Te cuento una leyenda......



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La casa del trueno
(Leyenda Totonaca - México)


Cuentan los viejos que entre Totomoxtle y Coatzintlali existía una caverna en cuyo interior los antiguos sacerdotes habían levantado un templo dedicado al Dios del Trueno, de la lluvia y de las aguas de los ríos.

Eran tiempos lejanos en los que aún no llegaban los hispanos ni las portentosas razas, conocidas hoy como Totonacas, que poblaron el lugar que después llamaron Totonacan.

Y siete sacerdotes se reunían cada tiempo en que era menester cultivar la tierra y sembrar las semillas y cosechar los frutos, siete veces invocaban a las deidades de esos tiempos y gritaban entonaban cánticos a los cuatro vientos o sea hacia los cuatro puntos cardinales, porque según las cuentas esotéricas de esos sacerdotes, cuatro por siete eran 28 y veintiocho días componen el ciclo lunar.

Esos viejos sacerdotes hacían sonar el gran tambor del trueno y arrastraban cueros secos de los animales por todo el ámbito de la caverna y lanzaban flechas encendidas al cielo. Y poco después atronaban el espacio furiosos truenos y los relámpagos cegaban a los animales de la selva y a las especies acuáticas que moraban en los ríos.

Llovía a torrentes y la tempestad rugía sobre la cueva durante muchos días y muchas noches y había veces en que los ríos Huitizilac y el de las mariposas, Papaloapan, se desbordaban cubriendo de agua y limo las riberas y causando inmensos desastres. Y cuanto más arrastraban los cueros mayor era el ruido que producían los torrentes y cuanto más se golpeaba el
gran tambor ceremonial, mayor era el ruido de los truenos cuanto más relámpagos significaba mayor número de flechas incendiarias.

Pasaron los siglos...

Y un día arribaron al lugar grupos de gentes ataviadas de un modo singular, trayendo consigo otras costumbres, y otras leyes y otras religiones.

Se decían venidos de otras tierras allende el gran mar de turquesas (Golfo de México) y tanto hombres, como mujeres y niños, tenían la característica de estar siempre sonriendo como si fueran los seres más
felices de la tierra y tal vez esa alegría se debía a que después de haber sufrido mil penurias en las aguas borrascosas de un mar en convulsión habían
por fin llegado a las costas tropicales, donde había de todo, así frutos como animales de caza, agua y clima hermoso.

Se asentaron en ese lugar al que dieron por nombre, en su lengua Totonacan y ellos mismos se dijeron totonacas.

Pero los sacerdotes, los siete sacerdotes de la caverna del trueno no estuvieron conformes con aquella invasión de los extranjeros que traían consigo una gran cultura y se fueron a la cueva a producir truenos,
relámpagos, rayos y lluvias y torrenciales aguaceros con el fin de amendrentarlos.




dijo:Llovió mucho y durante varios días y sus noches, hasta que alguien se dio cuenta de que esas tempestades las provocaban los siete hechiceros, los siete sacerdotes de la caverna de los truenos.
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No siendo amigos de la violencia, los totonacas los embarcaron en un pequeño bajel y dotándoles de provisiones y agua los lanzaron al mar de las turquesas en donde se perdieron para siempre.

Pero ahora era preciso dominar a esos dioses del trueno y de las lluvias para evitar el desastre del pueblo totonaca recién asentado y para el efecto se reunieron los sabios y los sacerdotes y gentes principales y decidieron que nada podría hacerse contra esas fuerzas que hoy llamamos sencillamente naturales y que sería mejor rendirles culto y pleitesía,
adorar a esos dioses y rogarles fueran magnánimos con ese pueblo que acababa de escapar de un monstruoso desastre.

Y en ese mismo lugar en donde había el templo y la caverna y se ejercía el culto al Dios del trueno, los totonacas u hombres sonrientes levantaron el asombroso templo del Tajín, que en su propia lengua quiere decir lugar de las tempestades. Y no sólo se rindió culto al Dios del Trueno sino que se le imploró durante 365 días, como número de nichos tiene este
monumento invocando el buen tiempo en cierta época del año y la lluvia, cuando es menester fertilizar las sementeras.

Hoy se levanta este maravilloso templo conocido en todo el mundo como pirámide o templo de El Tajín en donde curiosamente parecen generarse las tempestades y los truenos y las lluvias torrenciales.

dijo:Así nació la pirámide de El Tajín, levantada con veneración y respeto al Dios del Trueno, adorado por aquellas gentes que vivieron mucho antes de la llegada de los extranjeros, cuando el mundo parecía comenzar a existir.
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La leyenda del maíz


Cuentan que antes de la llegada de Quetzalcóatl, los aztecas sólo comían raíces y animales que cazaban.

No tenían maíz, pues este cereal tan alimenticio para ellos, estaba escondido detrás de las montañas.

Los antiguos dioses intentaron separar las montañas con su colosal fuerza pero no lo lograron.

Los aztecas fueron a plantearle este problema a Quetzalcóatl.

-Yo se los traeré- les respondió el dios.


Quetzalcóatl, el poderoso dios, no se esforzó en vano en separar las montañas con su fuerza, sino que empleó su astucia.

Se transformó en una hormiga negra y acompañado de una hormiga roja, marchó a las montañas.

El camino estuvo lleno de dificultades, pero Quetzalcóatl las superó, pensando solamente en su pueblo y sus necesidades de alimentación. Hizo grandes esfuerzos y no se dio por vencido ante el cansancio y las dificultades.

Quetzalcóatl llegó hasta donde estaba el maíz, y como estaba trasformado en hormiga, tomó un grano maduro entre sus mandíbulas y emprendió el regreso. Al llegar entregó el prometido grano de maíz a los hambrientos indígenas.

Los aztecas plantaron la semilla. Obtuvieron así el maíz que desde entonces sembraron y cosecharon.

El preciado grano, aumentó sus riquezas, y se volvieron más fuertes, construyeron ciudades, palacios, templos...Y desde entonces vivieron felices.

Y a partir de ese momento, los aztecas veneraron al generoso Quetzalcóatl, el dios amigo de los hombres, el dios que les trajo el maíz.

dijo:Nota: El significado del nombre Quetzalcóatl es Serpiente Emplumada.[/quote]




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Leyenda de los Temblores


Por estas tierras se cuenta que, hace mucho tiempo, hubo una serpiente de colores, brillante y larga.

