la tumba del emperador maya Pacal, en los años 50.



Cultura Mochica

La cultura Moche o Mochica se asentó en la franja costera del norte del Perú, aproximadamente desde el siglo I, hasta el siglo IV de nuestra era, es decir, más de un milenio antes de que se conformara la cultura Inca.

Según las investigaciones realizadas, su compleja y jerarquizada organización política se extendió, por el norte, hasta la región de Piura, y por el sur, hasta Huarmey, en una zona que comprende cerca de 600 kilómetros de desérticas tierras que fueron fertilizadas mediante un complejo mecanismo de irrigación artificial, que consistía en desviar los cauces de los ríos que nacen en las cumbres andinas. Esta magnífica ingeniería hidráulica les permitió gozar de excedentes productivos que fueron la base de su desarrollo.

La creatividad del pueblo Mochica se refleja hoy en los innumerables vestigios hallados por Walter Alva y su equipo de investigadores, en los que se puede apreciar un elevado nivel artístico en la elaboración de piezas en cerámica y pictograbados que reproducen escenas de su vida cotidiana.

Así mismo, fueron capaces de innovar la tecnología de tratamiento de los metales, y fomentaron el uso intensivo del cobre y del oro para la elaboración de piezas ornamentales de gran valor artístico.

La avanzada producción textil fue otra de las características de la cultura Mochica, con la confección de vestimentas, mantos y diversos artículos de ornamento, principalmente en algodón. Además, establecieron talleres textiles organizados de tal modo que se asegure una producción controlada que les permita la redistribución y el almacenamiento de los productos.


Para ver las demas imagenes de los descubrimientos y escavaciones entre AQUí





Según wikipedia

El señor de Sipán

En el Perú, en 1987, el arqueólogo peruano Walter Alva Alva, junto con su equipo, descubrió la tumba del Señor de Sipán. Este descubrimiento es comparable, en importancia, al de otros gobernantes habidos en la historia hace milenios.

El hallazgo de las tumbas reales del Señor de Sipán marcó un importante hito en la arqueología del continente americano, porque por primera vez se halló intacto y sin huellas de saqueos, un entierro real de una civilización peruana anterior a los Incas. El ataúd de cañas en que se halló, fue el primero en su tipo que se encontró en América y reveló la magnificencia y majestuosidad del único gobernante y guerrero del antiguo Perú encontrado hasta la fecha de su descubrimiento, cuya vida transcurrió alrededor del año 250 D.C.


Ubicación

Su descubrimiento tuvo lugar a 500 metros del pueblo de Sipán ubicado en la Región Lambayeque. Se ubica en la costa norte del país a 751 kilómetros de Lima. Limita por el norte con Piura; por el sur con La Libertad; por el este, con Cajamarca; por el oeste, con el Océano Pacífico.

Cultura Mochica

La Cultura Mochica se desarrolló a lo largo de la costa desde el norte de Lima hasta la Región Piura en donde se encuentran alrededor de una quincena de valles. En cada valle habían poblaciones con sus respectivos gobernantes, aunque el Señor de Sipán era el gobernante de la máxima estructura social y política de esta cultura, en Lambayeque.

Su vestimenta

En la vestimenta de este guerrero y gobernante que medía aproximadamente 1.67 m. y que falleció a los 3 meses de gobernar, destacan las joyas y ornamentos de la más alta jerarquía como pectorales, collares, narigueras, orejeras, cascos, cetros y brazaletes. Predominan en estas piezas el uso del oro, de la plata , del cobre dorado y de las piedras semi preciosas. En su sepulcro, se hallaron más de 400 joyas.

El collar de oro y plata es un símbolo religioso de los dioses principales, el Sol y la Luna. Al lado derecho del pecho, el collar era de oro y al lado izquierdo de plata. Simbolizaba la visualización de ambos dioses en el firmamento en un momento del día. Es decir, el perfecto equilibrio deseado, según la mitología mochica.

Sepultura

Debido a su alta jerarquía y a su poder semidivino, este gobernante fue sepultado junto con ocho personas, al parecer por las vestimentas y osamentas encontradas, su esposa y dos mujeres posiblemente concubinas, un jefe militar, un vigilante, un porta estandarte y un niño. Entre los animales encontrados habían un perro y dos llamas.

El sacerdote

Debajo de la tumba del Señor de Sipán, se encontraron otras dos tumbas, la del sacerdote y más abajo, la del Viejo Señor de Sipán.

