El Glorioso Sable de San Martin

El Glorioso Sable de San Martin

"En cuanto a los soldados, los elegía vigorosos, excluyendo todo hombre de baja talla. Los sujetaba con energía paternal a una disciplina minuciosa, que los convertía en máquinas de obediencia. Los armaba con el sable largo de los coraceros franceses de Napoleón, cuyo filo había probado en sí, y que él mismo les enseñaba a manejar, haciéndoles entender que con esa arma en la mano partirían como una sandía la cabeza del primer "godo" que se les pusiera por delante, lección que practicaron al pie de la letra en el primer combate en que la ensayaron. Por último, daba a cada soldado un nombre de guerra, por el cual únicamente debía responder y así les daba el ser, les inoculaba el espíritu y los bautizaba''. (de la Historia de San Martín, de Bartolomé Mitre)

san martin
Sable que perteneció al General San Martín (fondo rojo). Museo del RGC, Buenos Aires,
y réplica exacta en sus dimensiones y detalles (fondo verde).

EL SABLE GLORIOSO

El sable corvo que perteneciera al Capitán General en Jefe del Ejército de los Andes y General en Jefe del Ejército de Chile D. José Francisco de San Martín, fundador de la libertad del Perú y Capitán General de sus Ejércitos se encuentra depositado, desde el 14 de junio de 1966, en el Regimiento Granaderos a Caballo "General San Martín''.

Desde el 21 de noviembre de 1967, fecha de su guarda y custodia definitiva, resuelta por Superior Decreto N 8756 del Poder Ejecutivo Nacional, se ofrece a la vista de todos los argentinos y extranjeros, dentro de un templete blindado, donado por el Banco Municipal de la Ciudad de Buenos Aires, ubicado en el Gran Hall de los Símbolos Sanmartinianos, en el Edificio Central del Cuartel de Palermo.

Después de muchas vicisitudes descansa la vieja reliquia histórica entre los muros del Regimiento, asiento de los Granaderos a Caballo, los mismos en espíritu e hidalguía que forjara a su imagen y semejanza, el propio San Martín, creador y primer Jefe del Cuerpo, allá por el año 1812, en el viejo Cuartel del Retiro.

La compra del arma, totalmente distinta en sus características a la Espada de Bailén, es índice revelador del espíritu que animaba al futuro Libertador desde el momento mismo del inicio de su nueva gran empresa.

La espada regalada por el Marqués de la Romana, en mérito a su actuación en la famosa batalla librada contra los ejércitos imperiales de Napoleón, era, sin duda, considerada como la del arma conferida en mérito y en tal sentido la debe haber conservado San Martín hasta su entrega al General Borgoño, en París , casualmente en el mismo año que confeccionara su testamento en el cual dejaba su sable corvo al General Rosas, como si presintiera ya muy cerca su muerte.

El arma que compra entonces en la capital inglesa es un fiel reflejo de su personalidad. Se distingue por sus severas líneas como por su sencillez, tanto de empuñadura como de la vaina, carente de oro, arabescos y piedras preciosas como gustaban usar entonces los nobles o altos jefes, en sus espadas.

general

Llevaba implícita, además, la practicidad de su futuro uso, pues estaba presente ya en San Martín el armar a sus escuadrones de granaderos con el corvo que su vasta experiencia guerrera le decía constituiría la mejor arma para decidir la victoria en una carga de caballería, especialmente en aquel tiempo y en aquel característico teatro de operaciones.

La esperanza sobre la eficacia del corvo en mentes lúcidas, corazones valientes y brazos fuertes, se convertiría en una hermosa realidad desde la misma llegada de San Martín a América, en 1812, hasta que después de cumplida la hazaña de libertar tres naciones regresa con aquel glorioso sable a la Patria, luego del sublime renunciamiento de Guayaquil.

Retirado el héroe en su exilio voluntario en Europa, desde 1824, había quedado el sable en la querida tierra mendocina bajo la custodia de una familia amiga.

Diez años más tarde, en diciembre de 1835, les escribe a su yerno Mariano Balcarce y a su hija Merceditas, diciéndoles: "que si les encargo se traigan es mi sable corvo, que me ha servido en todas mis campañas de América, servirá para algún nietecito, si es que lo tengo''. El sable lo acompañó desde entonces en Gran Bourg, primero, y en Boulogne-sur- Mer, después, hasta su muerte, acaecida el 17 de agosto de 1850.

espada

Por carta fechada el 30 de agosto, Mariano Balcarce le escribe a Rosas expresándole, con referencia a la muerte del General San Martín, y de su testamento, lo siguiente: ''como albacea suyo, y en cumplimiento a su última voluntad, me toca el penoso deber de comunicar a V.E. esta dolorosa noticia, y la honra de poner en conocimiento de V.E. la siguiente cláusula de su testamento: "3º. El sable que me ha acompañado en toda la guerra de la Independencia de la América del Sur le será entregado al General de la República Argentina, Don Juan Manuel de Rosas, como una prueba de la satisfacción que como argentino he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que tentaban de humillarla."

