La planta

La esponja vegetal es una enredadera de la familia de las cucurbitáceas (igual que los pepinos y calabazas) comprende numerosas especies, de las cuales las más conocidas son Luffa cylindrica y Luffa acutangula. Las esponjas son originarias de una zona tropical incierta, tal vez África o la India. Su uso era común en China desde el año 600 antes de Cristo. Es una planta que prefiere temperaturas elevadas, pero adaptable a climas templados donde varia la calidad y características de la fibra como así también su elasticidad y resistencia. Sus tallos son trepadores y pueden alcanzar más de 15 m de longitud. Tiene grandes hojas rectangulares y por ser una especie monoica, como la calabaza, tiene en forma separada flores masculinas y femeninas de vida muy corta.

Los frutos son alargados, de color verde con líneas oscuras longitudinales. Su tamaño promedio es de 20 a 25 cm de largo con frutos de hasta 60 cm y algunas variedades que sobrepasan el metro de largo.

Esponja vegetal, plantala en la quinta


Suelo y abonado

La esponja es una planta sensible a la salinidad y no es conveniente cultivarla cerca del mar. Requiere suelos bien drenados, ricos en materia orgánica (pH entre 6 y 7) y con abundante nitrógeno y fósforo. En cultivos comerciales se realizan fertilizaciones mensuales (entre 5 y siete aplicaciones desde la siembra a la aparición de los frutos) de 400 a 200 kg/ha cada una. Es recomendable el uso de abono verde, es decir plantas que aportan nitrógeno y materia orgánica al suelo cuando se entierra. Es una buena forma de bajar costos y mejorar las condiciones físicas y químicas del suelo a la vez que contribuye a terminar con los ciclos de plagas y enfermedades. Aumenta el rendimiento de muchos cultivos y mejora el manejo del suelo y control de malezas. Algunos abonos verdes, como la arveja (Psim sativun L.) y la vicia (Vicia Atropurpúrea) hace un aporte de nitrógeno equivalente a 175 kilogramos de urea por hectárea y han permitido reducir el uso de fertilizantes químicos por hectárea a la tercera parte con un ahorro del 20%.

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Siembra

Se seleccionan los mejores ejemplares y se deja que sus frutos se sequen en la planta, conservando las semillas en su interior hasta el momento de su extracción para la siembra. Cada fruto contiene unas 500 semillas (unos 30 gramos), por lo que se necesitan 60 frutos para sembrar una hectárea. Para extraer las semillas se cortan un poco los extremos de la esponja y se la golpea con un mazo de madera. Las esponjas se cultivan en primavera y se cosechan en el otoño. Se pueden sembrar de dos modos:

En almácigo:
Cuando las condiciones climáticas o del suelo no son muy apropiadas y para poder seleccionar los mejores ejemplares. El trasplante se realiza cuando comienzan a desarrollarse los primeros zarcillos.

Siembra directa:
En el lugar definitivo a una distancia de 1,25 m entre hileras por 0,70 m entre plantas. Se cavan pequeños hoyo donde se colocan tres semillas. Posteriormente se realiza un raleo para dejar solamente a las plantas más fuertes.

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Cuidados


A pesar a que la esponja requiere suelos con buen drenaje, necesita humedad para desarrollarse adecuadamente. El riego debe ser frecuente cuando se están desarrollando las plántulas y por lo menos dos veces por semana durante el verano. Se debe mantener libre de malezas los surcos, tareas que se ve facilitada con el empleo de una abundante capa de vegetales secos (mulch).

Las primeras flores, que aparecen al mes de la geminación, deben ser completamente eliminadas (durante los dos primeros meses de la floración), lo mismo las ramas secundarias hasta que la guía principal llegue al parral. Al mismo tiempo se van acompañando las guías principales atándolas con tela o tiras de cinta-abrojo (reutilizable por cerca de 10 años). Cuando se detectan frutos mal formados debe ser desechados.

Las plagas que atacan a las esponjas suelen ser las mismas que afectan al resto de las cucurbitáceas. Las “plagas” se desarrollan cuando se abusa del monocultivo y los agroquímicos, por lo que el mejor reaseguro es un manejo ecológico del suelo. Para controlar el ataque de los insectos se practica el llamado “manejo integrado de plagas”:

- el empleo de "variedades" resistentes es una de las técnicas más efectivas.
- Roturar bien el suelo eliminando residuos y malezas que pudieran albergar insectos y exponiendo a la vez a sus larvas para que puedan ser consumidas por los pájaros.
- Mantener franjas de plantas que puedan servir de refugio para los insectos predadores de las plagas.
- Intercultivo con plantas que repelen insectos como la "capuchina" o "taco de reina" (Tropaeolum majus) que repele chinches de las cucurbitáceas, la borraja que alejan a los gusanos, la caléndula que ahuyenta a los nematodos del suelo o el orégano.
- La rotación con otros cultivos (que son atacados por insectos diferentes), además de ayudar a mantener más saludable el suelo, limita la población de insectos ya que estos mueren por falta de su alimento habitual.
- Los almácigos permiten mantener buenas condiciones ambientales durante el período en que las plantas son más vulnerables.
- Eliminación de plantas enfermas.

esponja

Producción en parrales y espalderas

Cada planta, en condiciones óptimas produce entre 25 y 30 frutos se pueden obtener unos once mil por hectárea. Para alcanzar un máximo de producción es necesario un soporte aéreo. Al mes de germinadas las plantas ya necesitan un entutorado. Estos pueden ser de dos tipos: parrales o espalderas. Las plantas aprovechan mejor la luz y los frutos no toman contacto con el suelo, lo que afecta su calidad.

Para armar el parral se colocan dos hileras de postes robustos en cada extremo del terreno y otra en el centro. Los postes pueden ser de cemento o de madera resistente ya que deberán soportar toda la tensión de la estructura. Estos postes, que llamaremos principales, tendrán 2,50 m de altura mientras que los centrales serán de 3 metros para darle al conjunto la forma de un techo a dos aguas, un diseño que aporta mayor solidez estructural. Entre poste y poste se deja una distancia de 4 metros.

En el interior del perímetro se fijan postes secundarios, también a 4 metros de distancia entre sí. Los postes principales se vinculan con alambre galvanizado número 8 (4,06 mm) y los secundarios de calibre 10 (3,26 mm). Queda de este modo conformado un entramado de 4X4 m que sirve de soporte para armar una red de alambres de calibre 12 (2,64 mm) o 14 (2,03) mas finos de 0,50 X0,50 m. Según datos de productores costarricenses, la biomasa que debe soportar una estructura de estas características es de 100 toneladas por hectárea, por eso aconsejan colocar palos complementarios donde haga falta.

Otra técnica de soporte es la espaldera. En este caso, la hilera de postes acompaña a los surcos y se van tirando alambres a diferente distancia del suelo como si fuera un alambrado. En los extremos de cada hilara se fija un poste principal de 2 metros (no hace falta el poste central) y luego postes secundarios cada 2 0 3 metros. El alambre galvanizado número 10 se reserva unir los postes en la parte superior mientras que los de calibre 12 para el resto. El primero se coloca a 20 cm del suelo y el resto cada 40 o 60 cm.

En el campo los parrales deben ser rodeados de una barrera de árboles de alto porte (como cipreses y álamos) para proteger a las plantas de la acción de los vientos fuertes que dañan los brotes en crecimiento.

cosecha


Esponja vegetal, plantala en la quinta

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Cosecha

Los frutos se recogen cuando comienzan a ponerse amarillos con el extremo de color anaranjado. No hay que dejar que tomen un color oscuro. A continuación se les cortan un poco las puntas (suficiente para facilitar el ingreso de agua) y se le hace una ranura a lo largo de la cáscara. Los frutos se unen formando "sartas" de unos 100 frutos cada una, atravesándolos con un alambre galvanizado y se sumergen en agua durante tres días para que se pudra la cubierta externa (clamidocarpo) y se desprenda. Luego se lavan las fibras con agua corriente para eliminar cualquier resto de cáscara. Luego de la cosecha, se eliminan las plantas quedando el terreno disponible para otros cultivos.

Secado

Las esponjas se secan a la sombra en un lugar ventilado durante una semana, nunca al sol ya que el resultado sería una fibra quebradiza. Si el proceso se hiciera muy lento hay peligro de que se formen hongos que podrían dañar o manchar la fibra. Esto se puede evitar agregando un poco de cal al agua.

Blanqueado

Para aclara la fibra se utiliza carbonato de calcio o cloruro de calcio sustancias alcalinas que utilizan comúnmente para el blanqueado del papel. Hay quienes emplean cloro o lavandina, pero hay que tener en cuenta que hay países que, por razones ecológicas, no aceptan este último procedimiento y la mercadería puede ser rechazada. Los principales importadores son Inglaterra, Holanda, España, Francia, Alemania e Italia.

Elaboración

Una vez que la esponja esta blanqueada y seca, está lista para ser envasada para su comercialización como esponja para baño o para tareas de limpieza doméstica. Para la fabricación de manoplas, plantillas y desmaquilladores cosméticos, se prensa la fibra, se recorta con la forma elegida y se la cose al soporte de tela.

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Esponja vegetal, plantala en la quinta


FUENTE:
http://tabloide.eurofull.com/shop/detallenot.asp?notid=160