Era de cascabel y para avanzar arrastraba su cuerpo como una víbora cualquiera. Pero tenía algo que la hacía distinta a las demás: una cola de manantial, una cola de agua transparente.


Sssh sssh... la serpiente avanzaba. Sssh sssh... la serpiente de colores recorría la tierra. Sssh sssh... la serpiente parecía un arcoiris juguetón, cuando sonaba su cola de maraca. Sssh sssh...

Dicen los abuelos que donde quiera que pasaba dejaba algún bien, alguna alegría sobre la tierra.

Sssh sssh... ahí iba por montes y llanos, mojando todo lo que hallaba a su paso. Sssh sssh... ahí iba por montes y llanos, dándoles de beber a los plantíos, a los árboles y a las flores silvestres. Sssh sssh... ahí iba por el mundo, mojando todo, regando todo, dándole de beber a todo lo que encontraba a su paso.

Hubo un día en el que los hombres pelearon por primera vez. Y la serpiente desapareció. Entonces hubo sequía en la tierra.

Hubo otro día en el que los hombres dejaron de pelear. Y la serpiente volvió a aparecer. Se acabó la sequía, volvió a florecer todo. Del corazón de la tierra salieron frutos y del corazón de los hombres brotaron cantos.

Pero todavía hubo otro día en el que los hombres armaron una discusión grande, que terminó en pelea. Esa pelea duró años y años. Fue entonces cuando la serpiente desapareció para siempre.



dijo:Cuenta la leyenda que no desapareció, sino que se fue a vivir al fondo de la tierra y que ahí sigue. Pero, de vez en cuando, sale y se asoma. Al mover su cuerpo sacude la tierra, abre grietas y asoma la cabeza. Como ve que los hombres siguen en su pelea, sssh... ella se va. Sssh sssh... ella regresa al fondo de la tierra. Sssh sssh... ella hace temblar... ella desaparece.
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IZTACCÍHUATL Y POPOCATÉPETL

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dijo:IZTACCÍHUATL Y POPOCATÉPETL

Tonatiuh, el dios sol, vive con su familia en el cielo 13 en el que no se conoce la oscuridad ni la angustia.El hijo de Tonatiuh era el príncipe Izcozauhqui a quien le encantaban los jardines. Un día el príncipe oyó hablar de los vergeles del señor Tonacatecuhtli. Curioso fue a conocerlos. Las plantas parecían más verdes y los prados frescos y cubiertos de rocío. Al descubrir una laguna resplandeciente se acercó con presteza y al hacerlo, se encontró con una mujer que salía de las aguas ataviada con vestidos de plata. Se enamoraron de inmediato ante el beneplácito de los dioses. Pasaban el tiempo juntos, recorrían un cielo y otro. Pero los dioses les prohibieron ir más allá de los 13 cielos.

Los enamorados conocían el firmamento. La curiosidad por saber qué había bajo de él hizo que descendieran a conocer la tierra. Allí la vida es diferente. El sol no brilla todo el tiempo, descansa por las noches. Hay más colores, texturas, sonidos y animales que en todos los cielos recorridos.

Los príncipes, al descubrir que la tierra es más hermosa que los paraísos celestiales decidieron quedarse a vivir en ella para siempre. El lugar escogido para su morada estaba cerca de un lago, al lado de valles y montañas.

Los dioses, furiosos por la desobediencia de la pareja, decidieron un castigo. La princesa enfermó repentinamente, fueron vanos los esfuerzos de Izcozauhqui por aliviarla. La mujer supo que esa era la sanción de los dioses, Tonatiuh se lo hizo saber con sus abrasadores rayos. A ella no le permitirían vivir.

Separándolos, con su muerte, para siempre. Se lo dijo al príncipe, le pidió que la llevara a una montaña con el fin de estar junto a las nubes, para que, cuando él regresara con su padre, pudiera verla más cerca desde el cielo. Fueron sus últimas palabras, después se quedó quieta y blanca como la nieve.

El príncipe con su preciosa carga a cuestas caminó días y noches hasta llegar a la cima de la montaña. Encendió una antorcha cerca de ella, la veló, como si la princesa durmiera.


Izcozauhqui se quedó junto a ella, sin moverse, hasta morir. Ella se convirtió en la mujer dormida (Iztaccíhuatl) y él en el cerro que humea (Popocatépetl). Símbolo del amor que desafió a los dioses por cariño a la tierra, cuidan para siempre el valle de México.
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dijo:En el valle de México había un poderoso emperador con espíritu guerrero. Tenía una hija la princesa Iztaccíhuatl la cual estaba enamorada de un joven valeroso e inteligente guerrero llamado Popocatépetl.


El emperador veía con agrado el matrimonio de su hija con aquel joven guerrero. Cuando Iztaccíhuatl y Popocatépetl iban a celebrar su boda, los ejercitos enemigos decidieron atacar. El emperador reunió a sus guerreros y confió a Popocatépetl la misión de dirigirlos en los combates.

Popocatépetl fue a la guerra y tras varios meses de lucha logró vencer al enemigo. Antes de que el emperador se enterara de la victoria unos guerreros envidiosos le mal informaron que Popocatépetl había muerto en la batalla. Itztaccíhuatl escuchó esta noticia falsa y lloró amargamente. Dejó de comer y cayó en un sueño profundo, sin que nadie pudiera despertarla.

Cuando Popocatépetl regresó victorioso supo lo que había sucedido y buscó a Itztaccíhuatl, la cargó entre sus brazos, tomó una antorcha encendida salió del palacio y de la ciudad. Nadie volvió a verlos.

Después de varios dias, todas las personas del valle de México se asombraron al ver dos montañas muy altas que habían surgido de la nada que lanzaban llamas hacia el cielo. Cuando el emperador vio las montañas dijo a su pueblo:

*Iztaccíhuatl y Popocatépetl murieron de tristeza porque no podían vivir el uno sin el otro. El amor los ha transformado en volcanes y su corazón fiel arderá como una flama para siempre*.
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"Hora es ya de hacer mayor el señorío del Anáhuac", dijo el emperador. Así que capitanes, caballeros y soldados lucharon durante dos lunas con valentía y denuedo. Sin tregua. Ahora, cuando las huestes regresan sumidas en el abatimiento y la tristeza, con los vestidos hechos jirones, las adargas rotas y los penachos de plumas destrozados, al joven se le ve llegar sereno, altivo, gallardo y entre los primeros.


