La rendición Alemana en la Segunda Guerra Mundial

Al menos yo no habia leido mucho acerca de los últimos dias del Tercer Reich y para mi ha sido bastante entretenido el investigar al respecto y mi deseo hoy es el compartir con ustedes lo que pude encontrar en diferentes páginas que compartire al final en las fuentes.

La rendición Alemana en la Segunda Guerra Mundial


Negociaciones para la rendición de Alemania en Reims (7-5-1945)


A comienzos de mayo de 1945 la derrota de Alemania era un hecho irreversible. Los Aliados concentraron sus esfuerzos en lo que vendría después de la rendición incondicional acordada en Yalta. Pero, la eventual desintegración del Tercer Reich dejaba a los Aliados sin una autoridad alemana legal que aceptara y garantizara la Rendición Incondicional de todas las fuerzas armadas y que lograra el control de la población civil.

De no lograrse esa condición, sería muy difícil detener los combates de la todavía enorme fuerza militar alemana que en varias partes de Europa seguía sin mostrar signos de aceptar la derrota a pesar de encontrarse en grupos aislados. A menos que la orden de rendir las armas partiera de una autoridad militar de alta jerarquía, los combates seguirían. Para los Aliados era pues necesario lograr por el momento la rendición incondicional y simultánea de todas las fuerzas alemanas de tierra, mar y aire.

Los Temores de Stalin


A quien más le preocupaba la situación era a Stalin, porque temía que sus aliados firmaran una paz por separado con Alemania, permitiéndole a los alemanes continuar la lucha contra la URSS. Los Aliados habían acordado que todas las unidades alemanas debían rendir las armas a la unidad aliada que tenían al frente, por tanto todas las fuerzas del Frente del Este debían rendirse a los soviéticos.

Términos de la Rendición


En agosto de 1944 el Estado Mayor Combinado Aliado acordó unos términos preliminares de rendición basados en tres principios:

1. La rendición general debía ser incondicional. Aunque podían tornarse en consideración las situaciones locales, si lo ameritaban.
2. Los alemanes no recibirían de manera absoluta ninguna promesa ni se permitían compromisos a posteriori.
3. El instrumento de rendición local estaría subordinado a un posterior instrumento de rendición general que sería acordado por las tres principales potencias aliadas, quienes ocuparían todo el territorio alemán e instalarían gobiernos militares en sus respectivas zonas.

Segunda Guerra Mundial

Los delegados alemanes Almirante von Friedeburg, General Kinsel,
Vice Almirante Wagner y Mayor Friedl conferencian en privado.


Esos términos fueron puestos en práctica de manera local tan pronto las unidades alemanas se fueron rindiendo a partir de abril de 1945. Sin embargo, los Aliados estaban conscientes que la rendición general sólo podía ser ordenada por un líder nacional alemán de reconocida autoridad. Mediante el proceso de rendición ese líder salvaría vidas, impediría el sabotaje, haría un llamado al orden y lograría la sumisión de los más ardientes nacionalsocialistas dispuestos todavía a luchar hasta el final. En el período de transición, ese líder reduciría la tensión y la confusión inevitable que el nuevo orden produciría.

Quien es la máxima autoridad Alemana?


Era pues crucial saber quién sería ese líder. Ninguno de los aliados aceptaba la posibilidad de firmar la rendición con ninguno de los jerarcas nacionalsocialistas del entorno de Hitler, menos con Himmler o con Göring quienes habían hecho intentos en ese sentido. Pero tampoco tenían el tiempo ni la predisposición para buscar al hombre que podría ocupar el puesto. La orden explícita de Eisenhower de detener a todos los oficiales de alto rango, civiles y militares bajo sospecha de ser criminales de guerra, cerraba las puertas a toda posibilidad. Pero además surgía el peligro de que Stalin propusiera un nombre que sin lugar a dudas arrastraría a Alemania a la órbita soviética. En eso estaban trabajando los soviéticos con altos oficiales capturados a quienes previo lavado de cerebro los habían convertido en si no en fervientes comunistas al menos en opositores al Nacionalsocialismo.

Hitler resolvió el problema


Por irónico que parezca, fue el propio Hitler que le resolvió el problema a los aliados occidentales al designar como su sucesor y Presidente del Tercer Reich al Gran Almirante Dönitz, un hombre con gran prestigio entre las fuerzas armadas alemanas y muy respetado por la sociedad civil. No tenía ningún precedente político que lo cuestionara, porque a pesar de haber sido un ferviente nacionalsocialista y con una lealtad hacia Hitler a toda prueba, siempre se limitó a cumplir sus funciones militares. Ninguna otra elección podría haber sido mejor.