A su vez Rosas, en su testamento, dispone en la cláusula décimo octava: "A mi primer amigo el Señor D. Juan Nepomuceno Terrero se entregará la espada que me dejó el Excelentísimo Señor Capitán General D. José de San Martín ("y que lo acompañó en toda la Guerra de la Independencia" por la firmeza que sostuve los derechos de mi Patria''. Muerto mi dicho amigo, pasará a su esposa la Señora D. Juanita Rábago de Terrero, y por su muerte a cada uno de sus hijos e hija, por escala de mayor edad''. A la muerte de Rosas, acaecida en 1877, ya había fallecido Juan Nepomuceno Terrero, correspondiéndole, conforme a la cláusula testamentaria, la posesión a Máximo Terrero, hijo mayor, y esposo de Manuelita Rosas.

granaderos

En 1896, el entonces director del Museo Histórico de la Capital, don Adolfo P. Carranza, solicitó por carta a Manuelita Rosas la donación al Museo Histórico del Sable del Libertador.

Con fecha 26 de noviembre de ese mismo año le contesta Manuelita Rosas de Terrero a Carranza, expresándole, en la parte fundamental de su misiva, que: ''Al fin mi esposo, con la entera aprobación mía y de nuestros hijos, se ha decidido en donar a la Nación Argentina este monumento de gloria para ella, reconociendo que el verdadero hogar del Sable del Libertador, debiera ser en el seno del país que libertó'' requiriéndole, posteriormente, el pedido oficial respectivo para el envío del sable. Con fecha 20 de diciembre Carranza, conforme al requerimiento efectuado, se dirige por nota oficial a Máximo Terrero, pidiéndole la donación del Sable Corvo del General San Martín. Con fecha 1º de febrero de 1897, Terrero contesta la nota oficial al Director del Museo Histórico, expresándole en su parte resolutiva: "Mi contestación es el envío de la prenda a Buenos Aires, acompañada de una nota dirigida al Señor Presidente de la República, suplicando a S. E. se sirva aceptarla en calidad de una donación hecha a la Nación Argentina, en nombre mío, de mi esposa, de nuestros hijos y al mismo tiempo manifestando el deseo que sea depositada en el Museo Histórico Nacional".

sable

En la nota dirigida por Máximo Terrero al Presidente de la República, doctor José Evaristo Uriburu, le expresa, en su parte fundamental: "En virtud de esta solicitud, la presente tiene por objeto ofrecer a V.E. en su carácter de Jefe Supremo de la República, este monumento de gloria para nuestro país, siendo mi deseo donar a la Nación Argentina, para siempre, este recuerdo, quizá el más interesante que existe, de su valiente Libertador".

"Suplico a V.E. se digne aceptar la ofrenda que hago a la patria en nombre mío, de mi esposa Doña Manuela Rozas de Terrero y de nuestros hijos, y si bien en caso de ser aceptada la donación, nos fuera permitido expresar nuestro deseo en cuanto al destino que se le diera al sable, sería el que fuese depositado en el Museo Histórico Nacional, con su vaina y caja tal cual fue recibido el legado del General San Martín". En la misma época, con fecha 25 de enero, se extendió en la Legación Argentina de Londres, a cargo entonces del poeta Luis Domínguez, un certificado donde constan los sellos colocados en la caja que contenía el sable corvo, en su vuelta de regreso a América y en el que se expresaba: "y deseando mandarla al Señor Presidente de la República Argentina para que se conserve en Buenos Aires perpetuamente, pide al Ministro de la República que suscribe, que haga poner el sello de la Legación para constancia, y para entregarla así sellada en Buenos Aires".

La caja conteniendo el sable corvo fue embarcada en el ''Danube'', de la Royal Mail, desde el puerto de Southampton para Buenos Aires, donde fue desembarcada, previo transbordo desde la corbeta ''La Argentina'', el día jueves 4 de marzo de 1897.

El día anterior se había expedido el decreto respectivo, por intermedio del Ministerio de la Guerra, en el que se expresaba:

"Buenos Aires, Marzo 3 de 1897.

"El Presidente de la República decreta:

"Artículo 1 : El sable que usó el General Don José de San Martín en las campanas de la independencia sudamericana, remitido al Presidente de la República por el Señor Máximo Terrero, y de que hará entrega el Señor Juan Ortiz de Rozas, se depositará en el Museo Histórico.