La leyenda enlazó para siempre al Popocatepetl, montaña humeante, y al Iztaccihuatl, mujer dormida. En la foto, una vista de ambos
Pero cuando en la noche, incrédulo, mire el cuerpo inerte de su amada Xochiquétzal, el soldado que consiguió domeñar sus fuerzas para regresar vivo en aquel contingente azteca que viajó a las tierras del sur para conquistar a olmecas, xicalangas y zapotecas, perderá al instante su apostura. Ya no tendrá a quién expresarle que combatió con virilidad, rudeza y denuedo. Sentirá que solo ahora la derrota lo abate, lo agota, le desgarra las vestiduras y el tocado, le cae encima y lo sepulta.

La bella y el guerrero habían cambiado una mirada y, por un instante, para ninguno de los dos existió el caos que los rodeaba: la oficialidad y la tropa diezmadas y empequeñecidas más por la vergüenza que por su exiguo número; las mujeres que, llorando, corrían a esconder a sus hijos para evitar que fueran testigos de tamaña afrenta.

La muchacha perdió el habla y empalideció, pero luego, furiosa, partió a enfrentarse al padre y al tlaxcalteca que éste le había impuesto por marido tras jurarle que su joven enamorado había muerto. Llovieron las recriminaciones, los insultos, las ofensas. Luego, alzando el ruedo del amplio huipil, corrió por la extensa llanura como una loca.


Recreación artística de la leyenda sobre Xochiquetzal y el guerrero azteca

Tras ella parte el despechado esposo. Pero el guerrero, que no había perdido detalle, lo alcanza y esgrimiendo su macana dentada, con dientes de jaguar y jabalí incrustados, enfrentó el venablo con erizada punta de pedernal que había extraído su enemigo. Fue, dice el relato que hoy renuevan orgullosos los mexicanos, una pelea larga y dura.

Al atardecer huye el marido herido de muerte y puede al fin el vencedor buscar a su amada. Pero, ya lo sabemos, muerta la encuentra en mitad del valle. Cae de rodillas pues, cual si lo hubiesen abandonado todos los dioses y todas sus fuerzas. Luego llora, cubre de flores el cuerpo y permanece a su lado, trémulo y como hincado allí para siempre.


La mujer dormida

Mientras esto ocurría, en el vasto valle de Anáhuac las nubes se cargaron, el cielo se encapotó a velocidad de vértigo y sobrevino una tormenta nunca antes vista. Tembló la tierra, llovieron piedras de fuego, y los que presenciaban la escena corrieron a resguardarse.

Pero cuando nace el nuevo día, despejado, fresco y soleado, nadie halla rastros de la pareja, aunque en el teatro de la tragedia se alzan ahora dos montañas volcánicas. En una, el cono aún echa humo, cenizas y alguna que otra piedra ardiente. La otra, contigua, es de líneas suaves, de formas que a todos recuerdan las redondeces de una mujer acostada.

Lo antes descrito es apenas parte de una de las más hermosas leyendas de amor que atesora la cultura de México y de Latinoamérica toda, de esas que violentando el clásico olvido por el decurso del tiempo, han pasado de padres a hijos desde hace más de 500 años.


El Iztaccihuatl está inactivo. Tiene tres cumbres siempre nevadas que, vistas incluso desde Ciudad de México, se asemejan a una figura femenina acostada
La muchacha cuyo nombre hacía gala de sus atributos -porque Xochiquétzal significa hermosa flor- era hija del emperador azteca, y se enamoró del humilde guerrero, a sabiendas de que su padre pretendía casarla con un noble. Así, mientras ella soñaba con su galán, el soberano se encomendó perentoriamente a los dioses, y apeló al socorrido método de despachar al soldado a aquella guerra de tintes bien cruentos, una de tantas en esa época, en esos territorios.

La muerte del guerrero, pensó, terminaría de una vez con su problema. Padre y pretendiente convencieron a la joven de la desaparición del muchacho.

Aunque hay dos versiones del mito, el final de ambas acredita con justeza estos refranes populares: Uno, la mentira tiene patas cortas. Otro, lo que mal empieza, mal acaba.

Según una narración, es tras conocer la noticia fatal que muere de pena la doncella, tan inmaculada como nació. Según la otra, más difundida y justamente la que le estamos contando, aún en medio de su desolación, Xochiquétzal no tiene otro remedio que cumplir la voluntad real y lo que rompe su corazón, más que el engaño, es que el galán sepa que tuvo que entregarse a otro. Por sobre todo, aseguran, muere de vergüenza.


Un quejido oculto

De modo que son frustraciones y pasiones las que impelen al joven guerrero y al ya maduro noble a enfrentarse en un duelo definitorio, desenlace que, vale admitirlo, es casi idéntico al de tantas otras historias similares que ha forjado el ser humano en todas las latitudes y épocas, más allá de diferencias culturales, de supersticiones muy exclusivas y hasta de cosmovisiones disímiles. Todas, sin embargo, dejan el mismo gustillo amargo y rancio: las muchas injusticias de que ha sido objeto la mujer a lo largo de la historia humana.


Guerreros expertos, los aztecas sabían pertrecharse bien para el combate. En la gráfica, el emperador Moctezuma II
Las versiones coinciden en que, roto de dolor, el enamorado cargó a su amada y la lleva lejos. Aunque lo ciertamente indiscutible es la presencia, en medio del inmenso valle de Anáhuac, de los volcanes Popocatepetl (montaña humeante) e Iztaccihuatl (mujer dormida y nombre actual del collado que recuerda a la moza), los que aún, exhibiendo en sus cimas nieves perpetuas, semejan al guerrero arrodillado y a la mujer acostada.

Se hallan en un parque nacional que lleva sus nombres, ubicado al este de Ciudad de México y que, con una superficie de 25 mil 679 hectáreas, se extiende por cuatro municipios de ese estado, por cinco del de Puebla y uno de Morelos. El Popo, como más se le nombra, es la segunda mayor elevación de México en razón de sus cinco mil 482 metros. Con cinco mil 386, el Iztaccihuatl es la siguiente.