En aquella del sacerdote, se hallaron piezas que indicarían que sería uno de los principales personajes en la jerarquía religiosa de la cultura Mochica. Este sacerdote, por los análisis de ADN efectuados, fue contemporáneo al Señor de Sipán. En las piezas que le acompañaban destacan como símbolos religiosos, la copa o el cuenco destinados a los sacrificios, una corona de metal adornada con un búho con sus alas extendidas y otros elementos para el culto a la luna.

El Viejo Señor de Sipán

Sin embargo, por los mismos análisis de ADN, se ha probado que con diferencia de cuatro generaciones, el Viejo Señor de Sipán era un antepasado directo del mismo Señor de Sipán, por lo que se podría pensar en una alta jerarquía hereditaria.

En su tumba se hallaron los restos de una mujer joven y una llama y los suntuosos atuendos llenos de oro y plata.

ADN

En base a los exámenes de ADN y arqueológicos realizados, se ha podido establecer las características fisionómicas del Señor de Sipán como el color de su piel, su tipo de cabello, pestañas, ojos y todos los rasgos que tuvo. Igualmente, se pudo establecer su edad, por lo que la reconstrucción realizada corresponde a aquella de este gobernante tal cual fue.

Museo

Vista la importancia del hallazgo, Walter Alva impulsó la construcción de un museo llamado Museo Tumbas Reales de Sipán que fue inaugurado en el año 2002. Está ubicado en Lambayeque, y ha sido inspirado en las antiguas pirámides truncas de la prehispánica Cultura Mochica, (siglo I al VII d.C.). El museo concentra más de dos mil piezas de oro.

Obviamente, el principal atractivo es la tumba del Señor del Sipán con sus acompañantes y sus respectivos ajuares funerarios.




Noticias sobre el descubrimiento

En busca del tesoro de los mochicas de Perú

datos dijo:El primero en detectar el tesoro que se escondía en las tierras de la aldea de Sipán, en Perú, fue un conejo. Escarbando en su corral, logró sacar una moneda de oro que puso sobre la pista a los arqueólogos, y a los saqueadores, del que es considerado el mayor hallazgo de las últimas décadas en Latinoamérica.

Siete años después de que las excavaciones quedaran paralizadas por falta de fondos, en el año 2000, dos productoras españolas, Explora Films y El Deseo, han financiado la reanudación de los trabajos, a la vez que documentarán audiovisualmente los descubrimientos que, sin duda, deparará el yacimiento de Huaca Rajada.

Fue a partir de 1987 cuando salió a la luz la deslumbrante tumba del Señor de Sipán, de la civilización Mochica, que surgió al norte de Perú entre el siglo III a. de C. y el siglo VII. El noble fue enterrado con sus esposas y sus bienes: pectorales de oro, joyas, vestimentas... No muy lejos aparecieron las tumbas de un sacerdote y de otro noble, bautizado como Viejo Señor de Sipán. Hoy, un museo en la ciudad de Chiclayo expone todas estas riquezas.

Pero se trata de una pequeña parte de lo que esconde Huaca Rajada, una pirámide que fue el centro ceremonial y la necrópolis de los mochicas. Desde finales de abril, gracias a la colaboración española y a otros fondos aportados por el Gobierno peruano, 50 obreros, bajo la dirección del arqueólogo Walter Alba, excavan en dos nuevas tumbas de las 12 que ya están localizadas. "Todo este trabajo lo vamos a grabar y, a la vez, haremos una reconstrucción histórica de cómo vivían los mochicas con más de 300 extras. Es tan importante como la tumba de Tutankamon en Egipto", asegura un eufórico José Manuel Novoa, director de documentales en Explora Films y promotor de este proyecto.


El Tutankamon americano: El señor de Sipán


Una película

Ingredientes de película no le faltan. Saqueos, muertes, magia e incluso el FBI andan detrás de los hallazgos de Sipán. La primera noticia de lo que allí había la tuvieron dos policías en una taberna de la aldea, cuando vieron pagar un trago con una pieza arqueológica de oro. Era uno de los huaqueros (saqueadores de tumbas o huacas) que vivían de expoliar la zona de Huaca Rajada. Formaba parte de la banda de Ernil Bernal y en casa de su jefe decomisaron dos espectaculares cabezas de oro.

Inmediatamente avisaron a Walter Alba que no dudó, con su colega Lucho Chero, en hacer guardia día y noche armados con escopetas para proteger el lugar del saqueo. A los cuatro meses, hallaron la tumba del Señor de Sipán. "Se quedó impactado con tanta belleza. A partir de entonces recibió ayuda del FBI para recuperar piezas de gran valor que habían sido saqueadas", relata Novoa.

