San Lorenzo sabe de milagros y hazañas


San Lorenzo sabe de milagros y hazañas


A lo largo de su historia, el Ciclón tuvo que soportar diferentes adversidades. Ya sea la hinchada, jugadores, o equipos, siempre se dejó todo para superar cualquier tipo de dificultad. Ésta no será la excepción.


San Lorenzo no sabe de imposibles. O mejor dicho, los vio de cerca muchas veces pero los transformó para superarlos. De lo que sí sabe y mucho es de milagros y hazañas. Pero esto dicho así no son más que palabras sueltas. Mejor repasar algunos de los tantos hechos que hay en la vasta historia del Ciclón para apoyar esta afirmación.

Jacobo Urso

San Lorenzo

El 30 de julio de 1922, San Lorenzo se enfrentó con Estudiantes de Buenos Aires. Jacobo Urso, futbolista cuervo, debió ocupar el puesto de mediocentro por la lesión de su compañero Luis Vaccaro. A los diez minutos del segundo tiempo chocó con dos rivales y se quedó tendido en el suelo. Perdía sangre por la boca, pero no salió porque aún no existían los cambios. Salir del campo hubiera significado dejar a su equipo con un jugador menos.

Mordió un pañuelo para soportar el dolor y siguió jugando. En esas condiciones, batalló hasta el final del partido. El pañuelo estaba lleno de sangre. Jacobo, tras dos operaciones y una semana de agonía, murió. Había sufrido la fractura de una costilla que le perforó un pulmón. ¿Es imposible jugar en esas condiciones? Para Jacobo Urso, un Cuervo de ley, no lo fue.

Victorio Casa

Ciclon

Fue uno de los Carasucias, esa camada de grandes futbolistas que tuvo San Lorenzo a mediados de la década del ´60. El 11 de abril de 1965, Casa recibió un balazo que le cortó el brazo. Lejos estuvo de asustarse. Agarró el brazo y se tomó un taxi hasta el hospital. No pudo recuperarlo y comenzó a ser “el Manco”. Cuarenta días después de la pérdida volvió a las canchas. Con esa desventaja física no sólo volvió a jugar, sino que hasta le hizo goles a Boca y Huracán. ¿Es imposible jugar sin un brazo? Para Victorio Casa, un jugador surgido de las inferiores azulgranas, no lo fue.

El fenómeno popular de 1982

hazañas

San Lorenzo fue el primer equipo grande en sufrir la desgracia del descenso. Muchos podrían haber elegido romper el carnet, o alejarse de las canchas hasta verlo nuevamente en primera. Pero el hincha del Ciclón es diferente. Llenó todos los estadios habidos y por haber. Copó River, Vélez, Huracán, Ferro, Boca e Independiente. Sin un estadio propio peregrinó junto a un equipo que rápidamente consiguió el ascenso. Ese año, el club de Boedo vendió 1.065.180 entradas. Fue el equipo más taquillero de la Argentina, dejando atrás al Boca campeón de Maradona (859.046 entradas jugando 10 partidos más). ¿Es posible, estando en la B, vender más entradas que un Boca campeón? Para San Lorenzo lo fue.

Catorce años sin tener estadio propio

vamos a volver a boedo

El último partido en el Gasómetro fue el 2 de diciembre de 1979. Desde ese día, y hasta el 16 de diciembre de 1993, el Ciclón jugó sin tener estadio. Sus hinchas tuvieron que soportar ser locales en muchísimas canchas. Tras catorce años, se inauguró el Pedro Bidegain. San Lorenzo hizo dos estadios en su historia. ¿Es muy complicado? Sí, pero los cuervos ya sueñan con montar un tercero en avenida La Plata al 1700.

Récords deportivos

Ser el primer campeón invicto en 1968, o el primer equipo en ganar los dos torneos en un mismo año como en 1972 son, quizá, los más resonantes. En 2001 tuvo la racha más larga de partidos ganados al hilo en el fútbol argentino (13), y en el Clausura del mismo año fue el campeón de torneos cortos con mayor puntaje (47). Son todos récords que San Lorenzo consiguió por tener grandes equipos.

Son sólo algunos casos puntuales de la historia de San Lorenzo. También habrá partidos memorables como el empatado ante River en la Libertadores de 2008 con dos jugadores menos, o el consagrarse en Rosario en el 95, luego de 21 años, tras llegar a la última fecha un punto por debajo de Gimnasia.

Un experto en cerrarles la boca a los demás

Al quedar sin estadio, las hinchadas rivales cantaban “no tienen cancha, no tienen huevos, son las gallinas de Boedo”. Justamente, con huevos y empuje, San Lorenzo logró hacer otra en el Bajo Flores.

Con el cántico de la cancha vencido, se las ingeniaron con el famoso “ni una Conmebol…” refiriéndose a la falta de títulos internacionales. El Ciclón ganó la Copa Mercosur 2001 y la Sudamericana 2002. Otro tema tribunero que jamás iba a volver ser escuchado por un cuervo.

En la actualidad, se las ingenian con el ya quemado “¿De qué barrio sos?”, por el Viejo Gasómetro en Boedo y el actual Pedro Bidegain en el Bajo Flores. Ya está en marcha la eliminación de esta ninguneada sin sentido. San Lorenzo es de Boedo, y a su Tierra Santa volverá. Depende de sus hinchas, que deben copar la Legislatura para hacerse sentir, y hacer honor a los que dejaron atrás cualquier tipo de dolor o desgracia por el bien de la camiseta azulgrana. ¿Será posible? Por supuesto que sí. San Lorenzo sabe de milagros y hazañas.

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