Por informes de inteligencia, Dönitz conocía todos los acuerdos a los que habían llegado los Aliados respecto a la eventual rendición incondicional como se comprueba por los documentos capturados. Según lo manifestó el mismo Dönitz posteriormente, lo primordial para él era salvar a la población alemana de la destrucción debido el avance bolchevique. Mientras los aliados occidentales impidieran ese propósito, las fuerzas alemanas seguirían combatiendo, pero meintras tanto haría todo lo posible por llegar a un acuerdo con británicos y estadounidenses.

Al recibir la nominación de Presidente del Reich en su base en Flensburg, después de meditar el asunto, Dönitz manifestó su deseo de hacer un llamado al alto al fuego en occidente, propuesta que sorprendió a sus allegados que estaban acostumbrados al infatigable espíritu de lucha de quien conocían como "El León" en el servicio del arma submarina. Siempre había sido un principio ineludible para Dönitz el cumplimiento del deber y la obediencia al Führer, quien había demandado la lucha hasta el final. Pero, para Dönitz, en esos momentos su responsabilidad y compromiso como Presidente era con Alemania y el pueblo alemán.

Nazis

El General Montgomery con boina . A su derecha el
Almirante von Friedeburg y Vice Almirante Gerhard Wagner


Himmler despedido


Dönitz se mudó a Plön donde pasó los días siguientes a su designación, en continuas conferencias con connotadas personalidades militares y civiles. Formó un gobierno con ministros entre los que se encontraba Albert Speer, pero a otros a quien el propio Hitler recomendó, como Martin Bormann, ordenó que se les arrestara. Ordenó llamar a Himmler que había estado actuando como si fuera el Führer en el norte de Alemania, incluso tratando de negociar por su cuenta con los británicos.

Heinrich Himmler, jefe de la Policía y de las SS-Generales, escoltado por seis guardaespaldas de las SS fuertemente armados, se presentó en Plön. Una vez en su presencia, Dönitz le entregó un papel y le dijo que lo leyera. Luego de leer con cara de estupor y palideciendo le dijo a Dönitz, "Permítame Usted ser parte de su gobierno." Dönitz le replicó que no había forma que él pudiera ser de utilidad. Himmler estaba despedido.

El ex jefe de la policía salió de la oficina de Dönitz y más tarde intentó desaparecer quitándose el bigote, con un parche en el ojo y usando el nombre Heinrich Hitzinger. A mediados de mayo fue identificado por los británicos y arrestado. Cuando un médico británico lo examinaba para ver lo que tenía en la boca, mordió la cápsula de cianuro y murió.

Después de deshacerse de Himmler, el 2 de mayo, Dönitz salió de Plön ante el avance británico, para evitar ser capturado y poder continuar negociando. Se estableció en la Escuela de Entrenamiento Naval de Mürwick un suburbio del puerto de Flensburg en el Báltico cerca a la frontera con Dinamarca y continuó trabajando en las tácticas de rendición pro occidentales y anti soviéticas.

El análisis de la situación hecho por el General Jodl, quien continuaba en su cargo, le daban un estimado de 1.800.000 efectivos luchando en el Frente del Este. De acuerdo a lo estipulado, todos esos efectivos deberían rendirse a los soviéticos, por tanto lo más importante era tratar de salvar a la mayoría de ellos permitiéndoles movilizarse hacia occidente para rendir las armas a los británicos y estadounidenses. Era imposible tratar de salvar a unos 300.000 efectivos que continuaban luchando tras las líneas soviéticas en Latvia y Prusia Oriental. Había además unos 300.000 incluyendo recientes bajas y prisioneros remanentes de la lucha en Berlín que hacían lo posible por escapar a occidente.

Aliados

Antes del inicio de la ceremonia el general Jodl, a su derecha su ayudante, el coronel Wilhelm Oxenius y a su izquierda el almirante Hans-Georg von Friedeburg quien asistiría también al día siguiente en Berlín a la firma de la rendición ante los soviéticos. Días después de esos terribles momentos para él, se quitaría la vida


Había pues un saldo de 1.200.00 soldados a los que se debía salvar. Unos 600.000 hombres del Grupo de Ejércitos Centro se encontraban en Bohemia, Moravia y el Protectorado Checo, 430.000 efectivos del Grupo de Ejércitos Sur estaban en Austria y 180.000 del Grupo de Ejércitos Sureste peleaban aún en Yugoslavia. Dönitz convocó al Teniente General Oldwig von Natzmer Jefe de Estado Mayor del Mariscal de Campo Schörner Comandante del Grupo de Ejércitos Centro y a Karl Hermann Frank nativo de los Sudetes cabeza del Protectorado de Bohemia y Moravia reconocido por haber tiranizado a su región. El 3 de mayo, luego de un azaroso vuelo desde Yugoslavia a través de territorios ya en poder del enemigo, los dos hombres llegaron a Flensburg.

