Según ex jefe del Ejercito
Reconocen que Chile colaboro con Inglaterra en Malvinas
El ex comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Chile conto en detalle como colaboró el país trasandino con el gobierno de Margaret Thatcher para que contara con toda la información acerca del movimiento de tropas argentinas en la Patagonia.


Un militar chileno reconoció el apoyo a Inglaterra.(Archivo/AP)


El secreto de Malvinas mejor guardado de estos últimos 23 años está saliendo a la luz. Tiene que ver con la supuesta colaboración chilena con Inglaterra en la guerra de Malvinas.
El secreto a voces era que el gobierno de Augusto Pinochet le brindó apoyo directo a las fuerzas británicas. Pero ahora, esta versión fue confirmada por uno de los protagonistas de la historia. Ya que, el ex agregado aéreo en Londres e integrante de la Junta Militar, Fernando Matthei Aubel lo dijo claramente: "Yo hice todo lo posible para que Argentina perdiera la Guerra de las Malvinas".

El ex comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Chile contó en detalle cómo colaboró el país trasandino con el gobierno de Margaret Thatcher para que contara con toda la información acerca del movimiento de tropas argentinas en la Patagonia.

El sitio chileno Las últimas Noticias anticipó el reportaje que se ver en la noche del miércoles por la televisión de ese país. En el video, Matthei Aubel asegura que "Chile no tuvo nada que ver en las Malvinas. Fui yo, por mi cuenta". Pinochet y la Junta Militar que gobernaba Chile no estaban al tanto de la tarea que desarrollaba este comandante en jefe, asegura en el reportaje.

Matthei Aubel había sido agregado aéreo en Londres entre 1971 y 1974. Cuando Pinochet asumió el poder en 1973, el militar regresó para sumarse a la Junta que dirigía el ex dictador. "Toda la nación argentina puede estar resentida conmigo", dice Matthei.

Durante el conflicto bélico que se inició el 2 de abril de 1982 con el desembarco argentino, los países latinoamericanos se solidarizaron con la Argentina. Pero envió aviones de combate para respaldar a las Fuerzas Armadas.

Sin embargo, Matthei insiste en que su jugada fue absolutamente personal. El hombre relató que decidió tomar la iniciativa cuando detectó que los ingleses desconocían por completo el movimiento de las tropas argentinas en la Patagonia, y optó por tomar contacto directo con ellos.

"Llegó a Chile por aquel entonces el wing commander Sidney Edwards y negociamos la entrega de aviones, misiles antiaéreos y radares a cambio de información. ¿Si habló con Pinochet? Si, pero fui lo suficientemente vago para que el se desentendiera si algo andaba mal" dijo textualmente el Matthei Aubel.

De todas maneras, más allá de su confesión, la propia Margaret Thatcher publicó años más tarde que, sin la ayuda clave de Chile, la guerra de Malvinas no hubiese sido fácil de ganar.

La ex primera ministra británica Margaret Thatcher había dejado trascender después de la guerra que la fuerza expedicionaria de su país había recibido información de inteligencia chilena y, además, que se le había permitido el uso de pistas de aterrizaje en ese país.


Aunque Matthei asegura que todo fue idea suya, en el reportaje sostiene: “Los apoyamos con monitoreo permanente, radares y escuchas con dispositivos electrónicos". Sin dudas, para movilizar todo esa infraestructura resulta llamativo que las operaciones se hayan realizado sin conocimiento del gobierno.
Finalmente, justifica su decisión. "Galtieri dijo que Malvinas era el primer paso y que el siguiente era la recuperación de los otros terrenos". Vale recordar que en aquel momento, las relaciones entre la Argentina y Chile atravesaban momentos críticos, a partir de las diferencias que había entre ambos países en torno de los límites fronterizos, que fueron zanjados con el Tratado de los Hielos Continentales en 1991.


Matthei explicó también que los ingleses ofrecieron a Chile la venta de material aéreo en condiciones excepcionales, en momentos en que el país sufría impedimentos para la compra de armas. "Nosotros necesitábamos reforzar la Fuerza Aérea —señaló— y en ese momento no podíamos comprar en ninguna parte, estábamos embargados por todos lados. Entonces, ahí tuvimos la oportunidad de comprar material a muy bajo precio."

Dijo que Chile adquirió así nueve aviones Hawker Hunter ingleses y, después de la guerra, recibió tres aviones de reconocimiento fotográfico. "La hermandad argentina es muy importante para mí, pero en ese momento, ante una amenaza tan clara, yo tenía la obligación de hacer todo lo imaginable para reforzar la defensa de Chile, que era mi responsabilidad", agregó.




