El biocombustible es el término con el cual se denomina a cualquier tipo de combustible que derive de la biomasa (organismos recientemente vivos o sus desechos metabólicos), tales como el estiércol de la vaca. Los combustibles de origen biológico pueden sustituir parte del consumo en combustibles fósiles tradicionales (petróleo, carbón).

Su uso genera una menor contaminación ambiental y son una alternativa viable al agotamiento ya sensible de energías fósiles, como el gas y el petróleo, donde ya se observa incremento en sus precios. Es importante destacar que los biocombustibles son una alternativa más en vistas a buscar fuentes de energías sustitutivas, que sirvan de transición hacia una nueva tecnología como por ejemplo el hidrógeno.

El biodiesel es el combustible renovable que tiene el mayor potencial de desarrollo en el país. Se puede usar puro o mezclado con gasoil en cualquier proporción, en cualquier motor diesel.

De hecho, en el año 1900, Rudolf Diesel utilizó aceite de maní en el primer motor diesel. Actualmente el biodiesel se usa en varios países en mezclas con porcentajes diversos. Se obtiene a partir de aceites vegetales y/o grasas animales por ejemplo: la colza, girasol, palma, soja, sebo, etc., permitiendo al campo y la industria aceitera otra posibilidad de comercialización y de diversificación de la producción.

El bioetanol puede sustituir a la nafta como ya se hace en Brasil con el alcohol de caña, o el de maíz en los Estados Unidos. Permite sustituir los aditivos que se emplean actualmente y que generan contaminación ambiental.

El biogás es un gas combustible que se genera en medios naturales o en dispositivos específicos, por las reacciones de biodegradación de la materia orgánica, mediante la acción de microorganismos, (bacterias), y otros factores, en ausencia de aire.

El artículo, “Environmental, economic, and energetic costs and benefits of biodiesel and ethanol biofuels” fue elaborado por varios científicos norteamericanos entre los que se encuentra el profesor, Erik J. Nelson, de la Universidad de Minnesota. En él se recogen las principales ventajas e inconvenientes de algunos biocombustibes.


Ventajas de los biocombustibles:

1-Proporcionan una fuente de energía reciclable y, por lo tanto, inagotable.

2-Las emisiones de gas del invernadero son reducidas el 12% por la producción y la combustión del etanol y el 41% por el biodiesel.

3-Revitalizan las economías rurales, y generan empleo al favorecer la puesta en marcha de un nuevo sector en el ámbito agrícola.

4-Mejoran el aprovechamiento de tierras con poco valor agrícola y que, en ocasiones, se abandonan por la escasa rentabilidad de los cultivos tradicionales.

5-Mejora la competitividad al no tener que importar fuentes de energía tradicionales.




Inconvenientes de los biocombustibles:

1-Los biocombustibles producidos a base de palma aceitera, caña de azúcar y soja conllevan graves impactos sociales y medio ambientales

2-Su uso se limita a motores de bajo rendimiento y poca potencia.

3-Su producción sólo es viable mediante subvenciones, porque los costes doblan a los de la nafta o el gasoil Se necesitan grandes espacios de cultivo, dado que del total de la plantación sólo se consigue un 7% de combustible.

4-El combustible precisa de una transformación previa compleja.

5-En los bioalcoholes, la destilación provoca, respecto a la nafta o el gasoil, una mayor emisión en dióxido de carbono.



Fuente:
http://investigacion.universia.es/seccionEspecial.jsp?idEspecial=9&idSeccion=4207&title=BIOCOMBUSTIBLES-VENTAJAS-E-INCONVENIENTES

¿Representan los biocombustibles alternativas ecológicas al petróleo?

Mucha información ha circulado en la prensa internacional sobre el posible uso de biodiesel como un combustible ecológico, que no produciría efectos en el calentamiento global, y que a su vez podría dar salida a las millones de hectáreas de soya transgénica sembrada en el Cono Sur.

Dado que los países que han ratificado el Protocolo de Kyoto tiene que cumplir con ciertas obligaciones en relación a sus emisiones de CO2, y que en otros foros internacionales se han comprometido a reemplazar en un 20% el uso de nafta y diesel por otras fuentes sustentables hasta el año 2020 (este es el caso de los países miembros de la Unión Europea), han surgido una serie de industria, consultores y firmas especializadas que trabajan para convertir a estas obligaciones, en un negocio.

Lo que se prevé para el futuro es que aunque se vaya sustituyendo poco a poco a los combustibles fósiles por otras formas de energía, las empresas petroleras seguirán jugando el papel mas relevante en esta sustitución, y utilizarán la misma infraestructura que tienen ahora, con algunas adaptaciones, por ejemplo en la distribución de combustibles para automóviles y otros transportes que requieren de este tipo de energía.

Se han identificado como alternativas al transporte motorizado las siguientes formas de combustibles: Gas natural, Hidrógeno, Bio combustibles, Combustibles biomasas-a-líquidos (BTL) y Gas licuado de petróleo.

Varios países europeos han establecido metas para utilizar de manera creciente biocombustibles como sustitutos a la gasolina y el diesel.

Los biocombustibles incluye el etanol y el biodiesel, que son obtenidos de cultivos agrícolas convencionales como oleaginosas, azúcar o cereales.

La Unión Europea ha establecido que para el año 2010, el 6% de los combustibles serán biocombustibles y se espera que para el año 2020, el porcentaje será del 8%.

Sin embargo, es muy poco probable que Europa dedique sus suelos a este tipo de cultivos.