De hecho, se sabe que Ernil Bernal venía de esconder ocho sacos de oro en el campo cuando, al intentar escapar de su casa, le mató la Policía. ¿Qué pasó con ese tesoro arqueológico? "Hace un año me contaron que habían saqueado su ataúd y le habían cortado la cabeza para llevarla a un brujo. Querían que les contara donde los ocultó. Curiosamente, ahora su hijo trabaja en la excavación con Walter", firma. Novoa, que conoce Sipán desde 1991, asegura que aún hay quien anda buscando el botín de Bernal.

De la civilización mochica se sabe que vivía de la agricultura y la pesca y que llegaron a tener ciudades de 15.000 habitantes, de las más grandes del mundo. Los mochicas hicieron un entramado de canales de agua, que aún hoy se utilizan, en ésta desértica región del norte de Perú, que convirtieron en un vergel.

Además, eran grandes orfebres y artistas, como demuestran las piezas halladas en Sipán, cuyo señor gobernaba sobre todo el valle. Sobre su decadencia, se cree que acabaron siendo absorbidos por otras culturas precedentes de los poderosos incas.

La participación de los productores españoles (en colaboración con TVE y el apoyo de la Sociedad Geográfica Española) ha sido crucial para resucitar el interés en las excavaciones. No sólo por los 200.000 euros que han aportado, sino porque la recreación de la cultura mochica (sus vestimentas, sus construcciones, sus costumbres) son un acicate más para los investigadores que hay en el terreno.

A cambio tienen un contrato hasta diciembre para grabar en directo todo lo que vaya apareciendo en Huaca Rajada. "Era la necrópolis sagrada de los nobles. No se sabe aún si había algún rey supremo sobre los señores, pero no hay duda de que es uno de los hallazgos arqueológicos más importantes del siglo XX", concluye con ensutiasmo Novoa.








El aura del Señor de Sipán


Una fuerza etérea detuvo a los saqueadores de la tumba del Señor de Sipán. Se llevaron muchas piezas de oro pero no volvieron. Uno de ellos sintió que no viviría mucho después de la profanación y así fue. Puede ser una coincidencia, pero de algún modo protegía su sueño. Algún familiar de alto rango, otro jefe tal vez, mando cincelar en oro su imagen, colocando sobre su cabeza, sus manos y sus pies, vale decir todo su cuerpo, una aura gigantesca de oro por la energía que proyectaba. Así aparece en el Museo de las Tumbas Reales, con su energía protegiendo sus restos mortales.


Me llamó la atención porque las personas desprenden una aura que puede ser dorada cuando están bien, plateada cuando su fuerza es menor y gris si están bajos de salud, si tienen problemas familiares, situaciones negativas de trabajo y otros. Hay especialistas que saben distinguir cómo se encuentra el aura de quienes buscan su ayuda. Algo que no se aplica al aura del Señor de Sipán que está en el magnífico museo de Lambayeque construido con mucho esfuerzo y el afán de Walter Alva y su esposa, la arqueóloga Susana Meneses.

Las Tumbas Reales de Sipán merecen un viaje por las numerosas piezas que tiene con especial connotación. El felino volador que lleva sobre su cabeza sus tres mundos: el cielo, la tierra y el mar. El collar de maníes que representa la dualidad andina. La mitad de oro y la otra de plata. El collar con cabezas que muestran paso por paso el avance del tiempo desde la niñez hasta la senectud, representando quién sabe el recorrido que hizo hasta que cerró sus ojos mortales. Otro, de arañas, tan relacionadas con la lluvia, con cabezas humanas, de un experto en metereología. Hay mucho que ver e interpretar valiéndose de los conceptos de la cosmovisión andina.

Afortunadamente las huestes de Pizarro, después los encomenderos y luego los huaqueros del siglo XX, no alcanzaron a depredar todo. Hay mucho que descubrir en el panorama desolador que ocasionaba la censura de los amantes de nuestra historia. Una que otra máscara o una figurilla en colecciones privadas revelaba el pasado esplendor de una élite que seguramente era considerada sagrada, digna de usar joyas con brillo solar o lunar, porque se creía que el oro y la plata se habían desprendido de los astros.

