El termómetro de las series: Fringe


El Termómetro De Las Series: Fringe

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Siguiendo la estela iniciada por el maestro Poliptoton (ay, y parece que fue ayer cuando no dejaba de llevarle la contraria en todo lo que decía… ¿o es que fue ayer?), ahora le toca el turno a una de las series de culto (traducido: de minorías) que poco a poco ha ido haciéndose un hueco en la parrilla y en los foros (incluido en el nuestro). Damas y caballeros, frikis y… ¿frikas? Con todos ustedes: Fringe.

Puntuación general: 9,00
Puntuación 3ª temporada: 9,00
Estado de forma: Muy bueno, en progresión siempre ascendente.

La serie: Aunque en su momento la califiqué como “un Expediente X moderno”, puede que esto sea quedarme corto. Es cierto que todo empieza con un accidente de avión en extrañas circunstancias (sin isla por el medio) y que esto da pie a descubrir que en realidad en el mundo hay muchas más cosas patas arriba y que deben ser investigadas por un grupo especializado en ello (nuestros protas). Pero como en toda serie de J.J. Abrahms (incluida Felicity), nada es tan sencillo como parece, y al final de la 1º temporada se empieza a destapar todo el tinglado. Eso sí, despacito y con buena letra. Sin prisas, a veces con capítulos que parecen no aportar nada, pero que sirven para mantenernos en tensión sobre cuándo va a haber el giro argumental que nos haga pedir el próximo episodio casi gritando y agarrándonos los pelos (a pesar de lo que puede parecer, juro que no tengo un pasado de quinceañera fan de OT). De esta forma, la serie persigue su objetivo final, pero que a diferencia de Lost, parece que aquí siempre estuvo claro. Eso sin renunciar a los cliffhangers y a la presentación de tramas que sabes que no se resolverán hasta dentro de mucho tiempo. Pero no nos importa. Esa es la gracia.

La temporada: Empezó con mucha tensión… y terminó igual. A pesar de que hubo unos cuantos episodios que no me convencieron, sobre la mitad de la temporada la cosa se encarrila y ya no pierde el ritmo: Fringe se hace consciente de su potencial y lo utiliza al máximo (para lo que aprovecha lo que se desveló al final de la 2ª temporada), dando una vuelta de tuerca a su propia historia y haciéndola más emocionante, más divertida, más dramática. Se llega así a una calidad enorme en los 3 últimos capítulos (inigualable el 3×19, que no podía llamarse de otra forma que “Lysergic Acid Diethilamide”), donde pasados los 40 minutos sólo puedes pensar que necesitas otra dosis de esta serie.

El final de temporada: Aunque en el último capítulo (3×22) no hay tanta tensión como en los anteriores (3×20 y 3×21), esto se compensa con creces en los últimos 3 minutos, donde se lleva a cabo el mayor cliffhanger visto hasta el momento, dejándonos con los ojos fuera de las órbitas, los brazos abiertos y, siendo claros, pensando “WTF…? ¿Qué acaba de pasar?”. Ojalá pudiese contaros algo, pero aprecio mi vida lo suficiente como para no hacerlo. Eso sí, en cuanto lo veáis, espero que entendáis lo que me pasa ahora mismo.

El futuro: Fringe siempre fue una serie que vivió al borde del abismo. De audiencia fiel pero no muy elevada, con el tiempo pasó del primetime de los jueves a la noche de los viernes, que equivale a una especie de “cementerio de series” donde esperan la inminente cancelación. Pero el milagro sucedió, y hace unas semanas se confirmó que habrá una 4ª temporada. De todas formas, no creo que vaya a haber una 5ª, así que esperemos que los guionistas se concentren en los capítulos que les quedan para darle a esta serie el gran final que se merece. Porque por ahora van por muy buen camino.


(Y ahora… ¿qué pasaría si Fringe se rodase en los años 80, con el auge de la música MIDI?)


link: http://www.youtube.com/watch?v=WAHfYZYvEx4&feature=player_embedded