Están muy cerca, aunque entre ambas existe un paso a través del cual, precisamente, las fuerzas españolas al mando de Hernán Cortés llegaron en 1519 a la gran Tenochtitlán, en nuestros días la Ciudad de México.

Nadie que las observe niega que mientras una semeja una mujer, la otra, como el volcán activo que es, apenas deja de echar humo, por lo cual muchos comentan que los efluvios son símbolo de los suspiros y el sufrimiento perpetuo del guerrero ante la mujer amada que yace muerta a su lado.

Los cronistas afirman que durante muchos años y hasta poco antes de llegar los españoles, las doncellas muertas por males de amores eran sepultadas en las faldas del Iztaccihuatl. Y lógico fue, porque las montañas, donde se escurren las aguas que vivifican los campos, eran dioses del panteón azteca. La costumbre imponía, pues, ofrecerles cantos y flores.

Mito y leyenda por una parte, atisbos de verdad por la otra, lo que no falta en la fábula de la pareja son los aderezos más clásicos del género: sangre, sudor, lágrimas y muerte.

Sepamos, no obstante, algo curioso: una dama que recién fue a contemplar el Popocatepetl escribió lo siguiente en uno de esos sitios Web donde muchos cuentan sus cuitas:


dijo:"Juraría que ayer, entre el humazo de su pico, vislumbré unas enormes plumas carmesíes y doradas, como si el guerrero alzara la cabeza penígera para gritar al mundo su dolor".[/quote]

dijo:"No me hagan mucho caso -ampliaba- solo soy una vieja con muchas fantasías y posiblemente fue únicamente fuego lo que vi. Mas... en ese caso, ¿qué es este quejido penetrante, oculto y lastimero, que hurga en mi corazón desde entonces?..."
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link: http://www.youtube.com/watch?v=Y6Y_BjW5ygQ&feature=player_embedded


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link: http://www.youtube.com/watch?v=SZLzLutraZg&feature=related



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Quetzalcoatl



Ometecuhtli y Omecihuatl, el Señor y la Señora de la Dualidad en la religión azteca, tuvieron cuatro hijos. Cuatro encarnaciones del Sol. A ellos les encomendaron la tarea de crear el mundo, de dar vida a los otros dioses y finalmente a la raza humana que los adoraría. Cada hermano representaba un orden, un tiempo, un espacio, un punto cardinal y un color.

El rojo se llamó Xipe Totec.
El negro, Tezcatlipoca.
El azul, Huitzilopochtli.
Y el blanco, Quetzalcóatl.

Quetzalcóatl, a quien los hombres también llamaron “gemelo precioso”, fue el dios civilizador y de los sortilegios. Inventor de las artes, de la orfebrería y del tejido era, por su enorme sabiduría, de piel y barba blancas. También fue llamado “Señor de todo lo que es doble”. A diferencia de su hermano azul, Huitzilopochtli, que era un dios guerrero y reclamaba continuamente derramamientos de sangre, o del negro Tezcatlipoca, que era amo y señor de la noche, Quetzalcóatl no deseaba sacrificios humanos en su honor. Su reino era el claro atardecer. Cuando los hermanos comenzaron su tarea, cuatro mundos, cuatro soles y cuatro humanidades fueron sucesivamente creadas y destruidas. La primera humanidad fue devorada por tigres. La segunda, convertida en monos. La tercera, transformada en pájaros. La cuarta, convertida en peces. Quetzalcóatl, acompañado de una de sus encarnaciones gemelas llamada Xolotl, descendió a los infiernos, de donde alcanzó a robar una astilla de hueso de una de las humanidades anteriores para crear la nuestra, rociándola con su propia sangre. El Señor de la Morada de los Muertos no pudo detenerlo, ni aun arrojando a su paso bandadas de codornices. Los demonios nunca dejaron de intentar engañarlo para que ordenara sacrificios humanos y justificara las “guerras floridas” que reclamaba su hermano Huitzilopochtli. Pero el amor de Quetzalcóatl por los hombres no le permitió sacrificar en su nombre más que animales, culebras, pavos o mariposas, todos ellos consagrados al Sol. En su encarnación como Nanahuatzin, un dios tan pobre que sólo podía ofrendarse a sí mismo, se arrojó sin dudar al fuego sagrado. Por ello fue designado para alumbrar el día, mientras que su competidor, generoso en ofrendas pero temeroso de las llamas, sólo alcanzó el rango de Luna. Por su cobardía, otro dios le tiró a la cara un conejo.


dijo:Quien quiera verlo, sólo tiene que esperar que salga la Luna y contemplar su rostro, marcado para siempre[/quote]



Un poema


dijo:Quien dice que las aves ya no vuelan si las alas de Quetzalcoatl aun andan por los cielos, quién dice que las plumas sagradas ya no brillan, si en los rayos del sol aun palpitan, entregándose al hombre y éste que se niega a recibirlas. mas cual pájaro hombre que su serpiente asciende y devora la podredumbre de la ignorancia y la insensatez. Quién osa decir que esto es tierra marchita, si aun la misma tierra hace vivir, muere y vuelve a nacer todo lo que de ella surge. Para vivir hay que morir, y para morir, hay que vivir de instante en instante. ni las mariposas negarían su existir, ni los sabios se halagarían porque les rindieran elogios. pues es más terrible la situación de los que se creen sabios, cuando hay quienes ignoramos que ignoramos. La sabiduría no se regala, se hace una con nosotros mismos, hasta en el templo de Delfos hace mención a esto, pues la entrada a ella es comenzar con nosotros mismos. el jade y las piedras preciosas no son de quien las posee, sino de quien las hace suyas, les da forma y las perfecciona. Quién dice que lo antiguo ya no vive, si corre por nuestras venas. Ni las aguas, ni los ríos se atreverían a decir semejante cosa, más cuando los tesoros han sido cubiertos con el manto de la sabiduría celeste. Quetzalcoatl vive y quiere que nosotros vivamos y no como ahora que tan solo existimos.[/quote]









link: http://www.youtube.com/watch?v=QgIo25DN5EY&feature=fvst









link: http://www.youtube.com/watch?v=DmkWKYnyOBs&feature=related


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Kóoch y la creación del mundo

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El origen del cosmos (wishókar)

Al principio solo existían dos cosas: Kóoch, que siempre estuvo y una oscuridad absoluta que no dejaba que las cosas existiesen.

