Era 23 de Junio de 1962.....

En el interior de la suite 261, bungalow 96, del Hotel Bel-Air en Los Angeles, todo eran preparativos, prisas, nervios. Tres agentes de seguridad enviados por la revista Vogue, se encargaban de despistar a los medios de prensa. Leif-Erick Nygards, ayudante de Bert Stern daba los últimos toques para la histórica sesión fotográfica, reunía telas y fondos de tonos negros...pastel....tal y como Stern le había indicado. Se estaba preparando aquel caluroso día de junio, en lo que iba a ser, no solo un bien remunerado trabajo, sino la sesión fotográfica mas conocida de la historia. Lógicamente, tanto él como Bert Stern nunca pudieron imaginar que aquellas 2700 fotos serian las mas apreciadas, criticadas, admiradas, buscadas y solicitadas del mundo, mas de cuarenta años después de las tres jornadas de trabajo.






Marilyn llegó el primer día con cinco horas de retraso.
El 24 de Junio de 1962, cuando prácticamente terminaban de hacerle las fotos, donde la actriz luce traje de chaqueta con estola de piel, fueron hechas en presencia de Robert Kennedy. En uno de los descansos, Stern y Leif se sintieron terriblemente incómodos por una acalorada discusión entre ella y Fiscal. Se tuvo que parar durante mas de cuatro horas, hasta que Marilyn pudiera volver a embriagar a la cámara.
















La actriz bebió dos botellas de Champagne Don Perignon en las fotos tomadas sobre la cama. Si observamos detenidamente, se ve perfectamente que la expresión de Marilyn en estas instantáneas es diferente a las del primer día y que son icono representativo del famoso trabajo..."Las realizadas con velo transparente"















Leif-Erick le hizo la única foto que existe de la actriz mostrando el vello púbico. Posteriormente la revista Playboy la publicó en 1984, pagando una fortuna. Fué idea total y absoluta de la propia Marilyn posar con peluca negra y con traje de chaqueta. Quería parecerse lo máximo posible a la primera dama de los EEUU.















Marilyn al contrario de lo que se especuló con los famosos desnudos de medio cuerpo, nunca consintió quitarse el ayustado pantalón rosa que llevó, a pesar de las insistencias de Stern. La foto tomada desnuda íntegramente que publicó Playboy fue hecha de forma poco ortodoxa por Leif-Erick.















En las fotos donde muestra su espalda, observamos arrugas muy marcadas en los codos y algunas alrededor de los ojos. Aunque Bert Stern siempre opinó que no existió nunca material inservible en aquel trabajo. Marilyn quedó horrorizada ante aquella evidencia y le rogó las destruyese. Afortunadamente, el fotógrafo nunca le hizo caso.















Hubo varias veces en que Marilyn se sentía como ausente (palabras de Leif-Erick), estaba con la mirada perdida y tuve que inventar mil historias para hacerle sonreir, como por ejemplo, sobre el rodaje de Cleopatra, anécdotas del furor uterino de Liz Taylor sobre Burton y el ruido que hacían cuando practicaban sexo en la roulette.















El último día, el 25 de Junio, ya anochecido, en la misma puerta del bungalow 96 del hotel Bel-Air, esperaban a la actriz un coche oficial del fiscal de EEUU, conducido por dos hombres vestidos de negro. Leif-Erick comenta con cierto pesar que vió reflejado en el rostro de Marilyn una enorme inquietud al entrar en el coche.















Bert Stern comentó a Leif-Erick, pasados años del fallecimiento de la actriz, que después de finalizar las fotos en blanco y negro, donde brilla el enorme magnetismo de su rostro, con pelo totalmente liso sobre fondo negro, que la actriz le confesó que tenia una rueda de prensa fijada para uno de los primeros días de agosto y que le rogaba que no dejase de asistir:

" Quiero tenerte cerca....Voy a necesitarlos "















El diario rojo del que tanto se habló y se sigue hablando era totalmente cierto, de hecho en él, aquellos tres días Marilyn anotó algunas sugerencias que Stern le apuntó sobre el trabajo. Una de las veces Bert Stern leyó fugazmente escrito en él, el nombre de Fidel Castro y con tachaduras la palabra "Confidencial".















Marilyn Monroe en una ocasión y referente a los desnudos insinuantes de Stern: "En mi impulso de aparecer desnuda y en mis sueños sobre ello, no había ni vergüenza, ni remordimientos, tal vez odiaba la cicatriz de la operación, pero pensar que la gente va a mirarme, me hace sentirme menos sola".















Pueden ver el resto de las fotografías aquí o aquí.