El General von Natzmer dio sus cifras: apenas quedaban 200.000 soldados en situación de seguir combatiendo en el Grupo de Ejércitos Centro esperando el ataque de más de 2.000.000 de soldados soviéticos que se aproximaban desde el norte, el este y el sur. Natzmer le manifestó a Dönitz que sus fuerzas podrían resistir a lo más dos semanas.

Por su parte, Karl Frank informó que la actividad subversiva estaba en aumento en Praga y esperaba una revuelta popular en gran escala para los próximos días. Propuso ceder el paso a un gobierno checo anticomunista que negociara la rendición a las fuerzas del General Patton que se encontraban ya muy cerca. Dönitz aceptó la propuesta y le ordenó a Natzmer que mantuvieras las líneas cuanto fuera posible para luego retirarse hacia el oeste y rendirse al Tercer Ejército de Estados Unidos.

Dönitz nombra a von Friedeburg


Después de tomar las decisiones que retrasarían el final en el Frente del Este, Dönitz volvió a atender el asunto en el oeste. Reunió un equipo encargado de negociar con los aliados occidentales liderado por el Almirante Hans-Georg von Friedeburg que debería negociar con el General Montgomery comandante del 21 Grupo de Ejércitos. Le puso restricciones a las funciones de von Friedeburg para ganar el mayor tiempo posible. von Friedeburg acordó un encuentro con el General Montgomery en el Cuartel General británico en Lüneburger Heide cerca al Elba y a 30 millas de Hamburgo. Propuso la rendición de Tercer Grupo Panzer y de los grupos de Ejército 12 y 21 que habían estado combatiendo a los rusos al norte de Berlín. Obviamente Montgomery estaba obligado a rechazar la propuesta, pero aclaró que podía aceptar a dichas fuerzas como prisioneros. La delegación alemana agradeció la contrapropuesta dando por establecido que todas las fuerzas que pudieran alcanzar las líneas británicas estarían a salvo de los rusos. Montgomery no lo dejó así, preguntando seguidamente "¿Se rendirán todas las fuerzas alemanas en mis flancos derecho e izquierdo, incluyendo las fuerzas en Holanda, Friesland con las islas Frisian, Helligoland, Schleswig-Holstein y Dinamarca? Si lo hacen así, entonces admitiré la rendición de las fuerzas alemanas a las que me enfrento." Esta contrapropuesta de Montgomery era razonable y aceptable, pero significaba que se perdía el tiempo que Dönitz deseaba ganar en el este. El Almirante von Friedeburg manifestó que no podía tomar una decisión y que lo comunicaría al Almirante Dönitz.

Rendición de las fuerzas alemanas en el norte


Después de un intervalo para almorzar, Montgomery dio un ultimátum hasta el día siguiente, 4 de mayo a las 6 de la tarde para recibir la respuesta de Dönitz, pasada la cual los británicos continuarían el ataque. El Almirante von Friedeburg voló al Cuartel General de Dönitz donde discutieron toda la noche. Luego regresó al Cuartel General británico, antes de terminado el plazo, con permiso de Dönitz para rendir las fuerzas acordadas. Al llegar los hicieron esperar porque Montgomery estaba atendiendo una conferencia de prensa. Finalmente los hicieron pasar a una tienda de campaña atestada de corresponsales y fotógrafos. Luego, ante los flashes de las cámaras firmaron un acta de rendición autorizada por el General Eisenhower.

Noruega


Durante las negociaciones había surgido el problema de Noruega donde 100.000 alemanes al mando del Teniente General Franz Böhme no había aceptado ninguna posibilidad de rendición y estaba dispuesto a dar batalla. Montgomery le comunicó lo del asunto de Noruega a Eisenhower quien le ordenó que cualquier negociación sobre Noruega o cualquier otro territorio se hicieran de ahí en adelante en su propio Cuartel General. En consecuencia, al día siguiente, 5 de mayo, el Almirante von Friedeburg se dirigió a la ciudad de Reims. Al momento de llegar, las fuerzas alemanas en Italia habían firmado la rendición y el mariscal Kesselring trataba de lograr un acuerdo para firmar la rendición de todas las demás fuerzas en el oeste.