Tanto tiempo pasó Kóoch en medio de las sombras y su soledad era tan grande que empezó a llorar por tan enorme pena. Y lloró tanto y tan sinceramente por su profundo dolor que sus lágrimas formaron el Arrok, el Mar Amargo de las tormentas y las tristezas.

Más tarde, aún en medio de tanta pena, pudo advertir como crecía la enorme cantidad de agua que había llorado y entonces suspiró. Así creo a Xóchem, el viento, que inmediatamente comenzó a correr arrastrando a las tinieblas y preparando el camino para la llegada de la luz. Así fue como todo se iluminó y nació la alegría en Kóoch. Entonces tuvo ganas de seguir creando los restantes elementos que le permitieron luego modelar el mundo en el que finalmente vivirían los hombres.

Un día, en medio del mar que sus lágrimas habían creado, Kóoch quizó contemplar su obra y vió que la luz no era suficiente. Enojado, levantó su brazo y sucedió que razgó de lado a lado el velo de la penubra y encendió así una gran chispa de fuego: Kóoch había creado el sol al que llamó 'xaleshem' cuya calidez al entrar en contacto con las aguas, creó las nubes y el viento, que empezó a jugar con ellas corriéndolas por todo el cielo, con su risa alocada creo el trueno (katrú) y ellas, que lo amenzaban con la mirada, crearon el relámpago (lüfke).

Un día Kóoch volvió a aburrirse, por eso pensó que su obra no estaba aún terminada. Entonces hizo elevar parte de la tierra que se encontraba debajo del mar y formó una isla en la cual modeló montañas y llanuras separadas por valles y cañadas. Todos sus hijos, el sol, el viento, las nueves admiraron la belleza de la isla y comenzaron a derramar sus bondades sobre ella, lo cual dio como reslultado la formación de ríos, arroyos, lagos... el nacimiento de los peces, las plantas, los árboles y las aves.

dijoero sucedió que los primeros hijos de Kóoch sintieron al final, celos de esta nueva greación y en ocasiones destaban su furia sobre la isla castigando duramente a árboles y otros habitantes. Entonces Kóoch decidió reprenderlos hablándoles con firmeza y así la luz continuó brillando para el deleite de la creación.[/quote]


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En la visión maya del cosmos, las cuevas son entradas al acuoso inframundo -el Xibalbá, o Lugar del Miedo-, que desempeña un papel clave en la historia de la creación, según se describe en el Popol Vuh, libro sagrado de los mayas.La leyenda habla de unos hermanos gemelos muy hábiles en el tradicional juego de pelota. Cuando jugaban, hacían tanto ruido que molestaban a los dioses del Xibalbá, quienes los retaron a un torneo. Los dioses vencieron a los gemelos, los sacrificaron y sepultaron sus cuerpos debajo del campo de juego. La cabeza de uno de ellos, Hun Hunahpú, fue colgada de un árbol que producía calabazas con forma humana. Una diosa llamada Xquic oyó hablar del extraño árbol y decidió ir a conocerlo. Cuando se acercó a él, la cabeza de Hun Hunahpú le escupió en la mano, fecundándola. Así concibió a Hunahpú y Xbalanqué, conocidos como los Héroes Gemelos. Con el tiempo se convirtieron en jugadores como su padre y su tío. Los dioses los convocaron al Xibalbá y los vencieron en el campo de juego, molieron sus huesos y los esparcieron en un río, donde los gemelos renacieron, primero como peces y luego como actores itinerantes.
Al regresar al Xibalbá, para tomar venganza, urdieron una trampa. Tras interpretar diversos números asombrosos, Xbalanqué decapitó a Hunahpú y volvió a colocarle la cabeza. Los dioses, encantados con el espectáculo, les rogaron que los decapitaran y les devolvieran la vida también a ellos. Los Héroes Gemelos simularon obedecer y procedieron a decapitar a los dioses. Al final lograron consumar su venganza: se negaron a recomponer sus cuerpos y los derrotaron para siempre. Así fue cómo triunfó el bien sobre el mal, y el mundo estuvo preparado para la creación de los seres humanos. Xbalanqué y Hunahpú emergieron del Xibalbá como el sol y la luna -dones para los mayas- y se elevaron al cielo. Cada día reinterpretan su viaje al mundo del Más Allá y su jubiloso retorno.


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Algunas Poesias Mayas (Con dedicatoria a la mujer)


dijo:Alabanza

Ponte tu mejor ropa. El día de la dicha ha llegado. Peina tu larga cabellera. Ponte tu mas bello vestido. Calza tus mejores sandalias. Cuélgate grandes arracadas. Cubre tu cabeza con la tela mejor. Que el collar adorne tu hermoso cuello. Y se llenen de ajorcas tus brazos. Es necesario que te vean como eres: la mas bella de todas, aquí en el pueblo de Zibalche.[/quote]


dijo:Te amo.

Quiero que luzcas de verdad muy hermosa, parecida a la estrella humeante, deseada hasta por la luna y las flores del campo. Blancos y puros son tus vestidos, doncella. Ven a dar la alegría de tu risa. Llena tu corazón de bondad. Alegra a todos los hombres que te aman.[/quote]


dijo:Canto doliente del huérfano de madre (baile de golpe en la madera)

Yo era muy pequeño cuando murió mi madre y después mi padre. Ay, Señor. Solo quedaron mis amigos. No tengo a nadie aquí sobre la tierra. Ay, Señor. A los dos días murieron mis amigos. Ay, me he quedado solo y sin apoyo. Al día siguiente de quedarme solo un extraño me tomo de la mano para llevarme. Ay, Señor: cuanto mal, muchísimo mal, paso aquí en la tierra. Tal vez ya nunca cesara mi llanto. No existen mis parientes. Estoy solo y errante aquí en la tierra. Día y noche mis ojos consumen solo lagrimas. La dureza del mal me desalienta. Ten compasión, Señor. Acaba con mi dolor y sufrimiento. Dame, Señor, la muerte o bien la fuerza de resistir el mal que me atormenta. Pobre y solo en la tierra, tengo que mendigar de puerta en puerta. ¿Me dará amor el que me vea? Desnudo y solo, sin hogar ni hoguera, ten compasión, Señor. Dame la fuerza de resistir el mal que me atormenta.[/quote]


dijo:Nicte: el canto de la flor Sobre el bosque se ha alzado la bellísima luna.