Los ingleses habrían caído en Malvinas sin ayuda de USA
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Sin ayuda los Ingleses no Hubiesen ganado la Guerra Malvinas


Para los EEUU, sin su ayuda los ingleses habrían caído en Malvinas


Así lo confesó el ex secretario de Marina norteamericano, Jhon F. Lehman. Afirmó que sin el apoyo bélico de su país, el Reino Unido se hubiera visto obligado a replegar la Task Force del Atlántico Sur. Aún hay dudas sobre la verdadera cantidad de bajas inglesas durante el conflicto de 1982


En diciembre de 1988, el ex secretario de Marina de los Estados Unidos, John F. Lehman, hizo pública la ayuda política y militar brindada por los norteamericanos a Gran Bretaña durante la Guerra de Malvinas, sin la cual el Reino Unido se hubiera visto obligado a replegar la Task Force del Atlántico Sur, de acuerdo con la conclusión de expertos militares.

La confesión del ex funcionario de Ronald Reagan fue realizada en Londres, donde blanqueó el respaldo militar a los británicos, que aunque fuera conocido por los combatientes argentinos, dejaba de ser una versión para convertirse en un hecho incontrastable.

A 29 años del conflicto, la guerra del Atlántico Sur aún sorprende cuando se revisan las causas políticas, las acciones bélicas, las alianzas militares y las rupturas de pactos internacionales y, por supuesto, los actos de valentía protagonizadas por lo que estuvieron en el teatro de operaciones.

Los británicos ganaron la guerra, pero a un costo de material y de vidas como no lo sufrían desde el final de la II Guerra Mundial. Después de Malvinas, los ingleses no intervinieron en otra contienda que les haya costado tanto.

Pese a los errores de conducción militar de los generales-dictadores que decidieron ir a la guerra, las tropas argentinas infligieron a los británicos la mayor pérdida de barcos y de aviones y aún hoy hay dudas acerca de las bajas que reconocen los ingleses: 255 muertos y 777 heridos.

La escuadra naval de la corona británica tuvo 24 naves que recibieron los proyectiles argentinos. Siete naves fueron hundidas, cinco resultaron fuera de combate y otras doce quedaron con averías de consideración.

La nave insignia, el portaviones Hermes, donde estaba el puesto de comando del jefe de la Task Force, el almirante Sandy Woodward, fue tocado y el segundo de los portaviones, el Invincible, quedó fuera de combate, no prestó más servicio en lo que era, en 1982, una de las tres flotas navales más poderosas del planeta.

Hay versiones militares argentinas que sostienen que no fueron 24 las naves hundidas, averiadas de los ingleses, sino que, en realidad, sumaron 32.

Una de las naves que los militares argentinos afirman haber tocado fue un buque auxiliar de apoyo clase Tide (RFA Tipedol), que fue entregado por el dictador chileno Augusto Pinochet a la Royal Navy hasta el final del conflicto.

La Task Force perdió entre derribados y averiados por fallas o accidentes 46 aviones y otro número importante de helicópteros.

Según fuentes militares argentinas, intervinientes en el conflicto, los británicos llevaron hasta el teatro de operaciones 171 aviones y helicópteros.

El período más encarnizado de la guerra ocurrió entre el 21 de mayo de 1982 y las jornadas posteriores, batalla que se extendió hasta el 25 de mayo.

El almirante Woodward anotaba en la bitácora de mando a las 9.30 del 21 de mayo. "Si los argentinos van a pelear, hoy es la mejor oportunidad que tienen. Ya veremos".

La intuición del almirante inglés se cumpliría, los argentinos dieron batalla porque ese día, la flota británica se había estacionado en la bahía San Carlos para desembarcar las tropas que debían caminar hasta Puerto Argentino.

El combate aéreo-marítimo fue tan feroz que los británicos quedaron grogui, según lo reconoce Woodward en su libro de memorias "Los cien días", de editorial Sudamericana, pero los argentinos se desangraron en la ofensiva, perdieron la mayor cantidad de pilotos y de aviones, y no consiguieron impedir que los soldados ingleses desembarcaran.

Woodward dice con todas las letras que los argentinos podrían haber ganado la guerra ese día: "los argentinos podrían haberla ganado también".

Antes de sufrir en carne propia la profesionalidad de los pilotos y la valentía de los demás soldados argentinos en la tundra malvinera, los EEUU ya habían enviado misiles sidewinder aire-aire para derribar los aviones de los sudamericanos.

Esa tecnología bélica norteamericana fue decisiva a la hora de establecer la diferencia con la que portaban las naves argentinas.

Entre el 21 y el 25 de mayo, las tropas argentinas perdieron 27 aviones, que equivale a casi el 50 por ciento de los derribos durante el conflicto.

"Nos quedamos sin resto", fue la dolorosa confesión de un alto jefe militar de la Fuerza Aérea a Télam, al describir el corte de la ofensiva argentina sobre la flota inglesa.

A casi tres décadas de la guerra aún hay secretos militares por revelar.

Por eso, una vez terminado el conflicto, el gobierno británico dispuso un acta de secreto militar hasta el 14 de junio de 2072.

Recién a 90 años de la Guerra de Malvinas se producirá la desclasificación militar y los investigadores podrán conocer, con prueba documental, la historia completa del conflicto.