En este nuevo escenario mundial, los países del Tercer Mundo están jugando un papel importante: ellos dan la tierra y su fertilidad, mano de obra barata y se quedan con todos los pasivos ambientales para el establecimiento de grandes plantaciones de las que se refinará los biocombustibles.

Tal como sucede con la industria petrolera, la creciente demanda europea por biocombustibles significará que el Tercer Mundo se convierta en la fuente de abastecimiento para esta nueva industria.

De hecho, al momento, el principal proveedor de bioetanol en el Reino Unido es Brasil.

Empresas dedicadas al negocio del biodiesel han puesto sus ojo en países de América Latina, África, Asia y el Pacífico pues consideran que en estos pueden conseguir materia prima a precios competitivos. De acuerdo a declaraciones hechas por el CEO de la empresa D1 Oils, ellos están ya trabajando con plantaciones de un cultivo llamado Jatropha para la producción de biodiesel desde Ghana hasta Las Filipinas, pasando por la India, Madagascar y África del Sur. Hasta el momento han establecido 267.000 Ha y tienen la intención de extenderse hasta 9 millones de Ha en el futuro.

De acuerdo al Consejo Británico para la Protección de Cultivos (BCPC) el uso de cultivos transgénicos para la industria de biocombustibles será inevitable.


Ya el Presidente Lula de Brasil ha declarado que la soya transgénica será usada para biocombustibles y la soya buena, para el consumo humano. Argentina también adelanta planes para transformar su soya transgénica en biodiesel.

La industria considera que para el procesamiento de bio combustibles, se tienen que construir grandes plantas de refinación cercanas a las zonas agrícolas o forestales, que es donde se encuentra la materia prima. Esto dependerá si el biocombustible se vende en su forma pura o en mezclas. Generalmente los biocombustibles se mezclan con gasolina o diesel convencional. Las formas de transporte serían similares a las que se utilizan en la industria petrolera.

Se predice que la industria petrolera, con el fin de mantener el control sobre la distribución de combustibles, entrará en acuerdo con estas nuevas empresas especializadas, ya que en muchos casos, la cadena productiva puede ser muy compleja.

Para refinar biodiesel se utiliza un método de transesterificación a través de un rompimiento catalítico de las cadenas de ácidos grasos del aceite crudo hasta transformarlo en alcohol éster (biodiesel) y glicerina.

¿Es este un negocio en el que todos ganan?

Aparentemente este es un negocio en el que todos ganan. Las emisiones europeas de CO2 disminuyen, los países del Tercer Mundo incrementan sus exportaciones mejorando la vida de las poblaciones rurales.

Sin embargo, la realidad es muy diferente.

Sobre el tema del cambio climático, se dice que durante el crecimiento de las plantaciones, estas absorben CO2. Esto solo es verdad dependiendo de qué había en el suelo antes de que se establezca la plantación. Como la industria tiene planes de expandirse exponencialmente, es posible que esta ocupe zonas forestadas con vegetación primaria o secundaria, como sucede ya con las plantaciones de soya en Argentina (que van desplazando poco a poco a los bosques de quebracho en el Chaco), Paraguay (donde la soya reemplaza Pantanal, Mata Atlántca y Chaco) Aun más dramático es el caso del Brasil donde se reemplaza bosque amazónico, pantanal, mata atlántica, cerrado y caatinga por soya. En todos estos caso, el balance de absorción de CO2 es negativo.

Pero por otro lado, el momento en que se quema el biodiesel se vuelve a generar CO2, como producto de la combustión.

Adicionalmente se generan otros gases que producen el efecto invernadero como producto del cultivo mismo, la refinación y la distribución del biocombustible. Entonces podemos decir que el uso de biocombustibles genera emisiones de CO2 y otros gases relacionados con el calentamiento global.

Sobre los beneficios sobre los países portadores de la materia prima, estos pueden ser muy nefastos.

En primer lugar tenemos la destrucción de bosques y otra vegetación originaria, tal como se describió anteriormente, pero además, la expansión masiva de estos cultivos significa un atentado a la soberanía alimentaria de los pueblos, porque estos dejan de producir alimentos para su población, con el fin de producir “combustible limpio” para los países europeos.

Así por ejemplo, en Argentina se planea incrementar la producción de soya a 100 millones de toneladas, lo que significará un altísimo costo ambiental y social para el pueblo argentino, como el despoblamiento del campo, la creciente deforestación y desertificación de los suelos, y por consiguiente a mayor hambre en las poblaciones por iniquidad social y crecientes desplazamientos de otros cultivos alimenticios.

Una agricultura a gran escala, como la que se requiere para cubrir la demanda por biocombustibles, es altamente demandante de insumos (derivados de petróleo), los que a más de producir mayores emisiónes de CO2) son contaminantes ambientales.

Las predicciones para Brasil son más alarmantes, pues este país podría convertirse en el líder mundial en la sustitución de los combustibles fósiles por fuentes de energía renovables, con todos los impactos que esto supone. Aunque en Brasil los biocombustibles han sido obtenidos de caña, la creciente expansión de la soya (¿transgénica?) hará inevitable una sustitución hacia este cultivo

Ya en días pasados, el gobernante español Zapatero anunció que a través de Repsol va a instalar una planta de biodiesel en León. Se predice que la materia prima se obtendrá cultivos oleaginosos y que vendrá de regiones donde “la mano de obra y la tierra sea barata y se permitan los cultivos transgénicos. Esto es, el Cono Sur.

Para buscar soluciones al modelo energético actual, no basta con pensar en soluciones tecnológicas o en sustituir una fuente energética por otra, sino en pensar en nuevas sociedades sustentables, decentralizadas y justas.

Fuente:

http://www.biodiversidadla.org/content/view/full/21382