"Art. 2º: La comisión de Jefes nombrados por el Estado Mayor General del Ejército hará entrega de dicho sable al Director del Museo Histórico.

"Art. 3º Comuníquese, etc. Uriburu-G. Villanueva".

El sable trasladado desde el puerto fue entregado en el Salón de Ceremonias de la Casa de Gobierno al Presidente de la República, por el Señor Juan Manuel Ortiz de Rozas, en nombre de la familia Terrero. Posteriormente, el Presidente Uriburu lo entregó al Teniente General Donato Alvarez, Presidente de la Comisión Militar designada para tal evento, para que lo entregase al Museo Histórico Nacional. Poco después, en dicho local, se formalizó el acto de entrega, labrándose el acta, que en su parte de interés, expresa:

corvo

"y procedieron a entregar en nombre del Exmo. Señor Presidente de la República una caja, dentro de la que estaba un sable y los documentos que comprueban ser éste el que perteneció al Libertador José de San Martín y que legado en su testamento al General Juan Manuel de Rozas, era donado por su familia a la Nación Argentina, para ser depositado en ese establecimiento.

"Recibido por el Señor Carranza, manifestó que aquél sería colocado y guardado con la dignidad y atención que merece, como que era representativo de la gloriosa guerra de la emancipación americana''.

Así permaneció el sable corvo bajo custodia del Museo Histórico Nacional desde esa época hasta el 12 de agosto de 1963 , en que fue robado por un grupo de delincuentes mediante un golpe de mano, invocando motivos políticos.

Pocos días más tarde, el sable fue recuperado, depositándoselo transitoriamente bajo la custodia del Regimiento Granaderos a Caballo. En oportunidad de concurrir al Cuartel de Palermo el entonces Presidente de la República, Doctor Guido, expresó:

"Señor Coronel Soloaga, no puede estar en mejores manos la custodia transitoria de esta sagrada reliquia histórica para nuestro país, que en este Regimiento Granaderos a Caballo".

Posteriormente, con fecha 17 de agosto de 1964, en virtud de un mandato judicial, se entregó el sable corvo, en sencilla y emotiva ceremonia, al Museo Histórico Nacional.

Sin embargo, la serena paz que reclamaba con justicia la reliquia de todos los argentinos, fue quebrantada el 19 de agosto de 1965 al volver a ser robada, por segunda vez, del Museo Histórico Nacional.

Diez meses más tarde volvía a ser recuperada, depositándosela en el Regimiento Granaderos a Caballo "General San Martín", donde fue colocada para su guarda y seguridad dentro de un templete blindado, construido al efecto, por donación del Banco Municipal de la Ciudad de Buenos Aires.

Por decreto N 8756, del 21 de noviembre de 1967, el Poder Ejecutivo Nacional dispuso su guarda definitiva en el Regimiento creado por el Libertador, el cual expresa:

"CONSIDERANDO: Que corresponde confiar el sable corvo del Libertador al Regimiento de Granaderos a Caballo "General San Martín'', por ser la unidad que creara y la que más íntimamente está ligada, en el sentir popular, a su vida gloriosa.

EL PRESIDENTE DE LA NACIÓN ARGENTINA DECRETA:


El sable de San Martín (custodiado en el
Regimiento de Granaderos a Caballo).

"Artículo 1 : Transfiérese al Regimiento de Granaderos a Caballo la guarda ycustodia definitiva del Sable Corvo del General José de San Martín.

"Art. 2 : El presente decreto será refrendado por los señores ministros del Interior y de Defensa y firmado por los señores Secretario de Estado de Cultura y Educación y Comandante en Jefe del Ejército.

"Art. 3 : Comuníquese, publíquese, dese a la Dirección Nacional del Registro Oficial y archívese. ONGANÍA – MARIANO ASTIGUETA - GUILLERMO A. BORDA – JULIO RODOLFO ALSOGARAY - ANTONIO R. LANUSSE"

En razón de que en oportunidad de su entrega al Cuerpo para su custodia hubo reclamos de pertenencia del Museo, basados en aspectos legales inexistentes, conviene acotar que la donación efectuada es de las llamadas pura y simple y no con cargo, como puede desprenderse del estudio del documento de donación.

Si se analiza jurídicamente el legado realizado por Terrero, se puede colegir que lo efectúa "en calidad de una donación hecha a la Nación Argentina, en nombre mío, de mi esposa, de nuestros hijos", según propias palabras y que luego ratifica en la nota al Presidente de la República, agregando que si "nos fuera permitido expresar nuestro deseo en cuanto al destino que se le diera al sable, sería el que fuese depositado en el Museo Histórico Nacional", no constituyendo bajo ningún concepto una donación con cargo.

