El cuerpo fue encontrado por la hija, que había dejado a dos nietos a su cuidado

Degolló a su mujer, huyó y no lo pueden encontrar
Puntaje (3 votos): Tu Puntaje: 12345El homicida se comunicó con la policía por celular, pero dijo que lo dejen de molestar porque está tomando “para olvidar”.
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domingo 08 de mayo de 2011 Policiales Una mujer murió degollada en su propia habitación luego de recibir varios puntazos en distintas partes del cuerpo por parte de su propio esposo, quien después de cometer el crimen huyó con el celular de su víctima. Con este aparato entabló varias comunicaciones con personal de la Brigada de Investigaciones de Tartagal, aunque en todos los casos argumenta que “está chupando”, y pide que lo dejen de molestar. Hasta las últimas horas de ayer continuaba prófugo, a pesar de una serie de allanamientos realizados en procura de su captura.

El trágico hecho de violencia familiar ocurrió en horas de la madrugada en una vivienda situada en calle América al 300 del barrio Lugones, donde residía la pareja compuesta por Luis Revilla (44) y Zulema del Valle Gómez (43).

El hallazgo del cuerpo de esta última lo hizo su hija. Según relató la joven a la policía, el sábado a las 19 concurrió a la casa de su madre, porque ella le había preparado un refrigerio para sus dos hijos. Alrededor de las 23 ella dejó a los niños al cuidado de la mujer y partió hacia un boliche de Tartagal. Pero cerca de las dos de la madrugada, cuando regresó a buscar a sus niños -que se hallaban dormidos-, encontró el cuerpo sin vida de su madre en medio de un charco de sangre. Junto a ella halló un cuchillo de mesa, pero notó la ausencia de su padrastro, Luis Revilla.

Inmediatamente dio aviso a la policía, que dio intervención a la Brigada de Investigaciones de Tartagal. Luego de tomar declaración a la testigo, los investigadores se percataron que faltaba el celular de la mujer.

La hija de la víctima aportó el número del aparato y la policía llamó. Grande fue la sorpresa de los efectivos cuando del otro lado les contestó una voz masculina que se identificó como Revilla, quien les explicó que estaba bebiendo “para olvidar”, por lo que les pidió a los policías que “dejen de romper las b...”.

Según el informante, este mismo diálogo se estableció una y otra vez y, a pesar de las diligencias y acciones ordenadas por el juez de Instrucción de turno, al cierre de esta edición la policía no pudo detener al supuesto homicida, que al parecer se encuentra escondido en algún aguantadero de la periferia de la ciudad norteña.

La hija de la víctima aseguró que su madre recibió al menos diez puntazos a la altura del pecho y en el cuello, y que cuando ella se retiró del lugar la pareja se hallaba en armonía, por lo que desconocía los motivos por los que su padrastro atacó a su madre con tanta saña.

La testigo no supo precisar los motivos por los que el criminal se había llevado el celular de su madre, pero advirtió que no dañó a sus pequeños hijos, que se hallaban en una habitación contigua.