Se enciende en medio de los cielos y queda suspendida para alumbrar sobre la tierra el bosque entero. Dulcemente el aire trae el perfume. La luna ha llegado a mitad del cielo. Su luz resplandece sobre todas las cosas. En toda persona buena hay alegría. Alcanzamos el interior del bosque. Nadie vera lo que hemos venido a hacer. Trajimos la flor de la plumería, la flor del chuchum, la flor del jazmín canino. Trajimos el copal, la caña rastrera ziit, la concha de la tortuga terrestre, el nuevo polvo de calcita dura, el nuevo hilo de algodón, la nueva jícara y el pedernal grande y fino: la nueva pesa, la nueva tarea de hilado, el pavo de regalo, las sandalias nuevas: todo es nuevo. También son nuevas las bandas que atan nuestras cabelleras para adornarnos con el nenúfar. Nuevos el caracol sonoro y la maestra que nos adiestrara en la ceremonia. Ya estamos en el corazón del bosque, a orillas de la poza en la roca. Vinimos a esperar que surja sobre los árboles la hermosa estrella humeante. Muchachas, vírgenes: desnúdense, desaten sus cabellos. Queden como llegaron a este mundo.[/quote]

Y por favor chequen este video, habla de la dualidad (la mujer)









link: http://www.youtube.com/watch?v=wMbGycJTyoI&feature=player_embedded




dijo:El hombre que vendió su alma

Cierta vez un hombre bueno pero infeliz decidió salir de apuros vendiendo su alma al diablo. Invocó a Kizín y cuando los tuvo delante le dijo lo que quería. A Kizín le agradó la idea de llevarse el alma de un hombre bueno. A cambio de su alma el hombre pidió siete cosas; una para cada día. Para el primer día quiso dinero y en seguida se vio con los bolsillos llenos de oro. Para el segundo quiso salud y la tuvo perfecta. Para el tercero quiso comida y comió hasta reventar. Para el cuarto quiso mujeres y lo rodearon las más hermosas. Para el quinto quiso poder y vivió como un cacique. Para el sexto quiso viajar y, en un abrir y cerrar de ojos, estuvo en mil lugares. Kizín le dijo entonces: Ahora ¿qué quieres? Piensa en que es el último día. Ahora sólo quiero satisfacer un capricho. Dímelo y te lo concederé. Quiero que laves estos frijolitos negros que tengo, hasta que se vuelvan blancos. Eso es fácil dijo Kizín. Y se puso a lavarlos, pero como no se blanqueaban, pensó: "Este hombre me ha engañado y perdí un alma. Para que esto no me vuelva a suceder, de hoy en adelante habrá frijoles negros, blancos, amarillos y rojos".[/quote]


dijo:El perro y Kakasbal

Un hombre era tan pobre que siempre estaba de mal humor y así no perdía la ocasión de maltratar a un infeliz perro que tenía. Kakasbal [espíritu del mal], que está en todo, vio que podía sacar partido de la inquina que seguramente el perro sentía contra su amo y así se le apareció y le dijo: Ven acá y dime qué te pasa, pues te veo triste. Cómo no he de estarlo si mi amo me pega cada vez que quiere respondió el perro. Yo sé que es de malos sentimientos. ¿Por qué no lo abandonas? Es mi amo y debo serle fiel. Yo podría ayudarte a escapar. Por nada le dejaré. Nunca agradecerá tu fidelidad. No importa, le seré fiel. Pero tanto insistió Kakasbal que el perro, por quitárselo de encima, le dijo: Creo que me has convencido; dime, ¿qué debo hacer?. Entrégame tu alma. ¿Y qué me darás a cambio?. Lo que quieras. Dame un hueso por cada pelo de mi cuerpo. Acepto. Cuenta, pues... Y Kakasbal se puso a contar los pelos del perro; pero cuando sus dedos llegaban a la cola, éste se acordó de la fidelidad que debía a su amo y pegó un salto y la cuenta se perdió. ¿Por qué te mueves? le preguntó Kakasbal. No puedo con las pulgas que me comen día y noche. Vuelve a empezar. Cien veces Kakasbal empezó la cuenta y cien veces tuvo que interrumpirla porque el perro saltaba. Al fin Kakasbal dijo: No cuento más. Me has engañado; pero me has dado una lección. Ahora sé que es más fácil comprar el alma de un hombre que el alma de un perro.
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leyendasace mucho, pero mucho tiempo, el señor Itzamná decidió crear una tierra que fuera tan hermosa que todo aquél que la conociera quisiera vivir allí, enamorado de su belleza. Entonces creó El Mayab, la tierra de los elegidos, y sembró en ella las más bellas flores que adornaran los caminos, creó enormes cenotes cuyas aguas cristalinas reflejaran la luz del sol y también profundas cavernas llenas de misterio. Después, Itzamná le entregó la nueva tierra a los mayas y escogió tres animales para que vivieran por siempre en El Mayab y quien pensara en ellos lo recordara de inmediato. Los elegidos por Itzamná fueron el faisán, el venado y la serpiente de cascabel. Los mayas vivieron felices y se encargaron de construir palacios y ciudades de piedra. Mientras, los animales que escogió Itzamná no se cansaban de recorrer El Mayab. El faisán volaba hasta los árboles más altos y su grito era tan poderoso que podían escucharle todos los habitantes de esa tierra. El venado corría ligero como el viento y la serpiente movía sus cascabeles para producir música a su paso.


Así era la vida en El Mayab, hasta que un día, los chilam, o sea los adivinos mayas, vieron en el futuro algo que les causó gran tristeza. Entonces, llamaron a todos los habitantes, para anunciar lo siguiente: —Tenemos que dar noticias que les causarán mucha pena. Pronto nos invadirán hombres venidos de muy lejos; traerán armas y pelearán contra nosotros para quitarnos nuestra tierra. Tal vez no podamos defender El Mayab y lo perderemos.