La mención relativa a la guarda en el Museo Histórico Nacional, que contiene la nota de donación, consigna tan sólo una expresión de deseos de los donantes que de ningún modo impone una obligación jurídica.

Debe tenerse en cuenta que en cualquier transferencia de dominio, la regla es que la misma sea plena, irrevocable e irreversible, circunstancia que hace que cualquier cláusula contraria a esa regla deba ser clara y precisa y que en caso de duda sobre la existencia de un "cargo'' la interpretación restrictiva se impone.

En este sentido Salvat, en su tratado de "Obligaciones en General", página 617, N 783, expresa que: "es necesario no confundir el cargo con ciertas manifestaciones de voluntad que no imponen una obligación jurídica'', ilustrando ejemplificativamente tal afirmación.

Por otra parte se aprecia la inexistencia de ''cargo'' alguno en la donación que se analiza. Surge, asimismo, de las propias manifestaciones del donante, cuando expresa que es su deseo donar a la Nación Argentina ''para siempre''; expresión ésta que indica que no se hace reserva para pedir en alguna eventualidad la revocabilidad de su donación, lo que de por sí descarta la existencia de un "cargo".

Finalmente puede señalarse que si a la época de la donación se hubiere interpretado que ella era con ''cargo'', lógico hubiese sido que el donante y donatario instrumentasen el acto mediante escritura pública de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 1810, inciso 3 , del Código Civil y conforme con la interpretación y alcance que a dicha norma le daba la doctrina entonces imperante.

También corresponde señalar que fue mediante un decreto firmado por el Presidente Uriburu la aceptación de la donación hecha a la Nación Argentina, lo que siendo un acto administrativo puede ser legalmente modificado su guarda por otro decreto emanado del Poder Ejecutivo Nacional.

Fuera de las razones formales y legales existe también una razón espiritual, más fuerte que ninguna, como lo es la consideración de que ese sable corvo fue adquirido y usado como símbolo de mando y ejemplo en la instrucción del Cuerpo de Granaderos a Caballo, del cual fue su creador y Jefe el propio Libertador.

La vieja reliquia descansa definitivamente entre los muros del Cuartel de Granaderos, de los mismos que un día llevara a la carga en pos de la gloria y de la muerte, en aras de la libertad de la propia tierra y de las patrias hermanas de América.

2. TEMPLETE BLINDADO DEL SABLE CORVO

En una emotiva ceremonia realizada el día jueves 15 de junio del año 1967, el Señor Presidente del Banco Municipal de la Ciudad de Buenos Aires, Contador D. Saturnino Montero Ruiz, hizo formal entrega al entonces Jefe del Regimiento Granaderos a Caballo ''General San Martín'', Coronel D. Marcelo De Elía, del Templete Blindado donado por la referida Institución Bancaria al Regimiento, a los efectos de ser destinado a la guarda del sable corvo del General San Martín. El templete, bendecido en aquella oportunidad por el Capellán de la Unidad, Canónigo D. José Mose, se halla empotrado debajo del Camarín de la Virgen del Carmen de Cuyo, patrona del Ejército de los Andes donde también se encuentran los cofres conteniendo tierra de Yapeyú, lugar natal del Libertador y de Boulogne-sur-Mer (Francia), donde falleciera en 1850.

Ubicado en el Gran Hall de los Símbolos Sanmartinianos del Edificio Central del Cuartel de Palermo, se ofrece a la vista de los numerosos visitantes que a diario concurren a reverenciar la preciada reliquia histórica.

2.1 Descripción constructiva del nicho de seguridad

El frente está constituido por un contramarco en doble perfil de ángulo de hierro de 6,5 mm. De espesor, sobre el que va montado un marco realizado en igual material, provisto de un arco de planchuela de hierro con banda de goma, en el que va colocado un Cristal Multiplate.

El Cristal Multiplate está conformado por cinco placas de Cristales Templados Pilkington, importados de Inglaterra, con interposición de láminas termoplásticas de Polivinil Butiral, manufacturado bajo las especificaciones técnicas de Monsante Chemical, de EE. UU., que en un espesor total de 42/44 mm. brindan absoluta protección a impactos y proyectiles de las más poderosas armas de fuego portátiles, brindando no obstante una magnífica visibilidad del 86 %, por su prolongado proceso en autoclave a elevada presión y a 120 C.

La fijación y articulación de este frente- puerta está efectuado mediante bisagras embutidas de acero torneado, las que están colocadas en su planta superior. Asimismo, el perímetro total de su frente está revestido en acero inoxidable pulido.

