Personajes:
El coronel: personaje primario. Es un hombre mayor, entre sesenta y setenta años, que desde muy joven luchó junto a las fuerzas revolucionarias. Hombre de pueblo, sencillo, que está casado y que perdió a su único hijo.
La mujer: personaje principal. Casada con el coronel, siempre se ha mantenido a su lado respetando sus decisiones y compartiendo la difícil situación económica. Atormentada por el asma y padeciendo la falta de su hijo.
El compadre Sabas: personaje secundario. Padrino de Agustín, el hijo del coronel, y viejo amigo que luchó de lado de los revolucionarios, pero negoció con el gobierno y se adueñó de las propiedades que dejaron sus correligionarios al morir o al salir desterrados.
El médico: personaje secundario. Él representa la parte subversiva y crítica hacia el gobierno. El médico se encarga de difundir los acontecimientos políticos, información a la que el pueblo no tiene acceso.
El padre Ángel: personaje secundario. El padre es el responsable de la moral y el buen comportamiento de la gente y su opinión sobre lo que sucede en el pueblo siempre es escuchada.
Argumento:
El coronel dio su última batalla en la guerra civil y, desde entonces, hace más de quince años que espera la pensión de su jubilación. Todos los viernes baja al pueblo en espera de la carta que le cambiará su fortuna. El coronel vive con su mujer en una casa a las afueras del pueblo, su hijo Agustín murió dejándoles como única herencia un gallo de pelea que, según la mujer, fue el causante de su muerte. Para el coronel el gallo representa, además de la pensión que nunca llega, la posible salvación a su miseria y las esperanzas de todo el pueblo.
Los más de sus correligionarios en la guerra se han muerto o han sido desterrados del pueblo; otros, como su compadre Sabas, han aprovechado la desaparición de aquéllos para hacerse rico.
El coronel y su esposa, una mujer atormentada por el asma, viven en la pobreza, muertos de hambre y sin nada más por vender, pero con unas extrañas ganas de vivir. El coronel, un hombre con esperanzas, convive con los amigos sin externar una sola queja de su situación, sereno y digno. Admirado por eso, pero al mismo tiempo patético por su inocencia frente al gobierno y frente a la vida.
El pueblo vive en toque de queda, y de manera clandestina el doctor, apoyado por el propio coronel y otros amigos, propaga un boletín escrito por él mismo con las noticias más importantes sobre el país y Europa.
El aire que se respira en el pueblo es de olvido y miseria; los eventos más relevantes son los entierros y las películas que se proyectan semanalmente, previa aprobación del padre Ángel.
El coronel no tiene quien le escriba nos describe los avatares -conformismo, tristeza, soledad, corrupción- de un tradicional pueblo, que puede estar ubicado en cualquier lugar de Latinoamérica, pero donde a pesar de todo todavía hay gente que guarda alguna esperanza
Capítulos:
Primero. El coronel se levanta muy temprano y descubre que el café no es suficiente para el desayuno y tiene que asistir a un entierro -el primero en los últimos veinte años por muerte natural-, su mujer, atormentada por el asma hace mucho tiempo que no sale de casa. El coronel baja hasta la plaza donde lo esperan para el entierro. Está lloviendo, en octubre siempre llueve. El coronel saluda a su compadre Sabas, el único que logró escapar a la persecución militar al término de la guerra civil.
Segundo. El coronel conserva el gallo de pelea que era de su hijo Agustín, acribillado en la gallera por dar información clandestinamente; los hombres del pueblo creen que es el mejor gallo del distrito. El coronel procura mantenerlo en forma para las próximas peleas aunque su esposa está en total desacuerdo del trato preferencial hacia el animal. Como todo los viernes, el coronel baja al pueblo en busca de la carta de notificación de su pensión. El coronel ha esperado por más de quince años sin perder la esperanza. El médico, cómo cada viernes, recibe los periódicos y redacta su propio boletín que, clandestinamente, lo hace circular entre los hombres del pueblo. El coronel se lleva los periódicos a su casa. Pasadas las siete de la tarde se escuchan las campanadas de la censura cinematográfica, el padre Ángel da la clasificación de la película por medio de las campanadas.




Tercero. La situación económica del coronel es terrible, a las quejas de la mujer el coronel responde que pronto llegará el correo. El correo llega pero la carta esperada no aparece. Los amigos de Agustín comentan con alegría sobre la próxima victoria del gallo y con ello, el coronel también se fortalece. El coronel, bajo el consejo de su mujer, decide cambiar de abogado.
Cuarto. El coronel redacta la carta donde anuncia del cambio de abogado. Sigue lloviendo y ellos sin tener que comer. El dos de noviembre la mujer lleva flores a la tumba de Agustín, ella sufre una recaída a causa del asma que la tiene varios días en cama. Ambos están en los huesos y sin tener siquiera para alimentar al gallo, entonces, los amigos de Agustín deciden alimentarlo.
Quinto. El compadre Sabas le dice a el coronel que puede recibir hasta novecientos pesos por el gallo y que, además, se quitaría muchas molestias de encima. El coronel pregunta en la oficina de correos por su carta sin tener respuesta. Después de un rato de deambular por el pueblo, el coronel regresa a su casa y su mujer decide ir a dar el pésame por el entierro de dos meses atrás. Después de una fuerte discusión con su mujer sobre su alarmante situación, el coronel decide venderle el gallo a su compadre Saba s.
Sexto. El coronel se va a la oficina del compadre; después de un rato, Sabas aparece pero tarda en percatarse de la presencia del coronel. El compadre Sabas, quien llegó a algunos acuerdos con el gobierno después de la guerra civil, tiene una cómoda situación económica que le permite tener varios negocios. El coronel regresa a casa sin buenas noticias, le cuenta a su mujer y ésta le aconseja ser mucho más determinante con su compadre. El coronel regresa con su compadre y éste le ofrece cuatrocientos pesos por el gallo y, además, le ofrece un adelanto de sesenta pesos hasta su regreso.
Séptimo. Con el dinero que el compadre les adelanta la mujer del coronel organiza de nuevo sus vidas. Tienen comida y hasta zapatos nuevos para el coronel. Un día, cuando el coronel iba a la oficina de correos, alguien le dijo algo sobre su gallo. El coronel entra a la gallera y, después de recordar que era el día de los entrenamientos, su gallo estaba peleando con otro más flaco y más triste. Germán, perplejo, ve al coronel y se justifica argumentando que él no estaba en su casa. Esto, produce emociones encontradas en el coronel que hacía mucho tiempo no sentía algo tan vivo entre sus manos como aquel gallo. Pese a todo, decide conservarlo y esperar la carta con la buena noticia de su pensión. Su mujer lo cuestiona y lo llena de reclamos, pero el coronel está seguro de lo que hace.
Para que te luzcas!
Escrito de una manera muy sencilla, El coronel no tiene quien le escriba es la historia de cualquier pueblo latinoamericano que está sumido en el olvido y al amparo de tiranos solapados por la corrupción. Gabriel García Márquez nos describe, a través del coronel, la situación de atraso, pero al mismo tiempo de esperanza de un hombre con tradiciones y contradicciones que nos remite a cualquiera de nuestros pueblos campesinos.