Al oír las palabras de los chilam, el faisán huyó de inmediato a la selva y se escondió entre las yerbas, pues prefirió dejar de volar para que los invasores no lo encontraran.

Cuando el venado supo que perdería su tierra, sintió una gran tristeza; entonces lloró tanto, que sus lágrimas formaron muchas aguadas. A partir de ese momento, al venado le quedaron los ojos muy húmedos, como si estuviera triste siempre.

Sin duda, quien más se enojó al saber de la conquista fue la serpiente de cascabel; ella decidió olvidar su música y luchar con los enemigos; así que creó un nuevo sonido que produce al mover la cola y que ahora usa antes de atacar.

leyendas de méxico








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te cuento una leyenda



Sólo como Recordatorio, debido a la gran diversidad de Naciones y pueblos, las leyendas cambian de acuerdo a la región y a los abuelos que transmitieron el conocimiento

El robo del fuego


Hace mucho tiempo, no se conocía el fuego, y los hombres debían comer sus alimentos crudos.
Los Tabaosimoa, los Ancianos, se reunieron y discutieron sobre la manera de obtener alguna cosa que les procuraría el calor y les permitiría cocer sus alimentos.
Ayunaron y discutieron... y vieron pasar por encima de sus cabezas una bola de fuego que se sumergió en el mar pero que ellos no pudieron alcanzar.
Entonces, fatigados, los Ancianos reunieron personas y animales para preguntarles si alguno de ellos podía aportarles el fuego.
Un hombre propuso traer un rayo de sol a condición de que sean cinco para ir al lugar donde salía el sol. Los Tabaosimoa aprobaron la proposición y pidieron que los cinco hombres se dirigieran hacia el oriente mientras que ellos, llenos de esperanza, continuarían suplicando y ayunando.
Los cinco partieron y llegaron a la montaña donde nacía el fuego.

Esperaron la llegada del día y se dieron cuenta que el fuego nacía sobre otra montaña, más alejada. Retomaron entonces su camino.
Llegados a la montaña, en un nuevo amanecer, vieron el fuego nacer sobre una tercera montaña, aún más alejada. Prosiguieron así hasta la cuarta, después la quinta montaña donde, desalentados, decidieron regresar, tristes y fatigados.
Contaron esto a los Ancianos quienes pensaron que jamás podrían alcanzar el Sol. Los Tabaosimoa les agradecieron y se volvieron a poner a reflexionar sobre lo que podrían hacer.

Es entonces que apareció Yaushu, un Tlacuache sabio, y él les relató un viaje que había hecho hacia el oriente. Había percibido una luz lejana y quiso verificar lo que era. Se puso a marchar durante noches y días, durmiendo y comiendo apenas.
La noche del quinto día pudo ver que en la entrada de una gruta ardía un fuego de madera de donde se elevaban grandes llamas y un torbellino de chispas.
Sentado sobre un banco un hombre viejo miraba el fuego. Era grande y llevaba un taparrabo de piel, los cabellos blancos y los ojos horriblemente brillantes. De tanto en tanto alimentaba esta "rueda" de luz con leños.
El Tlacuache contó cómo él permaneció escondido detrás de un árbol y que, espantado, él hizo marcha atrás con precaución. Se dio cuenta que se trataba de alguna cosa caliente y peligrosa.

Cuando él hubo acabado su relato, los Tabaosimoa pidieron a Yaushu si él podía volver y traerles un poquito. El Tlacuache aceptó, pero los Ancianos y su gente debían ayunar y orar a los dioses haciendo ofrendas. Ellos consintieron pero le amenazaron de muerte si éste los engañaba. Yaushu sonrió sin decir una palabra.
Los Tabaosimoa ayunaron durante cinco días y llenaron cinco sacos de pinole que dieron al Tlacuache. Yaushu les anunció que estaría de regreso en otros cinco días; debían esperarlo despiertos hasta medianoche y si él moría, les recomendó de no lamentarse por él.

Portando su pinole, él llegó al lugar donde el viejo hombre contemplaba el fuego.
Yaushu lo saludó y fue solamente a la segunda vez que él obtuvo una respuesta. El viejo le preguntó lo que hacía tan tarde en ese lugar.
Yaushu respondió que era el emisario de Tabaosimoa y que buscaba agua sagrada para ellos. Estaba muy fatigado y preguntó si podía dormir antes de retomar su camino la mañana siguiente.
Debió suplicarle mucho pero al fin el viejo le permitió quedarse a condición de que no toque nada. Yaushu se sentó cerca del fuego e invitó al viejo a compartir su pinole.
Este vertió un poco sobre el leño, tiró algunas gotas por encima de su hombro, después bebió el resto. El viejo le agradeció y se durmió.

Mientras que Yaushu lo escuchaba roncar, pensaba la manera de robar el fuego.
Se levantó rápidamente, tomó una brasa con su cola y se alejó. Había hecho un buen pedazo del camino cuando sintió que una borrasca venía sobre él y vio, frente a él, al viejo encolerizado.

Él lo reprendió por tocar y robar una cosa que no le pertenecía; lo mataría.
Inmediatamente él tomó a Yaushu para quitarle el tizón pero aunque éste lo quemaba no lo soltaba. El viejo lo pisoteaba, le trituraba los huesos, lo sacudía y lo balanceaba.
Seguro de haberlo matado, se vuelve a vigilar el fuego. Yaushu rodó, rodó y rodó... envuelto en sangre y fuego; llegó así delante de los Tabaosimoa que estaban orando.