Su cierre de seguridad está confiado a dos cerraduras Hermes, de sistema Bancario de intercomunicación y clausura, equipadas con combinaciones laminares, en un total de ocho, de una precisión tal que sólo funciona con una tolerancia máxima de una décima de milímetro, accionada con llaves de doble paleta desplazadas de centro, sistema "doble efecto'', de acuerdo a la Patente N 127.404.

Para el cierre absoluto del frente del nicho de Seguridad, éste está provisto de una placa de acero al Manganeso 14 %, importado de la usina Zapp Fortuna G. M. B. A., de Alemania, en un espesor de 4,5 mm., totalmente imperforable a cualquier tipo de mechas y/o herramientas mecánicas, por su resistencia a la tracción de 112 Kg/mm2, lográndose en el trabajo una dureza de hasta 600 grados Brinell, llevando en el perímetro una planchuela soldada eléctricamente y que al encastrar en el contramarco del frente, mediante la utilización de las cerraduras instaladas en el marco del frente rebatible, sus pasadores proceden a la traba y anclaje del cuerpo de acero al Manganeso.

El juego de cerraduras está instalado con blindaje exterior de acero al Manganeso, del mismo tipo del utilizado para la placa de cierre absoluto.

El cuerpo del nicho propiamente dicho, está realizado en chapa de acero de 3,2 mm. de espesor en todo su perímetro, siendo en cambio el contrafrente realizado en acero al Manganeso, de la calidad descripta precedentemente, estando todo el conjunto soldado eléctricamente. En la parte superior del nicho, está instalado un tubo de luz fluorescente completo en forma empotrada, con ángulo de reflexión adecuado para una perfecta iluminación del plano inclinado alojado en su interior. La boca de dicha caja presenta un cristal esmerilado, montado convenientemente.

En el interior del nicho se encuentra instalada una bandeja de acero con soportes, el que está tapizado en fina panna de color bordeau, siendo el resto del nicho y sus marcos y contramarcos terminados a la piroxilina negro- mate metalizada, previo tratamiento de fosfatización y enduido duco.

Las características enunciadas, señalan de por sí solas la seguridad que conjuntamente con un sentido estético se ha querido rodear al templete blindado a los efectos de que pueda ser admirado y honrado por argentinos y extranjeros.

El espíritu de libertad que irradió aquel sable corvo se mantiene, pues, incólume en los muros del Regimiento a quien le cupo el honor de haber empuñado sólo sus armas en propia tierra y patrias hermanas, para sostener la dignidad de los hombres y pueblos de América.

3. EL SABLE CORVO DE LOS GRANADEROS

El General San Martín impuso a sus granaderos el uso del sable corvo como principal arma de guerra, los cuales, al decir de Sarmiento, se caracterizaban porser ''anchos en la punta, suavemente templados, de empuñadura delgada y montados con adorable equilibrio".

Los sables que usaron los granaderos en los primeros años de su organización, eran de latón y variados, pues no habiendo en los depósitos existencias, se echó mano a los pocos que había, encontrándose algunos de los que fueron recogidos por el antiguo Cabildo de Buenos Aires. Posteriormente, al establecerse la Fábrica de Armas Blancas en Caroya, provincia de Córdoba, los granaderos pudieron contar con la uniformidad de su armamento, cuyas hojas , antes de emprender el paso de los Andes, fueron afiladas a malijón en Mendoza, por el maestro mayor del gremio de barberos, D. José Antonio Sosa.

El General Belgrano había instalado en Tucumán una fábrica de armas, que trataba más en la reparación del armamento inútil de que estaba provisto el ejército, que de manufactura. Tenía como jefe, un maestro mayor de armeros, que había pertenecido al Real Cuerpo de Artillería, llamado Manuel Rivera, que también atendió la fabricación de espadas y fueron ocho las que mandó someter a la consideración del Poder Ejecutivo, con nota del 25 de noviembre de 1813, de las cuales cuatro correspondían a Caballería y las otras cuatro a Infantería.