Eisenhower se niega a participar


En Reims, von Friedeburg se encontró que las negociaciones no serían hechas directamente con el General Eisenhower, sino con el Teniente General Walter Bedell Smith. Eisenhower había estado en un campo de concentración recién descubierto y no estaba en predisposición de encontrarse con los alemanes antes que hubieran firmado la rendición. El Almirante von Friedeburg se encontró con que Bedell no estaba negociando sino dictando las condiciones de rendición. Eisenhower había ordenado que no hubiera rendiciones bilaterales sino que las fuerzas alemanas se tenían que rendir a todas las fuerzas aliadas y eso incluía a los soviéticos. Nuevamente von Friedeburg manifestó no estar autorizado para tomar ese tipo de decisiones. Obviamente ya no se trataba de asuntos netamente militares sino políticos.

Impase con los franceses


En esos momentos los Aliados se percataron que había un nuevo escollo que superar: el instrumento de rendición había sido elaborado cuidadosamente por la Comisión Asesora Europea, un grupo de diplomáticos occidentales que habían planificado las zonas de ocupación de Alemania y Austria. Los tres aliados occidentales habían aprobado el instrumento de rendición en julio de 1944. Después los franceses se unieron a la comisión y no se les comunicó que en febrero de 1945, en Yalta, las tres potencias habían alterado el documento: se había incluido la palabra "desmembramiento" entre los derechos de los aliados.

Para los alemanes ese término significaba la desaparición de la identidad nacional, para los aliados en ese momento era un documento desconocido por Francia. Pero había otro problema, pues el documento exigía la firma de la rendición incondicional por las autoridades civiles y militares. Los Aliados no reconocían al Almirante Dönitz como una autoridad civil sino como a un jefe militar. El General Smith no sabía qué hacer.

rendicion alemana

El Teniente General Badel Smith firma el Acta de Rendición en
nombre del Comandante Supremo. A su derecha el Almirante Burrough
y a su izquierda el Mayor General Susloparov y el General Spaatz


Nuevo documento de rendición


Smith y John G. Winnant, embajador representante de la Comisión en Londres, discutieron el problema por teléfono y decidieron que había que hacer otro documento titulado "Acta de Rendición Militar". Eso permitía que los franceses firmaran y solucionaba el problema de la falta de una autoridad civil alemana. Durante horas los aliados esperaron la aceptación de Dönitz del nuevo documento que fue redactado por el coronel británico John Counsell un actor en la vida civil quien copió los términos de la rendición en Italia, publicados en el periódico del ejercito estadounidense "Stars and Stripes". Británicos y estadounidenses aprobaron rápidamente el documento pero los soviéticos se negaron a hacerlo. El Mayor General Ivan Susloparov, jefe de la misión militar en París lo envió a Moscú y no había respuesta todavía.

El Almirante Dönitz recibió el documento, pero decidió que, aunque 210.00 hombres habían logrado cruzar las líneas de los aliados occidentales, aún era demasiado pronto para completar el retiro de las tropas alemanas en Yugoslavia, Austria, Bohemia y Moravia. Entonces, Dönitz llamó al General Jodl, un opositor a la rendición incondicional, para ir a Reims y continuar las conversaciones autorizándolo sólo a rendir las armas a los occidentales, pero si ellos decidían continuar los bombardeos en represalia entonces podía rendir las armas en todos los frentes, aunque sólo de manera escalonada. Primero se haría un alto al fuego permitiendo que las tropas alemanas se movieran libremente para poder entrar a las líneas aliadas y rendirse en occidente. Si Eisenhower lo prohibía, entonces el alto al fuego debía posponerse en cuanto fuera posible para ganar tiempo.

Jodl llegó a Paris durante la tarde del 6 de mayo, reuniéndose inmediatamente con el General Smith y el británico Mayor General Kenneth Strong, jefe de inteligencia del Cuartel General Aliado en París (SHAEF), quien actuaría como traductor. Smith presentó el documento de cinco párrafos que exigía la rendición incondicional de todas las fuerzas alemanas de tierra, mar y aire para las 11:01 del día 8 de mayo. Exigía también que no se destruyera ningún material o equipo militar, someterse a todas las órdenes aliadas y aceptar el castigo por cualquier desobediencia. Finalmente aclaraba que la Rendición Militar sería reemplazada por un instrumento de Rendición General que sería impuesto más tarde.