Moribundo les dio el tizón. Los Ancianos encendieron los leños.
El Tlacuache fue nombrado "héroe Yaushu".
Lo vemos aún hoy marchar penosamente por los caminos con su cola pelada.


dijo:LA FLOR Y EL CANTO

Brotan las flores, están frescas, medran, abren su corola. De tu interior salen las flores del canto: tú, oh poeta, las derramas sobre los demás. Cant. Mex., f. 33 v., Iin. 19 s. Anónimo dc Chalco.[/quote]

dijo:ENIGMA DE VIVIR

No es verdad que vivimos, no es verdad que duramos en la tierra. ¡ Yo tengo que dejar las bellas flores, tengo que ir en busca del sitio del misterio! Pero por breve tiempo, hagamos nuestros los hermosos cantos. Cant. Mex., f. 35, lin. 10 ss. Anónimo de Chalco[/quote]

dijo:MUERTE FATAL

¡A dónde iremos que muerte no haya? Por eso llora mi corazón. ¡Tened esfuerzo: nadie va a vivir aquí! Aun los príncipes son llevados a la muerte: así desolado está mi corazón. ¡Tened esfuerzo: nadie va a vivir aquí! Cant. Mex., f. 70 R., lin. 27 ss. De Tenochtitlan, con la misma ocasión.[/quote]









link: http://www.youtube.com/watch?v=X_MM5gjiYkQ


El Sol y la Luna


El primer Sol, el Sol del Tigre, nació en 955 a.c. Pero al final de un largo período de 676 años, el Sol y los hombres fueron devorados por los tigres.
El segundo Sol era el del viento. Él fue llevado por el viento y todos los que vivían sobre la tierra, y quienes se colgaban de los árboles para resistir a la tempestad se transformaron en monos.
Vino a continuación el tercer Sol, el sol de la Lluvia. Una lluvia de fuego se abatió sobre la tierra, y los hombres se transformaron en pavos.
El cuarto Sol, el sol de Agua, fue destruido por las inundaciones. Todos los que vivían en esta época se transformaron en peces.
El agua recubrió todo durante 52 años.

Pensativos, los dioses se reunieron en Teotihuacan:
- Quién se va a encargar ahora de traer la aurora sobre la tierra?
El Señor de los Caracoles, célebre por su fuerza y su belleza, hizo un paso adelante:
- Yo seré el sol, dijo él.
- Alguien más?
Silencio.
Todos miraron al Pequeño Dios Sifilítico, el más feo y desafortunado de los dioses, y decidieron:
- Tú.
El Señor de los Caracoles y el Pequeño Dios Sifilítico se retiraron a las montañas, que hoy son las pirámides del Sol y de la Luna. Allá, en ayunas, meditaron.
Luego los dioses formaron un inmensa hoguera, contemplaron el fuego y los llamaron.
El Pequeño Dios Sifilítico tomó impulso y se tiró a las llamas. Resurgió enseguida después y se elevó, incandescente, en el cielo.
El Señor de los Caracoles miró la hoguera ardiente, el seño fruncido. Avanzó, retrocedió, se detuvo, dio varias vueltas. Como no se decidía, exasperados, los dioses lo empujaron. Pero antes de que se elevara en el cielo, los dioses, furiosos, lo abofetearon y le pegaron en la cara con un conejo, tanto que le retiraron su resplandor.
Fue así que el arrogante Señor de los Caracoles se volvió la Luna. Las manchas de la Luna son las cicatrices de su castigo.


Pero el Sol resplandeciente no se movía.
El gavilán de obsidiana voló hacia el Pequeño Dios Sifilítico y le preguntó:
- Por qué no te mueves?
Y respondió, él, el menospreciado, el purulento, el jorobado, el cojo:
- Porque yo quiero la sangre y el reino.


Este quinto Sol, el Sol del Movimiento, iluminó a los toltecas e iluminó a los aztecas. Tenía garras y se alimentaba de corazones humanos.


dijo:Un poema de antes de la Conquista

En Español

La Amistad Ante Todo He aquí: que sean tres nuestras flores, ¡acaban con nuestro hastío, con nuestra pesadumbre! Oh amigos míos, daos gusto: no en todo tiempo en la Tierra: ¡solamente plenamente dará resultado la amistad!

En Náhuatl

Iz Catqui Tla Yetetl Iz catqui tla yetetl toxochio Ayhuaye ihuan tocuic quipolohua telel ah in totlaocol in. Ohuaya Ohuaya Yya tocnihuan Aya xon ahuiyacan ah mochipa tlalticpac zan cen on quizaz in icniuhyotli Ohuaya Ohuaya[/quote]








link: http://www.youtube.com/watch?v=pDnumIDxTo8



Explicación

Referente a los tigres en Mexico les dejo el link espero sirva para despejar dudas






leyendas mexicas

Te cuento una leyenda......

La Leyenda de Huitzilopochtli



leyendas




dijo:Cuenta la leyenda que Huitzilopochtli nació revestido con ropaje de guerra.: un escudo, sus dardos y su lanzadardos de color azul.Sobre su cabeza llevaba un plumaje con orejeras. En su pié izquierdo tenía una sandalia adornada también con plumas. Sus muslos y sus brazos estaban pintados de color azul.Este raro acontecimiento ocurrió, debido a que la madre de Huitzilopochtli, La diosa Coatlicue, que había tenido ya una hija llamada Coyolxauhqui y a otros cuatrocientos hijos que se convirtieron en estrellas, llamados surianos, volvió a quedar embarazada cuando la tocó una bola de plumas que cayó desde el cielo.Coyolxauhqui y sus cuatrocientos hermanos consideraron este hecho como un agravio y decidieron entre todos matar a su propia madre.Cuando la diosa Coatlicue se enteró de los macabros planes de sus hijos se sintió muy triste y vivía presa del miedo, esperando su muerte a cada instante, pero Huitzilopochtli, la tranquilizó hablándole desde su vientre y ella se calmó.Los surianos se prepararon para matar a su madre como si fueran a una guerra, pero uno de ellos, llamado Quauitlicac, sintió pena por su querida madre y le contó al bebé por nacer, Huitzilopochtli, la traición que estaban preparando sus hermanos.Cuando tenían todo preparado para aniquilar a su madre, nació Huitzipochtli, revestido para guerrear. Ahí mismo, hirió gravemente a su hermana Coatlicue, luego le cortó la cabeza y la arrojó hasta el cielo, transformándose en la luna. más tarde persiguió a los surianos y a los que no lograron escapar, los mató y los convirtió en estrellas.Huitzipochtli, les quitó las armas y las vestiduras y se las puso él encima, más tarde se convirtieron en sus distintivos.[/quote]



Aquí el video de la leyenda del quinto Sol









link: http://www.youtube.com/watch?v=eFJKzz-eolg

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