"EI Gobierno con fecha 27 de diciembre, le ordena a Rivera se traslade a Córdoba por así haberlo resuelto en acuerdo, previniéndole a la vez, que las hojas debían tener dos dedos más de largo, y encareciéndole un escrupuloso cuidado en perfeccionar su temple. Manuel Rivera trasladó la fábrica a Caroya, lugar que se encuentra a unos 50 kilómetros al Norte de Córdoba y un kilómetro al Sur de Jesús María, utilizando los locales del Convento Jesuítico allí existente. En este establecimiento se fabricaron después espadas, sables y lanzas para los ejércitos de la Independencia que actuaban en los diferentes frentes. Los sables fabricados en Caroya, eran iguales en temple y poder cortante a las mejores hojas toledanas y según las palabras del General San Martín, eran capaces de dividir una cabeza enemiga igual como si fuera un melón." (Archivo General de la Nación)

La escasez de sables en los granaderos a caballo al organizarse los dos primeros escuadrones era tal, que el Teniente Manuel Hidalgo enviado a mediados de enero de 1813 a Santa Fe, con 38 granaderos, marchó con machete como única arma, "impropio para toda clase de soldado", y recién después de llegar a Concepción del Uruguay, el Mayor Hilarión de la Quintana, Jefe de las fuerzas de Entre Ríos, logró recoger entre los que se encontraban aquellos ''28 sables de latón" de varios paisanos a quienes ''he suplicado me los donen", así lo comunica por nota el Sargento Mayor Hilarión de la Quintana el 18 de agosto de 1813.

A la tropa de los 3 y 4 Escuadrones que actuó tan eficazmente en la Campaña del Oriente, se le proveyó sables de Caballería con vaina de metal y otros simples sables de vaina de acero y biriques.

Poco tiempo después de arribar a Tucumán (12-1-1814) los 1 y 2 Escuadrones del Regimiento, el General San Martín proveyó de sables a toda la tropa de estos Escuadrones, tomándolos de las milicias, a las que en cambio armó con lanzas que traían desde Buenos Aireslos Granaderos a Caballo.

A los oficiales se les entregaron 29 espadas toledanas de Caballería, que existían en la armería a cargo de D. Domingo Matheu, en julio 2 de 1813.

En un estado que lleva la fecha del 26 de noviembre de 1813 en Santa Fe, apreciamos que los 51 granaderos del capitán Necochea figuran todos con sables, además de 21 lanzas y 12 tercerolas, pero el resto de las tropas de esa guarnición (Regimiento N 1 de Blandengues y Milicias de Caballería)ninguno tiene sable y sí solamente bayonetas.

El sable estaba prendido a la cintura por tiras de cuero blanco al alumbre, siendo el cinturón como la dragona, del mismo cuero y color.

El efecto que produjo el sable de los granaderos, desde su primer encuentro en San Lorenzo, fue terrible, elevó la moral de ellos, deprimiéndola en los realistas, ya por sus cargas disciplinadas como por la pujanza de sus brazos, que muchas veces y en tantas ocasiones, comprobaron la veracidad de las palabras de su jefe, que con esa arma formidable, podían cortar la cabeza de los godos como si fueran sandías y así lo hicieron.

Digno ejemplo fue para el soldado, el formidable tajo que montado en pelo, da el Capitán Necochea, al soldado realista que se adelanta al Escuadrón del Comandante Vigil en el Tejar.

La impresión que a las tropas realistas les había producido el sable de los granaderos a caballo, los había transformado en prudentes, con la sola aparición de un pequeño grupo de éstos. Así en Landa (Provincia de Entre Ríos, próximo al Fuerte de Ibicuy), el 21 de noviembre de 1813, veinte granaderos a caballo de los del teniente Hidalgo no pudieron provocar al combate a una fuerza aproximada de 600 individuos, que cruzaban un estero de una vara de profundidad, buscando el abrigo de sus buques, a pesar de la mofa que les hicieron. (Parte sobre la Retirada de Landa).

La instrucción del sable así como el de las otras armas en el ataque como en la defensa, la enseñaba personalmente el Coronel San Martín, "explicando con paciencia y con claridad, los movimientos, sus actitudes, su teoría y sus efectos".

Actualmente, se encuentran sables corvos de granaderos de aquella época en museos, círculos de armas y colecciones particulares.

En el Museo del Regimiento Granaderos a Caballo "General San Martín'' pueden apreciarse cuatro sables, dos de ellos encontrados en los campos de batalla de Chacabuco (Chile) y Río Bamba (Ecuador), respectivamente.

Conforme al conocido relato de Mitre, Sarmiento, Carranza y otros historiadores, conjuntamente con lanzas y tercerolas de ese tiempo, sobre un viejo estandarte, reposa un sable corvo dentro del antiguo arcón de madera, donde conforme a la tradición, fueron depositados un día de 1826, en el Viejo Cuartel del Retiro, las "armas de los libertadores de Chile, Perú y Colombia''. (De la ''Historia del Regimiento Granaderos a Caballo - 1812- 1826'', del Tcnl. D. CAMILO ANSCHUTZ).