Jodl comenzó a poner obstáculos para seguir ganando tiempo, diciendo que era imposible cursar las órdenes para detener los combates a la 11:01 y que al menos necesitaba 48 horas para dar las órdenes a todas las unidades en todos los frentes. Después de una hora de discusión Smith llegó a la conclusión de que Jodl estaba haciendo tiempo y se lo informó así a Eisenhower. Eisenhower regresó a Smith con ordenes de decirle a los alemanes que no siguieran dilatando el proceso, que el documento debía ser firmado ese día y que las acciones debían suspenderse en dos días, a la medianoche, y que tenían 30 minutos para pensarlo.

La rendición Alemana en la Segunda Guerra Mundial

El General Jodl pide la palabra


"No hay alternativa, firma o caos"


Jodl le envió el mensaje a Dönitz por radio diciendo: "No hay alternativa, firma o caos." Más tarde Dönitz diría que "Eisenhower no tenía una clara percepción del rumbo que estaba tomando los acontecimientos." Eso implicaba que Alemania y estados Unidos deberían comenzar la resistencia a las ambiciones soviéticas en Europa. Dönitz aprobó la rendición incondicional pasada la medianoche del día 7 de mayo.

Firma del Acta de Rendición Militar


Jodl y von Friedeburg fueron escoltados a la sala de guerra de SHAEF donde esperaban una docena de oficiales de las fuerzas vencedoras junto a numerosos corresponsales. Traducido por Strong, Smith le preguntó a los alemanes si estaban dispuestos a firmar el instrumento de rendición incondicional. Jodl asintió y a las 02:41 firmó. Luego firmaron el General Smith por encargo del Supremo Comandante de las Fuerzas Aliadas, el General Susloparov (aunque no había recibido respuesta de Moscú) por los soviéticos y el Mayor General François Sevez, por los franceses.

Levantándose de su asiento, Jodl pidió la palabra y dijo: "General, con la firma de este documento la pueblo alemán y las fuerzas armadas alemanas, se entregan, para bien o para mal, en manos de los victoriosos. En esta guerra que ha durado más de cinco años, ambos han logrado y han sufrido, más que cualquier otro pueblo en el mundo. En esta hora sólo puedo expresar la esperanza en que los victoriosos los traten con generosidad."

Misión Cumplida


Segunda Guerra Mundial

Los enviados alemanes frente a los representantes de las fuerzas aliadas


Nazis

Firma del acta


Los alemanes fueron entonces llevados ante el General Eisenhower. El Comandante Supremo Aliado les preguntó si habían comprendido bien los términos del acta de rendición y le advirtió a Jodl que sería personalmente responsable de cualquier violación. Jodl saludó y se retiraron. Eisenhower envió seguidamente un mensaje al Estado Mayor Conjunto Aliado diciendo "La misión de esta fuerza Aliada ha sido cumplida a la 0241, hora local, del 7 de mayo de 1945.

Oficialmente, la guerra había concluido, pero en el Frente del Este los combates estaban lejos de haber terminado.

Aliados

El general Eisenhower, luego de la ceremonia mostrando como trofeo las dos lapiceras con las que se firmó la rendición, las que le fueron entregadas por su representante, el general Smith, a su derecha


El Museo


Hoy en día la sala de la ceremonia esta habilitada como museo

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LAS FUENTES

http://historiageneral.com/2010/05/11/la-rendicion-de-alemania-en-la-segunda-guerra-mundial/
http://sobrehistoria.com/efemerides-7-de-mayo-de-1945-la-rendicion-de-alemania/
http://es.wikipedia.org/wiki/Fin_de_la_Segunda_Guerra_Mundial_en_Europa
http://www.war2hobby.cl/foro/viewtopic.php?f=6&t=2400
http://www.exordio.com/1939-1945/codex/Documentos/negociaciones-rendicion-alemana.html

13 comentarios - La rendición Alemana en la Segunda Guerra Mundial

@fabri182
Te dejo 5. Muy bueno
@dieterichs
XXAYORIAXX dijo:
SACKBOY_1 dijo:repost

A ver muestrame ya mismo donde esta el otro post de estos


Pooss caray posss Coño habla bien....
@zyppon
exelente trabajo

+10, sin duda
@victormolina1990
Dönitz quería sacar partido de lo que era una clarísima derrota de su país