Huaca Rajada era uno de los tantos montículos que ya habían sido tocados por la codicia cuando el arqueólogo Walter Alva, entonces director del Museo Bruning, debió sentir como el llamado de auxilio de unos brazos etéreos que surgían de su interior, el aura del Señor de Sipán atravesando las paredes de su tumba al exterior. Alva y su equipo acudieron en su protección. El trabajo que los esperaba fue arduo. Mientras los huaqueros actúan rápidamente para no ser descubiertos, los arqueólogos tienen que ir con lentitud, limpiando con escobillas la tierra acumulada para preservar cualquier vestigio. Las capas se fueron abriendo hasta que sintió una mirada y algo así como un abrazo. La figura alada de brazos largos y manos grandes, el aura del “alaek” salía por fin de su encierro.

Tras él estaba el gobernante acurrucado en las mismas sombras de la muerte. Reducido sus jugos vitales, su cuerpo mortal estaba oculto bajo otras joyas deslumbrantes. Así están hoy en su lugar definitivo para no perder su majestad. Su imagen con los puños alzados y estas manos desmesuradas que atraviesan el tiempo y que son su símbolo, su fuerza, proyectada del pasado hacia el futuro.

Los siglos trascurridos no han mellado su eternidad. Su hallazgo dio la vuelta al mundo en la televisión, en publicaciones y revistas. El nombre de Sipán es muy conocido, pero aún hay muchos detalles por revelar. El uso de las llamas por los mochikas para el transporte humano no sólo en esta vida sino en la otra, registrándose su presencia en una tumba, como si estuviera encargada de llevar su espíritu a la otra vida. Los guardianes astrales que quedaron para custodiar Huaca Rajada. La reproducción en molde de estatuillas o vasijas con formas de diversos personajes, entre ellos soldados, como si siguieran a su servicio. La presencia de otros señores como si el lugar se hubiera convertido en un grandioso mausoleo donde se acompañaban de alguna manera. Cada uno relacionado en mayor o menor categoría con el gobernante, pues, unos y otros eran de su entorno así como los sacerdotes. En cada una de sus joyas no sólo se prueba la creatividad de los artistas que trabajaron en ellas. Hay un simbolismo por investigar a fondo.

La interpretación tiene que hacerse ciñéndose a nuevos estudios. Un equipo que incorpore a especialistas de otras ramas, de aquellos que estudian las diferentes ramas del saber y el sentir de los personajes y el pueblo en general de las antiguas culturas del norte y de todo el Perú. Con su aporte se podría cruzar el puente de los milenios para encontrar raíces que nos pertenecen. En suma, los antepasados, tan importantes para cimentar esta identidad nacional tan reclamada y que, por lo visto en las Tumbas Reales de Sipán, nos deslumbran y nos llenan de orgullo.

Esta es una campaña cívica con los textos y fotos de Alfonsina Barrionuevo.



Videos

Tumbas en Sipán














Reitero, es un descubrimiento muy importante para nosotros, los americanos.

las paginas que busqué son variadas, muchas, si quieren fizgonear aquí les dejo todas.

http://www.perucultural.org.pe/sipan/index.htm

http://es.wikipedia.org/wiki/Se%C3%B1or_de_Sip%C3%A1n

http://www.unesco.org/courier/2001_04/sp/doss26.htm

http://www.elmundo.es/elmundo/2007/05/15/ciencia/1179253862.html

http://www.terra.com.pe/patrimonio/articulo/html/pat192.htm

http://www.lacoctelera.com/alacant/post/2007/04/07/el-marc-dos-grandes-exposiciones-senor-sipan

http://centrocultural-quito.com/ccmq.php?c=97

y youtube, claro.


ya quisieran los chilenos tener esto
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9 comentarios - El Tutankamon americano: El señor de Sipán

@mmmcerveza
8(, vos le comiste el dedo a Mr Sipan? +5
@maxtron
Excelente Post ....



viene tambien con maldicion esta profanacion?
@emi3d
naaa! io! ta bueno el post... pero puntos....

mmmm te dejo 2
@GoalStorm
La maldicion de que nadie te comenta...como dijiste mejor es dedicarse a postear peleas, CQC o GH...Excelente post, ya nos mal acostumbraste a semejante calidad..jeje +5
@pepemuleiro
iory, hacete una investigacion de por que este tipo de descubrimientos se demoraron tanto en aparecer, sino lo convoco a mulder para que lo explique mediante teorias conspirativas sobre la aniquilacion y posterior encubrimiento de los aborigenes
@Pappo
muy buen trabajo +10