4. LA ESPADA DE BAILEN

Existe en los pueblos una lógica tendencia en preservar las armas que pertenecieron a sus héroes en la convicción de que aquellas reliquias, símbolos de una gesta, mantienen incólume en el tiempo el espíritu de la nacionalidad, tal como sucede en nuestro país con el sable corvo que acompañara al gran Capitán de los Andes en la epopeya libertadora de América.

Por dicha razón siempre ha constituido un motivo de significativo interés, especialmente para los argentinos, conocer cuáles fueron las armas que tuviera San Martín durante su carrera militar en España. Al respecto, no existe noticia cierta de la clase ni el destino de las armas utilizadas por San Martín durante los veinte años en que prestó servicios en el Ejército español, a excepción de la conocida como la "Espada de Bailén'', actualmente en poder del Ingeniero D. Domingo Castellanos, residente en la ciudad de Córdoba, en la Argentina.

Dada la circunstancia de ser la única arma conocida de pertenencia del Libertador, aparte del sable corvo, como de la llamativa diferencia entre ambas, como si una y otra marcaran. Dos etapas distintas, resulta de interés apuntar algunas referencias sobre su historia y características técnicas, ampliamente tratadas en el opúsculo del General Adolfo Espíndola, publicado en 1961, con el título de "La Espada de San Martín en Bailén".

En el mencionado estudio se especifica que la referida espada le fue regalada aSan Martín por el General don Pedro Caro y Sureda, Marqués de la Romana, cuando éste fue nombrado ayudante del Marqués de Coupigni, quien a su vez era el Cuartel Maestre General del Ejército de la Izquierda, del cual era General en Jefe aquel noble.

En el año 1844, estando San Martín en París le regala la espada al General José Manuel Borgoño que a la sazón se desempeñaba como Ministro Plenipotenciario de Chile, a quien profesaba inestimable afecto desde los lejanos días en que aquél había combatido a sus órdenes al mando de parte de la artillería chilena en Maipo.

Al regresar Borgoño a Chile lleva consigo la espada que a su fallecimiento, como Ministro de Guerra y Marina del Presidente Bulnes, le es entregada como recuerdo por sus descendientes, al Primer Magistrado chileno.

Muerto posteriormente Bulnes, hereda la espada su hijo Gonzalo Bulnes, el que a su vez, siendo Embajador de Chile en la Argentina, la regala al General don Ignacio Garmendia, en 1910.

En 1931 la obtuvo el Ingeniero D. Domingo Castellanos por herencia de su esposa doña Teresa Aubane y Garmendia de Castellanos, quien resulta su actual poseedor, guardándola en su domicilio de la ciudad de Córdoba.

La descripción dada en el folleto citado especifica que: "Tan importante arma blanca es evidentemente una espada porque su hoja es recta en absoluto. Tiene doble filo, desde la punta hasta la altura de la taza. El largo de los filos es de 94 centímetros. La hoja en total tiene 101 centímetros y su ancho variable es así: 20 ½ milímetros junto a la empuñadura, 15 milímetros en la parte media y 7 milímetros donde empieza la punta. Los respectivos espesores tomados a iguales alturas que el ancho variable, son: 7 ½ milímetros; 5 milímetros y 0,8 de milímetro. La punta no termina en forma aguda, porque está algo redondeada".

"El largo total de la espada, es de 112 centímetros con 7 milímetros". "A los 94 centímetros de la punta, es decir, donde terminan los filos, la hoja toma la forma de un prisma rectangular hasta la S y presenta tres vaceos en ambas caras, o costados o mesas. Los vaceos laterales tienen 4 milímetros c/u. de ancho y 7 centímetros de longitud, no sobrepasan las conchas (taza). El vaceo central se prolonga hacia la punta con un largo de 20 centímetros. Hasta los 17 centímetros tiene un ancho de 6 milímetros y luego se estrecha hasta terminar en punta algo redondeada''. "La hoja es de un buen acero y sin llegar a doblarse mucho como esos toledos que parecen hojas de palma por su flexibilidad, la tiene bastante".

"El nombre y apellido del espadero (Sebastián Hernández) están grabados en los vaceos centrales. El primero en la cara o mesa o costado izquierdo; el segundo a la derecha. Ambos se leen desde la empuñadura hacia la punta. El nombre tiene 77 milímetros de largo y el apellido 79milímetros. Ambos empiezan a 3 centímetros de las conchas. El peso de la espada es de 900 gramos".

Debido al escaso conocimiento existente sobre esta importante etapa en la vida del Gran Capitán, resulta de interés efectuar algunas acotaciones sobre la batalla de Bailén, extraídas de la obra del General Espíndola, titulada "San Martín en el Ejército Español en la Península".

"El nombre Bailén. La batalla tomó su nombre de la ciudad situada inmediatamente al este del campo en que tuvo lugar. Es ciudad con ayuntamientos; partido judicial de la Carolina; provincia y diócesis de Jaén. Situada en terreno desigual entre cerros de bastante altura, entre los ríos Guardiel y Rumblar, en la carretera de Andalucía.

"En cuanto a la ortografía de Bailén, existían dos maneras de escribirlo: Bailén y Baylén. San Martín en sus anotaciones personales escribía con Y. En la misma forma lo hacía el marqués de Coupigní, según consta en carta del mismo dirigida a nuestro futuro prócer. En documentos oficiales, como en los partes del general Castaños, aparece escrito de las dos maneras, pero, más a menudo con Y. En la medalla conferida a los vencedores dice: Baylén. En cambio, en las obras españolas aparece siempre Bailén. Esta es la ortografía usada actualmente. En las conclusiones generales sobre la presencia de San Martín en la referida batalla, expresa también, el General Espíndola:

1) San Martín combatió en Bailén, en las filas del regimiento de caballería de línea Nº 5, Borbón, a órdenes del vizconde de Zolina.

2) Este regimiento pertenecía orgánicamente, a la segunda división del Ejército de Andalucía, al mando del mariscal, marqués de Coupigní, D. Antonio Malet, conforme al Estado de Fuerza de ese ejército, del 19 de julio de 1808.

3) El frente de batalla se encontraba en el sector de aquella división, es decir a la izquierda del camino Bailén-Andújar. Tácticamente, formaba, pues, también parte de la misma división.

4) La caballería estaba en tercera línea, con la misión de proteger el resto del ejército, vigilar los flancos y cubrir la carretera por el centro y la entrada de Bailén. Borbón, se encontraba a la derecha de la tercera batería, que estaba emplazada en la izquierda del frente de batalla: batería a las órdenes del capitán don Joaquín Cáceres. En cuanto los regimientos de caballería más próximos a Borbón, eran: el Farnesio, a su derecha, y el España, a su izquierda, y los de infantería en análoga situación: un batallón de Ceuta, un batallón de Irlanda y un batallón de Voluntarios de Granada. Por lo que se refiere a su ubicación inicial en la línea de batalla con respecto a alguna referencia topográfica, debe decirse que se encontraba muy próximo al sur del extremo saliente oeste de Bailén.

5) La actuación principal de Borbón en el desarrollo de la batalla, de acuerdo a las informaciones reunidas, tuvo lugar en el tercer momento de aquélla. En síntesis, se produjo así: una columna de ataque francesa se dirigía hacia el centro español, teniendo como objetivo apoderarse de la batería junto al camino. Al iniciar aquélla el avance, Reding para detenerla lanzó a los regimientos de caballería Borbón y Farnesio. La carga fue impetuosa, arrolladora. La columna francesa retrocedió, ambos regimientos la persiguieron hasta los mismos olivares donde se refugió. La caballería española no pudo continuar dentro la persecución y emprendió la retirada hacia sus anteriores emplazamientos.

Bailén fue, sin duda, la más importante acción en que participara San Martín en España. En esa oportunidad el futuro Libertador de América pudo ya con su grado y experiencia aquilatar las virtudes tanto de la caballería española como de la francesa, en cuanto a su organización, disciplina, armamento y posibilidades en el campo de Batalla.

La espada de Bailén constituye el testimonio del valor del San Martín del Ejército Español. Años después el sable corvo sería la significación material y espiritual del héroe americano. Ambas, espada y sable, son la expresión del jefe que sólo combatió por la libertad contra los invasores, primero de su patria adoptiva y luego de su tierra natal.

Instituto Nacional Sanmartiniano

Mariscal Castilla y Alejandro Aguado


FUENTE: http://www.sanmartiniano.gov.ar/textos/parte2/texto035.php

Comentarios Destacados

@steve_ignorant +6
donpalta dijo:la cantidad de indigenas y negros que habra matado con ese sable..

era de san martin el sable no de sarmiento o de roca...

9 comentarios - El Glorioso Sable de San Martin

@patin -1
Pensé que era sobre un perro que tenía San Martín llamado sable
@donpalta -6
la cantidad de indigenas y negros que habra matado con ese sable..
@SNIPERDELTA +2
TITULO PORNOGRAFICO TIENE EL "SABLE" DE SAN MARTIN
@steve_ignorant +6
donpalta dijo:la cantidad de indigenas y negros que habra matado con ese sable..

era de san martin el sable no de sarmiento o de roca...
@Eternauta79 +1
+4 te dejo los puntos que me quedaron, te los mereces. Un abrazo grande